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Desangelado - Capítulo 18

14.09.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Novela, Literatura, Capítulo

Desangelado
(novela)

Eduardo Casanova

Primera parte

Capítulo 18

Cuando se instaló el nuevo congreso, Ángel Almalegre se sintió dueño del mundo. Tenía por delante una carrera brillante y todo el mundo se lo decía. Salvo Angélica, que no creía que ser político en El Dorado tuviese nada que ver con éxito, ni mucho menos con brillo. Para Angélica, y así se lo dijo, era mucho más importante un agricultor, capaz de producir papas, o un artesano capaz de hacer una talla de madera, o un obrero que puede fabricar una pieza de cualquier máquina o poner los ladrillos de una pared, que un abogado como ella, que vivía de los pleitos de los demás o, en especial un político como él, que era un parásito absoluto y vivía de engañar a todo el mundo. El abogado, por lo menos, si actuaba de buena fe servía para enderezar entuertos y podía ayudar a mucha gente. Ángel no supo si tomar aquella perorata en serio o si, simplemente, aceptarla como una broma, porque, aunque Angélica no era dada al humor, se lo había dicho con una sonrisa en el rostro y como sin darle importancia. Optó por el segundo camino. Era más fácil. Y cuando presentó sus credenciales y se encontró integrado al grupo de diputados elegidos por el Movimiento FIVE, que fue como llamaron oficialmente al FIVE, que no era en realidad un partido sino un “grupo de electores,” de acuerdo a la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, se sintió en las nubes, en la estratósfera y dueño del mundo. No era un partido, pero una decisión del Consejo Supremo Electoral, alentada especialmente por el Panaderos, les había permitido hacer uso del recurso de los cuocientes electorales, que era algo que la Ley prohibía. Pero así el FIVE había logrado dos senadores y seis diputados adicionales, lo que servía para disminuir los aportes a eventuales mayorías de otros partidos, especialmente del Endocrina. Ángel se dio cuenta de que para aquellos señorones, solemnes y muy serios, la ley no tenía el valor que hasta ese momento para él más o menos había tenido por lo menos en teoría. Era más bien algo maleable, que se adaptaba a los intereses momentáneos de quienes tenían que administrarla e interpretarla, y en ese trance, era evidente, al Panaderos, le convenía que el FIVE tuviera una fracción relativamente fuerte, para debilitar la fracción Endocrina, que amenazaba con hacer una oposición seria al nuevo gobierno. Aun antes de constituirse como fracción, también era evidente que los integrantes del FIVE se veían como un auténtico partido político, con sus pleitos a cuchillo y sus zancadillas, y muy especialmente con sus facciones, que en ese caso fueron dos muy definidas: la que dirigía el doctor Pedro Mamerto Mediatinta, hombre ampliamente conocido en la vida política del país, y la que dirigía Roberto Vientosilente Almalegre, Bobby, hombre casi enteramente nuevo en la vida política del país, en la que, por razones demasiado obvias, se ubicó Ángel Almalegre sin dudarlo un nanosegundo. Desde el día siguiente a las elecciones habían negociado, cada uno por su cuenta y en secreto, con los Panaderos, una posible coalición para apoyar al gobierno del Presidente Clemente Violadagambi. Mediatinta, a quien sus enemigos, que eran muchos, llamaban “Perro Muerto,” era una de las mentes más alambicadas y enrevesadas del país. Menudo, flaco, fané y descangallado, nació en un oscuro pueblo de provincia, en tierra caliente y costeña, desde muy niño se destacó por su barroquísima elocuencia, por su sexualidad desviada, que lo hacía buscar jovencitos en las noches citadinas y, sobre todo, por su habilidad para halagar a los demás y obtener de ello grandes ventajas. Su carrera fue claramente geográfica y educativa. Arrancó en su aldea, en donde fue alumno destacado de la única maestra del sitio, luego pasó a un pueblo grande para completar la primaria e iniciar estudios de música, de allí a una ciudad capital de provincia a estudiar bachillerato y música, y especializarse en Arpa clásica, y por fin recaló en Guanoco, en donde se instaló con gran éxito y estudió economía en la Universidad Nacional, además de música en la Escuela Superior de Ídem. Al poco tiempo de terminar su carrera universitaria, y a pesar de que los especialistas le auguraban una gran carrera musical, dejó para siempre el Arpa porque, según él, no era algo serio y lo obligaba a tener uñas largas, y empezó a actuar en el mundo de la política. De él se decía que, al levantarse, lo primero que hacía era elogiarse a sí mismo frente al espejo, no para levantar su autoestima, sino para ensayar y practicar las artes de la adulancia. Se inició en la política nacional, a gran escala, en tiempos de la Junta de Gobierno que presidía Régulo Gutapercha, cuando fue un destacadísimo diputado del Panaderos, en la Asamblea Constituyente, dueño de un verbo alambicado que maravillaba a los que no le entendían absolutamente nada. Luego repitió en el Congreso Nacional, pero al caer Régulo Altamiro se vio que sus convicciones democráticas no eran tan sólidas como para resistir persecuciones, prisiones y torturas que le privaban de sus extraños gustos sexuales, por lo que fue repudiado por los Panaderos. Cuando Régulo Gutapercha fue elegido presidente, en 1958, Mediatinta entró por un pelo como senador por el Partido Liberal Doradeño (PALIDO), el partido de Clarinplateado, que en ese instante apoyó la candidatura del coronel Contrasentina. Y como senador por el PALIDO, Mediatinta formó una fracción unipersonal y en vez de respaldar la posible candidatura de Clarinplateado se dedicó a promover la de Aris-Gorrochoteguiurzúa. Se incorporó muy tarde al FIVE, razón por la que no logró ser candidato a senador, como aspiraba, sino a diputado. Pero no se lamentaba en absoluto por eso, pues como candidato a senador por el FIVE habría estado después de Aris-Gorrochoteguiurzúa “Melodio Sí Sabe” y solo hubiera podido ser senador suplente, en tanto que como diputado fue el primero en la lista y por lo tanto el candidato natural a jefe de la fracción de la cámara baja. Bobby Vientosilente Almalegre, que fue el segundo de la lista, era un elegante jugador de tenis que tenía algo de playboy y dinero en abundancia, y que, tal como Mediatinta, aunque en forma mucho menos notable, había hecho alguna carrera política en el partido de Jacinto Clarinplateado, el PALIDO, pero a diferencia de Mediatinta, era ésta la primera vez que se convertía en parlamentario. Su madre era prima lejana del doctor Almalegre, el padre de Ángel, y desde que se encontraron en el FIVE llamó a Ángel primo y lo trató con especial deferencia, razón por la que Ángel, desde el momento en que se vio que la fracción de diputados del FIVE se iba a dividir entre seguidores de Mediatinta y seguidores del su pariente, optó por seguir al primo. Aunque en realidad hubo desde el comienzo un tercer grupo: el de los que descaradamente, aun cuando habían ingresado al parlamento en las listas del FIVE, se arrimaron a los del Panaderos, o a los del Endocrino, es decir, al gobierno o a la oposición, que fueron bautizados por Mediatinta como los “tránsfugas” y por Vientosilente Almalegre como los “jueputas” o “pragmáticos.” Melodio Aris-Gorrochoteguiurzúa “¿Melodio Sí Sabe?,” como primer senador por el Distrito Nacional, era el jefe indiscutido de la fracción en su conjunto, y dijo en privado que no intervendría en absoluto en la competencia entre Mediatinta (a) “Perro Muerto,” y Vientosilente Almalegre, el pariente lejano de su mujer. Divide et impera, afirmó con mirada de picardía. El primer punto de la competencia en la fracción de diputados pareció ganarlo Mediatinta cuando reunió a los veintiún diputados, veintiuno de los veintisiete elegidos en las listas del FIVE (los otros seis eran los tránsfugas o jueputas-pragmáticos) y les explicó que todos tenían un seguro colectivo muy bueno, pasajes aéreos gratis en las líneas aéreas nacionales y habitación pagada todo el año en dos hoteles de la capital los que eran diputados o senadores por cualquier estado cuya capital estuviera a más de ciento veinticinco kilómetros de Guanoco, descuentos en ciertas tiendas, bares y restaurantes en donde también tendrían crédito, y solo tenían que asistir a las sesiones los martes, miércoles y jueves a partir de las cinco de la tarde; sus sueldos serían iguales a los de los ministros del gabinete ejecutivo y a los de los jueces de la Corte Suprema de Justicia, pero aquellos que formaran parte de comisiones parlamentarias tendrían ingresos adicionales, y si presidían una comisión ganarían aún mucho más, tal como los presidentes y Vicepresidentes de las cámaras, pero, claro, también tendrían que dedicar más horas al asunto. Vientosilente Almalegre, a su vez, le regaló a cada uno una pluma fuente de oro y una agenda con su nombre y apellido, y además los invitó a todos a una cena en el restaurante más caro y lujoso de Guanoco, cena a la que Mediatinta, “Perro Muerto,” no asistió porque tenía un encuentro importantísimo con el Presidente electo, con lo que perdió algunos puntos, pues fue en la cena, presidida por el propio doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa “¿Melodio Sí Sabe?,” en donde se tomó la decisión de formar un partido político propiamente dicho, que se llamaría Organización Liberal de El Dorado (OLED), que de liberal apenas tenía el nombre, puesto que su única línea doctrinaria era seguir al doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa por donde quiera que el doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa quisiera ir, y que tendría como presidente al doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa, en tanto que en otra reunión se decidiría quién sería el Secretario General y quiénes ocuparían los otros veintitantos cargos de la dirección nacional, porque, eso sí, ni uno solo de los senadores, que además de Aris-Gorrochoteguiurzúa eran tres, ni de los veintiún diputados, quedaría sin su correspondiente cargo directivo de aquel partido, el OLED, que invitaba con tanto énfasis a la población a notar su presencia en el cambiante mundo de la política doradeña. Y todos se comprometieron a salir a la calle a buscar militantes para la nueva “tienda” popular y de masas, destinada, según ellos, a cambiar la historia del país, que fue lo que dijo el doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa “¿Melodio Sí Sabe? Bueno, por fin: ¿Sabe o no Sabe?” en su encendido discurso.

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Capítulo 18

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas.Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.




 

“Por las greñas, # 3” Segunda Parte

11.09.14 | por Gonzalo Palacios G. [mail] | Categorías: Ideas, Colaboradores, Gonzalo Palacios G., Literatura

MACONDO Y UN LUGAR DE LA MANCHA

Los textos comparados hasta ahora corresponden a los primeros dos capítulos de Don Quijote y a las primeras quince páginas de Cien años de soledad. No se trata de una imitación burda de la obra de Cervantes ni de una adulancia literaria por parte de García Márquez, sino de la “emulación [que] es honrosa y digna de gente de honor” (Aristóteles, Retórica, II, 11, 1388). Por ejemplo, en los dos textos que siguen vemos cómo emprenden sus aventuras los protagonistas. Nótese también que aunque cuatro siglos separan a los autores, pareciera que el “caballero andante” podría toparse con “el experto en el uso y manejo de sus instrumentos.”

DON QUIJOTE
“En efecto, rematado y a su juicio,
vino a dar en el más extraño pensamiento
que jamás dio loco en el mundo, y fue que
le pareció convenible y necesario, así
para el aumento de su honra, como para
el servicio de la república, hacerse
caballero andante, e irse por todo el
mundo con sus armas y caballo a
buscar aventuras…”
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“Cuando se hizo experto en el
uso y manejo de sus instrumen-
tos, tuvo una noción del espa-
cio que le permitió navegar por
mares incógnitos, visitar territo-
rios deshabitados y trabar rela-
ción con seres espléndidos, sin
necesidad de abandonar su
gabinete…”

.

Y no solamente acompañará el lector a Don Quijote o a Buendía a los más apartados y fantásticos rincones de mundos creados por los autores, sino que presenciará encuentros con entes míticos cuya realidad existencial recreará cada vez que lea las obras que nos ocupan:

DON QUIJOTE
”…me encuentro por ahí con algún
gigante…”
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“trabar relación con seres
espléndidos…”

.

También la descripción de la vestimenta de los personajes y del carácter vehemente de los protagonistas en ambas novelas se recuerda mutuamente:

DON QUIJOTE
“…sayo de velarte…con vellorí
más fino...” (página 1)

“sacó su espada y le dio dos
Golpes, y con el primero y en
punto deshizo lo que había
hecho… la tornó a hacer de
nuevo…” (página 4).

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“…y un chaleco de terciopelo patinado
por el verdín de los siglos…” (pág. 13)

“…en un rapto de cólera le destrozó el
astrolabio contra el suelo. Construyó
otro…” (página 12).

.

***


Es absurdo atribuir a pura casualidad el que los protagonistas de estas novelas – las mejores del mundo – hayan perdido el juicio al comenzar las narraciones. El Nobel Colombiano y el inmortal Español aclaran, desde el primer momento, que el mundo del que escriben es real: existe en los recónditos umbrales de las mentes de sus personajes…o de la propia. Para llegar a estos misteriosos parajes no hay sino que escuchar las conversaciones que los protagonistas mantienen consigo mismo:

DON QUIJOTE
“…según se decía a sí mismo…” (p. 4)
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“Fue esa la época en que
adquirió el hábito de hablar
a solas…” (página 11).

.

LA CLINEJA.

Haya sido o no García Márquez el “nieto” que le anunciara Ortega y Gasset a Cervantes, encontramos en Aristóteles la descripción del vínculo que los une en la eternidad:

“”Llamamos relativa una cosa …porque existe en dependencia de otra cosa…[la dependencia] se explica por medio de una referencia a algo que ellos poseen…” Lógica, “Categorías” 6ª.

Lo que poseen estos dos autores tan apartados en el espacio y en el tiempo, lo que los hace relativos el uno al otro, es su participación en la actividad creadora. El poder creador es lo que permanece presente (i.e., fuera del tiempo y del espacio que los separa y los divide) en sus obras. No dependen estos escritores el uno del otro: ambos dependen del eterno Poder Creador que inspira y anima a todo creador humano.

OBRAS CITADAS:
Aristóteles, Obras. Aguilar, Madrid, 1967.
Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Fouraut,
Paris, 1880.
Gabriel García Márquez. Cien años de soledad. Edhasa, Barcelona,1969.
José Ortega y Gasset. Meditaciones del Quijote. Revista de Occidente,1963.
Graham Greene. Monsignor Quixote. Washington Square Press, N.Y., 1963.
Gonzalo Palacios G., “Don Quijote de Macondo”, Revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Bogotá, Septiembre 1990.

Primera parte de la clineja Cervantes/García Márquez.

Gonzalo Palacios Galindo (Maracay, 1938). Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, Recibió la Maestría y el Doctorado en Filosofía en la Universidad Gregoriana (Roma) y en la Universidad Católica de América (Washington, DC, USA). Mantuvo una intensa actividad académica en varias universidades de Venezuela y de Estados Unidos. También ejerció cargos diplomáticos en la Embajada de Venezuela en Washington. Actualmente enseña Filosofía en Prince George’s Community College.

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Desangelado - Capítulo 17

06.09.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Novela, Literatura, Capítulo

Desangelado
(novela)

Eduardo Casanova

Primera parte

Capítulo 17

Por fortuna para mí, a media tarde se presentaron a visitarme Eulalia e Igor. Eulalia Brazoalzado, la sempiterna amiga de Angélica, e Igor Buscayencuentra, su pareja. A Eulalia la conocí a los pocos días de haber conocido a Angélica en la universidad. Era, y ha seguido siéndolo, su mejor amiga. Su única verdadera amiga. En aquellos viejos días estudiaba todavía medicina, pero al terminar el año se cambió para Psicología. Se casó antes que nosotros y enviudó al poco tiempo, cuando el marido se mató haciendo paracaidismo en una base militar. Creo que dos o tres años después conoció a Igor y, como dicen los muchachos, se empataron. Nunca se han casado, pero son la pareja más estable que he conocido en toda mi vida. No es que no peleen. Pelean como lo hace toda pareja, pero no sé si porque ella es psicóloga o porque él también es muy inteligente, o simplemente porque no están casados, no tienen hijos y ambos son excepcionalmente inteligentes, siempre han sabido superar esas peleas y seguir adelante. Además, tienen todas las ventajas del matrimonio y ninguna de las desventajas. Cada uno vive en su propia casa, en su propio apartamento, y se reúnen cuando quieren, sin presiones domésticas. Han viajado por el mundo entero juntos. Creo que por lo menos dos veces le han dado la vuelta al planeta. A veces Igor, que tiene una personalidad fortísima, viaja solo, especialmente a los Estados Unidos, que es un lugar que a Eulalia, que también tiene una personalidad fortísima, no le gusta. Creo que no conozco a nadie tan positivo como Eulalia, que compensa con creces el pesimismo de Igor. Igor estudió bachillerato con Inocente Piquefleur y Héctor Medialforja en el colegio La Salle, pero en esos tiempos no fueron en realidad amigos. Igor, además, estudió medicina, y no tuvo mayor contacto con ellos en la universidad. Fui yo quien los hizo amigos, cuando Igor tuvo un problema muy serio con sus cuatro hermanos (dos hermanos y dos hermanas) al morir el padre de los cinco, que eran hijos de dos matrimonios: los cuatro del primero e Igor del segundo. Las madres de los cinco habían muerto, la de los cuatro antes del segundo matrimonio del padre, y la de Igor poco tiempo antes de la muerte del padre de los cinco. Los dos hermanos, que eran los mayores en edad, eran además francamente afeminados y nunca se casaron, y las dos, en cambio, sí se casaron con abogados no muy santos y entre ambas tenían once hijos. Los cuatro, que pretendían ser las hermanas de Cenicienta y poner a Igor en el papel de Cenicienta a pesar de que el padre lo había tratado siempre mejor que a ellos (¿ellas?), se confabularon para repartirse los bienes del padre y dejar fuera a Igor, que por fortuna apeló a Angélica, que a su vez le recomendó los servicios de Celia Belén, Inocente y Héctor, que con tanta eficiencia habían defendido mis intereses. Y fui yo quien sirvió de intermediario e hice que Igor se encontrara, se reencontrara, con sus antiguos condiscípulos de bachillerato, que no solo le solucionaron el problema sino que lo incorporaron, tal como lo hicieron conmigo, a los largos y bien servidos almuerzos en La Catarata Seca, el Mar Si Puedes, El Decrépito o cualquier otro restaurante. Igor, mucho más prudente que yo, solamente va a esas tenidas cuatro o cinco veces al año, y siempre hace alguna trampa para pagar él solo la cuenta. A veces finge que va al baño, pasa por la caja y paga la totalidad. O se levanta, paga en la caja y se pierde, pero el caso es que siempre, cuando coincidimos en esos almuerzos, a la hora de pagar la cuenta, ya Igor lo había hecho. Casi desde que recibió el título de doctor en medicina se dedicó por completo a la homeopatía, y es muy frecuente que no cobre por sus servicios cuando los pacientes no tienen con qué pagar. La muerte de su padre, después del trabajo de los abogados amigos, lo puso en posesión de una fortuna enorme, que siempre ha administrado con una prudencia mayor aún que la misma fortuna, a diferencia de lo que yo hice con la mía. Sus tours se dan cuando ha acumulado lo suficiente como para pagarse un buen viaje, como todos los lujos que se da, que no son pocos pero siempre están cubiertos por fondos sobranceros, y no como en mi caso, que también me he dado muchos lujos, pero pagados con tajos que le fui quitando a lo que tenía, hasta quedarme apenas con un fondo que me produce una renta que escasamente basta para cubrir mis necesidades, y el famoso Pent House, convertido en reserva estratégica para tapar los agujeros que dejarían las compañías de seguros. De eso hablamos largamente esa tarde Eulalia, Igor y yo. Igor insistió en que él me ayudaría a pagar las cuentas sin importar lo gruesas que fueran, y yo le insistí en que no, en que yo tenía que afrontar mi realidad como nunca lo había hecho hasta entonces. Esa tarde ya yo estaba al borde de la desesperación. Había pasado toda la mañana viendo televisión y estaba harto de las imbecilidades que veía. Había tratado de leer, pero en la casa de mi hermana los pocos libros que hay son demasiado intensos para mí. Mi cuñado, como era natural, había salido muy temprano en la mañana, y mi hermana, aunque no es banquera, se pasa todo el día fuera de la casa en actividades extrañas: pertenece a no sé cuántas cofradías religiosas y a no sé cuántos grupos culturales y caritativos, aparte de que, aunque es flaca como un silbido, vive metida en gimnasios y en bailoterapias y cosas por el estilo que le permiten ocupar positivamente su tiempo y distraerse las veinticuatro horas del día. Hablé por teléfono con Angélica, que muy apurada me informó que ya había llamado dos veces a la compañía de seguros y le habían asegurado que todo iba bien encaminado. Cuestión de paciencia. La burocracia es así. Y también traté de hablar con mis hijos, pero no los conseguí. Tengo que reconocer que mis dos hijos siempre estuvieron más cerca de la mamá que de mí. No es que no me quieran, no, sino que siempre se han identificado más con Angélica que conmigo. Estudiaron derecho, los dos, no porque su padre fuera abogado, sino porque su madre es de verdad abogado (no abogada, como dicen ahora, que a mí me suena más a santoral que a derecho). Ninguno de los dos baila. Y, para colmo, se casaron ambos con dos hermanos, hijos de una prima de Angélica, con lo que completaron su identificación. Annie, Angélica hija, se casó con José Luis Celicortés, y Segundo, que en verdad se llama Ángel como yo, se casó con Elvira Celicortés. José Luis y Elvira son los hijos de Blanca María Grandísima, a quien por cierto le dicen Chiquita. Chiquita Grandísima. Y Chiquita Grandísima es prima hermana de mi suegra, pero en realidad es más cercana en edad a Angélica, su prima segunda, que a su prima hermana. Se casó con el Musiú Celicortés, Juan Pablo Celicortés, renano, cuyo padre era alsaciano y se llamaba, algo así como Jean Adelhimmel, pero como solía pasar entonces, el funcionario que lo recibió en Puerto Calma lo puso Juan Celicortés después de preguntar qué podía significar aquello, y Juan Celicortés se quedó, obligado a explicar muchas veces el porqué del apellido. Según me contó mi consuegro, Juan Celicortés se casó en Puerto Calma con una criolla, más bien morena, pero los hijos le salieron absolutamente rubios, y por eso a él, desde niño, le pusieron el apodo de Musiú, que es como lo conoce todo el mundo. Musiú Celicortés, que suena como francés. Musiú es un empresario exitoso, y su hijo, mi yerno, salió a él. No terminó sus estudios de ingeniería, pero ha hecho una fortuna en eso que llaman comida rápida, o comida chatarra. Ya tiene seis o siete “tiendas,” como dicen ellos. Seis o siete restaurantes de esos que sirven hamburguesas y perros calientes y papas fritas y ensaladas en cantidades generosas, y refrescos. Yo mismo a veces voy a cenar sumariamente en el que está relativamente cerca de mi casa. A pesar de la música escandalosa y demasiado angloamericana y de las conversaciones incomprensibles de los jóvenes que los llenan. Elvira su hermana, que es mi nuera, sí terminó su carrera y es psicóloga, como Eulalia Brazoalzado. Trabaja en el colegio alemán. A mediodía almorcé, absolutamente solo en aquel comedor enorme y oyendo los ruidos que salían de la cocina, que iban desde un televisor encendido hasta el sonido de un lavaplatos automático pasando por las conversaciones de la cocinera y las dos camareras que como que estaban a punto de sindicalizarse o algo así. Y serían como las cuatro de la tarde cuando tocaron la puerta del cuarto y se asomaron, con sendas sonrisas, Eulalia e Igor. El saludo de Igor no pudo ser más parecido a él: ¡Así que estamos agonizandito, ¿eh?...!, me dijo, y Eulalia lo regañó amistosamente por su imprudencia. Como buena psicóloga, de inmediato empezó a hacerme preguntas, a asegurarme que mucho dependía todo de mi actitud frente a la realidad y a orientarme hacia un enfoque razonablemente optimista de la situación, mientras Igor casi se divertía llevándole la contraria. Pero fue el propio Igor el que me infundió verdaderamente ánimos. Me habló de los muchos avances del tratamiento del cáncer logrados en los últimos años. Estamos en el siglo XXI, en el año 2003, y si no se puede decir todavía que el cáncer está dominado, hay que ver lo que se ha avanzado en los últimos diez años, compinche, yo apuesto a que dentro de veinte vamos a estar tú y yo recordando este día, cuando estabas cagado de miedo (nuevo gesto de reprobación de Eulalia) porque te encontraron un cangrejo cerca del culo (¡Igor!, volvió a protestar Eulalia con discreta vehemencia) y nos vamos a cagar o nos vamos a morir, pero de la risa. Y ya estaba oscuro cuando salimos los tres de la casa y nos fuimos a La Catarata Seca, en donde nos encontramos a Inocente y Héctor, que estaban a punto de irse y se quedaron, ahora a cenar, con nosotros tres. Esa vez no tomé ni una gota de alcohol y me sentí muy bien. Salvo en un momento dado en el que creí que el tiempo me amenazaba desde todos los rincones y lo dije. Dije que en dos años yo estaría muerto y ellos podrían seguir reuniéndose y disfrutando como lo hacían en ese momento. Las sonrisas se congelaron por un breve instante, y cuando Eulalia iba a decir algo, Igor la cortó con un gesto hasta brusco. Compañero, me dijo con cierta severidad, deja la autocompasión para tiempos peores; te voy a decir algo muy concreto: yo conozco bien a Fermín Tierrafranca; no te voy a decir que somos íntimos amigos, porque no lo somos, pero sí lo conozco bien, y sé que es un médico de primera y que tiene algo que yo no tengo, y que creo que no tiene ninguno de los que están aquí en este momento, que es convicciones religiosas; Fermín cree en su vaina, de verdad que cree en su vaina, compañero, y tiene un carácter fuerte, y te puedo asegurar que si Fermín sospechara que tú te vas a morir en este trance te lo habría dicho de frente, te habría dicho que te prepares porque vas a encontrarte con tu creador, y si no te lo dijo es porque está convencido de que de esta situación vas a salir bien; y yo, no Fermín Tierrafranca, sino yo, y no como amigo, sino como médico, te puedo asegurar que tu caso no es sencillo, que lo que tienes no es juego, pero no te vas a morir de lo que tienes; vas a pasar trabajo y vas a sufrir incomodidades y vas a tener sopotocientos efectos secundarios además de la obligación de hacerte ver a cada rato y hacerte exámenes incómodos a cada rato, sí, pero no te vas a morir en dos años, salvo que te pise un camión o te caigas por un barranco. Un silencio espeso se impuso por unos instantes, hasta que Inocente lo cortó con dos palabras: ¡Ha dicho!... Y hasta yo tuve que reír por la inesperada ocurrencia de Inocente, que la remató con un manotazo sobre la mesa. Igor también se rió y de inmediato todo se hizo como más claro, bastante más festivo que trágico, y sentí al tiro, como dicen los chilenos, que a mi alrededor regresaba, también sonriente, la luz. Y rebasado del todo aquel pequeño barranco me sentí bien, muy bien. Como si nada de lo que me pasaba me estuviera pasando. Nada de lo malo. Me sentí otra vez en un oasis de auténtica claridad. Reconfortado de verdad por los amigos. Por el simple hecho de tener amigos. Poco después, cuando ya nos habíamos adentrado en la tarea de cenar en propiedad, Igor me explicó en forma vívida y gráfica, mientras cortaba su roast beef, cómo se hace la operación que estaba en mi porvenir, y de nuevo se ganó un par de regaños de Eulalia, que, por fortuna para ella, había ordenado ravioli a la carbonara.

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Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas.Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.




“Por las greñas, # 3”

04.09.14 | por Gonzalo Palacios G. [mail] | Categorías: Ideas, Colaboradores, Libros, Gonzalo Palacios G., Literatura

MACONDO Y UN LUGAR DE LA MANCHA

Continuamos “…por las greñas”; una serie de artículos en los que comparamos, relacionamos, o vinculamos personas, eventos, y conceptos que, a pesar de tener poco o nada en común, tejeremos clinejas con ellas. “¿Para qué?” se preguntará el lector inteligente (el estúpido ni pregunta ni es lector), a quien contesto: “para aprender…” Hoy pretendemos tejer una clineja con greñas de Miguel de Cervantes y Gabriel García Márquez.

Toda expresión de arte es de memoria; es el recuerdo de un presente que permanece como tal en la memoria por virtud del intelecto. Y todos sabemos que ningún presente incluye absolutamente nada del pasado ni del futuro del observador ni de lo observado. El proceso que conduce a un sujeto al mismo presente del objeto toma tiempo y espacio; el presente mutuo y la experiencia del mismo es atemporal. Cuando optamos por re-presentar la experiencia en cuestión, trascendemos nuevamente el espacio-tiempo de nuestra propia existencia. La expresión en el tiempo y espacio de aquel presente experimentado es la obra de arte.

MACONDO Y “UN LUGAR DE LA MANCHA”: GEOGRAFĺA E HISTORIA.

¡Cien años de soledad! Con el mero título de su novela, García Márquez sugiere un lugar y un tiempo inexistentes para contar los acontecimientos protagonizados por la familia del coronel Aureliano Buendía. Es imposible que seres humanos sobrevivan cien años de soledad. Tomando elementos históricos y geográficos existentes en España, especialmente en el reino de Aragón, Miguel de Cervantes creó una nueva geografía e inventó una historia local para contar las aventuras de su creación, El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. (http://quijote.bne.es/libro.html) Ingenioso, sin duda, porque el ingenio de su creador le da vida:

“Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cultivado
ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado,
antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca
imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en
una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y
donde todo triste ruido hace su habitación?” en el Prólogo.

Medio milenio después, García Márquez negaba la geografía e historia a lo que sigue al título de su novela desde las páginas iniciales: “Macondo era entonces una aldea,” nos dice, indicando que dejó de serlo, pero sin aclarar que pudiera haber dejado de existir.

En las primeras páginas de estas novelas, Cervantes y García Márquez re-presentan a sus respectivos protagonistas en utopías atemporales, es decir en lugares no reales, sin tiempo pasado o futuro. Cervantes no quiere ni acordarse del nombre ni precisar cuando toma lugar su historia:

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo…”

Por su parte, García Márquez habla de un tiempo en que “el mundo de Macondo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre.”

Estas “fallas” de memoria obligan a los lectores a adentrarse en un sitio mítico donde el poder creativo de los autores confunde realidad con fantasía: “Quizá todos seamos ficción, padre Quijote, en la mente de Dios”, dice Graham Greene a través de uno de sus personajes en su Monsignor Quixote. Miguel de Unamuno nos explica: “…rehúyo en ellas [mis novelas] las descripciones de paisajes y hasta el situarlas en época y lugar determinados […] Y ello obedece al propósito de dar a mis novelas la mayor intensidad y el mayor carácter dramáticos posibles…” Unamuno, Prólogo, Andanzas y Visiones Españolas, 1920.

EL NIETO DE CERVANTES.

Hace un siglo que José Ortega y Gasset predijo la presencia de Gabriel García Márquez:

¡Cervantes! … se halla sentado en los elíseos prados hace tres siglos, y aguarda, repartiendo en derredor melancólicas miradas, a que le nazca un nieto capaz de entenderle.

Meditaciones del Quijote, Julio, 1914.

Los textos que comparamos a continuación indican que aun cuando no es “nieto” del Genio Castellano, su descendiente colombiano es capaz de entenderle:

DON QUIJOTE
“Y lo primero que hizo fue limpiar
unas armas que habían sido de sus
bisabuelos, que tomadas de orín y
llenas de moho, luengos siglos
había que estaban puestas y
olvidadas en un rincón”.

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
Lo único que logró desenterrar fue
una armadura del siglo XV con
todas sus partes soldadas por un
cascote de óxido, cuyo interior tenía
la resonancia hueca de un enorme
calabazo lleno de piedras…”

Estos textos, como los reproducidos más abajo, los seleccionamos de las primeras páginas solamente, de modo que se facilite su ubicación.

DON QUIJOTE
“Es pues de saber que este sobredicho
Hidalgo, los ratos que estaba ocioso
(que eran los más del año), se daba
a leer libros de caballerías con tanta
afición y gusto, que olvidó casi de todo
punto el ejercicio de la caza, y aun de
la administración de su hacienda”

En resolución él se enfrascó tanto en
su lectura, que se le pasaban las
noches leyendo de claro en claro, y
los días de turbio en turbio…”

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“José Arcadio Buendía pasó los
largos meses de lluvia enterrado
en un cuartillo que construyó en
el fondo de la casa para que nadie
perturbara sus experimentos.
Habiendo Olvidado por completo
las obligaciones domésticas…”

“…permaneció noches enteras en el
patio vigilando el curso de los
astros, y estuvo a punto de contar
una insolación por tratar de establecer
un método exacto para encontrar
el mediodía…”

Vemos que tanto Buendía como don Quijote, sacrificarían sus economías domésticas para satisfacer sus inquietudes “intelectuales”. El hombre de la Mancha lo hará a través de sus aventuras imaginarias y el de Macondo por medio de sus experimentos científicos:

DON QUIJOTE
“…y llegó a tanto su curiosidad y
desatino en esto, que vendió muchas
hanegas de tierra de sembradura para
comprar libros de caballerías que leer,
y así llevó a su casa todos cuantos
pudo haber dellos…”

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
“José Antonio Buendía, que
aun no acababa por consolarse
por el fracaso de sus imanes,
concibió la idea de utilizar
aquel invento como un arma de
guerra…

***

La segunda parte de la clineja Cervantes/García Márquez en próxima entrega.

Gonzalo Palacios Galindo (Maracay, 1938). Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, Recibió la Maestría y el Doctorado en Filosofía en la Universidad Gregoriana (Roma) y en la Universidad Católica de América (Washington, DC, USA). Mantuvo una intensa actividad académica en varias universidades de Venezuela y de Estados Unidos. También ejerció cargos diplomáticos en la Embajada de Venezuela en Washington. Actualmente enseña Filosofía en Prince George’s Community College.

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Desangelado - Capítulo 16

30.08.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Novela, Literatura, Capítulo

Desangelado
(novela)

Eduardo Casanova

Primera parte

Capítulo 16

Hacia el final de la campaña electoral del 63 Ángel Almalegre perdió buena parte del impulso. Lo acusaron de derrotista cuando sostuvo que no solo no ganarían, sino que el doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa “¡Melodio Sí Sabe!” quedaría en un cuarto o quinto lugar. Los altos jefes del FIVE se rasgaron las vestiduras y alguno hasta dijo que todos debían suicidarse en masa lanzándose a las aguas del océano proceloso ¡Oh, oh, oh, dioses del Olimpo! Cómo era posible que el encargado de las juventudes aristas, o aris-gorrochoteguiurzuistas, nothing less, dijera que no iban a ganar. Así se desmoralizarían los votantes y entonces sí que no les iba a ser posible ganar. Pero Almalegre insistió y hasta se puso agresivo contra los que desde agosto habían sustituido el triunvirato inicial para organizarse a la manera de cualquier partido político. Habían descuidado la tarea más importante, que era la de coordinar todo lo relativo el conteo y vigilancia de los votos en todos y cada uno de los sitios en donde hubiese votaciones. Hacer campaña electoral no es difícil, les dijo, lo difícil es defender los votos; los del Panaderos, y los Endocrinos tienen gente hasta en el más pequeño de los lugares en donde se va a votar, nosotros no; y nos van a quitar votos para repartirlos muy amablemente entre ellos mismos como les dé la gana. La discusión estuvo a punto de llegar al rojo vivo, a no ser por la intervención directa de Aris-Gorrochoteguiurzúa “¡Melodio Sí Sabe!,” que sin defender del todo a Ángel, exigió que se hiciera un serio esfuerzo por organizarse para defender los votos y le pidió (a Ángel y en privado) que no insistiera en sus planteamientos para no fomentar divisiones innecesarias. Pero el pleito apenas se aplacó por unos días, y renació con más fuerza cuando hubo que hacer las listas de los candidatos a senadores, diputados, diputados a las asambleas legislativas y concejales. Fue entonces cuando salieron a relucir los intereses más disímiles, y hasta puñales y armas de fuego. La directiva del FIVE ordenó que cada estado y cada territorio federal, así como cada municipio en donde existiera el FIVE, presentara una lista con el doble de los nombres necesarios, y dispuso que la dirección nacional tuviese la última palabra. Última palabra que en muchos casos fue primera, porque los locales no tenían suficientes candidatos para hacer una lista, y mucho menos una lista doble. En definitiva, el final la última palabra, sobre todo en el caso de Guanoco, la tuvo el doctor Melodio Aris-Gorrochoteguiurzúa “¡Melodio Sí Sabe!,” que sacó y agregó nombres como quiso. Por exigencia de Melodito, Ángel Almalegre quedó como candidato a diputado por el Distrito Nacional, es decir, Guanoco, en el puesto número trece. Era difícil que entrara, pero si lo lograban siete, sería el sexto en la lista de suplentes, y quién sabe si algún día podía convertirse en diputado en propiedad. Eso decían. Lo consolaba el hecho de que era el más joven entre todos los candidatos de la lista, aunque apenas por pocos días, pues el número diecisiete había nacido unos días antes que él. El día de las elecciones no pasó mayor cosa. Algunos incidentes más o menos aislados, pero ningún caso de violencia a pesar de que los viejos comunistas anunciaron que sabotearían todo el proceso con armas de todo tipo. Algunos centros electorales tuvieron problemas porque no les llegó a tiempo el material, o porque los representantes de los partidos pusieron trabas más bien burocráticas, pero sobre el mediodía se vio que la asistencia había sido masiva, quizás como una forma de la población de decirles a los comunistas que no aceptaban amenazas, vaya uno a saber. Ese año fue especialmente duro por los guerrilleros y por la represión. Todo el mundo temía que se desatara una matanza por las elecciones, pero no pasó nada. Y la gran sorpresa, cuando ya en la noche se empezaron a contar los votos, fue el triunfo claro y contundente del doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa “¡Melodio Sí Sabe!” en la capital y en dos de las principales ciudades del país. Ángel llegó a pensar que se había equivocado y que Aris-Gorrochoteguiurzúa “¡Melodio Sí Sabe!” sí podía haber ganado las elecciones, y como todos los que se reunieron en la sede del FIVE, frente a tres televisores, cada uno sintonizado en un canal de televisión distinto, empezó a celebrar una victoria que lucía hasta posible. O que lució posible hasta la una de la madrugada, cuando se vio que Aris-Gorrochoteguiurzúa se rezagaba y en cambio crecían enormemente las cifras de Clemente Violadagambi, el candidato del gobierno, y con menos fuerza las del Endocrino Gabriel Estufa, mientras que las de Clarinplateado, el coronel Contrasentina y Publícola Malzapatero sí se notaban anémicas y hasta fallecidas antes de nacer. Ángel se fue a dormir sin hacer comentario alguno, cosa que le agradecieron en el alma los que esperaban que los hiciera. Al día siguiente volvió poco después de almuerzo. Solo estaban en la sala de los televisores los que tenían verdadero interés ya no en las cifras de la elección presidencial, sino en las de cuerpos colegiados, que hasta habían instalado en el lugar tres máquinas sumadoras y se dedicaban a calcular números y porcentajes para averiguar quiénes tenían posibilidades de ser elegidos bajo la dirección de un matemático, quizás el matemático más sólido del país, llamado Javier Agarramelagorra. Ya era prácticamente seguro que el doctor Aris-Gorrochoteguiurzúa “¿Melodio Sí Sabe?” sería senador por Guanoco. Y a las siete de la noche, Agarramelagorra se acercó a Ángel. ¿Tú eres el número trece en la lista, no?, le preguntó, y cuando Ángel asintió con la cabeza, le dijo: si no hay un cambio demasiado brusco en la tendencia, y no parece que pueda haberlo, ya tienes asegurado tu puesto de diputado, y cuidado si entra también el catorce…

Desangelado (novela)
Capítulos publicados
Primera parte

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas.Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.




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