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¡Sorpresa! En Puerto Cabello descubrieron doscientas quince toneladas de carne podrida, carne que el gobierno del teniente coronel Chávez Frías compró en Argentina para paliar la escasez que el mismo gobierno causó con su disparatada política agropecuaria. No hay que ser un mago para adivinar lo que pasó: De Argentina salió un barco cargado de… carne podrida. Y unos capos públicos venezolanos, combinados con unos “vendedores” argentinos, se pusieron en unos buenos dólares provenientes de una empresa de seguros, cuyos empleados compartieron la ganancia. Todos felices, menos el pueblo venezolano, víctima de la escasez. No es la primera vez. Hace algo más de veinte años el gobierno (cuarta república, Copei) abrió una licitación para importar una cantidad enorme de jamón para las Navidades. Ese tipo de jamón sólo se produce en Dinamarca, y en Dinamarca sólo hay una empresa exportadora, que trabaja para todas las cooperativas que son las únicas en trabajar ese jamón. Curiosamente, la licitación no la ganó la única representante en Venezuela de la única comercializadora de los únicos productores de ese tipo de jamón, sino otra empresa, que había ofertado a un precio mucho mayor. Dos de los capos máximos de Corpomercadeo informaron a la única representante en Venezuela de la única comercializadora de los únicos productores de ese tipo de jamón, que la “empresa” que “ganó” la licitación le compraría, a la única representante en Venezuela etcétera, el jamón para revenderlo al precio en que habían ofertado. Pero los daneses, que detestan todo lo que huela a deshonestidad, se negaron palmariamente, porque no querían participar ni siquiera tangencialmente en un negocio ilícito. No le quedó más remedio al gobierno que anular la licitación y abrir otra, en la que los daneses se negaron a participar, y que fue “ganada” por otra empresa pirata, cuyo capo era un cubano exilado. Como le resultaba imposible comprar el producto a los inflexibles daneses, el cubano exilado solucionó su problema de un plumazo: compró toneladas de basura de carnicerías en Miami, las embarcó en el famoso carguero refrigerado “Sierra Nevada” y cerca de las costas de Venezuela las tiró al mar ¡porque estaban podridas!… Había sobornado a gente de la empresa de seguros que pagó religiosamente, y así se ganaron unos buenos billetes verdes los capos de Corpomercadeo, el cubano exilado y la gente de la compañía de seguros. Por cosas como esa murió la Cuarta República y nació una esperanza en torno a un teniente coronel golpista. Esperanza que se ha visto defraudada porque el teniente coronel golpista preside un gobierno más corrompido que los de la Cuarta. Como lo prueba el negocio de la carne podrida.
Se te olvida una pequeña cosita, en los "casos" del sierra nevada y de la carne podrida no hubo ningún acusado judicialmente, ahora el presidente del instituto y dos gerentes están en juicio. PEQUEÑA DIFERENCIA.
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