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Federico Villena, un gigante de la música venezolana, ahora completamente olvidado

01.08.14 | por Hugo Álvarez Pifano [mail] | Categorías: Colaboradores, Música, Biografías, Hugo Álvarez Pifano

1.- Un músico sumamente elusivo a través de la historia
Federico Villena (Turmero 1835-Caracas 1899) es uno de los compositores más importantes del romanticismo musical venezolano, un músico que logró desarrollar una prolífica, meritoria e increíble carrera en la segunda mitad del Siglo XIX. Para comenzar diremos, que todos los investigadores que han estudiado su vida y su obra (1) han encontrado numerosas lagunas, escondrijos donde desaparece y vuelve a aparecer y que atañen sobre todo, a su formación como músico y a su desempeño profesional. Por esta razón hemos dicho de él, que se trata de un personaje muy elusivo: nos elude desde los pocos datos históricos de que disponemos sobre él y se evade dejando tras sus huellas el polvo de viejas cuartillas de su música muy hermosa. Se afirma que tuvo una educación básica rudimentaria: aprendió a leer y escribir en casa de sus padres, igualmente por allí mismo asimiló algunos conocimientos musicales, aprendió a rasguñar la guitarra, después a tocar violín, viola, violonchelo, piano, órgano, algunos instrumentos de viento de metal y al poco tiempo lo encontramos, como se suele decir en Venezuela “matando tigres” esto es tocando bailes, actuando en orquestas y tocando el órgano en las iglesias. Ahora bien, toda esta presentación de músico autodidacta que se hace de Villena no cuadra cuando comenzamos a analizar sus obras de gran formato, digamos para citar un ejemplo su “Gran Misa en Mi bemol” para cuatro solistas, coro mixto y gran orquesta, considerada la obra religiosa más grandiosa, suntuosa y grandilocuente, jamás escrita en Venezuela, la cual nos hace sentir la presencia de un auténtico músico académico, consistente y preparado. Entonces yo invito a mis gentiles lectores a emprender un viaje a través de la obra de uno de los músicos venezolanos más talentoso y uno de los más prolíficos de nuestra historia, para decir lo menos, de Federico Villena.

2.- Análisis de su obra musical
Se pueden añadir muchas cosas más sobre Federico Villena: fue el compositor venezolano más prolífico del Siglo XIX y corresponde también a él la autoría de una música religiosa de alta calidad artística; música de cámara de bien lograda factura; composiciones de música para bandas -debe recordarse que en la época de Villena no existían en el país orquestas sinfónicas permanentes, pero él fue uno de los precursores de las mismas, pues participó como ejecutante de violín y como director, en orquestas ocasionales que acompañaban la ópera y la zarzuela- y orquestales; compositor de zarzuelas y piezas corales; y, su mejor producción de música venezolana: hermosos valses criollos que se ubican en la edad del romanticismo, la cual ronda en torno a más de cien. Abramos entonces este abanico, presentado en forma de breve esquema.

2, a, música religiosa
Gran Misa en mi bemol para cuatro solistas, coro mixto y gran orquesta; Misa de Réquiem para tres voces y orquesta; Misa en Fa, para cuatro voces gran orquesta o banda; Seis Ave María, para voces y orquesta; Ave María a tres voces; Salve Regina, para soprano y orquesta; Ave María Stella, para Bajo y orquesta; Dos Letanías a la Virgen, para cantantes de voces claras y pequeña orquesta; Himno a la Virgen, para voces y pequeña orquesta; Letanía al dulce nombre de Jesús; Dos Himnos al Corazón de Jesús; Himno al Niño Jesús, para voces y orquesta; Salve María, para soprano, tenor y piano; Antífona a Santa Cecilia, para voces y orquesta; Gradual a la Santísima Trinidad, para soprano y orquesta; Himno a San Rafael, para voces y órgano; Himno a Nuestra Señora del Carmen, para voces órgano y pequeña orquesta; Un Señor en la cruz, para 4 voces y orquesta; Rex Tremenda, para tenor y orquesta; Marcha al crucificado, para orquesta; Marcha al Nazareno, para orquesta; Andante religioso, para violín y piano;

2, b, Música de cámara
Sexteto “El aire variado”; Serenata de un ángel, para violín y piano; La resignación, fantasía para piano; Quintetos para cuerdas y piano; Danzas para piano a seis manos; Fantasía para ocho pianos; Dos quintetos para violín, viola, cello y contrabajo; Un aire variado, para violín y piano; Un minuto, para violín y piano; Un tema con variaciones, para violín y piano; Tema con variaciones para violonchelo y piano; Cuatro andantes para piano; Ocho minuetos y Scherzos, para piano; Tema con variaciones, para violonchelo y piano; Fantasía, un ángel, para violín y piano; 2 Quintetos, para piano, violín, viola, violonchelo y contrabajo; Fantasía para flauta y orquesta, sobre tonos de música popular; Fantasía para saxofón soprano sobre un tema de Bellini; Minueto Nº 3, opus 101, compuesto en 1889.

2, c, Obras sinfónicas y música para bandas
En ocasión de la celebración del primer centenario del nacimiento del Libertador, el maestro Federico Villena estrenó su obra “Centenario del Libertador” el 24 de julio de 1883, en el Teatro Guzmán Blanco; La batalla de Carabobo, cantata para cuatro voces, orquesta y cuatro bandas; Himno a Páez, para cuatro voces, coro, orquesta y banda; Himno al 19 de abril, para voces y orquesta; Canción patriótica al 5 de julio, para voces, orquesta y banda; Tres himnos a la caridad, para voces y orquesta; Dos himnos a la paz, para voces y orquesta; Himno a las bellas artes, para voces y orquesta; Canción patriótica al 5 de julio, para voces, orquesta y banda; 14 Marchas triunfales para bandas;

2, d, Zarzuelas
Las dos deshonras, con textos de Domingo Alas, compuesta en 1890 y dedicada a Raimundo Andueza Palacios, Presidente de Venezuela; Dos números de dos zarzuelas, voces y piano; Tres romanzas, dos para sopranos y una para contralto, con acompañamiento de piano; Fantasía, para cantantes, flauta y orquesta, sobre temas populares; Duetino para soprano y tenor

2, e, Valses venezolanos
Sus valses se caracterizan por poseer una línea melódica de notable belleza, mucha soltura en el manejo del contrapunto y originalidad en el uso de los recursos armónicos. Igualmente, sus acompañamientos son ingeniosos y pueden ser considerados como creaciones de un músico de vuelo e inventiva. A pesar de la alta calidad musical de sus valses, rara vez éstos se tocan en nuestro país. Existen varias razones: Por una parte, su obra ha sido muy poco editada, en consecuencia mal pueden interpretar los músicos partituras que no tienen a su disposición. Igualmente, en este mismo hecho se encuentra también la causa de las pocas grabaciones discográficas y su escasa divulgación. La otra es la desidia. Creo que esta es la expresión más adecuada al caso. El último cargo que Federico Villena desempeñó en vida, fue el de Director de la Banda Marcial de Caracas. Para la fecha de su muerte, ocurrida el 17 de julio de 1899, la mayor parte de sus obras y en especial sus valses, se encontraban en los archivos de esa agrupación musical en forma de arreglos para bandas de concierto. Hoy en día nadie sabe de ellos. ¿Cómo puede desaparecer el trabajo de toda una vida? Precisamente, una vida muy fecunda.
A continuación presentamos algunos de los más importantes valses venezolanos de Federico Villena: 1. Amor fraternal; 2. Caprichos femeniles; 3. Contestación; 4 Dos valses; 5. El 28 de octubre; 6. El amigo del pueblo; 7. El atravesado; 8. El delirio; 9. El eco; 10. Que nombre; 11. Imposible; 12. Esperanza; 13. El temblador; 14. El rocío; 15. El civismo; 16. Vals para soprano y orquesta “Cuando el alma está tranquila”; 17. Vals para mezzo soprano y orquesta; Vals para soprano y orquesta; 18. Quince valses para piano a cuatro manos; 94 piezas, entre valses, polkas, mazurcas, danzas, a dos manos;


3.- Notas biográficas
Federico Villena nació en Turmero, estado Aragua en mayo de 1835, en el seno de una familia modesta, no parece que pudo disponer de una educación formal, pero sin que podamos saber cómo hizo, aprendió a tocar un gran número de instrumentos musicales de cuerda, viento, percusión y metales, así mismo adquirió conocimientos de solfeo, armonía, contrapunto y fuga, con los cuales desarrolló una de las obras musicales más grandiosas, en número y calidad, que se hayan compuesto en Venezuela. El 9 de noviembre de 1856, obtuvo su primer cargo, fue designado organista de la Parroquia de San Luis (hoy en día Villa de Cura). En 1860 se trasladó a La Guaira para fundar la banda de esa ciudad y dar clases de piano. Luego de unos dos años en estas actividades viajó a Ciudad Bolívar, donde fundó una banda de conciertos y se dedicó a la docencia. En este momento Villena comienza un período de incidentes vinculados a la política, sale de Venezuela rumbo a Trinidad y Tobago en una “gira de conciertos” regresa a Venezuela y el 25 de enero de 1863 el directorio del Conservatorio de Música de Caracas lo nombra Miembro Honorario. Regresa a Ciudad Bolívar y el 27 de septiembre de 1865 es nombrado Catedrático de las clases de música del Colegio del Estado Soberano de Guayana. El 25 de julio de 1866 el gobierno del Estado de Guayana lo designa director de la Banda Piar y un año más tarde, en 1867 fue nombrado Maestro de Capilla y organista de la Catedral de Ciudad Bolívar. Después de varios años en estas actividades regresa a Caracas, donde el 24 de enero de 1878 es nombrado Miembro del Instituto Nacional de Bellas Artes de Caracas, así mismo se le otorga la cátedra principal de la Academia de Música en instrumentos de viento-metal. Finalmente, el 11 de enero de 1885 fue nombrado director de la Banda Marcial de Caracas, cargo que desempeñó hasta el final de sus días. Federico Villena falleció en Caracas, el 17 de julio de 1899.

4.- Conclusión final
Durante el período histórico que le tocó vivir, Villena experimentó en carne propia los males de una Venezuela empobrecida, degradada y envilecida. Le toco ser uno de los cinco músicos más brillantes del romanticismo musical venezolano, ellos fueron: Felipe Larrazábal (1816-1873); José Ángel Montero (1832-1881); Ramón Delgado Palacios (1867-1902); y Teresa Carreño (1853-1917). Todos provenían de familias prominentes en la alta sociedad de la época, que dispusieron de una buena educación y solidez económica. Pero entre todos, el más humilde, el más pobre, el olvidado, quien no dispuso de educación ni seguridad económica, el Quinto Músico, Federico Villena (1835-1899), a todos les pasó por encima, como compositor y como músico integral y esto se proyecta todavía hasta la actualidad, incluyendo a los necios y encumbrados peleles del llamado sistema de orquestas. A todos los supera, olvidado y en silencio.

Notas:
1.- José Antonio Calcaño. La ciudad y su música. Caracas 1958.
Ramón de la Plaza, Ensayos sobre el arte en Venezuela. Ediciones de la Presidencia de la República 1977.
Aníbal Ruíz. Boceto biográfico del maestro Federico Villena. Tipografía Moderna, Caracas, 1899.
Félix Acosta. Federico Villena y sus obras. Caracas 1973.
Felipe Sangiorgi. Literatura del CD “Gran Misa en Mi bemol” Agrupación Polifonía. Nazyl Báez-Final. Edición de Leopoldo Muñoz Tebar. Caracas, 2009.

Ilustraciones:
1.- Federico Villena (foto de presentación)
2.- Banda marcial de Caracas.
3.- Gran Maestro de Capilla de la Catedral de Caracas.

Hugo Alvarez PifanoHugo Álvarez Pifano, musicólogo y crítico de música, especializado en la ópera y en temas musicales de Venezuela. Entre 2001 y 2011 ha sido columnista de música, de periódicos y revistas del país. Ha escrito en publicaciones especializadas de Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos de América, Dinamarca, Brasil, Colombia, Honduras, Kenya, Etiopía y Guyana. Estudió en la Esc. de Música de Barquisimeto (1951-1956); en la Esc. José Ángel Lamas de Caracas (1957-1958) y en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia (1960-1963). Es autor de tres libros: El vals venezolano, historia y vida (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2007); Cantantes líricos de Venezuela (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2010); Historia de la música de Venezuela (en prensa). Así mismo ha escrito 3 libros sobre música y temas costumbristas, sin publicar. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, N. Y., 1973; Postgrados en Ciencias Políticas (1978) y Teoría Política (1980) en la Universidad de Brasilia. Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. Embajador de Venezuela en Guyana, Haití y el Reino de Dinamarca; Encargado de Negocios ad hoc en Kenia y Etiopía; Cónsul General de Venezuela en Río de Janeiro y Sao Paulo, Brasil; funcionario diplomático en las embajadas de Venezuela en Colombia, Brasil y Honduras; asesor, representante alterno y representante de Venezuela en la Comisión de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas (1971-1978); miembro, participante y jefe de la delegación de Venezuela en 29 conferencias internacionales; y le fueron encomendadas 38 misiones especiales; en el servicio interno de la Cancillería venezolana fue Director de Tratados; Jefe de Gabinete del Canciller Ramón Escobar Salón y colaborador cercano de los Cancilleres Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani y Simón Alberto Consalvi. Es autor del libro “Manual de los Tratados Internacionales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972).

 

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Angel de la muerte

31.07.14 | por Jesús Elorza [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Venezuela, Opinión, Jesús Elorza

Eufórico, regresaba de su trabajo, el miliciano Pedro. No paraba de decirles a sus camaradas del barrio !!!El Salvador ha llegado!!! !!!El Salvador ha llegado!!!
-Y a este, que mosquito le picó, dijo uno de sus amigos.
- Epa, te metiste a creyente, dijo otro. No te olvides, de la famosa frase del pana Marx “La religión es el opio de los pueblos”
- Que opio ni que nada, respondió Pedro. Lo que trato de decirles, es que por fin llegó al país Orlando Borrego nuestro Salvador.
- Quien es ese tipo?
- Nada más y nada menos que el Comandante Cubano, encargado por Nicolás, para la reestructuración de la Administración Pública del país, aseveró Pedro.
- Debe ser, un vergatario en la materia, porque esta vaina está bien jodida. Sabes cuál es su currículo?.
- Si vale, lo pude leer, en una de las carpetas que estaba en las oficinas del Palacio y en verdad, el camarada se las trae, explicaba orgulloso, el miliciano a sus compañeros.
Muy joven, se unió a la columna “Ciro Redondo” bajo el mando del Che Guevara en el Escambray. Como era estudiante de contabilidad, le asignaron la tarea de tesorero de la columna guerrillera. Tras el triunfo de la revolución, paso a dirigir las finanzas del Centro de Tortura y Fusilamientos del regimiento “La Cabaña” Por su destacada labor, en el registro contable de las víctimas del régimen, el Che lo nombró Juez de un tribunal. En su nuevo cargo, tuvo una sobresaliente actuación, en los “Juicios sumarios” que condujeron a la muerte a miles de cubanos y por supuesto, en su eficiente esfuerzo, por contabilizar debidamente, cada una de ellas.
- ¿De contabilista a Juez? preguntó uno de los oyentes.
- Bueno, en la revolución, todo se puede, fuera de ella nada, respondió con cierta pena Pedro.
No me desvíen del tema. Borrego fue, el artífice, junto al Che, por supuesto, del '”Sistema Presupuestario” que preconizaba el control centralizado de toda la economía.
- Gran vaina, ese desastre ya lo puso en práctica, el camarada Giordani. No veo la razón de importar a ese cubiche, expresó uno de los escépticos militantes dela UBCH.
- Calma camaradas, no prejuzguen. Borrego, fue nombrado Ministro de la Industria Azucarera cubana en 1964 y cuatro años después, fue destituido, por el fracaso de La Zafra Revolucionaria de los 10 millones de toneladas de azúcar.
- Sigo sin entender, para que traen a ese personaje, si ya la industria azucarera venezolana está quebrada y en ruinas... estoy convencido, que este tipo es un “Sirve para nada” como diría mi abuela. Yo creo, que con ese prontuario, ese personaje, más que un Salvador, es un Ángel de la Muerte, que solo viene para asegurar a sangre y fuego, los intereses de la dictadura cubana... guillo, con ese señor, dijo el escéptico miliciano, para terminar la reunión.

Jesús ElorzaJesús Elorza (Jesús Leopoldo Elorza Garrido, n. en San Felipe, Yaracuy, el 22/02/1947), Profesor de Educación Física, Pedagógico de Caracas 1970, Master en Administración – Universidad de Toledo. Ohio 1981, Post-Grado en Ciencias Políticas – Universidad Simón Bolívar 1988. 1990, Título de Locutor – Universidad Central de Venezuela 1996. Doctorado Honoris Causa Universidad Pedagógica Experimental Libertador 2006. Profesor en diversos institutos, tano a nivel secundario como Universitario, en pre y postgrado. Diputado al Congreso de la República 1993-1998-Vicepresidente de la Comisión de Deportes y Recreación Presidente de la Comisión Permanente de Juventud Deporte y Recreación de la Cámara de Diputados 1997 – 1998. Miembro DIRECCION NACIONAL IZQUIERDA DEMOCRATICA 2003-2006,. Secretario general Izquierda Democrática Aragua 2003, 2004, 2005,2006. Director político Un Nuevo Tiempo Aragua 2007. Ha recibido numerosas condecoraciones y distinciones. Articulista de los diarios nacionales: Meridiano, Tal Cual, Universal y El Nacional, así como en los diarios regionales: Periodiquito, Yaracuyano, Carabobeño, Frontera, Antorcha, y en la revista Espacio Abierto, y en las revistas digitales “Ideas para el Cambio”-Chile, Analitica.com- Guanipa Noticias- Hoy en Aragua- Primicias 24- Noticias Venezuela. Llanero Digital. Noticiero Digital y Primicias 24 y Palo Negro en Accion.

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Envejecer bien

30.07.14 | por Marina Ayala [mail] | Categorías: Ideas, Colaboradores, Marina Ayala

Volveremos a la pregunta por la “libertad”. Si la libertad es la posibilidad para escoger entre una gama de opciones, mientras más amplia mejor, entonces cabría preguntarnos ¿de dónde proviene o debe provenir esa gama de opciones? y ¿es esta oferta de oportunidades la única condición para poder escoger adecuadamente? Cabría también interrogarnos por la temporalidad de la escogencia, ¿una vez escogida una opción esta quedará para siempre establecida? O por el contrario debemos saber que una escogencia es por el contrario un “creo que es lo mejor por los momentos”, ¿las opciones igual que las personas envejecen? Interrogantes por las herramientas que contamos en nuestra condición existencial para poder armar un proyecto a la medida de cada quien y la pregunta por la certidumbre y finitud de tal decisión. Las primeras preguntas apuntan a la razón y la segunda nos recuerda el hecho de nuestra contingencia e inevitable envejecimiento y muerte. Que afecta tanto al sujeto existencial como a las comunidades a las cuales pertenece.
Hablamos del individuo que se desarrolla en una comunidad y, por supuesto, una comunidad que pertenece a organizaciones y visiones más amplias como podría ser la cultura occidental. Todo grupo humano organizado o, por lo menos, que pretenda serlo, está regido por una legalidad, una seria de normas de convivencia que fueron acordadas, en el mejor de los casos, por esos mismos individuos integrantes de esas comunidades. Ya en este nivel hay una elección, la elección más general de cómo se quiere vivir como sociedad, qué tipo de sociedad queremos. Podríamos decir que la gama de elección queda pre-pensada por estas normas que una vez que son acordadas no deberían transgredirse. Estos acuerdos comunes constituyen el espacio donde se comunica lo privado con lo público, que antiguamente se desarrollaba en el ágora la cual debió ser suplantada por las instituciones políticas. Es, por lo tanto, tarea de las instituciones políticas mantener estos parámetros por los cuales todos nos deberíamos regir y es en este nivel donde nos encontramos con la primera dificultad, la política está abandonando esta tarea. Esta agenda es poco a poco desplazada por las leyes del mercado.
Las consecuencias de este desplazamiento es que el hombre en la actualidad se debate más por satisfacer sus deseos de adquisición que por razonar y sentir acerca de su “propio misterio” como bellamente lo denomina María Fernanda Palacios, es decir, por saber quién es y qué quiere. Las elecciones quedan constreñidas y con carácter imperativo, a la escogencia del carro, al reloj que de prestigio, ropa de marca y toda esa gama de productos que la propaganda nos ha hecho sentir como imposibles de no desear y en el mejor de los casos, adquirir. La política cedió su espacio y también se encuentra en los medios de difusión masiva vendiendo sus productos y haciendo propaganda. Las razones son múltiples pero una de ellas es que las instituciones políticas, de repente, no quisieron aceptar su condición de finitas, de que están en un momento dado para ser reformadas, para acabarse y comenzar otras nuevas. Que como todo lo que construye el ser humano están destinadas a morir. No, pretendieron quedarse allí para siempre y se anquilosaron, envejecieron y dejaron de tener la vivacidad del constante cambio que ameritan. Se petrificaron y por supuesto dejaron de funcionar y dejaron de ofrecer al ciudadano las opciones para la escogencia individual. No tienen ofertas simplemente, tienen productos en venta, un candidato carismático que maneje el show, que ofrezca productos que se hicieron deseables por la propaganda. Ya ni siquiera las adquisiciones necesarias para una vida decente como podrían ser la vivienda, alimentación, salud y educación son las ofertas rentables. Ahora lo que tiene más efecto es la oferta de televisiones, electrodomésticos en general sin tener límite la banalidad.
Al perderse la función primordial de las instituciones públicas del resguardo de la legalidad, perdemos en su totalidad el proyecto colectivo de equidad e igualdad en el cumplimiento de metas, indispensable para establecer un piso a la vida personal y a la vida de los demás. Esa inevitable necesidad de cooperación y colaboración en el logro de una armonía y tranquilidad en donde se establezcan las condiciones necesarias para el trabajo y la educación. Es aquí donde tropezamos con la segunda condición necesaria para tomar decisiones, los códigos que cada quien maneja para razonar su escogencia. Si estos códigos se han vertido en la satisfacción de los deseos, contamos entonces con individuos egocéntricos y autorreferentes, que nos les importa en lo más mínimo las repercusiones sociales que sus escogencias necesariamente tienen. Y como expresa Zygmunt Bauman “El ciudadano político quedó reducido a consumidor de mercado”.
El código para las elecciones debería estar formado por la educación. Era necesario educar al ciudadano político, para la democracia, para la vida de valores que supone vivir en una sociedad cuyo norte es la libertad, el respeto, la tolerancia y la cooperación. En lugar de eso llenaron los pensum de valores patrios doctrinarios que nada decían al niño en formación. Al contrario le producían un tremendo fastidio. Así dejamos a los jóvenes que deberían estarse preparando para el relevo de las direcciones políticas, solos y víctimas de las propagandas comerciales. Mientras los viejos se hacían del poder con un deseo de eternidad. Negaron el carácter finito de toda condición humana y con ello limitaron la creatividad, la imaginación y la fertilidad de las ideas, tan necesaria para la renovación de las ofertas que como ciudadanos debemos tener. Poco a poco se están envejeciendo los valores que hacen a la vida digna de ser vivida y con ello se van muriendo las alternativas de una vida privada, en donde cada individuo es único; y también las alternativas, de una vida pública donde todos somos iguales ante la ley. La ley deja de existir y se desborda el caos y la anarquía, haciendo invivible el proyecto en común o más bien y de manera más radical dejando éste de existir. Muestras de que como país envejecimos mal.
Es deseable tener el bolsillo dotado para adornar la vida con el confort que nos ofrece el desarrollo tecnológico de nuestros días, para ello hay que trabajar. Pero también es deseable, y es esto lo que hemos olvidado, tener una cabeza dotada de ideas indispensables para elegir la vida privada y la vida pública en la cual inevitablemente debemos convivir. Trabajo, educación y conciencia de los lapsos vitales, son los mínimos requisitos indispensables para constituir una nación autónoma con ciudadanos plenos en sus posibilidades y la incertidumbre inevitable. Las naciones envejecen al igual que las personas, aspiremos entonces a no hacerlo mal. Debemos envejecer bien.

Marina Ayala

Nació en Caracas
Licenciada en Psicología 1973 UCAB
Magister en Ciencia 1979 University of Newcastle Upon Tyne Inglaterra
Psicoanalista 1989 Escuela Campo Freudiano de Psicoanálisis Caracas
Magister en Filosofía 1997 USB
Colaboradora como ensayista en la revista Principia de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado desde el año 1995
Actualmente activa en consulta privada. Caracas

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Estupideces para tapar escándalos

29.07.14 | por Humberto Seijas Pittaluga [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Venezuela, Opinión, Humberto Seijas Pittaluga

Y viceversa. Como estamos inanemente mandados por unos babiecas que solo son avispados para entrarle a saco al erario, los venezolanos tenemos que padecer, semana tras semana, el sartal de sandeces que inventan para tapar los alborotos en los que se ven envueltos, y el rimero de tole-toles que generan para intentar encubrir las muchas estupideces que ya son como marca de fábrica de los desgobernantes actuales. La semana pasada —y aunque no es mucha la capacidad de asombro que nos queda— nos quedamos pasmados al ver cómo trataron de ponerle, con lo que fuese, un silenciador al estruendo del narcogeneral, alias “el pollo”, detenido en Aruba; y no se les ocurrió algo mejor que disponer que le dieses sendas golpizas , en cayapa, y mientras estaban durmiendo, a unos inermes presos políticos que están en una cárcel militar donde no debieran estar —por dos razones: porque son inocentes, y porque unos civiles a los cuales no se les ha imputado delito alguno, delito militar mucho menos, no tienen por qué estar recluidos en esa instalación. La “requisa” que devino en tunda inmisericorde, estemos claros, no fue decidida por el coronel que tiene a cargo la instalación penitenciaria; eso fue algo ordenado desde muy arriba.

Los golpes recibidos por el alcalde Scarano y el comisario Lucchese me duelen mucho; casi como que si los hubiese recibido yo. Porque soy amigo de ambos desde hace más de treinta años. Y porque Toti (como le decimos cariñosamente a Salvatore) es familia, aunque sin nexos sanguíneos; es una de esas familias que se constituyen por decisión. Desde que su padre, don Vincenzo tuvo que salir de Venezuela —como consecuencia del razonable terror que sintieron él y a doña Rosalía, luego de haber sido torturados por horas por una banda de delincuentes que entró en su casa para robarlos— Toti decidió, e informó a los allegados, que yo reemplazaría al padre emigrado. Reconozco que fueron pocos los consejos que tuve que darle; porque siempre fue persona sensata; pero mis hijos lo tienen como un hermano, y hasta compadre de mi hijo varón es.

Salgo de la digresión y regreso al tema.

El tal “pollo” no es ninguna mansa paloma; una perita en dulce, menos. Desde el año 2008 está sindicado internacionalmente por colaborar con las FARC en sus operaciones de terrorismo y narcotráfico. De hecho, es uno de los muchos nombres de autoridades venezolanas, civiles y militares, que aparecieron en el computador de Rafael Reyes. Según ese comandante guerrillero, Carvajal les había ofrecido a las FARC tanto armas como listas de nombre de personas prominentes que pudieran ser secuestradas para obtener fondos. Y por ahí se comenta que, luego de ser cómplice de alias “Jabón” en tráfico de drogas, lo mandó a raspar en un escondite que este tenía en los Andes para que no lo mencionara si lo agarraban preso.

Al tipo se le complica más la cosa, de ser extraditado a los Estados Unidos, porque al llegar a su destino puede que se le agraven los cargos, de narcotráfico a terrorismo, con lo cual sería sujeto de la “Patriot Act” y por lo cual hasta pudiera pisar el suelo de su amada Cuba, pero no para tomar mojitos en el “Tropicana” sino del lado de acá de la cerca de Guantánamo. No hay duda alguna de que los conmilitones (y hasta socios) de quien ya no usa caras chemises rojas sino un burdo atuendo anaranjado deben estar asustados: corren el riesgo de que no puedan salir de Venezuela a gozar de sus mal habidas fortunas en ningún país serio y desarrollado; solo les quedarían, sus amadas Cuba, Bolivia y Siria. Porque Ni en Nicaragua ni en Rusia estarían seguros. En la primera, el pederasta y dipsómano (para ponerlo elegantemente) del Ortega es capaz de venderlos por cuatro lochas (es un decir, me refiero a “verdes”); y en la segunda, se miran en el espejo de Snowden, que no está preso, pero que tampoco tiene mucha movilidad. Además, las mafias rusas saben cómo cobrar protección a otros mafiosos. Y, por si fuera poco, allá pega mucho frío; no como cuando se retrataban con Mickey Mouse en Orlando…

En todo caso, hay que recordar las declaraciones de Makled, aquellas en las cuales informaba que tenía en nómina a varios generales (por cierto, ¿qué será del sirio con más reales después de Harum-Al-Rashid?). Al recordar esos nombres, y ver lo que está sucediendo, me entra un fresquito: un general a quien hace años le dije que por su comportamiento no era un caballero ni un oficial, mucho menos un hombre, es mencionado en esas declaraciones como el que recibía 200 millones para repartir —miti-miti— por quien está matando su tiempo aprendiendo papiamento.

Otros intentos distractivos apurados por el régimen van desde el ridículo y momentáneo: “No volamos a Aruba, sí volamos a Aruba”, con la cual iban a pagar, una vez más, inocentes por pecadores, hasta la novísima alcahuetería de la Sala Inconstitucional, capitaneada por Madame Botox, berreando porque a un impoluto copartidario los malucos gringos —encompinchados con los muérganos holandeses y con la complicidad de los desagradecidos arubanos— lo detuvieron y lo secuestraron por algo de lo que es inocente. Es que nunca leyeron a Tirso de Molina: “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”…

Humbero Seijas Pittaluga:

  • General retirado de la Guardia Nacional, sirvió en ella 30 años.
  • Después de retirado, formó parte del Gobierno de Carabobo durante 15 años.
  • Gobernador de Carabobo, encargado, por 5 meses en 1998.
  • Graduado y posgraduado universitario; dos de los posgrados fueron hechos en los Estados Unidos.
  • Habla, lee y escribe en inglés e italiano.
  • Fue docente en institutos de educación superior por más de 25 años.
  • Desde 1986 es escritor de artículos de opinión. Sus opiniones han aparecido, sucesivamente, en "El Carabobeño", “El Nacional” y “Notitarde.
  • Algunos de sus ensayos y artículos aparecen publicados en dos libros: “Contrapunto” y “Glosomanía”.
  • Desde 1988 y hasta 2011 fue miembro del Consejo Superior de la Universidad Tecnológica del Centro.
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Desangelado - Capítulo 11

27.07.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Novela, Literatura, Capítulo

Desangelado
(novela)

Eduardo Casanova

Primera parte

Capítulo 11

Internet es lo que hace la diferencia entre el tiempo de mis padres, o de mis abuelos, o de todos mis antepasados, y el mío y el de mis hijos. La invención de las computadoras, los ordenadores, como dicen los españoles, y de la inmensa red que llaman Internet, ha sido uno de los pasos más importantes que ha dado el ser humano. Dicen que equivale a la invención de la imprenta, la de Gutenberg, o a la de la rueda, o al descubrimiento del fuego. Eso dicen los que saben, y creo que tienen toda la razón. De repente se me ocurrió que podía usar la red para averiguar algo sobre lo que me estaba pasando. Para “googlear.” Y busqué lo relativo al cáncer de colon. “Se habla de Cáncer de colon cuando se encuentran células cancerosas en los tejidos del colon. Es corriente que en esos casos haya herencia familiar transmitida por un gen (cadena de ADN), así que los portadores de ese gen pueden recibir tratamiento precoz,” leí. Y también decía que la detección precoz es fundamental. ¿Por qué yo no me di cuenta a tiempo de que me estaba pasando lo que me estaba pasando? ¿Sería el miedo al cáncer lo que me paralizó y me impidió enfrentar la enfermedad como debía haberlo hecho? Pasé un tiempo largo tratando de ignorar que salía sangre cuando iba al baño. No siempre, pero sí muchas veces. Era como un ciclo. Salía sangre, poca sangre, pero salía. Luego un poco más. Y de repente se paraba, y yo empezaba a desear que no saliera más, convencido de que mi cuerpo era capaz de curarse por sí solo, sin necesidad de intervención de médico alguno. Pero luego volvía a salir sangre, y a veces mucha. Debería haber ido al médico a toda carrera, pero no lo hice. Tenía pavor de que el médico me dijera que tenía cáncer. Pregunté aquí y allá, sin decir que estaba averiguando por mí mismo. Y me ilusioné con la idea de que se trataba de algo que llamaban diverticulosis, sin darme cuenta de que la diverticulosis, cuando se convierte en diverticulitis, puede ser mortal, equivalente a una peritonitis, o producir peritonitis y matar a cualquiera. Pero es que la palabra cáncer asusta. Su sola mención hace que se cierren los ojos, que se aprieten los párpados con terquedad. Cáncer es muerte. Es oír una sentencia inapelable de muerte. Muerte. Muerte. Es saberse condenado a pasar un tiempo en una celda, incomunicado, en espera de que se cumpla la sentencia, que no tiene apelación. En espera de que un verdugo le coloque a uno una soga en el cuello y le abra una escotilla para que la gravedad haga el resto. O lo siente en una silla eléctrica y le sujete los brazos y las piernas y el torso y la cabeza y luego accione una palanca para que la energía eléctrica acabe con la vida de uno. O lo acueste en una camilla y le inyecte no sé qué cosa que acabe con la vida de uno. Y es siempre la muerte la que lo espera a uno, agazapada, silente, con su mirada absurda desde las cuencas negras de sus ojos que tampoco existen. Es oír que a la vida se le pone un plazo que es inevitable, que no puede cambiarse, y que todo lo convierte en pasado. Y frente a esa situación todo se convierte en espantosa carcajada. En carcajada silente. Es la muerte la que se ríe en silencio de uno, porque el tiempo se habrá acabado. Eso es el cáncer. Y el miedo a oír la sentencia acelera el proceso. Y la condena. Allí leí que los síntomas eran, exactamente, los que yo tuve. Los que me paralizaron e hicieron que el cáncer avanzara dentro de mí. Y allí, en la “página web” que se armó frente a mis ojos, leí que hay varias etapas:
“Etapa 0 o (carcinoma in situ): Cuando las células cancerosas solo aparecen en tejidos superficiales del colon (supongo que hablarán de los tales pólipos, que solamente tienen células cancerosas en la punta, pero suelen ser el comienzo de todo).
Etapa I: Cuando las células cancerosas están fuera de la capa más interna del colon y han llegado a la segunda y tercera capas, pero no a la pared exterior del colon (Cáncer del colon Dukes A).
Etapa II: Cuando las células cancerosas aparecen diseminadas fuera del colon, en los tejidos vecinos, pero no en los ganglios linfáticos. (Cáncer del colon Dukes B).
Etapa III: Cuando las células cancerosas se han diseminado fuera del colon y llegaron a los ganglios linfáticos vecinos, pero no a otros órganos (Cáncer del colon Dukes C).
Etapa IV: Cuando hay células cancerosas diseminadas fuera del colon y han llegado a otros órganos del cuerpo (Cáncer del colon Dukes D).
Recurrente: Cuando después del tratamiento vuelven a aparecer células cancerosas, bien en el colon o en otra parte del cuerpo (especialmente en el hígado y los pulmones).”
Y también que, cuando se llega a donde la muerte me hizo llegar, hay que apelar a la cirugía mayor, que podría haberse evitado cuando aún el cáncer no había avanzado, pero que en mi caso se hizo indispensable. Que cuando se llega a donde yo llegué, hay que sacar un pedazo de intestino, un buen pedazo de intestino, y luego aplicar las famosas quimioterapia y radioterapia, cuyos nombres asustan tanto como el sagrado nombre del cáncer. Maldita sea. Decía: “Contra el cáncer del colon existen tres clases de tratamientos disponibles, a saber: La cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. La cirugía se usa en todas las etapas de extensión del cáncer de colon. En tumores cancerosos muy iniciales, se puede realizar polipectomía durante la colonoscopia, si la zona afectada es un pólipo. Si el cáncer es mayor se extirpa el tumor y una parte circundante de tejido sano, luego se conectan las terminaciones y se limpian los ganglios de la zona. Si la unión se hace difícil se realiza una apertura del colon hacia el exterior (colostomía), que puede ser transitoria o permanente. Requiere una bolsa especial para recoger las heces. La radioterapia, que puede usarse sola o después de la cirugía, elimina las células malignas in situ. La quimioterapia se usa para ‘cazar’ células malignas que hayan viajado a otras partes del cuerpo. Por lo general se utilizan productos que impiden la reproducción de esas células, bien mediante inyecciones separadas o en tratamiento continuo, a través de un catéter que se deja instalado en la vena mientras una pequeña bomba inyecta las substancias en frecuencias predeterminadas. También se usa el tratamiento biológico con productos naturales o sintetizados para estimular o restaurar el sistema inmunológico.” Decía además que el tratamiento por etapas depende del nivel de la lesión, y que en mi caso, cuando el Cáncer ya ha llegado a lo que llaman “Etapa III” (que era mi caso), cubría lo siguiente: “1. Cirugía con resección intestinal; quimioterapia. 2. Estudios clínicos de quimioterapia, radioterapia o terapia biológica después de cirugía.” Y entre los síntomas incluía, claro, lo que yo veía en mi caso, todos los días. El sangrado, la disminución del calibre de las heces. Todo con una frialdad de documento lejano, de luz lejana, de silencio lejano. ¡Coño! ¡Si yo hubiera leído esto antes, no estaría en donde estoy! Y también me encontré con las teorías de un médico alemán, el doctor Ryke Geerd Hamer, que sostiene que cada cáncer es producto de una causa determinada, y que en realidad es como una reacción del cerebro, que de acuerdo a la naturaleza de la causa, prácticamente decide qué órgano se va a autodestruir mediante el crecimiento desordenado de sus células. Ciertamente, todo el tiempo el cuerpo está produciendo células anormales que el sistema inmune elimina, hasta que son demasiadas y copan y vencen al sistema inmune, que es cuando se detecta un cáncer, por lo general muy tarde. No es insensato pensar que eso ocurra por un conflicto sin resolución. Pero lo que más me impresionó fue que el doctor Hamer le atribuyera al cáncer de colon, como causa, un “conflicto indigerible.” No podía ser casualidad. Pensé que en mi caso, por lo menos en mi caso, fue cierto. Pero no “un” conflicto indigerible, sino muchos. Lo que me hizo papá fue un conflicto indigerible. Aceptar un soborno, o varios sobornos, como lo hice, fue para mí fue un conflicto indigerible. Tener que mentir, que disimular para ocultar mi culpa fue un conflicto indigerible. Mi divorcio fue un conflicto indigerible. La realidad de mi pobre país es un conflicto indigerible. Mi vida es un conflicto indigerible, y no vine a saberlo sino ahora, gracias a Internet. Y en cuanto a la cura del cáncer por la Energía Universal, supe que se trataba de restituir el equilibrio de la energía interna del organismo, algo que yo, sin duda, había perdido mucho tiempo atrás. Lo perdí cuando acepté el maldito automóvil y los dólares, lo perdí cuando tuve que separarme de mi mujer, lo perdí cuando me di cuenta de que no podía mirar a nadie a los ojos sin temer que supiera en qué me había convertido. Lo perdí cuando me extravié. Cuando yo mismo me perdí y dejé que todos me abandonaran. Ojalá vuelva a encontrarme. Ojalá mi equilibrio no se haya perdido para siempre sino que esté perdido en la hojarasca. Ojalá lo recupere de verdad, aunque no me lo merezca, con la ayuda de mis amigos. “With a little help from my friends (Would you believe in a love at first sight / Yes I'm certain that it happens all the time)…”

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Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas.Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.




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