Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.

Etiquetas: literatura

Las escuelas de Sucre

19.02.12 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Literatura, Ensayo, Capítulo, Historia
Quien vea las pocas imágenes de Antonio José de Sucre que puedan parecerse a él, no las idealizadas, sino las más cercanas a la realidad, se dará cuenta de que era un hombre en el que se combinaban la dureza y la fragilidad. Además del brillo. Y la combinación de esas tres condiciones hace pensar, sin duda, en la porcelana. Y si a eso le sumamos que Sucre debió formarse en una escuela de fuego, pero a partir de un momento dado, porque así lo dispuso el Presidente de Colombia, Simón Bolívar, tuvo que dejar el fuego e iniciar un extraño proceso de aprendizaje en una escuela de equilibrio, en la que había que mantener toda la atención en los detalles, hay que llegar a la conclusión de que todo apuntaba a un complicado mundo de porcelana. Fina, frágil y dura. Ese cambio se produjo cuando el Libertador determinó que fuera a Guayaquil como Jefe de las tropas auxiliares de Colombia, a comienzos de 1821... more »

Guerra en la paz

05.02.12 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Literatura, Ensayo, Capítulo, Historia
Parece claro que Bolívar, desde que se fijó en el joven oficial Antonio José de Sucre, lo puso a prueba. Lo nombró gobernador de Guayana, la provincia más importante en manos de los patriotas, le dio diferentes comisiones, todas importantes y orientadas hacia la unidad de las fuerzas republicanas, lo hizo Ministro de Guerra y Marina, lo probó en su estado Mayor y, por último, le entregó las negociaciones para el armisticio y para el tratado de regularización de la guerra, que era algo realmente vital para la lucha y para el porvenir inmediato y mediato de las nuevas repúblicas del nuevo mundo. De lo que se lograra en el armisticio dependía el porvenir inmediato de la guerra. Si se conseguían posiciones abiertamente ventajosas, bastaría con un último empujón para finalizar la guerra con una victoria total, si no, habría que sortear grandes dificultades. Y del Tratado dependía en buena parte la visión que el mundo tendría de los países independientes que de la guerra surgirían, lo cual era vital para contrarrestar los inmensos daños que la guerra había causado y que las nuevas repúblicas pudieran empezar a respirar y a vivir como países libres e independientes... more »

Mujer gorda por arrobas

04.02.12 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Cuentos, Literatura
Desde que vino al mundo fue obesa. Obesa y tragona como nadie. En su niñez y su adolescencia comer era su única actividad. En su madurez agregó la de leer. Dormir, comer y leer se convirtieron en las tres patas de su pesada mesa. Nunca en su vida bailó ni conoció la vida al aire libre. No se casó ni conoció el sexo en ninguna de sus manifestaciones, Ni siquiera veía televisión ni oía radio ni se apartaba de su dormitorio, en donde se encerró al cumplir los treinta años para no salir nunca más. Ni siquiera iba al baño. La familia contrató a una pareja asiática, él fortachón y ella amable, para que le pusieran un “pato” en el que hacía sus necesidades y trataran de mantenerla más o menos aseada. El hedor del dormitorio llegó a ser insoportable, pero la pareja asiática, además de usa tapabocas, estaba acostumbrada. El problema grave surgió cuando un automóvil imprudente atropelló al asiático en su día de salida y lo apartó para siempre del mundo de los vivos. La asiática no podía con su tarea y no consiguieron a nadie que sustituyera al difunto. Y al tercer mes el hedor se hizo insoportable, las escaras se le infectaron y no pudieron sacarla de la habitación para llevarla a un hospital. En siete días murió, y al octavo descansó para siempre. La tarea de sacarla de la habitación para enterrarla fue de titanes. Los bomberos debieron demoler la pared que daba a la calle y sacarla con una grúa, montarla a un pesado camión de carga y llevarla al camposanto repartiendo por las calles su fetidez. Le enterraron en cuatro parcelas del nuevo cementerio, sin ataúd. La cubrieron de cal y de tierra. Sigue descansando en paz. more »

El más bello monumento de la piedad

29.01.12 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Literatura, Ensayo, Capítulo, Historia
Como para que no pueda haber duda alguna acerca de lo ocurrido en Trujillo en noviembre de 1820, el propio Simón Bolívar nos ha hecho saber que las ideas humanitarias contenidas en el Tratado de regularización de la guerra provenían de Antonio José de Sucre. Lo dice en un trabajo magnífico y raro, pues se trata de la única incursión del Libertador en el género biográfico, dedicada extrañamente a un hombre vivo y doce años menor que el autor. Con el título de “Resumen sucinto de la vida del general Sucre”, aparece reproducida en el tomo de “Cartas a Sucre” recopiladas y publicadas por Daniel Florencio O'Leary, en las páginas que van de 11 a 19. Allí Bolívar declara que el Tratado de regularización de la guerra es “digno del alma del General Sucre; la benignidad, la clemencia, el genio de la beneficencia lo dictaron; él será eterno como el más bello monumento de la piedad aplicada a la guerra: él será eterno como el nombre del vencedor de Ayacucho!!...” Con esas palabras el Libertador reconoce paladinamente que el Tratado se había hecho a partir de las ideas del joven y noble cumanés... more »

Actor

28.01.12 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Cuentos, Literatura
Desde su más tierna infancia se supo que sería actor. Organizaba “funciones” de teatro para sus parientes en las que recitaba y actuaba con soltura. No fue ninguna sorpresa que en su adolescencia exigiera a sus padres que lo enviaran a Nueva York a estudiar teatro según el método Stanislavsky. Terminados sus estudios, en los que aprendió mucho más que el método, volvió al país y se dedicó en cuerpo y alma a la actuación. Preparó a plena consciencia su “debut” como actor, y se metió tan adentro del personaje que no pudo salir. No pudo salir nunca más del personaje ni del escenario. Por fortuna el personaje hablaba y oía, y el actor siguió hablando y oyendo. El personaje reía y lloraba y el actor siguió oyendo y hablando. El personaje comía y bebía y el actor siguió comiendo y bebiendo. Pero por desgracia el personaje no iba al baño, y el actor convirtió el escenario en una verdadera porquería. more »

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