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La mayor sorpresa, la más grata sorpresa del primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) fue la excelente actuación de Arístides Calvani como Ministro de Relaciones Exteriores. Cuando se supo que sería Canciller mucha gente torció el gesto. Se le conocía como experto en derecho del trabajo y tenía fama de hombre de opiniones cerradas, católico intransigente ligado al Opus Dei y con muy poca o ninguna relación con la diplomacia. Los hechos demostraron que las opiniones negativas estaban equivocadas hasta la saciedad. Había nacido en Puerto España, Trinidad, en enero de 1918, de familia cumanesa, y sus estudios los siguió en Río Caribe, Cumaná, Caracas, Colombia y Bélgica. Fue militante de la Juventud Católica y, aunque se decía independiente, estuvo muy ligado al Partido Socialcristiano Copei desde su fundación. Diputado en 1948, volvió al parlamento como diputado por el Táchira en 1959 y lo fue hasta asumir la Cancillería cuando Rafael Caldera llegó a la Presidencia, en 1969. Su actuación al frente de la cartera de Relaciones Exteriores fue excepcional, orientada sobre todo a la integración latinoamericana y a lograr una presencia positiva e importante de Venezuela en el área del Caribe, sin descuidar en absoluto las relaciones del país con el resto del mundo. Durante su gestión, el personal del M.R.E. tuvo oportunidades de desarrollarse profesionalmente como nunca las había tenido hasta entonces y como nunca las tuvo después. Por mi parte, tuve la inmensa suerte de establecer una magnífica relación personal y profesional con el Doctor Calvani entre 1971, cuando regresé del exterior, y 1974, cuando el Dr. Calvani dejó de ser Canciller pero no de ser mi amigo. Después de su salida del M.R.E. mantuvo una fuerte actividad de relaciones con los países del Caribe y de América Central. El 1978 fue elegido Senador por el Estado Sucre, y participó activamente en las gestiones de paz en Centroamérica, en especial en aquellos países en los que la Democracia Cristiana se convirtió en gobierno. Por desgracia, en una de esas gestiones, en Guatemala, murió junto con su esposa y dos hijas en 1986. Fue algo terrible para su familia, para los que fuimos sus amigos y para todo el país, que hoy sería distinto y más feliz de haber estado vivo Arístides Calvani en 1988, o en 1993, o en 1998.
14/8/2007
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Nelson:
Fabiana:
Hola al igual que la comentarista Fabiana Nedina, estoy interesada en conocer detalles de la propuesta del Dr Calvani a la beatificacion, pues no lo sabia hasta hace unos dias en el acto de beatificacion de la Madre Candelaria cuando fue nombrado, significo para mi una gran sorpresa muy agradable por cierto, ya que lo considero como uno de los luchadores insignes de esta patria, a pesar de no haber nacido en Venezuela, si revisamos los hombres de nuestro tiempo el al igual que el Dr Arturo Uslar Pietri, me parecen poseedores de grandes virtudes para que todos los venezolanos estemos orgullosos de ellos.
Excelente personaje de la historia del siglo XX estos tiempos requieren sea recordado y admirado como lo que fue insigne hombre de este pais a pesar de no haber nacido en nuestra tierra.Mi admiracion por siempre
Tuve la inmensa satisfacción de conocer y trabajar muy de cerca con Arístides Calvani. Era un ser absolutamente comprometido con la causa del hombre. Tenía una gran síndéresis y a pesar de ser físicamente un tanto distante, poseía el don de la humildad y la sencillez. Su talento y su innegable inteligencia hacen hoy mucha falta
El Dr. Arístides Calvani fue un vedadero maestro, apasionado al hacer sus prédicas. En Cumaná junto a Eudoro Gonzalez y otros , entre 1973 y 1978 nos entregó con su ejemplo el amor a la causa Demócrata Cristiana. En Centro América a travez de ODCA se hacia bajo su conducción el trabajo político para darle forma a la Democracia. Un titan, que con sabiduria nos enceño a amar ideales y a ser fieles a la causa Demócrata Cristiana . Como nos hacen falta hombres como el Dr. Calvani, sobre todo en el COPEI de hoy.
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