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Arturo Uslar Pietri, Profeta de su Tierra

08.04.07 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Ideas, Semblanzas

Arturo Uslar PietriSé que habrá mucha gente que dirá que no es cierto. Pero afirmo, con conocimiento de causa, que Arturo Uslar Pietri no tuvo buena suerte. No sólo por su circunstancia personal, que no voy a discutir, sino por la realidad que le tocó vivir como hombre al que le dolía Venezuela. En lo personal, o cuasi personal, puedo contar que poco antes de que recibiera por su última novela (“La visita en el tiempo”) el Premio Rómulo Gallegos de 1991, quedé francamente estupefacto cuando, almorzando en la más estricta intimidad en su casa de La Florida, me dijo que era esa la primera vez que se le reconocía en Venezuela como escritor. Al principio pensé que Arturo estaba equivocado o exageraba en su modestia, pero en la medida en que tuve tiempo de reflexionar me di cuenta de que tenía razón. Se le había rechazado o aceptado, según el punto de vista de cada quién, como político; en general se le había aceptado como comunicador, como difusor de cultura; pero como escritor no había tenido el mismo éxito. “Las lanzas coloradas”, su excelente opera prima, fue recibida en Caracas, en 1931, con la más absoluta indiferencia. Hubo que esperar hasta el golpe de estado de 1945, que lo aventó a su exilio neoyorquino, para que la novela tuviese éxito, no en Venezuela, sino fuera de Venezuela. Ocurrió que en Nueva York se ganó el afecto y la amistad del gran investigador y crítico literario salmantino Federico de Onís, que también estaba exilado, aunque por otra realidad, y que de inmediato apreció la calidad de la obra literaria de su joven compañero de infortunio. Y fue Onís el que lo puso en contacto con Gonzalo Pedro Losada, otro exilado español asentado en Buenos Aires, que ya había organizado una de las más importantes editoriales del continente. Así adquirió verdadera vida “Las lanzas coloradas”. Después vendrían “El camino de El Dorado” y varias obras más, editadas por Losada, entre ellas “Un retrato en la geografía” y “Estación de máscaras”, pensadas inicialmente como una trilogía, pero que se quedaron en una “bilogía”, con el nombre de “Laberinto de Fortuna”, y en las que se repitió y agravó la indiferencia de la crítica venezolana, que llegó hasta el rechazo, a pesar de que hoy muchos entendidos las consideran las mejores novelas de Arturo. Y fue en la segunda de esas novelas en donde escribió lo siguiente: “¿Por qué un hombre así puede llegar tan fácilmente a convertirse en personaje en esta tierra? Todo está indefenso y como a merced del primer aventurero.” Desde luego, en 1963 ó 1964, cuando lo escribió, no podía tener la más mínima información acerca del teniente coronel Hugo Chávez Frías, el “hombre así” que llegó a convertirse en personaje en esta tierra indefensa que cayó en las manos destructoras de ese primer aventurero que hoy la daña hasta llevarla al borde de su destrucción. Bien podría decirse, entonces, que Arturo Uslar Pietri aunque no fue profeta en su tierra, sí fue profeta de su tierra, que, para su desgracia, vio caer el país en esas manos que presintió. Ya muy cerca de su muerte, Uslar Pietri se refirió públicamente a la ignorancia universal del Caudillo, Führer tropical, Capo de la pretendida “Revolución bolivariana”, cuya capacidad de destrucción horrorizó a Uslar e hizo ver que, también en lo público propiamente dicho, había tenido, como todos los venezolanos, mala suerte.

08/04/2007.

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12 comentarios

Juan Carlos ChirinosExcelente "post", Eduardo, y aún cabe preguntarse por qué Úslar Pietri no es considerado a la misma altura que sus amigos Carpentier y Asturias, a pesar de que fue él el que "inventó" el término "Realismo Mágico" y que sus cuentos son quizá piezas literarias tan valiosas como los cuentos de Borges. En Venezuela, sin duda, fue odiado a gusto, de hecho las primeras impresiones que recibí de él cuando llegué a vivir en Caracas desde mi Valera natal, fueron negativas: que era soberbio, pedante y prepotente. A mí me sorprendieron mucho estos testimonios porque yo venía de verlo religiosamente en Valores Humanos (programa que era como una enciclopedia para mí allá en provincia donde las bibliotecas públicas todavía son un sueño por hacer); con los años he aprendido a valorarlo como escritor (que es como más me interesa) y como político (quizá por esto lo odió mucha gente); el año pasado tuvimos la alegría de ver publicados aquí en España sus cuentos completos, idea feliz de la editorial Páginas de Espuma.
Sería bueno que siguieras contando cosas así de este profeta de su tierra y, lamentablemente, otro premio Nobél que perdimos con Gallegos y Blanco Fombona.
un abrazo.
08.04.07 @ 09:22
Juan Carlos ChirinosUna pregunta por curiosidad, quizá tú sepas aclarármela: ¿no se acentúa nunca la "U" de Úslar por costumbre o porque es una palabra aguda? Siendo un apellido se sigue la costumbre del poseedor, pero yo pienso que esto no debería influir en la norma ortográfica. De hecho, yo trato siempre de escribir Úslar y no Uslar. En fin, dudas maniáticas de escritor. ¡Salud!
08.04.07 @ 09:25
Eduardo Casanova SucreJuan Carlos:
De nuevo te agradezco la visita y el comentario. Conocí a Arturo a mis trece años, y se convirtió para mí en un verdadero padre. Supongo que por eso mis opiniones no pueden ser imparciales. Pero sí, tuvo mala suerte. Quizás por la política, porque ser un liberal de viejo cuño, y además ilustrado, en Venezuela es pecado mortal. Cuando estuve, en junio del año pasado, en Alemania, me enteré de que para los investigadores literarios alemanes Arturo es una figura equivalente a Asturias y a Carpentier, y consideran que la "bilogía" ("Laberinto de Fortuna") es su mejor trabajo novelístico. Lo han investigado en forma exhaustiva y siguen trabajando su obra, pero, lamentablemente, en vida no pudo enterarse de esa realidad. Venezuela parece odiarse a sí misma, y en la medida en que tú y yo y unos pocos sigamos trabajando, es posible que eso quede atrás. En cuanto a la grafía, recuerda que hasta hace poco las mayúsculas no usaban acentos gráficos, pero la pronunciación del apellido es Úslar, como palabra grave. Es el nombre de un pueblo cercano a Hannover. Recibe un nuevo saludo de afecto.
EC.
08.04.07 @ 09:37
Comentario De: RomRod [Visitante] Correo electrónico
RomRodNunca pude conocerle en persona, aunque si he leído gran parte de su obra y como Juan Carlos seguía sus Valores Humanos y leía sus pizarrones los domingos. Y me pregunto, ¿era de verdad soberbio, pedante y prepotente? Parecen más bien palabras de sus enemigos políticos, pequeños hombres.
08.04.07 @ 10:05
Eduardo Casanova SucreRomRod:
La respuesta a tu pregunta es muy sencilla: No. En persona era un hombre encantador y muy sencillo, que disfrutaba enormemente compartiendo con los demás sus inquietudes y conocimientos. A veces era hasta malhablado cuando estaba entre hombres, y capaz de contar varios chistes colorados en serie. No había en su actitud nada de prepotente ni de pedante. También fue parte de su leyenda negra la condición de "aristócrata" que trataron de endilgarle. Su familia, su padre y su madre, eran más bien de clase media y vivían en Maracay en forma más bien modesta. Se les tenía como parientes venidos a menos de los Pietri Paúl de oriente y de Caracas. A sus primos Boulton, que sí eran pintiparados, los conoció cuando tenía veinte años. Esas actitudes de enemigos políticos son tristes. Otro día te contaré cómo conocí al archienemigo político de Arturo, Rómulo Betancourt y la impresión favorable que me causó, a pesar de que en el medio en que me había movido hasta entonces (hasta 1968) se le detestaba. Por eso es que hay que poner en cuarentena las opiniones sobre personas que se apoyan en la política. Y que son de personas que no conocen en verdad a aquellos de quienes opinan.
Un saludo cordial.
EC
08.04.07 @ 10:46
Juan Carlos Chirinos¡Gracias, Eduardo!
Dos cositas se me quedaron por comentar: la primera es que tuve un conocido en la Universidad, un chico que estudiaba en la UCAB como yo, que una vez se fue a la casa de Úslar simplemente por admiración y para conversar con él; y se hizo su amigo; tanto, que una vez reuerdo quenos contó que el escritor, mientras lo visitaba allá en su casa, lo invitó a acompañarlo a "una diligencia". La diligencia era la recepción de un premio (creo que era el Rómulo Gallegos, no lo recuerdo muy bien), y mi conocido estaba muy contento.
Lo otro es que en 1995, se me pierden las fechas, cuando se inauguró el congreso de literatura en el Teresa Carreño, vimos pasar los que estábamos en la sala Ríos Reina al presidente, a la sazón, Caldera, ya lento por el peso de los años; y minutos más tarde a Úslar, con casi 90 año, dando unas zancadas enormes que, para el que conoce la sala Ríos Reina, sabe que es un peligro para una persona mayor bajar así por las escaleras centrales, porque por una extraña razón cambian de anchura cada cierto tiempo. Eso nos sorprendió a un amigo y a mí; otra persona nos dijo que la gran división de lo que podríamos llamar "conservadores" en Venezuela ocurrió entre medinistas (representados por Úslar) y copeyanos (cuyo líder era Caldera). Nos insinuó una pelea familiar, o algo así. ¿En verdad se llevaban mal el escritor y el político? ¡Cuánta falta hacen sendas biografías de ambos¡ (en el caso de Caldera aún estamos a tiempo de unas memorias, que espero esté escribiendo. Hay mucha historia de Venezuela en los recuerdos del fundador de Copei).
Un abrazo

Juan Carlos
08.04.07 @ 11:37
Juan Carlos ChirinosSiento la redacción del último comentario: voy a salir y escribo velozmente!
08.04.07 @ 11:38
Eduardo Casanova SucreJuan Carlos:
Casi que estamos "chateando", así que no te preocupes por los errores digitales, que son naturales. En las elecciones de 1963 hubo una ruptura seria entre Arturo y Caldera, en buena parte porque competían por el mismo "market", pero yo diría que ninguno de los dos era conservador. Uslar era un liberal en el más amplio sentido de la palabra, y Caldera venía de la Falange española, que era, aunque pretendan negarlo los izquierdistas, de izquierda, y por eso usó el término "socialcristiano" en vez de "demócrata cristiano". Socialcristiano implica algo cercano al socialismo cristiano, y a la larga a Caldera se le ubicará más bien en la izquierda, por lo tanto no tiene mucho de conservador. Uslar, como liberal, está más cerca del conservatismo que Caldera, pero de un conservatismo ilustrado. Como para complicar más la cosa, el conservatismo siempre está ligado a lo religioso, y por lo tanto, en ese sentido, Caldera estaría más próximo a ser conservador que Uslar. Eso te revela lo absurdo de las etiquetas políticas. De lo que sí te puedo dar fe es de dos cosas: Arturo no tenía mucha simpatía por Caldera, y envejeció mucho mejor. En sus últimos días se quejaba de que la vejez no lo había idiotizado, y citaba a Erasmo de Rotterdam por aquello de que la sabia naturaleza idiotizaba a los viejos para que no padecieran tanto la decadencia de sus facultades...
Otro abrazo.
08.04.07 @ 12:04
Juan Carlos ChirinosEs verdad lo que dices de las etiquetas; porque me he dado cuenta de que, a veces, alguna actitud que allá se llama de izquierda aquí es practicada por la más rancia derecha; es decir, en no pocas ocasiones el PP español y el MVR venezolano actúan de la misma forma. Un ejemplo: VTV (en manos d ela izquierda) y Telemadrid (en manos de la derecha) son igual de sectarias en sus programas y en su línea editorial. Uno ve Telemadrid y es como estar viendo VTV. Y viceversa.
Nos debes la semblanza de Betancourt, tan vilipendiado ahora, pero que a mí me parece quizá uno de los políticos venezolanos más importantes dle siglo XX, y no sólo por su "sambenito" de padre de la democracia. Creo que cuando pudo convertirse en caudillo, se apartó y dejó que el país siguiera su curso, aunque los que se quedaran detrás dilapidaran el capital democráttico que tanto les había costado acumular. Betancourt, al contrario que Caldera, supo retirrase a tiempo. Otra habría sido la historia si en 1983 Caldera hubiera dejado a los "jóvenes" de su partido optar por los cargos públicos. Me parece que fue torpe y egoísta de su parte.
Un abrazo y gracias por estos "posts".
09.04.07 @ 05:43
Eduardo Casanova SucreJuan Carlos:
Uno de los problemas serios de la democracia verdadera es que exige una gran responsabilidad de quienes tienen cualquier forma de poder. Es facilísimo abusar, lo difícil es actuar con honestidad y claramente cuando todo tiende a llevarte por otros caminos. En ese sentidos fueron admirables, verdaderamente admirables, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. De Betancourt voy a hablar el próximo domingo, y de Leoni el otro domingo arriba. A ambos los conocí y los traté con una ventaja enorme: no era yo de su misma corriente política, lo que me daba una perspectiva formidable. Te espero aquí en esos días.
Un gran saludo.
09.04.07 @ 20:40
Juan Carlos Chirinosvengo, siempre vengo a leer tus posts. saludos!
10.04.07 @ 17:19
Eduardo Casanova SucreGracias, Juan Carlos. Siempre serás bienvenido.
10.04.07 @ 17:42
de Eduardo Casanova

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