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Craso error ha cometido Rusia, propio de la ceguera del camello, que no ve su propio lomo. Su injerencia en el problema georgiano ha de traerle más dolores de cabeza que satisfacciones (pasajeras). La innegable avidez imperialista de Putin –y su alter ego Medvedev- ha puesto el cuchillo sobre su propia garganta de una manera tal que me hace preguntarme cómo puede actuar así, tan evidentemente sin asesoría, quien pretende ser una alternativa al poder estadounidense.
En un absurdo intento (consumado) de demostrar su garra política sobre dos “países independientes”, ha dejado de ver que: primero, se trata de países sin mayor transcendencia en los avatares políticos del mundo, o por los cuales no se arriesgarán a un conflicto armado los países occidentales. Es decir, en términos de confrontación, poco interesa quién ejerza su influencia sobre ellos o quién los “dirija”. Estarán –y seguirán- allá, viviendo su vida y sin mayor presencia en el día a día universal. Y la mejor prueba es que nadie, ni los propios georgianos, ha llevado a la práctica medidas realmente fuertes para impedir los hechos. Declaraciones van, declaraciones vienen, y todos en casa viendo la televisión…
Segundo, que esta insensata decisión de Putin, abre las puertas a la magnificación del conflicto checheno, el cual, tras largos años, se encuentra, en la práctica, estancado, a la espera de alguna oportunidad para reavivar la llama. Y ninguna mejor que esta. Contrariamente al caso abjaso-osetio, donde no hay ni una mayoría islámica ni un interés determinado de oriente u occidente, en el caso de Chechenia, en su vasta mayoría islámico, se abre la puerta a una mayor injerencia de los diversos grupos fundamentalistas islámicos, dispuestos a las ganancias de un río revuelto. La participación indiscutible de estos grupos, hasta ahora, probablemente se vea incrementada con la “esperanza” de la independencia de Chechenia tras el reconocimiento de la “independencia” de Abjasia y Sud Osetia, y, muy probablemente, se incrementen los ataques terroristas contra el poder ruso en esa zona. Kosovo no descansó hasta su propia declaración de independencia –no reconocida por Rusia ni por varios países occidentales-, que les fue entregada en “concesión graciosa” por occidente a los musulmanes en un intento de “apaciguamiento” del furor islámico.
Y es que Occidente, y en esto incluyo a Rusia, no termina de comprender que con el fanatismo islámico se juega con fuego, que no hay medias tintas. ¿O la experiencia de Afganistán no dejó ninguna enseñanza? Las mismas armas que se usaron para combatir al “ocupante infiel” son las mismas que hoy matan a los enviados de sus proveedores. He insistido en que no se puede jugar “limpio” con un enemigo “sucio”, pero no, bajo el toldo de “democracia” (entendida a la manera de buena parte de sus portavoces) se permite que el otro jugador haga las trampas que quiera. Recuerdo un Ministro británico con responsabilidades en inteligencia que, a fines de la década de los 30, cuando se enteró que se habían interceptado comunicaciones alemanas que señalaban muy claramente los propósitos de Hitler, respondió: “Gentlemen don’t read other gentlemen’s mail” –los caballeros no leen la correspondencia de otros caballeros. ¡Excelente!, Hitler era todo un caballero para este Ministro.
Este –para mí- grave error, debería ponernos los pies en tierra sólidamente y hacernos dejar de creer en aves embarazadas. El mundo está así, simple y llanamente, porque no interesa que se modifique el status quo, y sí dejarlo a la voluntad de intereses que no buscan, precisamente, mejorar la situación…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Amigo Alberto; Parte del problema es que hay quienes piensan que la mayorIa de musulmanes practican una religiOn (pacIfica)en lugar de una ideologIa polItica e irracional anti-resto del mundo civilizado y no civilizado. Gonzalo Palacios G.
Creo que la nueva Rusia está buscando a tientas su nuevo poder, basado en la dependencia energética de la CEE. La actitud de Putin es, mutatis mutandi, la misma de Chávez.
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