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ENTREVISTADO: Eduardo Casanova, Escritor y dramaturgo venezolano.
G.P.G. se hace responsable de las preguntas y comentarios. Se hicieron con la doble intención de conocer mejor la energía creativa que inspira la obra de Eduardo Casanova y de transmitir sus conocimientos a los lectores de LITERANOVA.
GPG: Eduardo, a ver si puedes hacer lo que pocos venezolanos logran y nos cuentas los hechos más significativos de tu vida literaria en menos de 500 palabras.
EC: Poco y mucho es lo que puedo contar. A los seis o siete años ya soñaba con ser escritor. A esa edad dicté mi primera “novela”, que trataba sobre la vida de unos gatos. La dicté porque mi letra era ininteligible, en cambio la de mi hermana era perfecta. Terminada, la metimos en una pequeña caja fuerte y la enterramos en el jardín trasero de mi casa, en El Paraíso. Mi imagino lo que pensarán los arqueólogos del porvenir cuando la encuentren. A los quince escribí otra, que se perdió, y a los veintiuno una tercera, que estuvo extraviada por mucho tiempo y hoy esta en la Biblioteca Nacional. A los veintiocho reescribí esa tercera, que se publicó en 1972 y es la llamada “Los caballos de la cólera”, que tuvo un gran éxito no sólo en Venezuela, sino en casi todo el mundo de habla hispana. Después he publicado otras doce, un libro de relatos, varios ensayos, dos de poesía y dos de teatro. Esa ha sido mi vida literaria en menos de 500 palabras. No soy, nunca he sido, un escritor de masas, ni he buscado jamás el éxito. Simplemente escribo porque para mí escribir es vivir y vivir es escribir.
GPG comenta: ¿Podrías añadir una lista de las 6 obras que consideres las mejor logradas y una o dos líneas explicando tus razones? Dado lo que dices más adelante, la opinión de tu querida Natalia sería de gran valor para tus lectores.
EC: Me es imposible hacer esa lista. Estoy demasiado cerca de todas mis obras como para poder saber cuáles prefiero. Sé que hay dos o tres que no me gustan, pero ¿las seis que más me gustan? ¡Imposible!… Desde luego, prefiero “Los caballos de la cólera”, mi primera novela (publicada en diciembre de 1972). Fue un gran éxito, tanto en Venezuela como en casi todo el mundo de habla hispánica, y me puso en una posición importante en ese mundo. Pero no podría explicar por qué la prefiero. “Hacia la noche”, editada por Planeta en 1974, estuvo entre las primeras en venta en América Latina por varias semanas, pero eso no me hace sentir por ella el mismo afecto que siento por la primera, y hay otras que de verdad me hacen sentirme muy bien, pero no me es posible explicar por qué.
GPG: La escritora inglesa (siglo XX) Dorothy L. Sayers escribió que “el ser humano está hecho de tal manera que no puede pensar sin crear imágenes,” y en el mismo ensayo, “La Mente del Creador” (The Mind of the Maker) dice “toda creación es una obra de amor.” ¿Estás de acuerdo? Elabora el tema del amor y la creación.
EC: Absolutamente. Crear, no solamente en literatura sino en cualquier actividad positiva, es un acto de amor. Se trata de hacer crecer lo existente, de dar, de ofrecer a los demás algo importante. No se puede ofrecer algo que se considera bueno, importante, positivo, si no se ama a quienes se dirige ese esfuerzo, y si no se aspira a ser amado por aquellos a quienes se quiere dar algo.
GPG comenta: A esta respuesta me refería al sugerir incluir la opinión de tu esposa.
EC: responde: Creo que una de las bases para una relación estable y muy cercana entre Natalia y yo es el hecho de que Natalia nunca ha expresado nada, ni positivo ni negativo, sobre mi trabajo literario. Me ha apoyado siempre, pero no ha opinado nunca. Es como si existiera un convenio de no mezclar elementos de nuestras vidas que no deben ser mezclados.
GPG: “De todos modos aquello era un exilio, era, para la mayoría de nosotros, un exilio en casa propia.” (Camus. La Peste, 2da Parte). ¿Puedes identificarte con esta cita? ¿Por qué?
EC: Leí “La Peste” a los 16 ó 17 años, cuando frecuentaba un grupo de jóvenes intelectuales caraqueños que se reunía a conversar, a leer, a oír música, y que en su mayoría se creía de “izquierda” sin tener mucha consciencia de lo que eso significaba, y, por supuesto, casi todos nos creíamos ateos sin saber lo que eso significa o implica en realidad. Curiosamente, “La Peste” me alejó del ateísmo sin acercarme a ningún tipo de religiosidad, lo que me hizo un exilado en casa propia. Habría podido llegar a ser un anarquista a no ser porque dos días después de cumplir veinte años conocí a una niña maravillosa y bellísima, además de muy inteligente, que me hizo reorientar mi vida. Dos años después me casé con ella. Es Natalia, que ha sido mi compañera y amiga, mi esposa, desde hace cincuenta años. Le he dedicado todos mis libros. El doctor Rafael Vegas, cuando le hablaban de un joven que no encontraba rumbo en su vida, decía: “No se ha encontrado su Natalia”.
GPG comenta: Ateo, agnóstico, creyente o simplemente Eduardo Casanova, Dios quiera que algún día escribas un libro que se llame “NATALIA” y se lo dediques a tus familiares y amigos.
EC: No sé si es bueno o es malo, pero la religión no ha sido algo importante en mi vida desde me primera adolescencia. Los “curas” de La Salle se encargaron de alejarme de ella. No puedo decir que soy ateo, porque desde siempre he creído que es imposible que lo que existe haya salido de la nada, tiene que haber algo previo, que yo no puedo explicar. Es posible que pueda identificarme con Huxley, o más aún con Drange. No puedo afirmar ni negar la existencia de Dios, porque no alcanzo a entender qué es Dios. Pero en ningún caso soy antirreligioso. Respeto profundamente a la religión y a quienes practican una. Creo que la religión es necesaria y útil, útil para quienes las practican y útil para la sociedad en general, tal como la educación. Cuando creí que el cáncer me iba a matar (2003), me esforcé como nunca para buscar una respuesta a esas inquietudes, pero fue inútil. Soy cristiano por mi formación moral e intelectual, pero no lo soy en el sentido puramente religioso. Creo que de verdad me identifico con Sócrates en cuanto a que la única certeza que tengo es que no tengo certeza de nada. Ni siquiera de que sea cierto que existo, o de que existe algo. ¿Y si soy simplemente parte de un largo sueño sin despertar posible?
GPG: “Habrá un Gobierno, dijo el primer ciego, No lo creo, pero, en caso de que lo haya, será un gobierno de ciegos gobernando a ciegos, es decir, la nada pretendiendo organizar la nada.” (José Saramago, Ensayo sobre la ceguera). ¿Habría visto el futuro venezolano? ¿Crees que el buen escritor es profeta?
EC: Ningún escritor es profeta, aun cuando pueda acertar con una opinión o un vaticinio. Un escritor aspira a ser conciencia de un pueblo, pero, sobre todo en Venezuela, casi nunca lo consigue. En Venezuela un escritor, si tiene muy buena suerte, es más bien un héroe póstumo. Llega a serlo si acierta en sus opiniones y se descubre que tenía razón. Si no, sigue siendo un ser solitario y olvidado. Y en cuando a Saramago, no creo que haya “visto” el porvenir de un país que ni siquiera conoció. Es más, ni siquiera vio el porvenir de su propio país. No fue héroe póstumo, sino Premio Nobél, algo verdaderamente importante para sus editores, traductores y otros sujetos del mercantilismo. Y a pesar de eso, fue un muy buen escritor.
GPG comenta: De acuerdo: profeta, no, vidente, quizá. Cuando un escritor vive la realidad que lo rodea íntimamente y tiene el talento literario para describirla, a veces “ve” el futuro que se deriva del presente en que existe: tú eres uno de esos.
EC: Finalmente, Gonzalo, creo que tus comentarios enriquecen mucho la entrevista. La he disfrutado enormemente. Muchísimas gracias.
Gonzalo Palacios Galindo (Maracay, 1938). Estudió Arquitectura en la Universidad Central de Venezuela, Recibió la Maestría y el Doctorado en Filosofía en la Universidad Gregoriana (Roma) y en la Universidad Católica de América (Washington, DC, USA). Mantuvo una intensa actividad académica en varias universidades de Venezuela y de Estados Unidos. También ejerció cargos diplomáticos en la Embajada de Venezuela en Washington. Actualmente enseña Filosofía en Prince George’s Community College.
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