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Por José Luis Méndez Arocha
El médico psiquiatra Francisco José Herrera Luque editó por allá por 1961 un libro que llamó Los viajeros de Indias, Ensayo de interpretación de la sociología venezolana, que motiva este ensayo mío porque puede aclarar la verdad y espero sea útil.
La idea central de Herrera Luque en ese trabajo, que es la divulgación de su tesis de doctorado en Psiquiatría en la Universidad de Salamanca, es que de todos los españoles que vinieron a conquistar y colonizar a América, con la cruz y la espada, los peores (con la mayor carga psicopática, en sus palabras) en cuanto a valores psicológicos y morales fueron los que vinieron y se quedaron en lo que es hoy Venezuela, y por tanto los que somos sus descendientes, con la mezcla étnica y cultural de los amerindios y los afroamericanos.
El autor basa su trabajo de investigación en los fundamentos de la psiquiatría y la sociología aplicados a las estadísticas criminales de los países iberoamericanos (latinoamericanos es más impropio)? publicadas por los periódicos (hemeroteca), en los años anteriores a la tesis de Herrera Luque.
Mis argumentos para rebatir tan peregrina tesis son los siguientes:
En cuanto a la psiquiatría y aun la psicología, como ciencia capaz de analizar y juzgar los hechos de la historia de los pueblos o sociedades, pienso que tal capacidad no existe. Si la psiquiatría es una ciencia incapaz de explicar cabalmente el comportamiento de los seres humanos, como individuos, o al menos muy insuficiente, en cuanto a causas de índole mental, físico-ambiental y cultural y la sinergia de ellas, ¿cómo puede atribuirse la facultad de explicar la conducta de las sociedades? Una sociedad no tiene un comportamiento definible como podría definirse el de un individuo. La ciencia histórica ha tratado siempre, con diversos instrumentos de lograr esa explicación. Y en este caso no se trata solamente de analizar la sociedad venezolana del siglo XIX (de la Independencia. HL se ocupa mucho la personalidad psicopática de Bolívar) sino hacerlo con estadísticas criminológicas del siglo XX. ¿Los pueblos no cambian con el tiempo, no varían su composición cultural y étnica con el pasar del tiempo? ¿su comportamiento está predominantemente definido por la genética o, además, por la educación colectiva, la acción del gobierno contra el delito, entre otras cosas?
En lo que se refiere a los datos aportados por la hemeroteca, aunque puedo aceptar que un análisis estadístico de los cercanos a 1960 pudiera demostrar que los venezolanos en ese periodo tendríamos una mayor proporción de criminales que el resto de América ibera y que el mundo, lo cual no está demostrado el estudio de HL, de nuevo eso no tiene su causa fundamental en los españoles que conquistaron y colonizaron esta Tierra de Gracia. En primer lugar, no creo que la estadística criminal publicada en los periódicos de Iberoamérica sea confiable. En efecto, en los años 50 estábamos plagados de dictadores en toda la región y la prensa estaba generalmente censurada, así que no se daba a la luz sino aquello que no dañaba la fama del país. ¿Sería que Venezuela en ello sí era veraz y sincera mientras que los otros países no?
Además, las conclusiones de HL no son válidas, aun cuando los datos fueran veraces, porque no tomó una serie suficientemente larga de datos estadísticos (a veces sólo dos años) y no hace un análisis de significación estadística entre los países.
El tercer argumento es el de las otras características buenas, sobre todo de moral ciudadana, de los venezolanos frente al resto de los iberoamericanos, las que tuvieron particular expresión en la gesta independentista. No se explica que la raza venezolana con tan alta “sobrecarga psicopática” proclive a la criminalidad, produjera la mejor pléyade de patriotas con ideales de bien común y de bienestar colectivo de toda Iberoamérica en esa época. Fueron toda la casta de los blancos criollos – descendientes directos de los “viajeros de Indias – y de la mayoría de los pardos los que, literalmente, dieron su sangre por un ideal político benéfico. Basten los nombres de Bolívar, Miranda, Sucre, Andrés Bello y Simón Rodríguez. ¿Es que el idealismo nace de las características criminales y delincuenciales de un pueblo?
En conclusión, Pancho Pepe, con su falsa tesis, es el intelectual que mayor daño le ha hecho a la historia de Venezuela y a nuestro orgullo nacional en el siglo pasado. Muchas personas han aceptado su erróneo planteamiento porque se trataba, no de un simple patán inculto, sino de un profesor titular de la Universidad Central de Venezuela. De todas maneras, pienso que él se dio cuenta de su grave pecado de juventud y trató de enmendarlo posteriormente, porque mucho de lo que escribió en el resto de su vida, en sus excelentes novelas y otros trabajos, contradice aquella infeliz falacia.
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