Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.

Categoría: Relatos

Chipororo, maestro renacentista en el arte de bordar una hilacha con su hebra fina

En los pueblos de Venezuela, algunos apodos de sus gentes corresponden a las características físicas del personaje, vale a decir: a un conocido jugador de béisbol, Henry Blanco lo llaman “cara de mango” y en efecto, la fotografía de su bien delineada faz, parece un mango presentado artísticamente de costado; uno de mis amigos de Los Teques, Luis Castro, siempre lo han llamado “la foca” y realmente su aspecto físico es exactamente igual al de este simpático mamífero, con él no hay para donde correr, al verlo sentimos el aliento helado del ártico, en una actitud de no aplaudir a nadie, con sus pequeñas manos, a modo de improvisadas aletas grises. Pero, la regla inmutable del sobrenombre es que mientras más se calienta el apodado, más se le remacha su apodo, de manera que nunca pueda librarse de él. Ahora bien, con Chipororo no había un símil, algo a lo que él se pareciera, en rigor nadie supo en Yaracuy el origen de este sobrenombre ni cual era su verdadero nombre, si me es consentido avanzar una hipótesis, yo diría que en razón de ser un hombre encorvado, aún no siendo un jorobado, exhibía un respetable lomo, voluminoso y protuberante a simple vista, capaz de justificar este insólito remoquete... more »

Casimira Duque, la hacedora de muñecas de trapo en San Felipe

Para un venezolano de los tiempos que corren, es difícil imaginar la ternura y el encanto que encierra en su pequeña vida una muñeca de trapo, con su cara radiante de belleza y su cuerpo hecho de retazos y viejos estropajos. Mas aún, lo que estos imaginativos juguetes para niñas -confeccionados con los recortes y deshechos que los sastres y costureras tiraban a la basura- significaron para la chiquillería de las clases más humildes y olvidadas de la provincia venezolana. No estamos solamente haciendo referencia a los dos botoncitos que representaban los ojos, al pedacito de fieltro rojo de la boca, al triangulo de querehuela azul que hacía las veces de una nariz y a las cabuyitas de pabilo amarillo que formaban sus cabellos primorosamente trenzados, hablamos más bien de quienes fueron en la Venezuela pobre, los anónimos artesanos que se dedicaron a la fabricación de estos encantadores juguetes infantiles, los únicos que tuvieron en toda su vida las niñas pobres de la Venezuela olvidada... more »

Julio el cachicamo - el viejo enterrador del cementerio de San Felipe

La mayor parte de los enterradores son personas sombrías, melancólicas y taciturnas, de aspecto grave y lúgubre, como si ellos acumularan en su interior todo el peso del insondable misterio de la muerte, pero “Julio el cachicamo” –el enterrador del cementerio de San Felipe- no era así. Siempre pensé que su apodo le venía en razón de su trabajo de cavar fosas, pero en el caso de Julio, tampoco era así, más bien su aspecto físico: un hombre de cuerpo rollizo, cabeza pequeña y orejas diminutas, lo hacía muy semejante al simpático animalejo acorazado que le brindó su apodo. Con Julio, muchas cosas no cuadraban con su función de enterrador de muertos. En efecto, la literatura universal ha hecho aparecer a los sepultureros como personajes macabros, hasta satánicos y muy propensos a contar historias horribles, pero Julio, repito, no era así... more »

Tres relatos de José Antonio (Nono) Sucre

04.04.11 | por LITERANOVA [mail] | Categorías: Actualidad, Relatos, Literatura, Colaboraciones
Un gardeliano de bigotes rubios Su quehacer nocturno era cantar tangos y milongas en andanzas diarias por calles y avenidas de Porlamar y en la zona guaiquerí de El Poblado y La Cruz Grande en la Isla de Margarita. Nunca atisbé a verlo sobrio. Era un… more »

EL NÚMERO UNO/ HILOS DE EMOCIÓN

(A la niña Ramona Delgado, quien jugó con muñecas de trapo) 1.-Marina Sandoval es una niña que se imagina adulta, que se hace la adulta para que crean que uno no se da cuenta de que aún es la niña de bucles amarillos y de ojos verdes que siempre hemos visto ataviada de muñeca en las fiestas de la escuela. Por eso escribe, por eso anda pasito con sus zapatos de trenzas y sus medias tobilleras. Y uno la ve entrar y salir de unos libros que leemos al lado de otros niños que ella ha invitado desde los cuentos que hoy tenemos en las manos. Marina Sandoval sueña y escribe. Marina inventa y cuenta. Marina Sandoval sueña, escribe, inventa y cuenta para que otros niños junto con ella lean las historias que aparecen en sus libros “El número Uno” (2004) e “Hilos de emoción” (2007), donde hay un alboroto de chamitos, chamitas y muñecas, protagonistas de la imaginación de Marina. Entonces comenzamos a ser ellos y ellas y a formar parte de las ilustraciones y fotografías que otra niña, un poco recatada, Beatriz Nones, ha hecho para estos libros que andan por allí hechos papagayo en los ojos de todos los muchachos de la cuadra, de los edificios y de los parques. También en las escuelas se dice que han visto a estos personajes que juegan fútbol, son modelitos en bicicleta y muñecas de teatro. Y otras son verdaderas muñecas, como las que mi amiga Angelina Bolívar de Utrera hiciera para que Aquiles Nazoa inventara su libro. Son muñecas con historias, como todas, porque toda muñeca es una niña que, como Marina Sandoval, narra su mundo y sus aventuras. ¡Vaya manera de respirar la vida, tan sabrosa como comerse un mango o un helado de fresa a la hora del recreo mientras en el cielo retozan las nubes repletas de pájaros¡... more »

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