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Memorias de Infancia - Capítulo 31 - Últimos días en el infierno

19.04.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Literatura, Biografías, Capítulo

Eduardo Casanova

Memorias de infancia

Capítulo 31

Últimos días en el infierno

Los “curas” apenas me toleraban, supongo que en buena parte porque estaban haciendo los campos deportivos de La Colina con las maquinarias prestadas por mi papá. A pesar de que ya estaba entre condiscípulos de mi edad, y hasta había algunos menores que yo, no había abandonado en absoluto las malas costumbres de antes. Molestaba siempre que podía a los profesores y los “curas” y aunque no era camorrero, molestaba también a muchos condiscípulos. Era un alumno mediocre o malo, pero con elementos absolutamente inútil de buen deportista, aunque limitados al “fair play” y no al deporte como práctica. Trataba de ser lo más audaz y lo más divertido posible, para ganarme la buena voluntad de los demás, y casi siempre me ganaba algo muy parecido al repudio. Y seguía con aquello de la doble vida. En mi casa era totalmente distinto a como era en el colegio. En las materias de estudio mi rendimiento no era tan malo, pero se basaba en aquello de ser repitiente y en el hecho de que, al no poder escaparme del lugar, no podía tampoco faltar a las clases y mi memoria auditiva me permitía mantenerme más o menos al día. Desde luego, me pesaba mucho aquello de que tenía dos materias, historia y biología, perdidas por definición, y que de perder una sola materia más tendría que repetir el año por segunda vez, lo que habría sido para mí una enorme vergüenza. En un momento dado los “curas” intentaron salir de mí, pero dando muestras de un muy pobre sentido de la oportunidad, pues lo hicieron justo en el día en que las maquinarias se alejaban del colegio con su ruido característico, que era como un rumor de metales que cada vez se sentía más distante. Mi padre se indignó y les dijo que en ese caso las maquinarias regresarían, pero a destruir los campos de deporte. No les quedó más remedio que recular, pero pudieron una condición: al terminar el año escolar, pasara lo que pasara, yo tendría que dejar el colegio para siempre.
En mayo de 1952 nos mudamos de El Paraíso a Las Mercedes, a una casa enorme, desproporcionada, con piscina, diseñada por mi papá, que como ingeniero era muy bueno, pero como arquitecto se moría de hambre. El diseño del caserón fue un completo disparate. La casa era una mala imitación de las que vio en una revista americana llamada “House & Gardens.” Adelante tenía un gran salón y un gran comedor, ambos demasiado grandes. Al salón se llegaba de la calle por un pequeño “porche,” y del salón arrancaba un pasillo que llevaba primero a la biblioteca, que era un cuarto amplio con enormes bibliotecas de madera oscura. Luego, siempre a la derecha, se entraba al dormitorio de mi tía Nená y después al de mi hermana Carlota Emilia. Entre ambos estaba un baño. Y por la izquierda, el pasillo daba primero a un “pantry” absolutamente inútil, que tenía un bañito, una gran refrigeradora y también se comunicaba con el comedor y con la cocina, que a su vez se comunicaba con el jardín mediante un lavandero. Del “pantry” bajaba una escalera que llegaba al semisótano, en donde había un espacio de distribución inútil, un bañito, un laboratorio de fotografía y una habitación que tampoco servía para nada, así como un enorme garaje para dos enormes automóviles y con dos enormes puertas automáticas de madera, que permitían la entrada desde la calle a través de una gran trinchera. Después de la puerta del “pantry” había una escalera que llegaba al segundo piso, en donde, además de otro bañito estaba el cuarto de servicio, con su propio baño, una escalera que llevaba a un mirador y al enorme tanque de agua, y, por último, a un enorme salón con balcón que daba al sur. En el salón mi padre puso unos impresionantes equipos de sonido, con grabadora de estudio profesional y una corneta que era, por decir lo menos, atómica. Del segundo piso salía una empinada escalera que daba a un mirador, en donde estaba el desproporcionado tanque de agua que servía por gravedad a toda la casa. Después de la escalera estaba la entrada de mi cuarto, en cuya pared de entrada puse una buena biblioteca, y que por el baño se comunicaba con el dormitorio de mis padres, que, tal como el pasillo, daba a un enorme “corredor” que tenía un bar que bien podría envidiar cualquier buen hotel. Para todo el conjunto mi padre se hizo traer de Estados Unidos o se hizo hacer en Venezuela muebles de un estilo colonialoide que hoy hasta mis ojos rechazarían. Era obvio que quería ponerse a la altura de la mayoría de los que eran sus compañeros de gobierno, cuyas costumbres administrativas no eran nada sanas. La casa estaba sobre un terreno de 2.500 metros cuadrados, en el que había además la piscina de forma muy extraña, pues era como un semicírculo, y tenía un cuarto de máquinas, dos vestuarios y dos baños. La piscina no tenía parte llana, y del techo de la zona de servicios salía un trampolín traicionero, pues si alguien se hubiera lanzado al agua con mucho éxito habría terminado estrellándose de cabeza en el pavimento.
Dejar El Paraíso para mí, a pesar de que nunca me sentí bien con los de la Avenida Arismendi y las otras calles cercanas, fue duro. Estaba acostumbrado a vagar por las calles y por el barrio, sin rumbo. Y tenía buenos amigos en el barrio. En Las Mercedes, a donde fuimos varias veces mientras se construía la casa, no habría sino equivalentes a los de la Avenida. Por fortuna, ya vivían en Las Mercedes los Arria y los Morales Bance, y con ellos pude relacionarme con muchos otros vecinos, que en definitiva me cayeron mucho mejor que los de la Avenida Arismendi. Nos mudamos a la nueva casa cuando todavía no estaba terminada, y en el ambiente había aserrín y polvo de cemento, además del ruido que hacían los albañiles y los carpinteros. Apenas estuvo terminada para la fiesta de quince años de Carlota Emilia, una fiesta muy de la época, en la que quien se sentía menos feliz era la protagonista, que no tenía ningunas ganas de estar allí.
En cuanto a mis estudios, en realidad el año escolar 1952-53 pasó sin pena ni gloria, casi como si no hubiera pasado. Los exámenes finales no los hicimos en La Colina sino en el colegio del centro de Caracas, debido a un problema burocrático: los “curas” no habían participado al Ministerio de Educación Nacional que tenían un primer año de bachillerato en La Colina, y la única solución que encontraron fue repartir a los de La Colina entre los de Tienda Honda, por lo que los de La Colina nos encontramos de repente entre condiscípulos que no conocíamos y, lo que es peor, con profesores que tampoco conocíamos. Para mí eso tuvo una consecuencia grave, pues en Educación Artística, mi materia preferida y en la que tenía la nota más alta, los examinadores nos pusieron a hacer una “estilización,” que era algo que el profesor de La Colina no nos había enseñado en absoluto. Yo, con mucha habilidad y buena mano, dibujé una mano de cambures (bananos), que como dibujo realista era muy bueno, pero como “estilización” no servía. Eso me bajó la nota final a un extremo alarmante, aunque mi promedio era tan bueno que no llegó al extremo de que perdiera la materia, con lo que habría perdido el año y la confianza en mí mismo. Otra consecuencia, menos dramática, fue que en el primer examen final, al pasar la lista, nombraron a dos Casanovas, y gracias a eso conocí a mi primo hermano Julio Casanova Carcagno, hijo mayor de mi tío Julio Casanova, el hermano menor de mi papá, con quien por diversas razones nunca habíamos coincidido en Caracas.
En definitiva, pude pasar todas las materias menos las dos a las que se me había prohibido la asistencia. En biología traté de hacer un esfuerzo sobrehumano, pero no logré sacar la nota máxima, el veinte que requería para conseguir un promedio de diez puntos y poder salvar lo insalvable. Todos mis esfuerzos fueron en vano. Historia Universal, aunque era una materia que me gustaba mucho, ni siquiera traté de salvarla. Me lancé al agua seguro de que me hundiría, e hice una de las mías. El examen era oral, y cuando me pidieron que hablara de los faraones de Egipto, lea hablé de Silverio Pérez, el Faraón de Texcoco, torero mexicano muy famoso, nacido en 1915, retirado en 1953 y muerto en 2006. Y cuando me preguntaron por la Biblioteca de Alejandría respondí que quedaba de Chorro a Coliseo y se especializaba en libritos del FBI, lo que indignó a los examinadores del Ministerio, que hablaron de levantarme un expediente, hasta que les expliqué la situación, y entonces más bien se molestaron con el Colegio La Salle, que permitía ese tipo de irregularidades, pero, por supuesto, me “rasparon,” me condenaron a ir a “reparación” en septiembre, lo que era condenarme a no tener vacaciones.
En el tiempo en que debía haber disfrutado de las vacaciones, mi padre contrató como maestro particular a Emilio Dieck y Dieck, dominicano, que era el profesor a cargo del primer año de bachillerato de La Colina, para que me preparara para los tales exámenes de reparación de historia y biología, lo que para mí era un verdadero incordio, pues tenía que pasar tres horas diarias encerrado en el salón de arriba, cuando quería estar en la calle, o en la casa de los Márquez, o en cualquier otro lado. Como era de esperarse, los exámenes de reparación de ambas materias los pasé con inaudita facilidad y muy buenas notas. Pero lo más importante para mí fue la noticia de que me habían inscrito en el Colegio Santiago de León de Caracas, en la Avenida Los Jabillos de La Florida, en donde ya estudiaba Federico Márquez, lo que me llenó de alegría.

Memorias de Infancia
Eduardo Casanova Sucre
Capítulos publicados:

Razón de ser
Capítulo 1 - Los Casanova
Capítulo 2 - Los Sucre
Capítulo 3 - Los portadores de genes
Capítulo 4 - Tinaquillo
Capítulo 5 - Barquisimeto
Capítulo 6 - Maracay
Capítulo 7 - Miedos y alegrías
Capítulo 8 - Las primeras letras
Capítulo 9 - La niña de la cabellera rubia
Capítulo 10 - Cuando los sueños se hicieron enormes
Capítulo 11 - Nuestro mundo de magia y colores
Capítulo 12 - '¡Te quiero!', dijiste…
Capítulo 13 - El silencio de los puentes
Capítulo 14 - Otoño caluroso
Capítulo 15 - Intermedio de neblina
Capítulo 16 - Dromomanía
Capítulo 17 - Caracas, por fin
Capítulo 18 - Días de gritos
Capítulo 19 - Primeros topetazos con la vida
Capítulo 20 - Primer encuentro real con la señora de blanco
Capítulo 21 - ¡Coche a la vista!
Capítulo 22 - La tenue luz de las tinieblas
Capítulo 23 - Cambio de luz
Capítulo 24 - Medioevo y modernidad
Capítulo 25 - Los trabajos y los días
Capítulo 26 - El fuego de la amistad
Capítulo 27 - Rebelde sin causa
Capítulo 28 - El Tom Sawyer tropical
Capítulo 29 - Viaje al porvenir
Capítulo 30 - Héroes del deporte
Capítulo 31 - Últimos días en el infierno

 

Los Estudiantes

19.04.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Política, Venezuela, Opinión, Historia

La tradición de estudiantes en política en Venezuela es larga y noble. Fue épica en la batalla de La Victoria, cuando José Félix Ribas, con un puñado de jóvenes reclutados en el Seminario y la Universidad de Caracas, venció a las fuerzas del bárbaro Boves el 14 de febrero de 1814. Fue burlesca cuando la “Delpinada” un “acto cultural” organizado por unos jóvenes, la noche del 3 de abril de 1885, a imitación de los homenajes que los adulantes hacían a Guzmán Blanco, “homenajearon” a un modesto poeta con fama de loco, que había escrito textos disparatados como aquel que decía “Pájaro que vas volando / montado en tu rama verde / pasó el cazador, matote / más te valiera estar duerme”. Fue una demostración clara de repudio a la política personalista y autocrática de Guzmán. También fueron los estudiantes los que protagonizaron la reacción contra Guzmán Blanco, no solo al abuchearlo, sino al tumbar sus estatuas. Igualmente Joaquín Crespo debió soportar en una oportunidad una feroz silbatina de los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Otro incidente estudiantil fue el de la parodia de Congreso, a comienzos de 1892, en pleno pleito del “continuismo,” cuando el parlamento debió mudarse a San Francisco porque el edificio guzmancista del Congreso, hecho a toda carrera, amenazaba con caer encima de las augustas cabezas de los senadores y diputados. Los estudiantes, antes de que se instalaran los congresantes, imitaron sus usos y costumbres y casi causaron una estampida de políticos. Asimismo Cipriano Castro fue víctima de los estudiantes universitarios cuando organizaron una burla a las proezas militares del Cabito, llamada la “Sacrada” en honor a un pintoresco libanés, vendedor ambulante llegado a Venezuela en 1888, llamado Alfonso Sacre, y que un tanto trastornado y mitómano, solía contar sus proezas militares, ubicándose como héroe en muchas de las batallas de las que había oído hablar en sus viajes por Carabobo o Yaracuy o Lara. Hacia fines de octubre de 1900 se constituyó la “Sociedad de Glorias del General Sacre,” formada íntegramente por estudiantes universitarios. Tanto Castro como Gómez veían con absoluta desconfianza aquel mundo de jóvenes intelectuales que consideraban revoltosos. Castro había pasado por un seminario, en Pamplona y Gómez no tuvo educación media ni superior de ninguna especie, y en cambio ambos transcurrieron buena parte de sus vidas en acciones de montoneras armadas, que eran lo contrario a la vida universitaria. Es un hecho que la actitud abierta o veladamente antiuniversitaria de los dos caudillos es una de las causas fundamentales de que la Universidad Central de Venezuela se transformara, a partir de 1928, en uno de los ejes esenciales de la vida política, intelectual y social del país durante medio siglo. Y, desde luego, hasta el 2014, la acción estudiantil más notables fue la de hoy llamada Generación del 28, contra el dictador Juan Vicente Gómez, que literalmente alzaron sus voces durante el carnaval del 28, lo que generó la prisión breve pero terrible, de más de 200 universitarios. Luego vendría el alzamiento de los jóvenes oficiales del ejército, que generó una nueva prisión colectiva, la toma de Curazao y el intento fallido de invasión del “Falke,” en donde se mezclaron caudillos que representaban el pasado y estudiantes del 28 que ya eran el porvenir. De aquello salió un núcleo de líderes, como Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Isaac J. Pardo, Miguel Otero Silva, etcétera, que en cierta forma dominarán el panorama político venezolano hasta cerca del final del siglo XX. En 1958 serán también los estudiantes protagonistas de la acción contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Y en la década de 1960 muchos estudiantes participarán en la lucha armada contra la democracia, que fue un craso error.
Pero ninguna de esas “gestas” tiene la importancia de lo que estamos viviendo en el año 2014. Los estudiantes de hoy son el verdadero porvenir del país en más de un sentido. Se han enfrentado con valentía y honor a la barbarie que desgobierna al país. Y con toda seguridad triunfarán y rescatarán a Venezuela, que es algo que en realidad no logró ninguno de los grupos estudiantiles que actuaron antes. Los de La Victoria frenaron a Boves, pero fueron los mayores, Bolívar y compañía, los que derrotaron a los españoles, a los realistas. Y las otras acciones no llegaron en realidad a nada. Ni siquiera la de los del 28, puesto que Gómez gobernó hasta el día de su muerte, que fue en diciembre de 1935. Los que estuvieron más cerca fueron los del 58, cuya acción motivó finalmente a la sociedad a presionar a los militares, que tumbaron a Pérez Jiménez. Pronto veremos que los del 14 harán lo mismo que los del 58, pero llegarán un paso más arriba, porque su valentía, su honestidad, obligará a la sociedad a asumir lo que no ha sabido asumir desde el 58: la lucha frontal y victoriosa contra la corrupción. Que es la causa efectiva de todos los males que padece Venezuela.

Eduardo Casanova (1939). Nació en Caracas.Vivió durante varios años en Argentina y Dinamarca. Colaborador en las revistas Imagen, Revista Nacional de Cultura... - Extraído del Diccionario General de la Literatura Venezolana, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela, 1982.




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José Ángel Lamas, la luz de las estrellas desaparecidas

17.04.14 | por Hugo Álvarez Pifano [mail] | Categorías: Semblanzas, Colaboradores, Música, Arte, Venezuela, Hugo Álvarez Pifano

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor

Cuando tomamos conocimiento de lo que fue la vida de José Ángel Lamas (Caracas, 1775-1814), una pregunta inquietante se nos plantea: ¿Por qué sufren los hombres justos? Esta pregunta es tan antigua como la primera lagrima que derramo el ser humano que sintió dolor por vez primera y tan nueva, como una carta cuajada de esperanzas que nos llega a través de un servicio de correos que funciona con prontitud y eficiencia, un bien que nunca hemos conocido los venezolanos. Siempre el hombre se ha sentido desconcertado ante la injusticia del mundo que lo rodea. Cuando hacemos esa pregunta a los teólogos cristianos- y es a ellos a quienes debemos dirigirnos, ya que José Ángel Lamas es esencialmente un compositor de música religiosa y nuestro músico más importante en este género- ellos nos indican que Dios, conforme a su propia naturaleza, no puede hacer distinciones: El hace nacer el sol para buenos y malos. Hace que la lluvia caiga sobre justos y pecadores. En pocas palabras, la ley de la causalidad prescinde de que seamos o no virtuosos. Los teólogos también nos enseñan, que los buenos padecen porque el sufrimiento es el medio de que Dios se vale para sacar a la luz lo mejor del ser humano y proyectar la elevación moral de nuestra especie.

Entonces, aquí hemos llegado al concepto clave que nos lleva a entender la música de José Ángel Lamas y el sentido de su breve, modesta y fructífera vida: el sufrimiento como inspiración para la música y su música misma como una forma de elevación moral de la condición humana. Pocas veces ha habido en las obras universales de la música un cristo más lleno de dolor, más dotado de la condición humana del sufrimiento que el redentor concebido por José Ángel Lamas para su Popule Meus. En este compositor se combinan en forma muy bella, la emoción intensa de sus sentimientos con una gran pureza espiritual, para crear en su música una profunda tristeza, pocas veces lograda por otros músicos. Lamas tuvo la rara cualidad de trasmitir a través de su creación musical y en la forma de un mensaje dirigido al corazón humano su propia vivencia interior: el sufrimiento.

Pero, veamos, ¿Que ocurrió con José Ángel Lamas? Lamas fue un músico a quien sus contemporáneos nunca evaluaron adecuadamente, estaba tan por encima de ellos que fueron incapaces de darse cuenta del alto nivel de su espíritu y de su condición de hombre superior. Algo que ocurre a menudo con los verdaderos artistas. Posteriormente, los autócratas y demás gobernantes que ha tenido Venezuela, tampoco han podido encontrar alguna diferencia entre él y los otros hombres y mujeres de su entorno, a quienes ellos conceptúan como grandes figuras del gentilicio venezolano. Pero lo curioso de esta historia es que ha sido precisamente el pueblo de Venezuela quien ha recibido a José Ángel Lamas como el músico que ha llegado a lo más profundo de su corazón. En efecto, desde que se estrenó el Popule Meus en el año de 1801, nunca ha dejado de interpretarse los jueves o los viernes santos, en todas las iglesias de Venezuela, aun en las más remotas y más humildes. ¿Qué venezolano no ha escuchado el Popule Meus durante la Semana Mayor? Cuando yo rondaba los cinco años de edad lo escuche por vez primera. Entonces mi madre nos llevaba a la vieja Catedral de San Felipe, en el Estado Yaracuy, allí existía un órgano aflautado, presunto heredero de los antiguos “hidraulos.” El sochantre de la Catedral, el Maestro Rafael Limardo, un viejo de muy mal carácter, pero de gran talento interpretativo, con pasos lentos y pausados subía al instrumento musical, como esos experimentados capitanes de mar suben a sus grandes navíos. Después se escuchaban los graves y solemnes acordes de la música de Lamas. Yo sobrecogido por la emoción me acurrucaba muy pequeñito al costado de mi madre.

Popule Meus (Miqueas 6:3-4) es el angustioso grito del hombre que se siente abandonado. Pero, ¿cuán abandonado ha debido sentirse este músico introvertido, profundamente místico y sensible, como pocos? A Lamas le toco vivir una época terrible para Venezuela: sequías, pérdidas de las cosechas, hambre y miseria; conspiraciones contra el poder real, sofocadas en sangre; espantosas matanzas perpetradas por los realistas, etc. Al final de sus días, a la edad de 39 años murió en la miseria. Según el acta de defunción, no hizo testamento porque no tenía bienes. Se le dio sepultura en el cuarto tramo de la iglesia de San Pablo, la cual fue demolida en 1876, por orden del Presidente Guzmán Blanco. Los difuntos allí enterrados no fueron exhumados. Cuatro años más tarde se inició la construcción del Teatro Municipal. Nuevamente en 1948, el peristilo del Municipal fue amputado para ensanchar la calle, en ocasión de los trabajos de construcción del Centro Simón Bolívar. Apareció entonces el fragmento de una lápida con las primeras tres letras del apellido Lamas y algunos huesos. Todo esto fue colocado en un cajón, que se depositó en la barraca donde los obreros guardaban sus herramientas y materiales. El dictador de turno exigía que las obras públicas fueran entregadas en fecha convenida. Todo debía estar limpio y en orden para ese momento. La barraca, el cajón y lo que parecían ser unos restos mortales, desaparecieron en el fragor de los preparativos para una inauguración en fecha ya fijada.

Catedral de Caracas, lugar donde fue estrenada en 1801 el Popule Meus de José Angel Lamas

Venezuela es un caso singular: los restos de José Ángel Lamas- el más grande de los artistas de la colonia, el músico más exquisito y elevado en la creación espiritual- no reposan en el Panteón Nacional. ¿En dónde están?

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor.

Fotografías y Video:
1.- Imagen del Nazareno (Foto de presentación)
2.- Catedral de Caracas
3.- POPULE MEUS José Ángel Lamas (1775-1814).
Compuesta en 1801 para Orquesta de cuerdas, dos oboes, dos cornos, solista y coro a tres voces. Arreglo para la voz de bajo de Pablo Morales Daal. Orquesta Filarmónica Nacional. Coro Polifónico Rafael Suárez. Solista: Leonor Cabrera – Soprano. Director: Pablo Morales Daal.
Sala José Félix Ribas, TTC.
Viernes 22 de Marzo 2013

Hugo Alvarez PifanoHugo Álvarez Pifano, musicólogo y crítico de música, especializado en la ópera y en temas musicales de Venezuela. Entre 2001 y 2011 ha sido columnista de música, de periódicos y revistas del país. Ha escrito en publicaciones especializadas de Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos de América, Dinamarca, Brasil, Colombia, Honduras, Kenya, Etiopía y Guyana. Estudió en la Esc. de Música de Barquisimeto (1951-1956); en la Esc. José Ángel Lamas de Caracas (1957-1958) y en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia (1960-1963). Es autor de tres libros: El vals venezolano, historia y vida (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2007); Cantantes líricos de Venezuela (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2010); Historia de la música de Venezuela (en prensa). Así mismo ha escrito 3 libros sobre música y temas costumbristas, sin publicar. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, N. Y., 1973; Postgrados en Ciencias Políticas (1978) y Teoría Política (1980) en la Universidad de Brasilia. Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. Embajador de Venezuela en Guyana, Haití y el Reino de Dinamarca; Encargado de Negocios ad hoc en Kenia y Etiopía; Cónsul General de Venezuela en Río de Janeiro y Sao Paulo, Brasil; funcionario diplomático en las embajadas de Venezuela en Colombia, Brasil y Honduras; asesor, representante alterno y representante de Venezuela en la Comisión de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas (1971-1978); miembro, participante y jefe de la delegación de Venezuela en 29 conferencias internacionales; y le fueron encomendadas 38 misiones especiales; en el servicio interno de la Cancillería venezolana fue Director de Tratados; Jefe de Gabinete del Canciller Ramón Escobar Salón y colaborador cercano de los Cancilleres Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani y Simón Alberto Consalvi. Es autor del libro “Manual de los Tratados Internacionales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972).

Siempre hay un final

17.04.14 | por Alberto Lossada Sardi [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Alberto Lossada Sardi, Venezuela, Opinión

Por más que trato y trato, me resulta poco menos que imposible ver una solución al conflicto que vivimos. Ni la experiencia adquirida como analista político ni el sentido común permiten calibrar –con un margen razonable-, el desarrollo de las cosas.

A lo largo de casi cuarenta años saber hacia dónde mirar en lugar de a quien ver fue un recurso bastante satisfactorio, hasta llegar al “proceso” venezolano, el cual se ocupó de romper todos los moldes pre-existentes y cuyas primeras (y únicas, supongo) normas son, sencillamente: art. 1°: No hay lógica; art. 2°: Todas las normas existentes quedan abolidas por el poder popular; y art. 3°: Los casos se resolverán a criterio del funcionario de turno y no necesariamente por orden de llegada.

El país se encuentra dividido en tres (muchos hablan de mitades o polarización; yo veo tres): 1.- El chavismo duro. La gente que, independentemente de razones, apoya –y apoyarán ad eternum- al chavismo por las razones más disímiles existentes: mendrugos repartidos, regalos en metálico, apartamentos (independientemente de su calidad) y una inmensidad de cosas baladíes pero que llenan de autoestima a quien los recibe y un lote de hampones a quienes se le ha concedido impunidad. Estos son los milicianos, los colectivos, los paramilitares y los que dan la cara en los encuentros violentos.

2.- Una oposición complaciente, blanda, dúctil con los ukases del régimen y cuyos silencios son de gran utilidad para quienes gobiernan pues le otorgan la “legitimidad” que, de otra manera, no tendrían. Esta es la oposición que propicia el diálogo (¿con quién y de qué?) con quienes han entregado el país a una potencia extranjera invasora y que caen en las jugarretas del G2 (DGI, si vamos a ser claros) y en las políticas cubanas que, poco a poco, se han apropiado del país (¿cómo se acepta una tarjeta de racionamiento si no es con el silencio cómplice de una parte de la oposición?). Sus prebendas incluyen curules, viajes, cierta libertad en su actividad política a cambio de su silencio total frente a las decisiones del régimen y/o los cubanos. Sus llamados son a la “convivencia”, a la “hermandad entre venezolanos” (eso sí, quien sacrifica intereses es siempre la parte de la oposición), a la “salida democrática”, a la no violencia (¿cómo hará alguien para no recurrir a la violencia cuando le matan un hijo?) y, encima, son intolerantes con las críticas, al punto de exigir un reconocimiento de lo maravilloso de su actuación, como es convocar a marchitas inanes sin ton ni son y sin resultados algunos…Aquí se incluirían, también, la gran cantidad de abúlicos, jugadores a ganador y apáticos que siempre han sido una mayoría en el país…

3.- Una oposición dura, totalmente cerrada y cuyo objetivo es la salida del régimen a cualquier costo tras 15 años de no ver una sola propuesta seria de la “otra” oposición. Es esta la oposición de las guarimbas, la única que ha causado preocupación en las filas del régimen. Dicen sus dirigentes; “claro que habrá muertos; si Bolívar no los hubiera tenido seríamos españoles hoy”. Son estos los llamados “radicales”, los únicos que tienen resultados que mostrar de su actuación, para pavor de la otra oposición que cree que saldrá del régimen con bailoterapia, espectáculos musicales y desfiles de modas (me recuerdan a quien entró a una armería a comprar una pistola “para herir a un intruso. No quiero matarlo…” Sin imaginar que el herido, después de la cura, vendrá a buscarlo y no a “herirlo y no matarlo”)

Lamentablemente, hemos llegado, por x o por y, a un punto en que paños tibios ni siquiera calman. Poner la otra mejilla, dar lecciones de democracia a la canalla más ignorante e incapaz que ha habido en nuestra historia (ni los llaneros de Boves ni los clases de Zamora), organizar marchas que asusten al régimen por su cantidad de asistentes, pedirle la renuncia a Maduro son cosas propias de quien no ha entendido dónde estamos parados ni el país en que vive y tienen tanta posibilidad de éxito como leerle el Bhagavad Gita a los prisioneros de alta seguridad de Tocuyito.

Sin embargo, siempre hay una salida:

1: Continuar con el PSUV y empezar, lentamente a emigrar. Lo más probable es que, de aquí a dos o tres meses, ya no haya ni qué comer ni bien alguno de consumo.

2: Caer en manos de la oposición blanda, en la cual, ante su inutilidad, nos llevará, nuevamente, a las manos del PSUV con las consecuencias arriba señaladas, y

3: Dar una oportunidad a la oposición dura. Peor que lo actual no lo podrán hacer, y, hasta ahora, han sido los únicos que, en algo, han puesto en jaque al régimen

Evidentemente, en nada he sido objetivo. Defiendo mi preferencia porque me estoy “jugando a Rosalinda”, y es que no creo en quien me diga que, en este caso, es objetivo. Somos los personajes del drama y ninguno puede quedar sin su propia opinión.

Dejado solo y en paz, el régimen caería solo, sin necesidad ni de un empujoncito, pero cada vez que ha estado en esas condiciones, la oposición blanda acude en su ayuda para, con declaraciones u omisiones de estas, ayudarlo a sostenerse –me imagino que por su cuota de poder.

La oposición dura, cada vez que ha estado a punto de dar el puntillazo al régimen, ha encontrado alguna injerencia de la oposición blanda que le impide “culminar la faena”.

O vamos buscando el momento adecuado y se toma la decisión de dar el puntillazo, o tendremos PSUV mientras haya algo que comer.

De resto, corremos el riesgo de ir a la armería a comprar la pistola para herir a un enemigo que es más peligroso en esas condiciones…

Alberto Lossada SardiAlberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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El terrorista que vino del frío

16.04.14 | por Jesús Elorza [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Venezuela, Opinión, Economía, Jesús Elorza

Las principales agencias de inteligencia en la lucha contra el terrorismo, decidieron reunirse de emergencia para tratar los reiterados anuncios provenientes de un país tercermundista, señalando la captura de terroristas de diferentes nacionalidades. El representante de la agencia ASIS de Australia manifestaba no entender qué estaba pasando y el por qué se había escogido como centro de operaciones a una ciudad de Venezuela. Esta preocupación, era compartida por la agencia RAW de la India, la DGSE de Francia, la BND de Alemania, la MSS China y el MOSSAD de Israel.

Por su parte el MI-6 ingles y la CIA norteamericana profundizaban su análisis, señalando, que también resultaba incomprensible que los anuncios sobre la captura de terroristas, los hacía una persona, que aparecía en la base de datos, con vinculaciones sirio-libanesas. Es más, su padre, es desde hace mucho tiempo, el representante del partido de Saddam Hussein para Latinoamérica. El expediente, contiene todo el recorrido del camino de la violencia de este personaje, desde su desempeño como estudiante en una universidad de los andes venezolanos. Allí, concentró sus esfuerzos en una organización llamada “Utopía” pero a diferencia de Tomas Moro, concentró sus actividades en la violencia contra el sistema democrático y en el establecimiento de vínculos orgánicos con el hermano del presidente Chávez y toda la red clandestina del MBR. Su paso por la presidencia de la Federación de Centros Universitarios le permitió tener un control absoluto de las residencias estudiantiles, elemento fundamental en la captación de jóvenes para incorporarlos al proceso revolucionario.
Con la llegada al poder del presidente Chávez, el personaje en referencia, se desplazó por distintas instancias del poder: Jefe de la Misión Identidad, miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela por el estado Mérida, viceministro de Seguridad Ciudadana, ministro de Relaciones Interiores, candidato a gobernador y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela. En todos esos cargos, amplió sus redes con los movimientos armados de Siria, Irán y en particular con las milicias del Hezbollah.

Ahora, aparece como un luchador anti-terrorista y presenta a un grupo de personas capturadas, según su versión, en las acciones golpistas contra el gobierno nacional. En cadena de radio y televisión, presenta a un terrorista árabe del medio oriente, a un chino y a un criollito. Al primero de ellos, lo capturaron infraganti en una acción de dañar un semáforo para impedir el transito y además con un equipo sofisticado de comunicaciones. El segundo, fue capturado con un arsenal de armas de guerra y fue acusado de ser el francotirador responsable de la muerte de un guardia. El criollito, fue capturado con ¡¡¡100toneladas de explosivos!!! record mundial en materia de terrorismo.

Los comandantes de las agencias de inteligencia no podían creer lo que acababan de escuchar. ¿What is this? ¿ What mean criollito? ¿ What types of explosives were these 100 tons?.... Tranquilos, dijeron el norteamericano y el inglés. Nosotros enviamos a nuestros mejores agentes James Bond y John Edgar Hoover para que investigaran la situación.

El informe presentado, nos revela que, todo lo actuado por el siniestro personaje, esta enmarcado en una operación de contra inteligencia. Buscó, a tres chivos expiatorios para culparlos y tapar así toda su política de criminalizar las protestas sociales que se están llevando a cabo en todo el territorio nacional. Copió de Goebbels, esa vieja afirmación “Una mentira repetida mil veces se transforma en verdad”. Pero, resultó ser que la mentira se transformó en chiste, cuando se supo la verdad de los hechos. El árabe del medio oriente no era del sur-oeste asiático sino de Margarita y el equipo de comunicaciones eran teléfonos celulares que el mismo vendía en su negocio. El armamento capturado al chino resulto ser para los combates de “Paint Ball” es decir juguetes de aire comprimido y no armas de guerra. Las toneladas de explosivos capturadas al terrorista criollo eran salta pericos, cebollitas y luces de bengala… las carcajadas inundaron el salón de reunión... That man is crazy fue la expresión de todos.

James Bond, para terminar parafraseo el titulo de la novela de John le Carré y expresó que esta comiquita del gobernador pudiera titularse “El terrorista que vino del frío “a ser el hazmerreír de los aragueños.

Jesús ElorzaJesús Elorza (Jesús Leopoldo Elorza Garrido, n. en San Felipe, Yaracuy, el 22/02/1947), Profesor de Educación Física, Pedagógico de Caracas 1970, Master en Administración – Universidad de Toledo. Ohio 1981, Post-Grado en Ciencias Políticas – Universidad Simón Bolívar 1988. 1990, Título de Locutor – Universidad Central de Venezuela 1996. Doctorado Honoris Causa Universidad Pedagógica Experimental Libertador 2006. Profesor en diversos institutos, tano a nivel secundario como Universitario, en pre y postgrado. Diputado al Congreso de la República 1993-1998-Vicepresidente de la Comisión de Deportes y Recreación Presidente de la Comisión Permanente de Juventud Deporte y Recreación de la Cámara de Diputados 1997 – 1998. Miembro DIRECCION NACIONAL IZQUIERDA DEMOCRATICA 2003-2006,. Secretario general Izquierda Democrática Aragua 2003, 2004, 2005,2006. Director político Un Nuevo Tiempo Aragua 2007. Ha recibido numerosas condecoraciones y distinciones. Articulista de los diarios nacionales: Meridiano, Tal Cual, Universal y El Nacional, así como en los diarios regionales: Periodiquito, Yaracuyano, Carabobeño, Frontera, Antorcha, y en la revista Espacio Abierto, y en las revistas digitales “Ideas para el Cambio”-Chile, Analitica.com- Guanipa Noticias- Hoy en Aragua- Primicias 24- Noticias Venezuela. Llanero Digital. Noticiero Digital y Primicias 24 y Palo Negro en Accion.

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de Eduardo Casanova

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