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Atónito

Sentí un gran alivio cuando la MUD llegó a un acuerdo unitario para hacer frente a la diaria tortura que vivimos hace casi trece años. Creí que los errores de anteriores elecciones servirían para crear una estrategia que finalmente pudiera dar término al horror que azota al país y nos condujera a la reconstrucción de un país saqueado, asolado y entregado a invasores invitados a expoliar nuestra Patria. Que las amargas lecciones del pasado reciente habían sido debidamente asimiladas y, por tanto, irrepetibles los errores. En ese estado de ánimo decidí hacer un breve viaje de placer a visitar amigos alejados por la distancia pero no en el afecto. Lleno de optimismo por mi país disfruté de algunos días en gratísima compañía, departiendo con antiguos compañeros y me di gustos que comienzan a ser desconocidos aquí: buenas librerías, supermercados literalmente abarrotados, seguridad urbana, tiendas con precios accesibles y, sobre todo, una excelente gastronomía.

A mi vuelta, quedo atónito con lo que veo; nadie ha aprendido de los pasados errores, nadie parece querer entender lo que nos jugamos, un exacerbado e imbécil triunfalismo y una idea de “campaña electoral” propia de quienes no han entendido de por dónde les viene el juego… Pronunciamientos muy serios por auténticas nimiedades y un silencio absoluto ante los más serios y preocupantes actos gubernamentales y su constante y sostenida violación de la propia Constitución… Y mientras tanto, la población, en vez de hacer honor a su propio himno, ríe los chistes del sarcomandante, demuestra un triunfalismo arrogante y acepta recomendaciones de “conciliación”, “diálogo” y acepta que se llamen “radicales” las propuestas de quienes consideramos que de este caos no saldremos sino apretándonos los pantalones y haciendo esfuerzos tal vez sobrehumanos si queremos seguir teniendo un país llamado Venezuela.

Las afrentas del enfermo (en todos los sentidos) pasan tranquilamente bajo la mesa como si, simplemente, no las hubiera hecho; su enfermedad sigue siendo un misterio sobre el cual nadie osa exigir un informe médico y se le deja manifestar, ya casi en burla al país, que está curado, por la gracia de chamanes, paleros, “espíritus de la sabana” y algún que otro miembro inadaptado del clero católico.
Todos parecen subestimar la extraordinaria capacidad del sarcomandante como excelso manipulador de los medios audiovisuales, lo cual aprovecha para radicalizar sus posiciones, aún dentro de la infinita ignorancia que lo caracteriza, con el fin de hacer realidad las tristes palabras de “Después de mí, el diluvio”. Somos incapaces de entender que aquí no hay socialismo que valga, ni marxismo, ni nada, tan solo un resentimiento como nunca se vio en el país, un deseo de dejar, tras de sí, tierra arrasada y nada más. Es un tardío pase de factura por haber obligado a un “predestinado” a vender arañas en las calles de Barinas y por haber permitido que fracasara como militar, como esposo, como beisbolista, como administrador de cantina, como estudiante y como todo aquello en lo que metió sus ineptas manos.

Aunque sea llover sobre mojado, hay que repetirlo hasta la saciedad y, después, seguirlo repitiendo: ¿cómo se puede ser triunfalista cuando ni siquiera se han planteado seriamente al CNE las cuestiones del REP, los nuevos inscritos, la modificación de los circuitos electorales, los resultados oficiales de anteriores elecciones?.

Mientras tanto, a sabiendas de que nada se hará frente a sus designios, aumenta su poder tranquilamente, toma decisiones para la destrucción más absoluta del país de la manera más impune, ejerce el poder de vida o muerte, termina de destrozar lo poco que queda de nuestra economía debidamente asesorado por payasos despedidos de circos de provincia, enfila sus cañones hacia lo poco que queda productivo en el país, acaba con la FAN y se vanagloria de ello, entre miles de mentiras, convencido de aquello de que la mentira mil veces repetida se convierte en verdad, mientras en la otra acera, los problemas “vitales” son quién quedará de alcalde de San Genaro del Río, si los derrotados pueden volver a sus cargos anteriores y cien mil cuestiones de la más total y absoluta ambición personal.

¿No han entendido aún que ofreciendo (ya dijo alguno por allí: “500.000 viviendas el primer año”) lo incumplible y poniéndose a su altura pierden miserablemente su tiempo y su dinero? ¿Que en cuestión de promesas incumplibles les lleva un mar de ventaja y que está demostrado que le creen sus mentiras? ¿Que hay que hacer una campaña distinta, seria, responsable, planteando los verdaderos problemas y sus soluciones? ¿O es que vamos a seguir convocando a cacelorazos, bailoterapias y demás imbecilidades para “pedirle que renuncie”?

El sarcomandante tiene el poder. Con solo eso, ya lleva una ventaja impresionante. ¿Van a jugarle en su cancha? Entiendan, por favor, es el dueño de la cancha, de la pelota, de los árbitros y de las madrinas, y como tal fija SUS reglas. Ya debería ser obvio que con SUS reglas no se puede jugar; ¡impongamos las nuestras! Pero para eso se requiere un esfuerzo y un sacrificio que no está en las posibilidades de cualquiera.

Hay buenas y malas noticias esta vez.

¿La buena? El sarcomandante es el conserje que se cree dueño del edificio.
¿La mala? Al dueño no le importa que el conserje actúe como dueño…

Alberto Lossada SardiAlberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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1 comentario

Comentario De: Chuo Ortoll [Visitante]
Chuo OrtollPara no quedar atónito, lo primero que hay que comprender y dar por sentado es que es absolutamente indispensable intentar la salida electoral. Cualquier otro intento podría justificar una acción por parte del Teniente Coronel y el generalato nombrado por él, que sólo podría conducirnos a la tragedia de una guerra civil. La oposición es definitivamente democrática y el acceso al poder en las democracias es por la vía electoral.
En segundo lugar, pretender que “nadie ha aprendido de los pasados errores, nadie parece querer entender lo que nos jugamos, un exacerbado e imbécil triunfalismo y una idea de “campaña electoral” propia de quienes no han entendido de por dónde les viene el juego… “ es una visión pesimista y poco objetiva de la situación política actual del país y el intento de mostrar y tratar de proyectar optimismo y esperanzas a una sociedad que tanto lo está necesitando no merece ser calificado como: “un exacerbado e imbécil triunfalismo” pues está fundamentado en el progreso real conseguido por un numeroso grupo de cabezas pensantes, que participando de una manera plural y democrática han logrado una unidad que tiene por primera vez al Teniente-coronel a la defensiva.
Por otro lado no aceptar la reconciliación como una necesidad imperiosa para despolarizar al país es no ver que la inmensa mayoría de la sociedad ya está agotada de la confrontación y el discurso del odio y la separación. Creo que es una actitud que requiere más “apretarse los pantalones” que el discurso radical y extremista que a la larga es más fácil y que sólo mueve emociones primarias y no el pensamiento adulto y razonable. En otra entrada en este instructivo blog afirmé lo siguiente que viene al caso en cuanto a la necesidad de reconciliación y de algo necesario para lograrla:
Es importante comprender que es indispensable llevar ante la justicia a todo funcionario de la administración pública, que haya incurrido en delito; ya sea por corrupción, por denegación de justicia o por cualquier delito cometido contra los derechos humanos. Y no sólo los funcionarios públicos que han respaldado al Gobierno, sino también a los de las Gobernaciones y Alcaldías en manos de la oposición. La Justicia debe acabar con la impunidad si queremos que en Venezuela se de un verdadero viraje que nos conduzca al fin de la inseguridad, al desarrollo y el respeto a La Ley.
Sin embargo hay que evitar a toda costa la persecución o discriminación de funcionarios que no hayan cometido delito alguno sólo porque respaldaron al del Teniente Coronel Hugo Chávez Frías que ha arrasado al país de una forma que ni siquiera José Tomás Boves logró hacerlo.
Hay que ofrecerle la garantía más absoluta a la mayoría honesta de funcionarios de la administración pública que sea de la tendencia política que sea, que si no la debe no la tema, que no vamos a caer en versiones opositoras de las oprobiosas “Listas Tascón y Maisanta” .
Es importante que todos los precandidatos de la MUD dejen esto claramente establecido para restarle efectividad a la predica del Gobierno de que si Chávez pierde la oposición va a perseguir a todo el que lo respalda.
Pero así mismo es importante afirmar, de una manera igualmente clara, que los corruptos y quienes hayan incurrido en cualquier delito cometido contra los derechos humanos será sometido a un juicio imparcial respetando su derecho a la defensa, con el fin de restarle efectividad a la predica de los extremistas de la oposición que confunden la venganza con la justicia.
En relación a los problemas del REP y la parcialidad del CNE es poco realista pensar que la MUD no está consciente de los problemas que esto confronta y no tenga respuestas ante los mismos. Recordemos como lograron hacer valer nuestros votos en las elecciones a la Asamblea Nacional habiendo obligado a que nos reconocieran más votos que los del gobierno, a pesar de que con una treta “Escarraesca” hayan conseguido más diputados con menos votos. Ahora el asunto es distinto, por un lado la oposición está mucho más fuerte y organizada y por otro aquí la treta que aplicaron en la elección de la Asamblea no tiene aplicación.
La verdad es que estoy cansado de ver la falta de reconocimiento a la labor de la MUD que sólo le hace el juego espero que no consciente al gobierno.
04.12.11 @ 23:06