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Francisco Herrera Luque, de científico a Best Seller

26.05.11 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Literatura, Escritores

Francisco José (“Pancho Pepe”) Herrera Luque fue uno de los primeros y que con más fuerza aprovechó la breve apertura de la crítica literaria en Venezuela, que se operó, como consecuencia de la acertada política cultural del gobierno de Raúl Leoni, que mantuvo una aceptable continuidad en los períodos de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez (1) y Luis Herrera Campíns, pero no del todo en el segundo gobierno de Pérez ni en el segundo de Caldera, y mucho menos en el régimen del teniente coronel Hugo Chávez, que destruyó muchas de las instituciones y los logros del tiempo democrático. Esa política fue desarrollada fundamentalmente por Simón Alberto Consalvi, y uno de sus objetivos fue coadyuvar la pacificación del país, reabsorbiendo en la sociedad a muchos intelectuales de izquierda que se había dejado seducir por los cantos de sirena de la rebelión armada, alentada desde Cuba por el régimen de Fidel Castro. Independientemente de la intención política de esa apertura, pronto sus efectos se dejaron sentir en los medios de comunicación social, que aceptaron dar espacio a la crítica y la crónica literaria, y se hizo normal ver nombres de muy buenos analistas literarios, como Alexis Márquez Rodríguez, Jaime Tello, Luis Beltrán Guerrero, Pascual Venegas Filardo, Roberto J. Lovera de Sola, etcétera, que informaban y orientaban al público lector en medios como El Nacional, El Universal, Últimas Noticias, El Diario de Caracas, Bohemia, Semana y varios más, a los que se sumaban revistas oficiales, como la Revista Nacional de Cultura e Imagen. Eso, sumado a creación de Monte Ávila Editores, que directa o indirectamente fomentó la creación de editoriales privadas como Tiempo Nuevo, Vadell, Centauro, etcétera, que acabaron con aquello de que los autores venezolanos tenían que buscar editoriales fuera de Venezuela, que por lo general los trataban como autores de segunda.
Herrera Luque nació en Caracas el 14 de diciembre de 1927, y murió en la misma ciudad el 15 de abril de 1991. Fue hijo de uno de los más eminentes psiquiatras de Venezuela, Francisco Herrera Guerrero, y por parte de madre estaba emparentado con gente importante de Valencia. Estudió medicina en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad de Salamanca, y se especializó en Psiquiatría en Madrid. Se casó con María Margarita Terán, con quien tuvo cinco hijos. Su tesis de grado (1952) versó sobre las cargas psicopáticas de los conquistadores españoles, que habrían dejado una huella profunda en la sociedad venezolana, y fue publicada en forma de libro nueve años después (1961), con el título Los viajeros de Indias. Es un trabajo valioso e interesante, pero también lleno de exageraciones y de interpretaciones no muy atinadas: por ejemplo, como prueba de que había en los conquistadores una gran cantidad de personas con problemas mentales, cita el hecho de que en muchos documentos se expresaban frases como “Yo, fulano de tal, en pleno goce de mis facultades mentales”, lo que no pasa de ser una fórmula ritual de derecho, que se usaba en todas partes, tanto en España como en las posesiones del rey español en América (y que se sigue utilizando hoy en día). Lo que refleja el uso de ese ejemplo no es otra cosa poca información acerca de lo que es normal en el derecho. Su segundo libro, publicado ocho años después (1969), La huella perenne, sigue una ruta parecida, en la que se analiza la ascendencia patológica de los miembros principales de las monarquías europeas y de oligarcas en América Latina, que eran parientes de aquéllos, desde comienzos del siglo VIII hasta el siglo XX.. El tercero, Las Personalidades Psicopáticas (1969) responde más a los auténticos criterios científicos de su tiempo. El cuarto fue muy diferente y se convirtió en un auténtico fenómeno literario en 1972. Se trata de Boves, el Urogallo, una biografía novelada del personaje más funesto de la Guerra de Independencia, hombre capaz de toda clase de crueldades, dominado por el resentimiento, que alzó a los esclavos y los mestizos en contra de la Independencia y la libertad, y a favor del despotismo monárquico, pero que para algunos, especialmente los que siguen ideologías reaccionarias, fue algo así como el primer caudillo “democrático” de Venezuela. Herrera Luque lo define como "aquel fabuloso guerrero asturiano, que entre 1813 y 1814 fue el paladín de la antirrepública, el destructor afiebrado del orden colonial y el primer caudillo de la democracia en Venezuela". Para escribir la exitosa novela, el autor contó con el invaluable apoyo y la asesoría de Augusto Germán Orihuela, a quien se sumaría después uno de los hombres que en grado mayor domina la gramática y la redacción en Venezuela: el Profesor Alexis Márquez Rodríguez, así como una amable y discreta corrección de estilo aportada por el poeta Pedro Francisco Lizardo. El resultado, en ese primer caso, fue una novela histórica de gran calidad, que convirtió a Herrera Luque en el autor venezolano más leído en su momento. Al Boves lo siguieron varias obras algo menos exitosas, pero que lo mantuvieron como un auténtico Best Seller: En la casa del pez que escupe el agua (1975), que trata fundamentalmente del gobierno de Juan Vicente Gómez, sus antecedentes y el papel de las plutocracias valenciana y caraqueña en ese proceso; Los amos del valle (1979), basada en la la obra histórica Gobernadores y capitanes generales de Venezuela (1928) de Luis Alberto Sucre, a cuyos personajes agrega Herrera Luque otros inventados, mediante los cuales desarrolla la tesis de la gran corrupción de esos tiempos: La Historia Fabulada, en tres volúmenes (1981-1983) en los que se confunden la novela y el ensayo; Bolívar de Carne y Hueso y otros Ensayos (1983) de género ensayístico claro; La Luna de Fausto (1983), que trata sobre la vida de Felipe de Hutten y los primeros tiempos del proceso de colonización de Venezuela, y Manuel Piar, Caudillo de Dos Colores (1987), que obviamente trata de la vida y muerte del caudillo curazoleño que terminó fusilado por Bolívar, en la que recoge varias consejas del siglo XIX, especialmente aquella según la cual Piar podría ser hermano bastardo del Libertador. Después de su muerte, además de crearse la Fundación Francisco Herrera Luque para perpetuar su memoria (1992), se publicaron cuatro libros: Los Cuatro Reyes de la Baraja (1991), obra inconclusa en la que se proponía hablar de Páez, Guzmán Blanco, Gómez y Betancourt, Bolívar en Vivo y otros ensayos (1997), en la que mediante diálogos y conversaciones (con la participación de Miguel Otero Silva) se recrean varios aspectos de la vida de Bolívar, “1998”, obra futurista o profética al estilo de Orwell, cuyas anticipaciones no se cumplieron del todo, y El Vuelo del Alcatraz (2001).
Herrera Luque fue fundador y profesor titular de la cátedra de psiquiatría de la Universidad Central de Venezuela. En tiempos del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez fue embajador de Venezuela en México.

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3 comentarios

Comentario De: GONZALO PALACIOS GALINDO [Visitante]

“¿Te importaría que invitara un amigo a cenar?” le pregunté a mi hermano Ricardo (R.I.P.) en cuya casa mi hospedaba durante una semana de vacaciones.
“¡Por supuesto que no!” me contestó, “¿De quién se trata?”
“Pancho Herrera Luque,” le dije, pensando que lo impresionaría mi amistad con el controversial “autor del momento.”
“¡Pero Gonzalo! A quién quisieras menos a ese… ¿No sabes lo que nos ha hecho?”
“¿A nosotros?” Cuando Ricardo hablaba de “nosotros,” se refería a toda la familia Palacios, desde Don Feliciano hasta los nacidos en el Siglo XX.
“¡Sí, vale! Y eso que estamos medio emparentados. Evidentemente no has leído su obra más reciente, Los Amos del Valle. Un ataque frontal. Nos pinta como los peores esclavistas y como gente sin moral… degenerados sociales. Lo lamento, Gonzalo, pero a mi casa, ni pensarlo.”
Ahí dejé ese asunto, pues no sólo sí había leído aquella gran novela histórica, sino que la conservaba entre mis libros más preciados, ya que mi amigo Pancho me la había dedicado personalmente. Merecida reseña para un “best seller”, Gonzalo Palacios Galindo.

26.05.11 @ 13:45
Comentario De: Beatriz [Visitante]

He disfrutado mucho de tu escrito sobre la obra de Francisco Herrera Luque puesto que, coincidentalmente, estoy leyendo "La Historia Fabulada". Gracias y saludos con mucho afecto la familia alla en el monte!

26.05.11 @ 23:35
Comentario De: Luis Cabello [Visitante]  

En primer lugar la única objeción acerca del escrito anterior es la crítica sobre los Viajeros de Indias: pienso que es una obra que describe la sobrecarga sicopática de los venezolanos utilizando métodos estadisticos y tomando en cuenta las joyas que cruzaban el charco para preñar por la fuerza y masacrar a la fauna humana de estos lares no se podría esperar menos en un futuro poco alentador como es el presente y la violencia que se vive ahora. las interpretaciones están vigentes y las exageraciones las habrá como en toda tesis de grado (para dar a entender que hay un problema, ¿si no para que hacemos una tesis?) pero por demás muy acertada la ley completamente incluso los llamados en las paginas que hay que consultar al final. lo conocí su literatura hace dos años y lamento mucho la muerte de este doctor que pudo aportar aun más a la historia y a Venezuela.

19.03.12 @ 11:47