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José Ángel Lamas, la luz de las estrellas desaparecidas

17.04.14 | por Hugo Álvarez Pifano [mail] | Categorías: Semblanzas, Colaboradores, Música, Arte, Venezuela, Hugo Álvarez Pifano

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor

Cuando tomamos conocimiento de lo que fue la vida de José Ángel Lamas (Caracas, 1775-1814), una pregunta inquietante se nos plantea: ¿Por qué sufren los hombres justos? Esta pregunta es tan antigua como la primera lagrima que derramo el ser humano que sintió dolor por vez primera y tan nueva, como una carta cuajada de esperanzas que nos llega a través de un servicio de correos que funciona con prontitud y eficiencia, un bien que nunca hemos conocido los venezolanos. Siempre el hombre se ha sentido desconcertado ante la injusticia del mundo que lo rodea. Cuando hacemos esa pregunta a los teólogos cristianos- y es a ellos a quienes debemos dirigirnos, ya que José Ángel Lamas es esencialmente un compositor de música religiosa y nuestro músico más importante en este género- ellos nos indican que Dios, conforme a su propia naturaleza, no puede hacer distinciones: El hace nacer el sol para buenos y malos. Hace que la lluvia caiga sobre justos y pecadores. En pocas palabras, la ley de la causalidad prescinde de que seamos o no virtuosos. Los teólogos también nos enseñan, que los buenos padecen porque el sufrimiento es el medio de que Dios se vale para sacar a la luz lo mejor del ser humano y proyectar la elevación moral de nuestra especie.

Entonces, aquí hemos llegado al concepto clave que nos lleva a entender la música de José Ángel Lamas y el sentido de su breve, modesta y fructífera vida: el sufrimiento como inspiración para la música y su música misma como una forma de elevación moral de la condición humana. Pocas veces ha habido en las obras universales de la música un cristo más lleno de dolor, más dotado de la condición humana del sufrimiento que el redentor concebido por José Ángel Lamas para su Popule Meus. En este compositor se combinan en forma muy bella, la emoción intensa de sus sentimientos con una gran pureza espiritual, para crear en su música una profunda tristeza, pocas veces lograda por otros músicos. Lamas tuvo la rara cualidad de trasmitir a través de su creación musical y en la forma de un mensaje dirigido al corazón humano su propia vivencia interior: el sufrimiento.

Pero, veamos, ¿Que ocurrió con José Ángel Lamas? Lamas fue un músico a quien sus contemporáneos nunca evaluaron adecuadamente, estaba tan por encima de ellos que fueron incapaces de darse cuenta del alto nivel de su espíritu y de su condición de hombre superior. Algo que ocurre a menudo con los verdaderos artistas. Posteriormente, los autócratas y demás gobernantes que ha tenido Venezuela, tampoco han podido encontrar alguna diferencia entre él y los otros hombres y mujeres de su entorno, a quienes ellos conceptúan como grandes figuras del gentilicio venezolano. Pero lo curioso de esta historia es que ha sido precisamente el pueblo de Venezuela quien ha recibido a José Ángel Lamas como el músico que ha llegado a lo más profundo de su corazón. En efecto, desde que se estrenó el Popule Meus en el año de 1801, nunca ha dejado de interpretarse los jueves o los viernes santos, en todas las iglesias de Venezuela, aun en las más remotas y más humildes. ¿Qué venezolano no ha escuchado el Popule Meus durante la Semana Mayor? Cuando yo rondaba los cinco años de edad lo escuche por vez primera. Entonces mi madre nos llevaba a la vieja Catedral de San Felipe, en el Estado Yaracuy, allí existía un órgano aflautado, presunto heredero de los antiguos “hidraulos.” El sochantre de la Catedral, el Maestro Rafael Limardo, un viejo de muy mal carácter, pero de gran talento interpretativo, con pasos lentos y pausados subía al instrumento musical, como esos experimentados capitanes de mar suben a sus grandes navíos. Después se escuchaban los graves y solemnes acordes de la música de Lamas. Yo sobrecogido por la emoción me acurrucaba muy pequeñito al costado de mi madre.

Popule Meus (Miqueas 6:3-4) es el angustioso grito del hombre que se siente abandonado. Pero, ¿cuán abandonado ha debido sentirse este músico introvertido, profundamente místico y sensible, como pocos? A Lamas le toco vivir una época terrible para Venezuela: sequías, pérdidas de las cosechas, hambre y miseria; conspiraciones contra el poder real, sofocadas en sangre; espantosas matanzas perpetradas por los realistas, etc. Al final de sus días, a la edad de 39 años murió en la miseria. Según el acta de defunción, no hizo testamento porque no tenía bienes. Se le dio sepultura en el cuarto tramo de la iglesia de San Pablo, la cual fue demolida en 1876, por orden del Presidente Guzmán Blanco. Los difuntos allí enterrados no fueron exhumados. Cuatro años más tarde se inició la construcción del Teatro Municipal. Nuevamente en 1948, el peristilo del Municipal fue amputado para ensanchar la calle, en ocasión de los trabajos de construcción del Centro Simón Bolívar. Apareció entonces el fragmento de una lápida con las primeras tres letras del apellido Lamas y algunos huesos. Todo esto fue colocado en un cajón, que se depositó en la barraca donde los obreros guardaban sus herramientas y materiales. El dictador de turno exigía que las obras públicas fueran entregadas en fecha convenida. Todo debía estar limpio y en orden para ese momento. La barraca, el cajón y lo que parecían ser unos restos mortales, desaparecieron en el fragor de los preparativos para una inauguración en fecha ya fijada.

Catedral de Caracas, lugar donde fue estrenada en 1801 el Popule Meus de José Angel Lamas

Venezuela es un caso singular: los restos de José Ángel Lamas- el más grande de los artistas de la colonia, el músico más exquisito y elevado en la creación espiritual- no reposan en el Panteón Nacional. ¿En dónde están?

Hace millones de años desaparecieron del universo muchas estrellas, pero la luz que una vez ellas dieron continúa viajando por el espacio infinito y puede verse durante las noches en todo su esplendor. Así ocurre con José Ángel Lamas, ni siquiera sabemos a dónde han ido a parar sus restos, pero la música que el compuso brilla como la luz de las estrellas desaparecidas, acompañando siempre a los venezolanos durante la Semana Mayor.

Fotografías y Video:
1.- Imagen del Nazareno (Foto de presentación)
2.- Catedral de Caracas
3.- POPULE MEUS José Ángel Lamas (1775-1814).
Compuesta en 1801 para Orquesta de cuerdas, dos oboes, dos cornos, solista y coro a tres voces. Arreglo para la voz de bajo de Pablo Morales Daal. Orquesta Filarmónica Nacional. Coro Polifónico Rafael Suárez. Solista: Leonor Cabrera – Soprano. Director: Pablo Morales Daal.
Sala José Félix Ribas, TTC.
Viernes 22 de Marzo 2013

Hugo Alvarez PifanoHugo Álvarez Pifano, musicólogo y crítico de música, especializado en la ópera y en temas musicales de Venezuela. Entre 2001 y 2011 ha sido columnista de música, de periódicos y revistas del país. Ha escrito en publicaciones especializadas de Italia, Gran Bretaña, Estados Unidos de América, Dinamarca, Brasil, Colombia, Honduras, Kenya, Etiopía y Guyana. Estudió en la Esc. de Música de Barquisimeto (1951-1956); en la Esc. José Ángel Lamas de Caracas (1957-1958) y en el Conservatorio Luigi Cherubini de Florencia (1960-1963). Es autor de tres libros: El vals venezolano, historia y vida (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2007); Cantantes líricos de Venezuela (Fund. Arts World Millenium, 2100. Caracas, 2010); Historia de la música de Venezuela (en prensa). Así mismo ha escrito 3 libros sobre música y temas costumbristas, sin publicar. Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia, (1958-1963); Master en Derecho Internacional del Instituto de Formación Profesional e Investigaciones de las Naciones Unidas, N. Y., 1973; Postgrados en Ciencias Políticas (1978) y Teoría Política (1980) en la Universidad de Brasilia. Diplomático con carrera de 36 años en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela. Embajador de Venezuela en Guyana, Haití y el Reino de Dinamarca; Encargado de Negocios ad hoc en Kenia y Etiopía; Cónsul General de Venezuela en Río de Janeiro y Sao Paulo, Brasil; funcionario diplomático en las embajadas de Venezuela en Colombia, Brasil y Honduras; asesor, representante alterno y representante de Venezuela en la Comisión de Asuntos Jurídicos de las Naciones Unidas (1971-1978); miembro, participante y jefe de la delegación de Venezuela en 29 conferencias internacionales; y le fueron encomendadas 38 misiones especiales; en el servicio interno de la Cancillería venezolana fue Director de Tratados; Jefe de Gabinete del Canciller Ramón Escobar Salón y colaborador cercano de los Cancilleres Ignacio Iribarren Borges, Arístides Calvani y Simón Alberto Consalvi. Es autor del libro “Manual de los Tratados Internacionales de Venezuela” Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela (1972).

 

Siempre hay un final

17.04.14 | por Alberto Lossada Sardi [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Alberto Lossada Sardi, Venezuela, Opinión

Por más que trato y trato, me resulta poco menos que imposible ver una solución al conflicto que vivimos. Ni la experiencia adquirida como analista político ni el sentido común permiten calibrar –con un margen razonable-, el desarrollo de las cosas.

A lo largo de casi cuarenta años saber hacia dónde mirar en lugar de a quien ver fue un recurso bastante satisfactorio, hasta llegar al “proceso” venezolano, el cual se ocupó de romper todos los moldes pre-existentes y cuyas primeras (y únicas, supongo) normas son, sencillamente: art. 1°: No hay lógica; art. 2°: Todas las normas existentes quedan abolidas por el poder popular; y art. 3°: Los casos se resolverán a criterio del funcionario de turno y no necesariamente por orden de llegada.

El país se encuentra dividido en tres (muchos hablan de mitades o polarización; yo veo tres): 1.- El chavismo duro. La gente que, independentemente de razones, apoya –y apoyarán ad eternum- al chavismo por las razones más disímiles existentes: mendrugos repartidos, regalos en metálico, apartamentos (independientemente de su calidad) y una inmensidad de cosas baladíes pero que llenan de autoestima a quien los recibe y un lote de hampones a quienes se le ha concedido impunidad. Estos son los milicianos, los colectivos, los paramilitares y los que dan la cara en los encuentros violentos.

2.- Una oposición complaciente, blanda, dúctil con los ukases del régimen y cuyos silencios son de gran utilidad para quienes gobiernan pues le otorgan la “legitimidad” que, de otra manera, no tendrían. Esta es la oposición que propicia el diálogo (¿con quién y de qué?) con quienes han entregado el país a una potencia extranjera invasora y que caen en las jugarretas del G2 (DGI, si vamos a ser claros) y en las políticas cubanas que, poco a poco, se han apropiado del país (¿cómo se acepta una tarjeta de racionamiento si no es con el silencio cómplice de una parte de la oposición?). Sus prebendas incluyen curules, viajes, cierta libertad en su actividad política a cambio de su silencio total frente a las decisiones del régimen y/o los cubanos. Sus llamados son a la “convivencia”, a la “hermandad entre venezolanos” (eso sí, quien sacrifica intereses es siempre la parte de la oposición), a la “salida democrática”, a la no violencia (¿cómo hará alguien para no recurrir a la violencia cuando le matan un hijo?) y, encima, son intolerantes con las críticas, al punto de exigir un reconocimiento de lo maravilloso de su actuación, como es convocar a marchitas inanes sin ton ni son y sin resultados algunos…Aquí se incluirían, también, la gran cantidad de abúlicos, jugadores a ganador y apáticos que siempre han sido una mayoría en el país…

3.- Una oposición dura, totalmente cerrada y cuyo objetivo es la salida del régimen a cualquier costo tras 15 años de no ver una sola propuesta seria de la “otra” oposición. Es esta la oposición de las guarimbas, la única que ha causado preocupación en las filas del régimen. Dicen sus dirigentes; “claro que habrá muertos; si Bolívar no los hubiera tenido seríamos españoles hoy”. Son estos los llamados “radicales”, los únicos que tienen resultados que mostrar de su actuación, para pavor de la otra oposición que cree que saldrá del régimen con bailoterapia, espectáculos musicales y desfiles de modas (me recuerdan a quien entró a una armería a comprar una pistola “para herir a un intruso. No quiero matarlo…” Sin imaginar que el herido, después de la cura, vendrá a buscarlo y no a “herirlo y no matarlo”)

Lamentablemente, hemos llegado, por x o por y, a un punto en que paños tibios ni siquiera calman. Poner la otra mejilla, dar lecciones de democracia a la canalla más ignorante e incapaz que ha habido en nuestra historia (ni los llaneros de Boves ni los clases de Zamora), organizar marchas que asusten al régimen por su cantidad de asistentes, pedirle la renuncia a Maduro son cosas propias de quien no ha entendido dónde estamos parados ni el país en que vive y tienen tanta posibilidad de éxito como leerle el Bhagavad Gita a los prisioneros de alta seguridad de Tocuyito.

Sin embargo, siempre hay una salida:

1: Continuar con el PSUV y empezar, lentamente a emigrar. Lo más probable es que, de aquí a dos o tres meses, ya no haya ni qué comer ni bien alguno de consumo.

2: Caer en manos de la oposición blanda, en la cual, ante su inutilidad, nos llevará, nuevamente, a las manos del PSUV con las consecuencias arriba señaladas, y

3: Dar una oportunidad a la oposición dura. Peor que lo actual no lo podrán hacer, y, hasta ahora, han sido los únicos que, en algo, han puesto en jaque al régimen

Evidentemente, en nada he sido objetivo. Defiendo mi preferencia porque me estoy “jugando a Rosalinda”, y es que no creo en quien me diga que, en este caso, es objetivo. Somos los personajes del drama y ninguno puede quedar sin su propia opinión.

Dejado solo y en paz, el régimen caería solo, sin necesidad ni de un empujoncito, pero cada vez que ha estado en esas condiciones, la oposición blanda acude en su ayuda para, con declaraciones u omisiones de estas, ayudarlo a sostenerse –me imagino que por su cuota de poder.

La oposición dura, cada vez que ha estado a punto de dar el puntillazo al régimen, ha encontrado alguna injerencia de la oposición blanda que le impide “culminar la faena”.

O vamos buscando el momento adecuado y se toma la decisión de dar el puntillazo, o tendremos PSUV mientras haya algo que comer.

De resto, corremos el riesgo de ir a la armería a comprar la pistola para herir a un enemigo que es más peligroso en esas condiciones…

Alberto Lossada SardiAlberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.

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El terrorista que vino del frío

16.04.14 | por Jesús Elorza [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Venezuela, Opinión, Economía, Jesús Elorza

Las principales agencias de inteligencia en la lucha contra el terrorismo, decidieron reunirse de emergencia para tratar los reiterados anuncios provenientes de un país tercermundista, señalando la captura de terroristas de diferentes nacionalidades. El representante de la agencia ASIS de Australia manifestaba no entender qué estaba pasando y el por qué se había escogido como centro de operaciones a una ciudad de Venezuela. Esta preocupación, era compartida por la agencia RAW de la India, la DGSE de Francia, la BND de Alemania, la MSS China y el MOSSAD de Israel.

Por su parte el MI-6 ingles y la CIA norteamericana profundizaban su análisis, señalando, que también resultaba incomprensible que los anuncios sobre la captura de terroristas, los hacía una persona, que aparecía en la base de datos, con vinculaciones sirio-libanesas. Es más, su padre, es desde hace mucho tiempo, el representante del partido de Saddam Hussein para Latinoamérica. El expediente, contiene todo el recorrido del camino de la violencia de este personaje, desde su desempeño como estudiante en una universidad de los andes venezolanos. Allí, concentró sus esfuerzos en una organización llamada “Utopía” pero a diferencia de Tomas Moro, concentró sus actividades en la violencia contra el sistema democrático y en el establecimiento de vínculos orgánicos con el hermano del presidente Chávez y toda la red clandestina del MBR. Su paso por la presidencia de la Federación de Centros Universitarios le permitió tener un control absoluto de las residencias estudiantiles, elemento fundamental en la captación de jóvenes para incorporarlos al proceso revolucionario.
Con la llegada al poder del presidente Chávez, el personaje en referencia, se desplazó por distintas instancias del poder: Jefe de la Misión Identidad, miembro de la Asamblea Nacional de Venezuela por el estado Mérida, viceministro de Seguridad Ciudadana, ministro de Relaciones Interiores, candidato a gobernador y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela. En todos esos cargos, amplió sus redes con los movimientos armados de Siria, Irán y en particular con las milicias del Hezbollah.

Ahora, aparece como un luchador anti-terrorista y presenta a un grupo de personas capturadas, según su versión, en las acciones golpistas contra el gobierno nacional. En cadena de radio y televisión, presenta a un terrorista árabe del medio oriente, a un chino y a un criollito. Al primero de ellos, lo capturaron infraganti en una acción de dañar un semáforo para impedir el transito y además con un equipo sofisticado de comunicaciones. El segundo, fue capturado con un arsenal de armas de guerra y fue acusado de ser el francotirador responsable de la muerte de un guardia. El criollito, fue capturado con ¡¡¡100toneladas de explosivos!!! record mundial en materia de terrorismo.

Los comandantes de las agencias de inteligencia no podían creer lo que acababan de escuchar. ¿What is this? ¿ What mean criollito? ¿ What types of explosives were these 100 tons?.... Tranquilos, dijeron el norteamericano y el inglés. Nosotros enviamos a nuestros mejores agentes James Bond y John Edgar Hoover para que investigaran la situación.

El informe presentado, nos revela que, todo lo actuado por el siniestro personaje, esta enmarcado en una operación de contra inteligencia. Buscó, a tres chivos expiatorios para culparlos y tapar así toda su política de criminalizar las protestas sociales que se están llevando a cabo en todo el territorio nacional. Copió de Goebbels, esa vieja afirmación “Una mentira repetida mil veces se transforma en verdad”. Pero, resultó ser que la mentira se transformó en chiste, cuando se supo la verdad de los hechos. El árabe del medio oriente no era del sur-oeste asiático sino de Margarita y el equipo de comunicaciones eran teléfonos celulares que el mismo vendía en su negocio. El armamento capturado al chino resulto ser para los combates de “Paint Ball” es decir juguetes de aire comprimido y no armas de guerra. Las toneladas de explosivos capturadas al terrorista criollo eran salta pericos, cebollitas y luces de bengala… las carcajadas inundaron el salón de reunión... That man is crazy fue la expresión de todos.

James Bond, para terminar parafraseo el titulo de la novela de John le Carré y expresó que esta comiquita del gobernador pudiera titularse “El terrorista que vino del frío “a ser el hazmerreír de los aragueños.

Jesús ElorzaJesús Elorza (Jesús Leopoldo Elorza Garrido, n. en San Felipe, Yaracuy, el 22/02/1947), Profesor de Educación Física, Pedagógico de Caracas 1970, Master en Administración – Universidad de Toledo. Ohio 1981, Post-Grado en Ciencias Políticas – Universidad Simón Bolívar 1988. 1990, Título de Locutor – Universidad Central de Venezuela 1996. Doctorado Honoris Causa Universidad Pedagógica Experimental Libertador 2006. Profesor en diversos institutos, tano a nivel secundario como Universitario, en pre y postgrado. Diputado al Congreso de la República 1993-1998-Vicepresidente de la Comisión de Deportes y Recreación Presidente de la Comisión Permanente de Juventud Deporte y Recreación de la Cámara de Diputados 1997 – 1998. Miembro DIRECCION NACIONAL IZQUIERDA DEMOCRATICA 2003-2006,. Secretario general Izquierda Democrática Aragua 2003, 2004, 2005,2006. Director político Un Nuevo Tiempo Aragua 2007. Ha recibido numerosas condecoraciones y distinciones. Articulista de los diarios nacionales: Meridiano, Tal Cual, Universal y El Nacional, así como en los diarios regionales: Periodiquito, Yaracuyano, Carabobeño, Frontera, Antorcha, y en la revista Espacio Abierto, y en las revistas digitales “Ideas para el Cambio”-Chile, Analitica.com- Guanipa Noticias- Hoy en Aragua- Primicias 24- Noticias Venezuela. Llanero Digital. Noticiero Digital y Primicias 24 y Palo Negro en Accion.

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Posdiálogo, como lo veo yo

15.04.14 | por Humberto Seijas Pittaluga [mail] | Categorías: Política, Colaboradores, Venezuela, Opinión, Humberto Seijas Pittaluga

Primero. Si algo tiene que tener claro todo el mundo, después del encuentro de hace algunos días entre el régimen y una parte de quienes se le oponen es que este lo que busca es poner en escena una estratagema bifronte muy frecuente en los rojos: por un lado, intentar correr la arruga hasta que el transcurrir del tiempo les permita regresar sobre sus pasos y seguir en su empecinamiento de llevar a los venezolanos a un socialismo real (pero disfrazado a la moda del siglo XXI) a pesar de que abundan los ejemplos de que esa vaina no funciona; y, por el otro, tratar de lavarse la cara y las manos ante la escena internacional: “¿Se fijan?, nosotros haciendo todo lo posible para fomentar, con el diálogo, la paz en nuestra patria y ellos, cuerda de malagradecidos, empecinados en tirar la burra pa’l monte”. Pero la jugada fue descubierta por tirios y troyanos desde el mismo “vamos a darle”.

Señales de eso abundaron: la ventaja de estar 13 a 11 en la mesa, el abuso discursivo del nortesantandereano al usar una hora del tiempo para repetir sus mentecateces de siempre, la “viveza” del vice al emplear su posición como moderador para tratar de enmendarles la plana a los dirigentes de la oposición. Pero, por sobre todo, la selección de una media docena de pendencieros habituales que sufren de escaras mentales para conformar su delegación es signo claro de que no se quiere llegar a ninguna parte. Cómo será de cierto que, en comparación, Jaua, el más rojo de todos ellos, pareció un hábil diplomático. Ni Ojitos Lindos, ni la Eckaut, ni Jorgito, ni Aristóbulo tenían lugar en esa mesa si lo que se buscaba era solucionar el statu quo. Queda la duda, claro, si fue que estos se le impusieron a quien detenta la presidencia. Mención aparte merece el tupamaro; ese impresentable estaba más fuera de lugar que un que un chorizo en una ensalada de frutas. Porque no tenía nada que aportar, ni la moral para hablar de avenencia y conciliación, ni —mucho menos— sugerir un Nobel de la paz para quien desde muy antiguo lo que ha hecho es buscar pendencia.

Segundo. Faltaron materias en la agenda. Menciono dos solamente.

En principio, es urgente que se converse sobre la injerencia indebida de cubanos en lugares claves de las grandes y graves decisiones nacionales. Mientras los cubiches sigan tomando las decisiones y ordenando en lo referido a identificación, defensa, policía, registro y educación (por mencionar solo unos pocos) no tendremos la tan cacareada soberanía. Tengo muchos amigos de esa nacionalidad; unos que llegaron huidos en los sesenta y otros que salieron recientemente aprovechándose de la nueva ley. Ellos tienen que entender que nosotros nos sentimos ante los enviados por los Castro, como sus bisabuelos mambises veían a los soldados españoles enviados por la metrópoli para agotar las riquezas del país, someter a los naturales y mantener los obscenos privilegios de los jerarcas colonizadores. Esa gente tiene que salir, y pronto, para que Venezuela deje de ser una provincia más de Cuba, como Santa Clara o Pinar del Río.

Luego —y tan importante como el punto anterior— está lo de la necesidad de reinstitucionalizar a las Fuerzas Armadas. En ese aspecto, me uno a Rocío Sanmiguel y a otros para señalar que era primordial asomar, por lo menos, el tema de la partidización que se ha hecho —contrariando, una vez más a la Constitución— del estamento militar. Es obsceno, por decir lo menos, el comportamiento de las personas que conforman los altos mandos. De seguro que fueron escogidos para esos cargos por eso precisamente: porque, de cara a sus intereses individuales, necesitan demostrar personalidad de ciclista: por arriba, cabeza gacha; por debajo, ¡pata con ellos!

¡Y cómo abundan! No tengo acceso al escalafón oficial, pero los números que andan por ahí señalan que pasan de 1600 los generales y almirantes activos. En mis tiempos, 12-14 de dos soles y 110-120 de uno bastábamos para mandar las Fuerzas Armadas. Hoy son tantos que algunos, sin pena alguna, aceptan cargos que eran para tenientes coroneles. Doy algunas estadísticas, para comparar: Rusia, que tiene unos 150 millones de habitantes —de los cuales, 1,2 millones son su pie de fuerza—, llega a 850 oficiales de insignia; Estados Unidos, con más de 300 millones de habitantes y 1,3 millones en contingente, no puede tener, por orden del Congreso —porque allá sí se le pone checks and balances al Ejecutivo— más de 877 estrellados (soleados, diríamos aquí) entre Ejército, Armada, Fuerza Aérea y Marines. Con un añadido: por ley, los de cuatro estrellas no pueden ser más de veinte. Y esos grados son temporales: duran mientras la persona está en un cargo que exige ese rango; al salir de él —para otro destino o para el retiro— regresan a las tres estrellas que tenían antes.

Alguien, con fortuna, explicó que, antes, para ser general se tenía que tener currículo; y que ahora pareciera que lo necesario es tener prontuario. En verdad, son varios los que han sido sindicados —dentro y fuera de nuestras fronteras— como presuntos comitentes de delitos. El gobierno que deba reemplazar al régimen actual tiene que tomar medidas muy serias en la despolitización del ente armado. Los mandatarios actuales tampoco debieran soslayar esa tarea y ser los que acometiesen esa tarea. Pero les da físico culillo…

Humbero Seijas Pittaluga:

  • General retirado de la Guardia Nacional, sirvió en ella 30 años.
  • Después de retirado, formó parte del Gobierno de Carabobo durante 15 años.
  • Gobernador de Carabobo, encargado, por 5 meses en 1998.
  • Graduado y posgraduado universitario; dos de los posgrados fueron hechos en los Estados Unidos.
  • Habla, lee y escribe en inglés e italiano.
  • Fue docente en institutos de educación superior por más de 25 años.
  • Desde 1986 es escritor de artículos de opinión. Sus opiniones han aparecido, sucesivamente, en "El Carabobeño", “El Nacional” y “Notitarde.
  • Algunos de sus ensayos y artículos aparecen publicados en dos libros: “Contrapunto” y “Glosomanía”.
  • Desde 1988 y hasta 2011 fue miembro del Consejo Superior de la Universidad Tecnológica del Centro.
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Memorias de Infancia - Capítulo 30 - Héroes del deporte

12.04.14 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Extractos, Libros, Literatura, Biografías, Capítulo

Eduardo Casanova

Memorias de infancia

Capítulo 30

Héroes del deporte

La Salle de la Colina para mí tuvo mucho de presidio o de exilio. De allí no me podía escapar, como lo había hecho en La Salle de Tienda Honda, porque en ese tiempo el edificio estaba muy aislado y no había transporte público de ninguna especie. Para subir o bajar había que recorrer un largo trecho de camino empinado, como si fuera un castillo medieval. Tenía que quedarme desde que el chofer me dejaba, con instrucciones de no irse hasta estar seguro de que yo había entrado del todo, hasta que me iba a buscar luego del fin de las clases. Mis compañeros eran los que habían estado un año por detrás de mí previamente, y todos me conocían y a casi todos los conocía. Los “curas” habían abierto primero y segundo año de bachillerato, y en segundo, que apenas tendría unos quince alumnos, estaba mi primo hermano Carlos Julio Casanova, que después se haría también íntimo amigo mío.
De entrada tuve un escollo bastante serio en materia de estudios: el mismo “cura” que se encargaba de la Juventud Católica en Tienda Honda, y que me había prohibido asistir a sus clases de biología, estaba a cargo de biología e historia en La Colina, y desde el primer día de clases me prohibió asistir a las suyas, lo que me colocaba a una materia de volver a perder el año (al resultar reprobado en tres materias se perdía el año completo). Eso más bien resultó un acicate, porque me obligó a tomar un poco más en serio el estudio de todas las otras, lo que se complementó a la larga con la contratación de un profesor particular que me ayudó en varias de ellas.
En realidad, ese segundo tránsito por primer año de bachillerato en La Salle de La Colina no me fue nada difícil. En varios casos era la segunda vez que oía muchas de las mismas clases. Y por haber perdido dos años ya mis compañeros de clase eran más o menos de mi misma edad. Pero seguía imperando el sistema de “vales” que tanto me molestaba y no me sentía cómodo con los “curas.” Ese año abrieron un nuevo club de fútbol, “La Colina,” pero con una modalidad bastante curiosa: para poder ingresar a los equipos, los alumnos debían tener un promedio de notas relativamente alto. Quizá, de no haberme estado vetada la participación en historia y biología, en las que por definición llevaba un redondo cero en cada una, mi promedio, gracias a mis notas en castellano y en educación artística, habría alcanzado para que se me aceptara en el equipo de mi nivel etario, pero la realidad era que los números no me daban. Y como quiera que la mayoría de los buenos jugadores no era de buenos estudiantes, los malos estudiantes que éramos jugadores aceptables decidimos crear un equipo de fútbol por nuestra cuenta e inscribirlo en la categoría “Infantil B,” y así lo hicimos. No sé quién consiguió el apoyo de los Sánchez, dueños de la ferretería “Intersán,” que nos regaló unos balones y unos uniformes, y decidimos que el equipo se llamaría así, “Intersán,” pero cuando fuimos a inscribirlo se nos dijo que no estaban permitidos los nombres comerciales. Pensamos en llamarlo “Deportivo Venezuela” por el nombre del equipo en el que jugaron cuando jóvenes mi padre y los padres de dos de los promotores de la idea, pero nos encontramos con que ya existía un equipo llamado así, dirigido y financiado por uno de los hijos del general Eleazar López Contreras, de modo que terminamos llamándolo “Deportivo Caracas.”
Como “entrenador” buscamos al hermano mayor de uno de nosotros, que trató por lo menos de ordenarnos, pero no lo logró. Federico Márquez se unió a nuestra iniciativa y se convirtió en ágil y hábil delantero, aunque alguna vez, luego de “driblar” a un par de defensas se abstuvo de rematar la faena con un gol porque prefirió regresar para darle una buena patada en el tobillo al defensa que lo había pateado a él. Además de Federico, entraron tres o cuatro jóvenes que no eran alumnos de La Salle de La Colina, sino amigos y parientes de parientes y amigos, lo que le dio a nuestro equipo otra fisonomía, aunque los “curas” no dejaron de calificarnos siempre de traidores y tránsfugas a los fundadores.
A pesar de nuestra buena voluntad, nuestro inicio fue un desastre. Roberto Todd, que no era precisamente un modelo de orden o de aplicación, dejó olvidadas en su casa las “fichas” que nos acreditaban como jugadores, salvo dos que había habido que corregir por errores y las tenía cada uno de los dos afectados por los errores: Ildemaro Lovera Vegas y yo. Y también teníamos las de cinco muchachitos mucho menores, que habíamos “fichado” para hacerles una gracia, pues eran hijos de algunos de nuestros “sponsors.” Y como para jugar se requería un mínimo de siete jugadores, no nos quedó más remedio que alinear los dos que teníamos y meter a los cinco, que poco o nada podían hacer frente al “Dos Caminos,” en cuya cancha era el primer partido del campeonato. Yo me coloqué de arquero e Ildemaro se puso de centro-defensa para tratar de defendernos con las uñas en aquella situación. En la primera acción del partido logré atajar un tiro difícil y me gané el primer aplauso del partido, pero mi alegría duró poco. En definitiva perdimos aparatosamente, 7 a cero. El segundo, aunque sí estábamos todos los jugadores, no fue mucho mejor. Perdimos 5 a cero. Y cuando perdimos también el tercero, mi padre tomó cartas en el asunto, pues no le gustaba para nada que su pequeñuelo fuese parte de un equipo que simplemente ponía la cómica en el campo de juego. Ese era un año en el que el fútbol profesional venezolano, con el apoyo del gobierno dictatorial, había dado un gran paso adelante, y mi padre era presidente de uno de los clubes oficiales (El “Litoral”), de donde sacó a dos uruguayos, profesionales con experiencia internacional, llamados Carlos Chagas y Alcides Mañay, y los contrató para que nos entrenaran o, mejor dicho, para que nos enseñaran a jugar. Lo primero que nos enseñaron los uruguayos fue a “faulear” a los contrarios evitando que los árbitros nos vieran, y luego nos enseñaron los principios elementales, como hacer pases no a los jugadores, sino hacia done debían adelantar los jugadores, y a detener la pelota en movimiento para dominarla, etcétera. El resultado fue sencillamente admirable, y de allí en adelante no perdimos un solo partido. No pudimos ganar el campeonato, pero quedamos milagrosamente de segundos. Por supuesto, como dije, los “curas” se indignaron con nosotros y nos calificaron de traidores y no se cansaron de decirlo en cada ocasión en que pudieron, pero eso no nos afectó mayormente. Yo jugué un tiempo de arquero y no lo hice mal, pero una lesión dolorosa en la muñeca de la mano derecha me obligó a dejar esa posición y a convertirme en centro-defensa, la misma posición que había tenido en las canchas el “Poncho” Casanova, que asistía a todos los partidos y estaba muy orgulloso de los resultados que conseguíamos. Al año siguiente, como a mi padre lo habían nombrado presidente del Banco Obrero, el equipo cambió de nombre y se convirtió en el “Banco Obrero,” tuvo cancha propia en Coche y por varios años fue uno de los más destacados en las categorías menores, pero sin mi participación, pues definitivamente no tenía alma de deportista, y una lesión en el pie derecho me sacó para siempre de las canchas. No por la lesión en sí, sino por el miedo que me daba tener que pasar otra vez por lo mismo. Era evidente que yo no estaba hecho para esas lides. Estuve varias semanas inactivo, y cuando regresé a la cancha, lo hice con ese miedo que me hacía rehuir el combate. Al extremo de que los entrenadores uruguayos, a pesar de que yo era el hijo del dueño del equipo, me pusieron a jugar banco. Y pronto me convencí de que era mucho mejor escribir y soñar que dar patadas al aire libre.

Memorias de Infancia
Eduardo Casanova Sucre
Capítulos publicados:

Razón de ser
Capítulo 1 - Los Casanova
Capítulo 2 - Los Sucre
Capítulo 3 - Los portadores de genes
Capítulo 4 - Tinaquillo
Capítulo 5 - Barquisimeto
Capítulo 6 - Maracay
Capítulo 7 - Miedos y alegrías
Capítulo 8 - Las primeras letras
Capítulo 9 - La niña de la cabellera rubia
Capítulo 10 - Cuando los sueños se hicieron enormes
Capítulo 11 - Nuestro mundo de magia y colores
Capítulo 12 - '¡Te quiero!', dijiste…
Capítulo 13 - El silencio de los puentes
Capítulo 14 - Otoño caluroso
Capítulo 15 - Intermedio de neblina
Capítulo 16 - Dromomanía
Capítulo 17 - Caracas, por fin
Capítulo 18 - Días de gritos
Capítulo 19 - Primeros topetazos con la vida
Capítulo 20 - Primer encuentro real con la señora de blanco
Capítulo 21 - ¡Coche a la vista!
Capítulo 22 - La tenue luz de las tinieblas
Capítulo 23 - Cambio de luz
Capítulo 24 - Medioevo y modernidad
Capítulo 25 - Los trabajos y los días
Capítulo 26 - El fuego de la amistad
Capítulo 27 - Rebelde sin causa
Capítulo 28 - El Tom Sawyer tropical
Capítulo 29 - Viaje al porvenir
Capítulo 30 - Héroes del deporte

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de Eduardo Casanova

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