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“En el instante en que un espermatozoide humano penetra un óvulo humano, una nueva entidad entra en la existencia.” Cathy Cleaver Ruse, “Cuando un óvulo deja de ser,” The Washington Post, A15, Noviembre 11, 2011.
El genio cinematográfico de Stanley Kubrick quedó plasmado en su película 2001: a space odyssey (1968). En los primeros 20 minutos, “El Amanecer del Hombre,” Kubrick nos guía visualmente desde la Nada de la pre-creación hasta la aparición de los primeros seres humanos. Kubrick y Arthur C. Clarke sintetizaron magistralmente los mitos bíblicos de la Creación y las teorías darwinianas de evolución biológica. Como muchos nos lo imaginamos al leer Génesis, Kubrick logra de manera impecable (todavía no existía el pecado) el divino fiat lux (hágase la luz) al irrumpir en la pantalla negra, círculos y arcos de luz blanca. A estas primeras imágenes le siguen las que indican la evolución biológica en nuestro planeta. Un día al amanecer, el “pater familiae” de un grupo de simios cae en cuenta de la presencia de un extraño objeto rectangular a la entrada de su cueva/hogar. Kubrick utiliza el monolito para “iluminar” a los simios y estos comienzan a razonar; es el “amanecer de la humanidad.”
Hablando de una creación diferente, la abogada Cathy Cleaver Ruse escribe, refiriéndose a una criatura humana, que “La nueva entidad comienza una compleja serie de acontecimientos que la prepara para el continuo desarrollo y crecimiento que han de seguir. Salvo intervención o enfermedad [la existencia de “la nueva entidad”] perdura a través de la niñez, la adolescencia, madurez, y hasta morir.” Hablando en criollo: se trata de una vida nueva. La vida comienza con una “compleja serie de acontecimientos” iniciados por cada quien, todavía in utero materno existente (una mentada de madre solía ser motivo para pelearse, pues se maldecía al enemigo y a su madre simultáneamente). Cada nueva existencia espacio/temporal que aparece en el Universo es producto de la Evolución Cósmica. Como toda existencia, el ser humano es creado por el Ser Creador, el Ente no-creado. El Ser (Creador) crea el ser (creado); la Evolución (Creativa) crea devenir. El Ser Creador crea el ser de algo, lo que ese algo es, su identidad. La Evolución Cósmica (previa cooperación humana - espermatozoide/óvulo) forma mi cuerpo con materiales químicos producidos por las explosiones de estrellas distantes millones de años-luz. Al iniciarse las transformaciones internas de la nueva entidad, ésta existe, tiene vida. De no iniciarse la vida en el vientre materno o su sustituto, es decir, de no iniciarse las transformaciones niñez, adolescencia, madurez, y muerte, no existe una “nueva entidad” humana. El Ser Creador no habrá creado un nuevo ser humano; perdura el vacío:
“El espíritu del vacío es eterno.
Se llama ‘la Mujer Misteriosa.’
Su vientre se llama ‘la Fuente de Cielo y Tierra.’
Apenas visible, pero eternamente presente
Ahí está siempre para que lo uses. ¡Es fácil!”
Tao Te Ching, 6.
Antes de la penetración del óvulo por el espermatozoide no hay “nueva entidad” alguna, solamente “el espíritu del vacío,” que es eterno. Nos acercamos al no-Ser Creador, es decir, a la Nada eterna (¿”la Mujer Misteriosa”?) de la que somos creados. Si después de la penetración, si acaso ésta hubiese ocurrido, no hubiese ningún acontecimiento o transformación alguna, es porque tampoco existe entidad nueva; hay un vacío de ser. En un caso, el Ser Creador crea un ser para animar un cuerpo específico y conferirle existencia; en el otro caso, no. ¿Porqué? Nunca lo sabremos; como afirmara Stephen Hawking en otro contexto, “Si encontramos la respuesta a eso, sería el triunfo total del intelecto humano, porque entonces conoceríamos la mente de Dios,” fin de A Brief History of Time, 1988.
Una cosa es la existencia espacio/temporal (gracias a la Evolución Cósmica), y otra cosa es el ser de o en esa existencia. Santo Tomás de Aquino escribió el ensayo definitivo sobre este tema antes de cumplir veinte años, De Ente et Essentia.
Spinoza mantuvo que “…sin Dios nada puede ser, ni ser concebido” (Ética, I, prop. 15). En términos aristotélicos y todavía válidos filosóficamente, la existencia de la nueva entidad pone de manifiesto las siguientes “causas:”
1) causa formal: una molécula seminal humana conformada por la unión óvulo/espermatozoide;
2) causa material: por medio de la penetración espermatozoide/ óvulo, la Evolución Cósmica suministra la materia (formada sub specie humana) que puede recibir vida humana;
3) causa eficiente: crea el ser – i.e., el alma – que anima la materia formada exclusivamente para ese ser. Solamente el Ser Creador puede transformar el no-ser en ser;
4) causa final: solamente el Ser Creador conoce el porqué de su acción creadora. De manera análoga, el ser humano puede conocer el porqué de sus acciones creativas.
Toda “nueva entidad” aparece en escenario de la Creación utilizando un “disfraz”, una máscara que define su carácter en ese momento inicial. Veremos más adelante el nexo esencial entre la máscara y la personalidad de la “nueva entidad.” Nuestra experiencia espacio/temporal demuestra que todo ser humano, así como el Ser Creador, utiliza máscaras para actuar en el teatro espacio/temporal que nos provee la Evolución Creativa (el Ser Creador en su rol de “Providencia”).
Solamente el Ser Creador puede crear el ser que anima una existencia espacio/temporal. Toda vida es la suma total de los acontecimientos que comienzan en el instante en que la nueva entidad es y está en el tiempo y espacio. Ese es el instante Presente en que comienza su existencia, su vida. En ese Presente la “nueva entidad” humana se incorpora a la Evolución Creativa. Es el instante en el que el recién creado ser se “encarna” y la materia “concibe” un ser creado para ella. Es “el amanecer de la humanidad” con el que Stanley Kubrick comienza y concluye su Odisea Espacial según se deduce de la imagen final del film. Como dijera más arriba, a ese instante – alfa - le siguen transformaciones de altísima complejidad y sofisticación diseñadas, o por lo menos producidas, por la creatividad de la Evolución Cósmica. ¿Reflejo del “Big Bang” del sacerdote Lemaitre? Materiales provenientes de estrellas que dejaron de existir hace miles de millones de años componen nuestra Tierra y todo lo que deriva su existencia de ella.
Aunque hubo líderes religiosos que afirmaron haber visto a Dios, el Ser Supremo, personalmente me quedo con lo que dijeron San Juan Apóstol (1,18 y 1J4:12), Jesucristo y numerosos pensadores ateos, a saber, que nadie lo ha visto. “No sabemos cómo surgió la idea de Dios en el pool genético,” escribió Richard Dawkins en The selfish gene (1976, página 192); lamentablemente procede a sacar conclusiones sin base alguna en el orden científico ni filosófico. Pero de que actuó (en nuestro pasado), actúa y actuará (en nuestro futuro), no me cabe duda: su actuación es la Evolución Creativa. De niño aprendí a leer el Libro de la Naturaleza, como llamara mi madre a la Creación según milenaria tradición en la cultura occidental. El Artista que la crea, el Ser Creador, se refleja en ella continuamente. No lo vemos en el escenario espacio/temporal que llamamos “vida.” Permanece en el Presente, es puro espíritu, sin pasado ni futuro. Reconocemos al invisible Actor/Director/Autor a medida que nos revela su Misterio en su rol de “Ser Creador”. Ni lo vemos ni lo veremos; cada uno de nosotros observa, se maravilla y se deleita con su actuación en el Gran Teatro del Mundo. Por respeto al público presente en cada época, aceptamos los nombres con los que designamos al Gran Actor Invisible. Desde el “Papa Dios” de mi infancia, hasta el “Father Almighty” yanqui, pasando por “Lo divino que se revela en el mundo físico” (Albert Einstein), “el Ser Universal” de Rabindranath Tagore, “el Ser Necesario” de Aristóteles, y lo “Innombrable” de Moisés. Nosotros los humanos hemos empleado un número infinito de nombres para el único Actor/Director/Autor.
Esa primera máscara nos presenta a la “Persona” del “Ser Creador.” La “Evolución Creativa,” es la segunda de las “Personas” que el mismo Actor/Director/Autor utiliza para actuar en el tiempo/espacio y para crear todo lo material. Todo lo espiritual en el Universo el Ser Creador lo crea del No-Ser en el Eterno Presente.
Brevísima aclaratoria: el Presente no tiene dimensiones, por lo tanto, lo que está o es en el Presente es el ser de todo lo creado. El ser de toda criatura es espiritual; el devenir o evolución de toda criatura requiere un material espiritualizado, es decir, materia actualizada por su ser. El no tener dimensión alguna constituye el Misterio del ser, Creador y creado. Todo lo material está o es en el espacio-tiempo. Aclaremos también el significado de “máscara” en este contexto. La palabra nos llega del teatro griego y romano, “prosopon” y “personna” respectivamente. Los actores las usaban para representar sus respectivos papeles: el dramatis personnae eran los actores del drama.
La Evolución Creativa crea el espacio/tiempo en el que existe lo material (la “causa material”). Decíamos que es en el Presente que el ser creado se “encarna” en su materia y crea su tiempo/espacio. Si dicha materia está conformada para recibir el ser humano, es “el amanecer de la humanidad” en una nueva entidad. El ser en esa materia lo llamamos “la nueva entidad”, lo que esa materia es, en la actualidad. En ese Presente en que ocurre la concepción, vemos una molécula compuesta de materiales preparados para recibir el ser creado. Literalmente, la nueva entidad se transforma en ser humano y se ubica en el tiempo/espacio gracias a la generosidad de la madre, obra también de la segunda “Persona” del Ser Creador, la Evolución Creativa. Repito: si se forma dicha molécula en ese vacío eterno que el Tao denomina “la Mujer Misteriosa,” el Ser Creador crea o no – de la Nada - el ser que anima las transformaciones y acontecimientos iniciados en ese instante. Es así que comienza una vida humana.
...
III. ALFA Y OMEGA.
Al comenzar la vida humana comienza la experiencia del Misterio. Pensé que esta tercera parte de “ATEOS Y LA MUERTE” sería la más larga por cuanto que incluiría todos los acontecimientos de la vida. Pero caí en cuenta que por diferentes que hayan sido esos acontecimientos, interesantes o no, numerosos o escasos, de larga o corta duración, toda vida humana no es más que la experiencia espacio/temporal del Misterio. ¿Qué se entiende aquí por “misterio”? Se trata de una realidad que trasciende la capacidad de comprensión por parte de nuestra inteligencia. El misterio se diferencia de un problema en que este tendrá solución una vez que se obtenga la información necesaria para hacerlo. Un misterio, en cambio, no tiene ni tendrá solución ya que la información necesaria para comprenderlo no le llega al sistema cognoscitivo humano por los medios naturales. Existen numerosos ejemplos de tales misterios, por ejemplo,
cómo la Evolución Creativa crea espacio/tiempo en el cual expande al Universo (y aún más misterio, ¿por qué?);
Es un misterio si la Evolución tiene un principio director – un arqué – que la guíe. Si la Evolución carece de dirección, cómo ha llegado a “este momento” es un misterio.
La razón por la cual comenzó el cosmos espacio/temporal – “Big Bang” –
es un misterio. Si el cosmos concluye, el porqué ha de concluir también es un misterio.
A todos estos y otros “misterios” solemos encontrar “soluciones,” que llamamos “mitos.” Un mito es un cuento, una historia, que describe una de las infinitas manifestaciones del Misterio. Esos cuentos pueden ser religiosos, culturales o científicos; el lector podrá suministrar ejemplos de cada categoría. Yo cumplo con observar que los vocablos “misterio”, “mito’, y “místico” tienen una misma raíz etimológica, la palabra griega myen, que significa “velado,” es decir, que no se puede ver. Y, como pudiese afirmar cualquier ciego entre nosotros, no por ello deja de ser verdadero y fidedigno.
Toda “nueva entidad” humana se topa con el Misterio por primera vez en su momento “alfa”, el instante en que la materia es animada. En ese Presente comienza su tiempo/espacio. Cabe recordar que es el mismo Presente en que la Nada de Hawking, el “Big Bang” de Lemaitre, o el YO SOY de Génesis crean el Cosmos:
“…the universe can and will create itself from nothing. Spontaneous creation is the reason there is something rather than nothing, why the universe exists, why we exist….” The Grand Design, Hawking and Mlodinow, 2010.
Es el mismo Presente (no hay dos) en el que la Evolución Creativa se anima y nos vivifica. El Misterio de la relación “Presente-Tiempo/Espacio” acompaña a la “nueva entidad humana” (a todo lo creado) todo el tiempo. Si ponemos nuestra fe en la Evolución Creativa, la “segunda máscara” de Quien Dawkins mantiene que desconocemos el origen genético de su concepto, al terminársenos el tiempo permanecerá el Presente, siempre invisible e imperceptible, por supuesto. En la mitología judeo-cristiana el “tiempo presente” del verbo ser es el nombre del Dios de Moisés:
“Moisés dijo a Dios ‘Pero si yo voy a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me envía a vosotros, y me preguntan cuál es su nombre, ¿Qué voy a responderles?’ Y Dios le dijo a Moisés: ‘YO SOY EL SOY. Así responderás a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros’”
Éxodo, 13-15.
Algunas traducciones lo conjugan en tercera persona, pero siempre en el Presente. Este mitologema, YO SOY, perdura hasta hoy, pero ni los más fieles de los discípulos de Cristo, lo comprenden. El Presente no puede percibirse espacio/temporalmente. Como el legendario río de Heráclito, no podemos detenerlo para cruzarlo dos veces pues fluye perennemente.
III. ALFA Y OMEGA.
El alma nos permite estar (durante un tiempo) y ser (siempre) en el Presente. La información que justifica aceptar el Misterio del Presente en que comenzamos y terminamos nuestra existencia, nos llega directamente del Ser Creador al ser humano. Pensé que esta entrega de “ATEOS Y LA MUERTE” sería la más larga por cuanto que trata del final de los acontecimientos y transformaciones – el punto Omega - que comienzan cuando el espermatozoide penetra el óvulo - el punto Alfa. Pero no: por diferentes que estos acontecimientos hayan sido, interesantes o no, de larga o corta duración, cada vida humana no es más que la suma de experiencias espacio/temporales del Misterio del Presente.
El Presente no tiene dimensión alguna que podamos percibir sensorialmente. No podemos presentar a la inteligencia percepción alguna para que ese instrumento del alma “lea” lo que la imagen escondería. No lo podemos concebir.
Al aparecer en el escenario…en el momento de su concepción, la criatura se percibe como células en movimiento. Poco después, como “feto”, como bebé, como recién nacido, etc. etc. hasta el sol de hoy. Yo me veo como un viejo…. Detengámonos ante lo que estoy diciendo. “Yo”, sujeto del verbo “ver,” ¿es idéntico al “me”, objeto del mismo verbo? En realidad, en el Presente en que estoy y soy, soy el mismo. En el tiempo que me toma pensar “Sujeto precede al Objeto,” el “yo” sujeto es anterior al “me” objeto, por ende, diferente. El Presente es mi punto Omega, pero también es mi punto Alfa, desde que vine al mundo hasta ahora. El alma es lo que nos permite estar y ser en el Presente permanentemente, “nunc et in hora mortis…” La materia, el cuerpo animado en el Presente por el ser creado, el alma, se incorpora al devenir, a la Evolución Creativa. Pregunto a mis amigos ateos: al terminársenos el tiempo de nuestro devenir, cuando nuestra materia carezca de movimiento alguno que medir, ¿permanece en el Presente el alma que lo animó “en su época?”
“Y no digo más, porque es hora de partir; yo he de marchar a morir, y vosotros a vivir, ¿Sois vosotros, o soy yo quien va a una situación mejor? Solamente lo sabe la divinidad.” Platón, Fin de Defensa de Sócrates.
Gonzalo Palacios Galindo (Maracay, 1938). Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, Recibió la Maestría y el Doctorado en Filosofía en la Universidad Gregoriana (Roma) y en la Universidad Católica de América (Washington, DC, USA). Mantuvo una intensa actividad académica en varias universidades de Venezuela y de Estados Unidos. También ejerció cargos diplomáticos en la Embajada de Venezuela en Washington. Actualmente enseña Filosofía en Prince George’s Community College.
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