FAUSTINO PARRA, NEGRO EL PELO, NEGRO EL ROSTRO... NEGRA COMO UN CUERVO NEGRO LA PUNTA DEL CORAZÓN

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Faustino Parra, negro el pelo, negro el rostro... negra como un cuervo negro la punta del corazón

29.12.11 | por Hugo Álvarez Pifano [mail] | Categorías: Semblanzas, Crónica, Hugo Álvarez Pifano

El Yaracuy que no puede prescindir de historias y leyendas, en la voz del más importante de sus poetas, Manuel Rodríguez Cárdenas, nos ha dejado una semblanza de cómo era Faustino Parra, un “bandolero social” que se ha constituido con el correr de los años, en uno de los más carismáticos entre sus personajes legendarios:
“Negro el pelo, negro el rostro, /negro el caballo trotón; /Negro el bigote retinto, /negra la mala intención. Negro el revólver certero /desde la cacha al cañón /negra como un cuervo negro /la punta del corazón. Negro el sombrero tirado /hacia mitad del arzón /negro el pañuelo del cuello /volandero y correlón. Negro el fusil recortado /de negra repetición, /negro los dos ojos, negros /como puntos suspensivos /de una sola admiración”.
“Blanco en traje dominguero /para la Misa Mayor, /y la blanca dentadura /que entre todo aquel negror /era como una catira /que viajase de turista /en un barco de carbón.
Así era Faustino Parra /el que nadie conoció /por más que todos dijeran /que con él habían bebido /tragos de caña y de ron”.

Faustino Parra representa en el Yaracuy la universalidad del mito de Robin Hood, esto es, el bandido rural que ha sido empujado fuera de la ley por la injusticia y se ha erigido en héroe de los pobres, no tanto por la razón de que hace una redistribución de la riqueza -le quita a los ricos para dar a los pobres- sino porque golpea a los opresores de los campesinos, lo cual brinda a los oprimidos una gratificación psicológica. Pero, la leyenda no se queda solo allí, a Faustino Parra se le atribuyen cualidades sobrehumanas que infinidad de testigos juran haber constatado. La gente dice: - No. Es imposible matarlo. Él tiene la protección divina, y estoy seguro que por más que le disparemos, las balas no le van a entrar. Ustedes saben que el caporal Taylhardat le vació su revolver, por la espalda, a traición, como suelen hacer ellos, en esa familia y no hubo caso. Después Faustino, de un solo golpe de machete, lo abrió por la mitad y allí quedó tirado, con sus tripas flotando sobre un gran charco de sangre. A este respecto el mito nos cuenta que a Faustino Parra lo protegían, una cruz de palo santo y un morral bordado en oro que María Lionza le dio. También se comentaba que parecía conocer todos los secretos de sus oponentes, aparecía tan sorpresivamente, como se esfumaba de la misma manera, por lo demás, había adquirido un total dominio sobre la mente de sus adversarios: -con solo mirarnos nos paraliza. Más aún, no sabía leer ni escribir, pero era rápido en sus movimientos como un tordito de sabana, astuto como un zorro de gallinero y taimado como un caimán en boca de caño.

El juglar Manuel Rodríguez Cárdenas continúa describiendo, con lujo de detalles, el atuendo y el arsenal de guerra que portaba, así como también los atributos con que la leyenda adorna a Faustino Parra:
“El que llevaba en el cinto /de un cuadril a otro cuadril /cincuenta balas de plomo, /un cuchillo relumbroso, /un vibrante Smith & Wesson /y sobre el hombro un fusil. El que cuentan las historias /que el plomo nunca le entró /porque tenía sobre el pecho /una cruz de palo santo y un morral bordado en oro /que Maria Lionza le dio. El que a golpe de machete /por venganza y por rencor /hizo florear los caminos /de cruces desvencijadas como plegarias sin voz. Un jardinero macabro /con gotas de sangre roja /de claveles los sembró”.

El halo de leyenda que rodeó a Faustino Parra, lo hacía acreedor del afecto y la simpatía de las poblaciones campesinas del Yaracuy, que en no pocas oportunidades recibieron beneficios de sus manos, sobre todo entre la gente más pobre. En sus correrías solía tener el apoyo de la población más humilde, y sus víctimas eran personajes odiados por su condición social y económica. La gente de campo lo amparaba en su vida errante, de prófugo permanente de la justicia, lo ayudaba en la búsqueda de abastecimientos y en oportunidades lo ocultaba junto con sus colaboradores o les facilitaba los medios para pasar desapercibidos y moverse con libertad entre el pobrerío.

Es muy poco lo que los hechos históricos nos informan acerca de Faustino Parra, nació en las inmediaciones del Cerro de las Pavas en 1858, una zona boscosa en el corazón del Yaracuy, con multitud de árboles, plantas ornamentales, orquídeas y flores propias de los bosques húmedos, con bandadas de pájaros que cruzan los cielos, son los predios de la Reina María Lionza. Tal vez allí la diosa nativa le regaló los dos amuletos que lo protegerían de por vida. El pueblo de Guama fue el escenario donde se movió con soltura y donde llevó a cabo sus más graves hechos de sangre y de robo a mano armada. Pero, si Faustino era invencible, su enemigo más encarnizado Adolfo Blasco, le andaba buscando la vuelta y en efecto, le preparó una emboscada ayudado por la traición. Con el personaje mítico yaracuyano ocurrió algo similar que con el héroe bíblico Sansón, a quién Dalila le cortó los cabellos, fuente de su extraordinaria fuerza, también a Faustino Parra una mujer le quitó su cruz de palo santo y su morral bordado en oro, mientras dormía con ella en una casa en Las Pavas, entonces una comisión del gobierno le entró a machetazos. Se cuenta que, aún desprovisto de sus amuletos, logró mal herido ponerse de pié y salió al patio para hacer frente a sus numerosos enemigos, murió al pie de un árbol, en desigual batalla, el 4 de julio de 1904, para esa fecha contaba 46 años.

El árbol sobre cuyas raíces cayó Faustino Parra y se impregnó de su sangre, se convirtió en centro de peregrinación de la gente pobre. El gobernador militar del Yaracuy ordenó talarlo, reducirlo a astillas y quemar los restos. Se cuenta que solo produjo cenizas muy negras. A pesar de todo esto, el pueblo humilde no dejó nunca de asistir al lugar, entre otras cosas, para llevar como amuleto un poco de cenizas negras, las cuales se guardan todavía con un fervor casi religioso: no en vano, alguna vez, ese fue el árbol bajo cuya copa murió quien fue el héroe de los desamparados.

A la sombra del árbol inexistente y a la saga de la leyenda, la figura de Faustino Parra se ha engrandecido en la imaginación colectiva y ha tomado dimensiones épicas: el escritor Rafael Zárraga, con fundamento en la tradición oral ha escrito su obra teatral Aquel Faustino Parra, así mismo el pintor Felipe Guevara realizó un afiche para la mencionada obra teatral, que se considera como un buen retrato del personaje y en muchos lugares se le utiliza para improvisar algún altar, igualmente el sociólogo Ramón Avendaño publicó un interesante libro intitulado Faustino Parra y su tiempo. Para terminar, así concluye Manuel Rodríguez Cárdenas su poema La gesta de Faustino Parra:

“Pero en una larga noche /como quien quema un carbón /al negro Faustino Parra lo mataron a traición. Así terminó Faustino /el de la mala intención /y al que solo le faltaba para su consagración /un cantor que le cantara /como le he cantado yo”.

Hugo Alvarez PifanoHugo Álvarez Pifano, musicólogo y crítico de música, especializado en la ópera y en temas musicales de Venezuela. Entre 2001 y 2011 ha sido columnista de música, de periódicos y revistas del país. Ha escrito en publicaciones especializadas de Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos de América, Dinamarca, Brasil, Colombia, Honduras, Kenya, Etiopía y Guyana. Estudió en la Esc. de Música de Barquisimeto (1951-1956); en la Esc. José Ángel Lamas de Caracas (1957-1958) y en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia (1960-1963). Es autor de tres libros: El vals venezolano, historia y vida (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2007); Cantantes líricos de Venezuela (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2010); Historia de la música de Venezuela (en prensa). Así mismo ha escrito 3 libros sobre música y temas costumbristas, sin publicar. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, N. Y., 1973; Postgrados en Ciencias Políticas (1978) y Teoría Política (1980) en la Universidad de Brasilia. Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. Embajador de Venezuela en Guyana, Haití y el Reino de Dinamarca; Encargado de Negocios ad hoc en Kenia y Etiopía; Cónsul General de Venezuela en Río de Janeiro y Sao Paulo, Brasil; funcionario diplomático en las embajadas de Venezuela en Colombia, Brasil y Honduras; asesor, representante alterno y representante de Venezuela en la Comisión de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas (1971-1978); miembro, participante y jefe de la delegación de Venezuela en 29 conferencias internacionales; y le fueron encomendadas 38 misiones especiales; en el servicio interno de la Cancillería venezolana fue Director de Tratados; Jefe de Gabinete del Canciller Ramón Escobar Salón y colaborador cercano de los Cancilleres Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani y Simón Alberto Consalvi. Es autor del libro “Manual de los Tratados Internacionales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972).

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Comentario De: BUENO, SOY JORGE PARRA MI PADRE SECUNDINO PARRA ERA DE YARACUY Y ME INTERESA SABER DE SUS FAMILIARES [Visitante]
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ANTERIOR MENTE SABIA DE LA HISTORIA, ME ALEGRA HABERLA ENCONTRADO.-

08.07.12 @ 07:34
Comentario De: tillero pinto angel domingo [Visitante]  
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que orgullo es se materia que pueda trabajar con este chamarrero es un gran espiritud y es muy querido por todo los que a hecho el en mi portal gracias faustino por todo lo que as hecho por nosotro siempre voy a su poza en la montaña mi caravana se llama (FAUSTINO PARRA) mi nonombre DOMINGO TILLERO (04162002207)

01.12.12 @ 09:21
Comentario De: Ernesto Soltero [Visitante]
5 stars

Escuchen esta pieza que compuse utilizando el poema de Manuel Rodriguez Cardenas y la voz de Balbino Blanco Sanchez http://www.myspace.com/alanturingsmachine/music/songs/el-negro-faustino-parra-33185312

22.01.13 @ 14:21
Comentario De: andreina [Visitante]

Que historia.... y le agradezco mucho a mi padre Jose Fautino Parra Montegro por todo lo que me ha dado y lo que me ha ayudado....

25.02.13 @ 13:00
Comentario De: ALI CORDERO [Visitante]  

Tuve el Gusto de conocer a este espíritu en las tierra del ORO debo decir que desde ese momento jamas me ha dejado solo y todo lo que le he solicitado humildemente me lo ha solucionado a dado respuestas a cada una de las peticiones hecha "GRACIAS DON FAUSTINO"

19.09.13 @ 15:28