Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.

Categoría: Ciencia

Restos de filosofia, Sueños

Sueño una vida. Nunca sabré si es la mía o la de otro personaje. Hablo de la vida que sueño. Es fácil aceptar que si soy yo el que sueña, es mi vida la soñada. Pongamos por caso que me encuentre en un aeropuerto esperando. Eso es lo que hacemos la ma… more »

Sobre Los viajeros de indias

Por José Luis Méndez Arocha El médico psiquiatra Francisco José Herrera Luque editó por allá por en 1961 un libro que llamó Los viajeros de Indias, Ensayo de interpretación de la sociología venezolana, que motiva este ensayo mío porque puede aclarar… more »

El Gigante Doblado en Mérida

La crónica de una enfermedad que pudo resultar el fin de la obra y la vida de Eduardo Casanova Sucre, narrada en un libro que a pesar de lo serio resulta ameno y, para cualquier persona, sin importar su edad o condición, aleccionador.El relato del regreso a la vida, de una lucha milimétrica contra el cáncer de colon y de otras complicaciones posteriores, escrito en un lenguaje llano y directo, con la única pretensión de que sea leído por el mayor número de personas para su propio bien editado por Actum en el libro El Gigante Doblado (volver a vivir).El libro está ahora a la venta en la Librería Ludens II en el centro comercial Alto Prado, frente al cine, en la ciudad de Mérida. more »

“RAFAEL VEGAS”

Rafael, Vegas, un nombre y un apellido. Un nombre y un apellido que fueron importantísimos para Venezuela. Y para mí. Y que forman el título de mi libro más reciente, publicado por la Biblioteca Biográfica Venezolana, de El Nacional (N° 104), que ya está en la mayoría de las buenas librerías de todo el país. La escribí por sugerencia de una excelente amiga: Diana Zuloaga, que estuvo muy cerca del Doctor Vegas y llegó a ser Directora del Colegio Santiago de León de Caracas. Me escribió el 29 de junio de 2008. Me planteaba que yo era “la persona adecuada” para escribir la biografía del gran hombre que en diciembre de ese año cumpliría cien años. “Me consta lo cerca que estuviste del Dr. Vegas y lo mucho que conversaste con él”, escribió, y agregó que más de una vez comentó con el Doctor Vegas nuestras largas conversaciones, en las que prácticamente me contó su vida. Y es verdad. A Rafael Vegas prácticamente lo adopté como padre a partir de 1954, cuando mi padre se fue de nuestra familia, y lo importante es que el Doctor Vegas me respondió adoptándome casi como su hijo varón, y en muchas oportunidades lo demostró. Salvo el tiempo que estuve en el extranjero (entre 1964 y fines de 1970) me reuní con él muchísimas veces. Aunque ya no estudiaba en el Colegio, lo visitaba con toda la frecuencia que me era posible, como se visita a un padre. Y entre enero de 1971 y diciembre de 1973 (cuando murió) nos vimos casi un par de veces por semana, salvo en las vacaciones. Y en muchas ocasiones conversábamos por tres o cuatro horas. Un día, poco antes de su muerte, entre chistes y veras me dijo que yo era el único ser humano que podría escribir su biografía, porque con nadie había hablado tanto como conmigo. Por eso acepté casi de inmediato la invitación de Diana. Pensé en investigar y, sobre todo, en buscar varios apoyos, como el “reportaje biográfico” que sobre Vegas escribió Arístides Bastidas, o el libro “Rafael Vegas y la Infancia Abandonada en Venezuela. 1938-1950” (recopilación de textos escritos o inspirados por el Doctor Vegas, hecha en 1985 por la Psiquiatra María Abigaíl Salgado, que también trabajó con él y fue su amiga), así como dos o tres tomos en los que se trate de la educación y la infancia en Venezuela y, quizás, algún libro que me permitiera averiguar lo más posible sobre las familias Vegas y Sánchez. Pero Diana, mujer excepcionalmente inteligente, me asomó la idea de que no leyera ni un solo libro para escribir el mío. Y acepté el reto de hacerlo prácticamente de memoria. En realidad tuve que buscar algún apoyo escrito, pero la gran mayoría del texto la escribí sin otro sustento que el recuerdo muy claro que conservo de esas conversaciones. Como bien dice Simón Alberto Consalvi en la nota de contratapa del libro: “Eduardo Casanova estuvo muy cerca del personaje cuya vida relata, y de ahí el tono de intimidad con el cual dibuja el perfil del gran venezolano que fue Rafael Vegas”. Le agradezco sinceramente esas palabras. Al fin y al cabo lo que he hecho no es otra cosa que seguir al pie de la letra lo que me enseñó siempre mi verdadero maestro, mi padre adoptado. En estos tiempos de absurda confusión, en los que el bien parece haber sido derrotado por el mal, le ofrezco a la sociedad un retrato de uno de los hombres cuyo ejemplo, cuya memoria, puede lograr que el bien termine imponiéndose y que por fin se acabe la pesadilla que vive Venezuela. Una pesadilla que en buena parte se debe a que el país dejó de recorrer los caminos que trazó Rafael Vegas. more »

La Paranoia

Se describe la Paranoia como un “un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes”, pero en especial se habla de sensaciones autoangustiantes, entre las que la más frecuente es la de ser perseguido por fuerzas incontrolables o por alguien que le quiere hacer un daño a quien la padece. También se engloba en la Paranoia los delirios por celos, el delirio erotomaníaco, el delirio somático, los delirios de grandeza, etcétera. Es “un trastorno de tipo crónico, con mayor o menor virulencia ocasional, que suele estar presente en especial en individuos con personalidad ególatra y desconfiada”. Hoy en día los especialistas prefieren hablar de “trastorno delirante”. Puede haber, desde luego, Paranoia colectiva... more »

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