Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Relatos fascistas, un libro brutal y reflexivo | Relatos Fascistas - Invitación » |
EN LOS DÍAS DE SUCRE
Cuarta Parte:
Sucre, el Héroe
15. Allá atrás, en Venezuela
Atrás, en Venezuela, Sucre había dejado un país aparentemente en calma. Se preparaba el asalto final, y Sucre se encargó, antes de partir hacia el sur, de preparar un plan coherente, a partir de las posiciones que él mismo, junto con Briceño y Pérez, había establecido para el armisticio. Ese fue el plan estratégico que culminó estupendamente en la batalla de Carabobo, y que Bolívar aceptó y ejecutó con maestría.
Sólo faltaba una excusa para que se reiniciara la contienda, y la excusa la proporcionó Maracaibo, cuando se alzó para incorporarse a la república. Está claro que el alzamiento de Maracaibo fue promovido “sotto voce” por Rafael Urdaneta con apoyo, entre otros, del teniente coronel Francisco Delgado, que era entonces jefe militar realista de la plaza. El teniente coronel José Rafael las Heras, enviado por Urdaneta, tomó la isla de Gibraltar y otro punto cerca de Maracaibo. El 28 de enero de 1821 se produjo una asamblea de notables, en la que declararon su independencia de España y su integración a Colombia, con lo cual los realistas quedaban limitados a Caracas, Cumaná y Coro, con la amenaza de perder Coro en poco tiempo, por su cercanía a Maracaibo. El comandante Las Heras se presentó al día siguiente a ofrecer su protección a la ciudad y ya no había marcha atrás. Hubo un cortés intercambio entre Bolívar y La Torre, que había sustituido a Morillo, pero era obvio que pronto estarían en guerra otra vez.
Ya en enero Bolívar había combinado con Sucre y Briceño Méndez las instrucciones para que la guerra se retomara en abril. Él iría al Sur y dejaría a Urdaneta el mando de la ofensiva en Venezuela. El armisticio se denunciaría 16 de abril, para que el 26 de mayo de 1821 pudieran operar las fuerzas patriotas en forma combinada: El ejército de Oriente, junto con Arismendi, tomaría Caracas; el de Occidente, con Páez a la cabeza, avanzaría hasta Calabozo y luego a los valles de Aragua para después unirse a las fuerzas caraqueñas; La Guardia se concentraría en Barinas para reforzar las victorias de los demás y procedería a San Carlos o a Valencia para presionar al enemigo e impedir que reforzara a Caracas; el coronel Reyes Vargas, el mismo que en 1812, con su defección le hizo tanto daño a los patriotas, iría desde Mérida a Valencia; Carreño, desde Río Hacha, iría a ocupar Maracaibo, para luego seguir a Urdaneta hacia Caracas; y por último, “Concentrado el ejército español y reunido el de Occidente a la Guardia, no cabe duda que sería aquél batido, perdida ya su moral, y el territorio, y reducido a un número inferior". Así lo explica Vicente Lecuna en su “Crónica Razonada de las Guerra de Bolívar”. El plan se modificó, pero básicamente mantuvo los mismos rasgos.
El 13 de abril de 1821 Bolívar había modificado el plan: Decidió que el punto de reunión no sería Barinas, y ordenó a Páez que cruzara el Apure por Setenta, y de allí se dirigiera a Mijagual luego de hacer varios falsos movimientos para confundir al enemigo. Urdaneta iría hacia Coro y Carora, para conectarse con Guanare, mientras el enemigo tendría a sus espaldas la presión creada por la invasión de Caracas, que realizaría el ejército de Oriente al mando de Bermúdez. Ocupada Caracas, Bermúdez iría a los valles de Aragua para allí “cambiar de actitud y limitarse a molestar al enemigo, y a distraerlo sin comprometer acción contra fuerzas superiores”. Lo relativo a Mérida y Trujillo se mantuvo igual, Reyes Vargas y Cruz Carrillo pasarían por Carache a Barquisimeto y, al hacer contacto con Urdaneta, amenazarían Valencia por las alturas de Nirgua, luego de correr la voz de que eran la vanguardia de una división.
El 28 de abril de 1821 volvió a estallar la guerra. Las fuerzas republicanas atravesaron el río Santo Domingo, al Norte de Barinas y llegaron hasta Boconó, en donde derrotaron a los españoles. La quinta división realista no quiso arriesgarse, y sin esperar a los patriotas dejó sus cuarteles de Guanare y se refugió en San Carlos, de donde salió disparada en cuanto se presentó el Libertador a esperar la llegada de Urdaneta y de Páez. Urdaneta atravesó el lago de Maracaibo el 1º de mayo, desembarcó en los puertos de Altagracia, siguió su camino por Sasárida hasta Mitare, a donde llegó el 9 de mayo, y entró el 11 de mayo a Coro. Llegaron a Carora el 8 de junio y allí se quedó Urdaneta, enfermo, y asumió el mando el coronel Antonio Rangel. El 13 la división entró a Barquisimeto que había sido ya ocupada por Reyes Vargas. El 19 de junio en la tarde llegó la división a San Carlos.
Páez salió de Achaguas el 10 de mayo de 1821 con mil infantes, mil quinientos jinetes, dos mil caballos de reserva y cuatro mil novillos. Cruzó el Apure por el paso Enriquero y le tocó vivir una de las marchas más atareadas de la historia militar, pero no por los soldados, sino por las bestias. Todas las noches, a las ocho, se le escapaban los caballos, y los jinetes tenían que salir a reunirlos. Cuando supo que Bolívar había tomado Araure. Páez, que dejó atrás la infantería, llegó con la caballería a San Carlos y se reunió con el Libertador.
En San Carlos, Bolívar y Páez recibieron a un parlamentario de La Torre, con la proposición de firmar un nuevo armisticio que convertiría al río Portuguesa en nueva línea divisoria. La propuesta fue rechazada, y todo el dispositivo de Bolívar empezó a orientarse hacia el gran encuentro, en Carabobo.
Luego las cosas avanzaron rápidamente: Bermúdez dejó a quinientos hombres hostilizando a los españoles en Cumaná, reclutó una fuerza en Barcelona, y el 28 de abril de 1821 inició su marcha hacia Caracas. El 1º de mayo cruzó el Unare, que había sido la divisoria entre españoles y patriotas. En El Guapo venció al batallón Hostalrich, uno de los más famosos del ejército que viajó con Morillo. El 11 de mayo pasó por Caucagua y torció hacia Caracas. El 12 ya estaba en Guatire, en donde venció al batallón de blancos de Valencia, en El Rodeo. El 13 ya estaba en Petare, y el 14 de mayo a las cinco de la tarde, un día antes de lo señalado en sus instrucciones, entró a Caracas, en donde estuvo hasta en 26, cuando debió abandonar la plaza. El 8 de junio, reforzado con tropas de Arismendi y Avendaño, Bermúdez enfrentó a los realistas en El Rincón, cerca de Santa Lucía, con poca fortuna. El 14 volvieron a pelear cerca del mismo sitio, y esta vez vencieron los patriotas. El 19 de junio estaba otra vez en Petare, a donde llegó por la fila de Mariches.
En Cocorote, muy cerca de San Felipe, el indio Reyes Vargas peleaba el 3 de junio. El 13, el general José de la Cruz Carrillo tomó Barquisimeto. Los españoles sólo dominaban Valencia y Puerto Cabello. Cruz Carrillo ocupó el 18 de junio la población de Nirgua y pasó un oficio al Ayuntamiento, en el que notificaba a los regidores que sus tropas, de dos mil hombres, formaban parte de la vanguardia del general Rafael Urdaneta, que venía en su retaguardia con otros tres mil combatientes. “Informado”, La Torre, retiró de Carabobo cerca de ochocientos hombres que buena falta le harían el día de la batalla.
El 19 de junio, el comandante José Laurencio Silva tomó Tinaquillo, y en el campo de Taguanes Bolívar pasó revista a sus tropas, cuyos oficiales y soldados tenían uniformes y galas como nunca antes los habían tenido.
Tres divisiones patriotas estaban en Taguanes y se preparaban a enfrentarse con los realistas en Carabobo. La primera la encabezaba Páez y estaba compuesta por la Legión Británica, comandada por el coronel Thomas Farriar, los Bravos de Apure, al mando del comandante Francisco Torres, así como siete regimientos de caballería de Apure. La segunda, al Mando de Manuel Cedeño, la componían los batallones Tiradores, al mando del teniente coronel José Rafael de las Heras, Boyacá, que comandaba el teniente coronel Ludwig Flegel, y Vargas, al mando del comandante Antoine Gravete, así como el regimiento de Caballería Sagrado de la segunda brigada de la Guardia. La tercera, comandada por el general Ambrosio Plaza, estaba formada por los batallones de la primera brigada Rifles al mando del teniente coronel Arturo Sandes, Granaderos, al mando del coronel Francisco de Paula Vélez, Vencedor en Boyacá, con el coronel Juan Uslar, Anzoátegui, bajo las órdenes del coronel José María Arguindegui, y el regimiento de caballería del Alto Llano de Caracas. En la madrugada del día de la batalla (24 de junio de 1821), en Taguanes formaron seis mil cuatrocientos hombres, lo que implica que en el camino, desde que salieron de varios puntos de la geografía occidental, por enfermedades o en los enfrentamientos previos a la batalla, se quedaron unos tres mil seiscientos combatientes republicanos.
La Torre tenía organizadas sus fuerzas para cubrir, por el Oeste, el Camino de San Carlos, Tinaco y Tinaquillo, que era por donde venían los patriotas, y por el Sur el del Pao, que por un desvío, también se comunicaba con San Carlos a través de Aguirre y Tinaquillo. La línea defensiva ubicada en el camino de Tinaquillo estaba a cargo de la Primera División (coronel Tomás García), con el primer batallón de Valencey (comandante Andrés Riesco) desplegado en un alto al sur del camino y es la izquierda de la línea; el batallón ligero del Barbastro (comandante Juan Nepomuceno Montero) es la derecha de la línea y también espera en una altura; el batallón ligero del Hostalrich (comandante Francisco Illas) es la reserva local de la División y está detrás de la línea que forman Valencey y Barbastro; y hay dos piezas de artillería en un topo, delante de Valencey y Barbastro. En cuanto la posición de la vía de El Pao, estaba ocupada por la División de Vanguardia (general Francisco Tomás Morales) con una avanzada compuesta por cien milicianos y algunos jinetes al mando del capitán Pedro Casals; después, sobre una altura que dominaba el camino, se ubicó el batallón ligero del Infante (coronel Miguel Manrique), y en profundidad, cerca de la encrucijada del camino de San Carlos, el batallón ligero del Príncipe (comandante Jacinto Gil de Castro). La reserva quedó constituida por el 2º batallón del Burgos (comandante Joaquín Dalmar) y los regimientos de caballería Dragones Leales a Fernando VII (comandante Manuel Morales), Lanceros del Rey (comandante Tomás Renovales), Guías del General y Húsares de Fernando VII, que se ubicaron en las vegas de la quebrada Las Manzanas, cerca del camino principal. El general La Torre estableció su cuartel general en una casa situada al Sur del camino de Valencia, cerca del 2º del Burgos, como a un kilómetro hacia Valencia de donde está el Monumento a Carabobo.
La batalla fue relativamente rápida, y las fuerzas de Bolívar dominaron el campo todo el tiempo. Ahora hubiese podido decir Morillo que en dos horas se perdió lo que se había ganado en trescientos años, aunque todavía le quedaba a Bolívar todo lo que después se ganaría en Ayacucho y las otras batallas del Sur. Los realistas, además de Venezuela, perdieron en la batalla de Carabobo dos oficiales superiores, 43 capitanes, 77 entre tenientes y subtenientes, y 2.786 individuos de tropa entre muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos.
Bolívar, feliz por la victoria, se apuró a acercarse a su ciudad natal. El sueño se había cumplido. En San Pedro, cerca de Los Teques, dejó su escolta a las órdenes de Diego Ibarra, y regresó a acelerar la marcha de los batallones que venían para poder entrar a su ciudad a la que llegó, victorioso, el 28 de junio. Dos días después, lanzó una proclama de felicidad. Se estaba acercando al cielo.
Capítulos publicados de EN LOS DÍAS DE SUCRE:
Zaguán de letras. Primera parte
Zaguán de letras, segunda parte
Zaguán de letras, tercera parte
Zaguán de letras, cuarta parte
Zaguán de letras, quinta parte
Zaguán de letras, parte final
1. Los Sucre de Cumaná
2. El niño Sucre
3. Las primeras luces
4. El soldado niño
5. Los pasos primeros
6. El encuentro
Segunda Parte:
El soldado Sucre
7. La Ascensión
8. El deslinde
9. El desencuentro
Tercera Parte:
El noble Sucre
10. La vía de la concordia
11. Paz en la guerra
12. El más bello monumento de la piedad
13. Guerra en la paz
Cuarta Parte:
Sucre, el Héroe
14. Las escuelas de Sucre
15. Allá atrás, en Venezuela
Comentarios recientes