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| « Duendecillo entre titanes | Aquel 28 de agosto de 1968 DE “LA PRIMAVERA DE PRAGA”, DEL SOCIALISMO COMO PROBLEMA, A LA PERSONA NON GRATA DE JORGE EDWARDS » |
En 1998 ganó las elecciones un teniente coronel golpista que se vendía como el primero de una Venezuela nueva, que rechazaba a la vieja Venezuela de AD, Copei, el MAS, Convergencia y otros grupúsculos. Ciertamente, los partidos se habían desacreditado, y los medios de comunicación social habían contribuido activamente a ese descrédito. Pero más había contribuido la mediocridad de quienes se habían colocado en posiciones directivas de los partidos políticos. AD no era ni siquiera la sombra de la sombra del gran partido de masas que fundaron Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Gonzalo Barrios, Raúl Leoni y otros hombres eminentes, casi todos ligados a la Generación del 28. Copei había sido deliberadamente destruido por su propio fundador, Rafael Caldera, para satisfacer sus ambiciones de poder. El MAS había nacido cojo al alentar la candidatura de un helado y cínico personaje que no podía despertar sino desconfianza, cuando en sus filas tenía hombres de verdadera valía, y, para colmo, en el 98 apeló al más descarado oportunismo y apoyó al militarcito golpista. Las mayorías, especialmente los preteridos y depauperados, ya no tenían la más mínima esperanza en esos partidos, y sentían que los habían traicionado, y que las grandes riquezas petroleras se habían desperdiciado, especialmente en corrupción. Y el teniente coronel golpista se vendió a sí mismo como el artífice de un verdadero y profundo cambio, que lograría la felicidad de esos depauperados y preteridos. Se proclamaba el primero de la nueva estirpe de gobernantes que sí se ocuparían de los pobres, y su canto de sirena logró enamorar a las mayorías, que de inmediato hicieron suyo el lema “No volverán”. Pero, luego de once años de gobierno, los hechos han demostrado que no es, en absoluto, el primero de una nueva estirpe, sino el último de la vieja, que reúne en sí todos los defectos de sus predecesores, más muchísimos defectos nuevos que lo convierten en el peor gobernante de la historia de Venezuela. Peor, mucho peor, que Julián Castro, Raimundo Andueza Palacio y Cipriano Castro, que hasta hace poco parecían insuperables en fallas y defectos. El año 2010 se inicia con la devaluación del bolívar, que demuestra que el teniente coronel golpista no supo administrar la riqueza, y en eso fue mucho peor que Carlos Andrés Pérez o Luis Herrera Campíns. Y con los apagones, que demuestran que ni siquiera supo invertir los recursos indispensables en infraestructura, a pesar de haber recibido por mor del petróleo recursos con los que jamás habría soñado ninguno de sus predecesores. Es un inútil, y debería renunciar ya a su cargo, para que el país no siga hundiéndose. O antes de que el país reviente con mil veces más fuerza que el reventón del “Caracazo”. Haití, un país paupérrimo que jamás ha tenido recursos materiales, ha recibido el tremendo castigo de un terremoto devastador. Venezuela, que ha recibido recursos materiales como ninguna otra nación vecina o cercana, ha padecido un terremoto peor: el de la incapacidad, la torpeza y la mala fe de un militar golpista y los suyos, que pretendió pasar por el primero de una nueva estirpe, pero en realidad ha sido el último de la vieja, y el peor de todos.
Eduardo: Excelente y tristemente cierto tu comentario sobre "el peor de todos(Chavez)". Lo que sigue es de un librito que pienso publicar en el 2010: "El caso es que las acciones del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela son las de un hombre a quien le “falla el coco”. Todos esos artículos escritos por médicos psiquiatras, por psicólogos y por reconocidos intelectuales venezolanos y extranjeros prueban claramente que “Chacumbele”(sobrenombre que le dio Petkoff recientemente) dejó de razonar, que ya no entiende ni su propio discurso pues lo contradice casi a diario." Quien deja de razonar deja de ser humano y se convierte en ESTUPIDO.Saludos, Gonzalo Palacios G.
Realmente no pienso que sea un estúpido ni que le patine el coco. Pienso que todo lo que han estado haciendo ha sido hecho con la conciencia bien clara y sabiendo exactamente qué esperar. Lo que está ocurriendo es que simplemente están desbaratando a Venezuela, reduciéndola a polvo para luego quién sabe si reconstruir alguna cosa. Están asegurándose un pueblo ignorante y dependiente, una clase media que medio sobrevive y no tiene tiempo ni fuerzas para buscar la vida como debe ser, una clase "alta" fugada a otros horizontes y una nueva clase poderosa, alimentada a costa de la sangre y el sudor de todos nosotros, pudiendo ejercer los caprichos más inverosímiles.
Mis puntos de vista:
Es evidente que usted, Eduardo Casanova, ve la historia desde un espejo distorsionado y corrupto. Será porque que no le conmueven los vientos de cambio en Latinoamérica o ha olvidado los despojos de los Gobiernos que usted ve como mejores a Chávez.
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