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Rómulo Gallegos, el maestro

13.01.11 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Libros, Novela, Literatura, Biografías, Escritores

Rómulo Gallegos es el novelista más importante y exitoso de Venezuela. Es posible, como mucha gente afirma, que en ello interviene en forma determinante el que haya sido Presidente de la República y uno de los fundadores de Acción Democrática, el más notable de los partidos de masas que ha tenido Venezuela. Pero la política no debe intervenir en nada que tenga que ver con la literatura, porque todo se deforma. Si Gallegos no hubiera sido Presidente de Venezuela ni fundador de AD seguiría siendo la estrella de primera magnitud de la novelística venezolana. Eso lo han admitido hasta los críticos más comprometidos con la izquierda en Venezuela. Nació el 2 de agosto de 1884 en la esquina de Zamuro, que en esa época era una zona de clase media de Caracas, y murió también en Caracas el 5 de abril de 1969. Sus padres fueron Rómulo Gallegos Osío, aragüeño, y Rita Freire Guruceaga, de familia carabobeña. Niño aún fue inscrito en el Seminario Metropolitano, donde estuvo menos de dos años (1894-1896) debido a la muerte de su madre y a que debía ayudar a su padre en su trabajo. En 1898 entró al Colegio Sucre, de José Manuel Núñez Ponte. En 1902 se inscribió en la Universidad Central de Venezuela para estudiar Derecho, pero tres años después dejó los estudios. Su aventura de escritor ya había empezado como corredactor de un semanario llamado El Arco Iris, en el que publicó sus primeros ensayos (1902). En 1906 entró a trabajar como jefe de estación en el Ferrocarril Central, en Caracas. Tres años después, coincidiendo con la caída de Cipriano Castro y la llegada al poder de Juan Vicente Gómez, que se anunciaba como una apertura democrática, estuvo entre los fundadores de La Alborada (1909). Allí publicó Hombres y principios, uno de sus ensayos más analizados. En 1912, poco antes de que Gómez se decidiera por la vía de la dictadura, Gallegos fue nombrado director del Colegio Federal de Varones, de Barcelona, y poco después se casó por poder con la mirandina Teotiste Arocha Egui. Poco después, cuando murió su padre, recibió el nombramiento de subdirector del Liceo Caracas, en donde estudiarían muchos de los personajes de la Generación del 28. Luego de una etapa en la educación normal, fue designado director del mismo Liceo Caracas (que hoy es el Liceo Andrés Bello), cargo que ocupó entre 1922 y 1930, cundo su influencia arropó a hombres como Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Isaac. J. Pardo, Jóvito Villalba, etc., los de la Generación del 28 que tanto le darán a Venezuela en el siglo XX. Su carrera literaria se había iniciado en 1910 con la publicación de varios cuentos en El Cojo Ilustrado, y siguió adelante en el mismo género, hasta la publicación de su primer libro, Los aventureros, en 1913. Es el mismo año de la aparición de varias obras importantes, como los Cuentos escogidos de Julio Calcaño y Política feminista, de José Rafael Pocaterra, que después cambió su título a Doctor Bebé. Luego de un silencio de siete años, en 1920 publicó su primera novela, El último Solar (que tiempo después se reeditaría como Reinaldo Solar), una obra que no tiene aún la profundidad y la maestría de las obras galleguianas, pero que llamó la atención de la crítica literaria de su momento. En 1925 aparece su segunda novela, La trepadora, ya más madura, con personajes arquetípicos, como Victoria Guanipa, que en cierta forma anuncia a Doña Bárbara. La obra es universalmente alabada y ya anuncia al gran novelista que será Gallegos. Un primer viaje a Europa, motivado por la salud de su esposa, amplía su visión del mundo. Escribe en ese tiempo La Coronela, que es un verdadero embrión de Doña Bárbara, que se convertirá en la primera gran obra de su autor, especialmente cuando gana el premio de Novela del mes, que da a conocer al nuevo autor en todo el mundo hispanoparlante y lo convierte en uno de los grandes cultores del género. Doña Bárbara (1929) es, sin duda, la obra venezolana que más éxito ha tenido en el tiempo. El autor la concibió durante un viaje a los Llanos occidentales emprendido en 1927. En Apure recogió varias historias y tomó como modelos varios personajes populares que le sirvieron para la composición de la obra. Sirvió también para que el dictador decidiera nombrarlo Senador por Apure, razón por la cual decidió exilarse y se radicó en Barcelona de España, en donde entró en contacto con dos de sus antiguos alumnos, expatriados ambos en Europa y estudiantes los dos de medicina: Isaac J. Pardo y Rafael Vegas, así como con otro joven que no había sido su alumno pero se convirtió en su protegido: Carlos Delgado Chalbaud. En España escribe su siguiente novela, Cantaclaro (1934), también sobre tema llanero y para muchos estudiosos la mejor de sus creaciones, pero que no alcanza el mismo éxito que Doña Bárbara, que se había convertido en un verdadero mito de la literatura venezolana. Canaima (1935), que Domingo Miliani califica como “la mejor estructura narrativa producida por el maestro del super-regionalismo”, no hizo otra cosa que afirmar la posición de Gallegos como primer novelista venezolano y uno de los primeros del continente. Las otras Pobre Negro (1937), El forastero (1942) y Sobre la misma tierra (1943) intentan completar el plan del escritor de cubrir el territorio venezolano con sus obras, lo que se verá roto por su exilio (1948-1958), que lo llevará a escribir y publicar dos obras extranjeras: La brizna de paja en el viento (1952), de tema cubano, y Tierra bajo los pies (1972), de tema mexicano, que no alcanza en realidad a ser mucho más que un proyecto inacabado. Entre 1910, cuando escribió El motor, obra que sería llevada a escena por Javier Vidal en 1985, y 1915, cuando produjo Los ídolos, Los predestinados y El milagro del año, Gallegos pensó seriamente en dedicarse a la dramaturgia. Un guión de cine, La doncella, cuyo tema es el de Juana de Arco, fue publicado como obra teatral en México en 1957. La vida política de Rómulo Gallegos es mucho menos importante que su vida literaria, y, a mi juicio, lejos de favorecerlo para promoverlo como escritor, que es algo que ha sostenido mucha gente contraria a su posición política, terminó perjudicándolo. Su vida política fue simple y complicada a la vez. Por el éxito de Doña Bárbara, obra que hasta el general Juan Vicente Gómez admiró, fue designado Senador por el estado Apure, pero prefirió irse del país y renunciar como una forma de manifestar su posición a favor de la democracia. Instalado en Barcelona, sus antiguos alumnos recibieron su influencia en pro de la democracia. Luego de la muerte de Gómez, ya en Venezuela, fue brevemente ministro de Educación del general Eleazar López Contreras, después fue diputado por el Distrito Federal, y en 1941, concejal y presidente del Concejo Municipal de Caracas. Fundó, con Rómulo Betancourt y varios de sus antiguos alumnos, el partido Acción Democrática, que se convertiría en la mejor organización de masas que ha tenido el país. Aun cuando era presidente del partido, no participó directamente en la conspiración que derrocó al general Isaías Medina Angarita, pero fue el candidato de AD en 1948 y se convirtió en el primer presidente electo por votación universal, directa y secreta. Apenas ejerció la presidencia por nueve meses, pues fue derrocado por un golpe militar el noviembre del mismo año 1948. Luego de un exilio duro, en Cuba y en México, regresó a Venezuela a raíz de la caída de la dictadura, en 1958. Pero su regreso fue muy triste porque en el exilio había muerto su esposa. No participó activamente en la política, pero pudo ver el gran triunfo electoral de dos de sus amigos y discípulos, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, así como el perfeccionamiento del sistema democrático con el triunfo de un candidato de oposición en 1968. Sus libros han sido traducidos a muchos idiomas y se le considera el máximo exponente de la literatura venezolana y una de las grandes estrellas de la hispanoamericana, sobre todo en la novelística. Sobre su obra han escrito libros, entre otros, Felipe Massiani, Lowell Dunham, Ulrich Leo, Orlando Araujo, Juan Liscano, Ángel Damboriena, Pedro Díaz Seijas y muchos más. Varios de ellos, por cierto, de ideología muy distante a la de Gallegos, lo que demuestra el peso y el valor de su trabajo literario.

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12 comentarios

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Comentario De: GONZALO PALACIOS GALINDO [Visitante]

Gracias por una reseña objetiva sobre el Maestro Gallegos. Dado el estado abismal al que nuestro Dictraidor ha traído las relaciones Estados Unidos- Venezuela, me permito compartir las siguientes líneas:
“El Maestro Gallegos nos enseña que el buen venezolano no desciende de ningún espíritu shakesperiano, ni de Ariel, ni de Calibán, sino que es un hombre nuevo, ‘unido a su medio por profundas raíces ancestrales’ (Los Inmigrantes) que se ocupa no de guardar rencores sino del bienestar de sus congéneres, sin miramientos a cuáles pudieron haber sido sus antecedentes.”
(Gonzalo Palacios G., “El Yanqui en la Obra Literaria de Rómulo Gallegos” en Revista Nacional de Cultura, #259, 4/1985).
Por mucho que el Dictraidor quiera meternos miedo, estemos claros, el viejo Roseliano Figueras (Sobre La Misma Tierra) estaba en lo cierto cuando le aclaraba a Mr. Hardman que “No jué tanto él (el musiú), como nosotros mismos…que perdimos la cabeza, la verdá sea dicha…Y nos volvimos locos y malucos…” Gonzalo Palacios Galindo.

13.01.11 @ 12:26
Comentario De: eddcas [Miembro]  

Gracias de nuevo, Gonzalo, y en especial por compartir con nosotros el texto de “El Yanqui en la Obra Literaria de Rómulo Gallegos”, que encuentro muy acertado, como acertado es lo escrito por Gallegos en "Sobre la misma tierra". El camino más fácil y menos productivo es el que prefieren los zánganos que pretenden que todo es culpa de un enemigo imaginario. Es así como se agravan todos los males del país.

13.01.11 @ 13:24
Comentario De: Rafael Díaz Casanova [Visitante]

Apreciado primo:
Muy buen relato sobre Gallegos.
Para tu conocimiento, Simón Gómez Malaret, quien como sabes, estoy investigando, fue un alumno especial y ferviente de Gallegos.
He leído que fue el primer huésped que tuvieron los Gallegos Arocha en la pensión para estudiantes que estrenaron el 26. Luego, tanto en Barcelona como en Madrid, tuvieron estrechas relaciones.
En un viaje que hicimos en septiembre, tomé fotografías del edificio donde vivió Gallegos en Barcelona.
Un abrazo y felicitaciones por este y todos tus trabajos,
Rafael

13.01.11 @ 19:12
Comentario De: José Alberto Medina Molero [Visitante]

Buenos días Eduardo:
Bastante acertados tus juicios sobre el maestro Gallegos, novelista por excelencia de Venezuela. Pienso que la política no fue el detonante de su primerísima figuración en el alma del venezolano . Gallegos, entroncó real y cabalmente con el ser nacional, nadie nos ha descrito mejor. En "Doña Bárbara" hace una análisis de lo que somos a través de la viveza de Pajarote y al utilizar otros personajes. Creo que puso en prosa lo que Andrés Eloy en verso, pura sustancia nuestra. Por ello ambos son inolvidables.
Tiene sobrada razón el amigo Gonzalo Palacios Galindo cuando detalla ese rasgo presente en "Sobre la misma tierra", recurso un pasaje donde un gringo está reunido con sus paisanos y éstos , ante una arbitrariedad por cometer explotando tierras sobre las cuales no tenían concesión, estos le dicen "esta es tierra de gente que se vende" a lo que el gringo le riposta algo como "pero yo no me vendo" .

Un gran saludo y un gran año para ti y para este formativo espacio

José Alberto Medina Molero

14.01.11 @ 11:34
Comentario De: Alek Boyd [Visitante]

Estimado Eduardo, feliz año y demás formalidades. Interesante articulo sobre Gallegos. Ahora siento la necesidad de discrepar con lo siguiente:

"La vida política de Rómulo Gallegos es mucho menos importante que su vida literaria, y, a mi juicio, lejos de favorecerlo para promoverlo como escritor, que es algo que ha sostenido mucha gente contraria a su posición política, terminó perjudicándolo."

Debo aclarar que en la tesis de doctorado que propuse, y que he de comenzar pronto si todo sale como espero, propugnare un argumento diametralmente opuesto al tuyo. Es decir, que Gallegos haya sido presidente es de suma importancia, por cuanto le dio la oportunidad de convertir la teoria (la novela) en praxis. Ademas de ello, desde su posición política de influencia, fue quizás el creador mas importante de identidad nacional, lo cual se reflejó en el éxito que por muchos años tuvo el partido que ayudó a fundar.

La vida politica de Gallegos, en mi opinion, fue muchísimo más importante que su vida literaria. Un ejemplo que no pocos escritores han querido emular sin éxito, el ultimo premio Nobel entre ellos. Gallegos fue único, no solo en lo literario, sino sobre todo en lo político. ¿Qué otro escritor puede reclamar con alguna credibilidad haber sido el ideólogo del partido político que habría de dominar un país por más de medio siglo? ¿Qué otro escritor, podria reclamar que sus discípulos habrían de convertirse en promotores de doctrinas seguidas por un continente? ¿Qué otro escritor, podría vanagloriarse del éxito que discípulos y colaboradores habrían de tener en el establecimiento de nuevas relaciones de poder en la geopolítica internacional?

Sólo Gallegos, el Gallegos politico, que no el escritor.

Paz y bien.

15.01.11 @ 09:46
Comentario De: eddcas [Miembro]  

En eso, Alek, no puedo estar de acuerdo. Gallegos no fue un buen político, fue un hombre muy bien intencionado y formó a decenas de políticos cuyas actuaciones fueron mucho mejores que las suyas. Para empezar, el primer deber de un gobernante es mantenerse en el poder, y él apenas resistió nueve meses. Lo que le atribuyes como éxito ("¿Qué otro escritor, podría reclamar que sus discípulos habrían de convertirse en promotores de doctrinas seguidas por un continente? ¿Qué otro escritor, podría vanagloriarse del éxito que discípulos y colaboradores habrían de tener en el establecimiento de nuevas relaciones de poder en la geopolítica internacional?") se aplica a su condición de escritor, no a su condición de político. Igual te felicito por tu posición que es, por decir lo menos, muy digna.
Saludos.

15.01.11 @ 10:22
Comentario De: Alek Boyd [Visitante]

Gracias por la respuesta Eduardo.

Ahora si me ponchaste con la segunda respuesta y aquello de mantenerse en el poder. Según esa premisa, deberíamos estar admirando el éxito del politico actual. No ser un buen político nada tiene que ver con tener enorme influencia en la política, una esfera las más de las veces desconectada del mundo intelectual y literario.

Lo dicho, paz y bien, aun cuando nuestras posiciones se encuentran en las antípodas la una de la otra.

15.01.11 @ 12:39
Comentario De: eddcas [Miembro]  

Sí, Alek. La influencia que tuvo Gallegos entre sus discípulos, entre quienes se contaron excelentes políticos como Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, y otros que no lo fueron, fue como educador, como Maestro, no como político. Como político, te repito, fracasó. No hay nada que admirar en personajes que tienen éxito como políticos pero son amorales y dañan a sus pueblos, como Lenin, Stalin, Hitler, Fidel Castro. Es más, yo no admiro a nadie por sus éxitos políticos. No me interesan. Me interesan los hombres de bien, los que contribuyen al desarrollo de los pueblos, no los que tienen éxito. Un ladrón puede ser muy exitoso en su medio, pero jamás será admirable. Un político puede ser muy exitoso como político y dañar a todo el mundo. Si lo analizas a fondo, verás que no es cierto que nuestras posiciones sean antipódicas. Hay más semántica que otra cosa en esa aparente diferencia.
Un nuevo saludo.

15.01.11 @ 19:18
Comentario De: Roxana Silva [Visitante]

Buenas Tardes, soy estudiante de Comunicación Social, actualmente hago una biografía de este señor, y pues leyendo los comentarios, alguno a favor y otros en contra del gobierno me parece que ambos están fuera de lugar puesto que la historia para entenderla hay que ubicarse en el contexto que dio pie a que sucediera, jamás se puede medir las decisiones de una persona de 1884 a un persona con pensamientos de 2011, hay mas de 100 años de diferencia, mas de 100 años de avance y cambios de criterio.
Considero que cada quién tiene derecho a tener criterio propio y a su vez dictar que es lo que parece correcto en sus diferentes planos de vida y esto incluye orientación política, también soy partidaria que la unión de un población es a través del respeto.
PD: Detesto el Fanatismo, mas aun si es político, es un campo donde el pensamiento debe ser objetivo, no estoy a favor ni en contra del gobierno actual, y en este momento, en una biografía no va a lugar. Mi opinión, tu opinión o la opinión de cualquier otra persona aquí, en este segmento no va a mejorar la situación del país. Y tengo 19 años pero creo que es la postura mas madura o mas adecuada, sin necesidad de atacar solo clarificar, lástima que actualmente se apoye la violencia textual, física y psicológica.

28.01.12 @ 17:37
Comentario De: maria ruiz [Visitante]
5 stars

me ayudo esta informacion a realisaz un libro y saque 20 rstoy feliz

29.11.12 @ 15:30
Comentario De: jose r teran [Visitante]
3 stars

interesante debate en este momento en que la identidad nacional se ve tan distorsionada como una imagen atraves de un vidrio esmerilado. gracias me dejaron pensando.

29.01.13 @ 10:15
Comentario De: diosiris contreras. [Visitante]

Bueno esto me ayudo bastante muchas gracias. me interesa saber mas de la historia de Rómulo Gallegos

26.01.14 @ 03:19