En mi más callada hora,
cuando fulge la gema en pensamientos,
me agobia El peso de la columnas
en la platea vacía.
Cayeron las cortinas,
los candiles apagaron su frágil lumbre
y quedó el polvo suspendido
de un cordel que fue dorado.
El tiempo es otro:
Llueve en la calle
y resalta la sombra en otras sombras.
Viene el sueño
con su carga de fantasmas,
y es la callada hora
del conticinio del alma.
Aún queda un resto de vigilia:
Pasos lentos que se borran,
nostalgias quebradas por el viento.
Un gato,
el mendigo en el recodo
del callejón hambriento.
Convoca el campanario
las alas del murciélago
y la cortada risa de la burla.
Suenan Cascos de caballos en la penumbra,
al caer del árbol la nuez y el fruto seco
sobre gastadas piedras:
círculo de truenos.
En ese corcel iré por la ribera,
río abajo, entre brozas,
en silencio.
ALEJO URDANETA, excelente cuentista, ensayista de primera línea, poeta, nació en Caracas en agosto de 1944. Abogado, estudió en la Universidad Central de Venezuela e hizo un post-grado en La Sorbona, en París, en Derecho Internacional y Mercantil.
Comentarios recientes