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Lucila Palacios, la tercera novelista

31.03.11 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Novela, Literatura, Escritores

Lucila Palacios, cuyo nombre real era Mercedes Carvajal de Arocha, a pesar de que en muchos sentidos representó un retroceso en comparación con los colosos que la precedieron en la novelística, tuvo grandes méritos: entre ellos el ser la tercera mujer que afrontó con decisión y una gran valentía la tarea de ser escritora, el haber perseverado en la novelística hasta convertirse, con sus doce títulos, en mucho más prolífica que todos sus antecesores y que casi todos sus sucesores, y el ser la primera mujer que alcanzó el honor de ser Miembro de Número de la Academia Venezolana de la Lengua Española. Quizá sus novelas, en general, no tuvieron la misma calidad que las de José Rafael Pocaterra, o Rómulo Gallegos o Teresa de la Parra o Mariano Picón Salas, ni las de Ramón Díaz Sánchez, Antonio Arráiz, Antonia Palacios o Arturo Uslar Pietri, pero sí un nivel digno que coloca su nombre entre los de los buenos escritores de nuestro país.
Nació en la isla de Trinidad, que siempre ha tenido una relación especialísima con el Oriente de Venezuela, y en especial con la Guayana venezolana (que es el Estado Bolívar) el 8 de noviembre de 1902. Su infancia y juventud en poco difirieron de las de la inmensa mayoría de las mujeres de su tiempo, excepto por su decisión de dedicarse a las letras. Se casó con el guayanés Carlos Arocha, y al empezar su carrera de escritora adoptó el seudónimo Lucila Palacios, Lucila en honor a Gabriela Mistral (Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga) y Palacios por la familia materna de Simón Bolívar. En 1937 publicó su primera novela, Los buzos, en 1940 la segunda, Rebeldía, en 1943 la tercera, La gran serpiente, y en 1944 dio a conocer la cuarta, Tres palabras y una mujer, que le valió el Premio Literario de la Asociación Cultural Interamericana de Caracas. Las cuatro fueron editadas en Caracas. Esa rápida sucesión de obras la dio a conocer en los medios intelectuales de Venezuela. Relacionada con el partido Acción Democrática, fue diputada por el estado Bolívar en la Constituyente de 1947 y Senadora para el período 1940-1953, pero a causa del golpe de estado de 1948, sólo pudo actuar en el Congreso por unos meses. Durante la dictadura militar mantuvo una posición valiente, pero disminuyó su producción novelística, que se reanudó en 1951 con Cubil, editada en Caracas. En 1958, ya vuelta la democracia al país, publicó en Caracas dos novelas El corcel de las crines albas y El día de Caín. Al año siguiente se editó en México Signos en el tiempo, y en 1960 Tiempo de Siega, en Caracas. En 1963 fue designada embajadora de Venezuela en Uruguay, y fue en Montevideo en donde se publicó su décima novela, Ayer violento, mientras que la undécima, La piedra en el vacío, apareció en Caracas en 1970, y la duodécima y última, Reducto de soledad, de tema muy distinto a los de las anteriores, fue publicada también en Caracas en 1975. En 1944, además del premio por Tres palabras y una mujer, recibió el Premio Municipal de Literatura Infantil por la obra teatral Juan se durmió en la torre y en 1949 recibió el premio literario “Arístides Rojas". Fue la primera mujer en ingresar a la Academia Venezolana de la Lengua. Toda su vida luchó por los derechos de las mujeres en un país que se había destacado por irrespetarlos, y en ese terreno consiguió grandes avances. En 1991, tres años antes de su desaparición, el Círculo de Escritores de Venezuela creó en su honor el Premio “Lucila Palacios” que corresponde al escritor del Año. Dos mese y pocos días antes de cumplir los 92 años, el 31 de agosto de 1994, murió en Caracas universalmente respetada.

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