Es noticia en el mundo: el teniente coronel Chávez Frías “estrenó” la alfombra roja del Festival de Venecia, como si fuese Madonna o alguien por el estilo. Es la estrella de un film de Oliver Stone, un talentoso y amoral hombre de cine, que me recuerda, por cierto, al ahora llamado “Músico del régimen” en Venezuela, por aquello que dijo Bolívar: “El talento sin probidad es un azote” (Discurso de Angostura, 15 de febrero de 1819), que, como dijo el Profesor Alexis Márquez Rodríguez, que tiene a la vez talento y probidad, “Se refiere obviamente al peligro que representa para un país o para la humanidad entera un científico, un gobernante, un funcionario cualquiera que exhiba una inteligencia superior, pero carezca de probidad en el ejercicio de su funciones. Peligro tanto mayor cuanto mayor sea el poder que tales personas ejerzan. Es la inteligencia al servicio del mal.” La inteligencia al servicio del mal: eso es exactamente lo que estamos viviendo en Venezuela y lo que estamos viendo en Venecia. ¿Cómo se explica que un país azotado por la pobreza, por la incompetencia, lleno de carencias y habitado por una mayoría de pobres, se gaste millones de dólares en hacer un documental de propaganda para un caudillo? ¿Cuántas viviendas, cuántos hospitales, cuántas escuelas se hubieran podido hacer con esa millones de dólares que se desperdiciaron en una película que, además, está llena de mentiras? ¡Que los que lo vean vengan a Venezuela, la Venecia deleznable, y vean los cerros en donde se hacinan millones de gentes que no han tenido acceso a la educación, sobre todo en los últimos años, bajo el pésimo gobierno del militarcito que prefiere desperdiciar millones de dólares, no solamente en el documental, sino en viajar y alojarse en cuerpo de rey, en un hotel de lujo asiático y con una comitiva de aplaudidores que lo ayudan a dilapidar la fortuna que está dilapidando! ¿Es eso el socialismo que proclama? ¿Socialismo para salir en las páginas de “sociales” de las revistas y los periódicos frívolos (y frívolas, como tanto les gusta decir)? ¿Hasta cuándo puede seguir engañando a los incautos? Es obvio que a los Stone y a los Abreu no los engaña: les paga en dólares. En la moneda del Imperio que le compra el petróleo. Esos dólares que pasaron por encima de las cabezas de los pobres y no les dejaron otra cosa que piojos y enfermedades. Que les quitaron para siempre el porvenir. La riquísima alfombra roja del Festival de Venecia ha quedado manchada, Ahora es roja rojita.
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