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DE REGRESO

04.09.07 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Opinión, Poesía

Estoy de regreso. Una semana y un día los pasé en “Potrero Perdido”, una finca ubicada en la parte más alta de Santa Rosa, en Mérida, a tiro de piedra de “Terrefinca” es espacio que fue y será mi hábitat en aquellos espacios montañosos. No hay en “Potrero Perdido”, lugar que revela la inteligencia de mis cuñados, Marcos y Marisol López, teléfono ni televisión, ni mucho menos Internet. La vida sigue el ritmo de la naturaleza, con la Sierra Nevada, que muy nevada estuvo en esos días, a la vista. Un solo día bajé a La Hechicera, a la Facultad de Ciencias de la ULA, que tiene su zona “Wi-fi”, abrí mi correo y pasé en vuelo rasante por los territorios que facilitó hace muchos años Norbert Wiener. Y no me sentí bien. De modo que rápidamente regresé a mis espacios de sueños y calma, donde recordé lo cantado por Fray Luis de León en su “Vida retirada”, que es la única vida que en realidad merece llamarse vida.

Hoy estoy de regreso. Y tendré que enfrentar de nuevo la realidad. Los abusos y las maldades de un Hugo Chávez, sus hordas y sus cómplices. La corrupción. La superficialidad que tanto les ha facilitado las cosas en un país que se ha suicidado poco a poco. Un país que se admira ante los bien organizados éxitos, por ejemplo, de las Orquestas Juveniles y de un joven Director de Orquesta que el régimen financia para que se diga que es una especie de Bruno Walter de nuestro tiempo. La fuerza de los petrodólares es tal, que Chávez puede imponer sus farsas y Abreu también. Caimanes del mismo caño. Lo único que vale es el dinero, Lo único que sirve es la apariencia. No importa el esfuerzo. No vale el trabajo. Lo fácil, lo superficial es lo que se impone. Y el país que se pudra.

Estoy de regreso, y no me importa seguir luchando, enfrentarme a todos ellos. Porque de joven aprendí que lo que cuenta en verdad es el trabajo, es el esfuerzo, es el ser auténtico. Sin importar que te caigan encima. Y sólo puede haber un descanso: la Vida Retirada, a la que hay que volver de vez en cuando. Siempre de regreso.

¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas y mortal cuidado?

¡Oh campo, oh monte, oh río!
¡Oh secreto seguro deleitoso!
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de quien la sangre ensalza o el dinero.

Despiértenme las aves
con su cantar süave no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
quien al ajeno abritrio está atenido.

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto.

Y como codiciosa
de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.

Y luego sosegada
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.

El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los árboles menea
con un manso ruïdo,
que del oro y del cetro pone olvido.

Ténganse su tesoro
los que de un flaco leño se confían:
no es mío ver al lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.

La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.

A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada
me baste, y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
en sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

4/9/2007

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8 comentarios

Comentario De: Rafael Díaz Casanova [Visitante] Correo electrónico
Rafael Díaz CasanovaDisfruto mucho tus escritos. Tu prosa alrededor de Mérida es evocadora. Tus versos, sin lugar a dudas tienen inspiración en los clásicos. Un abrazo,
Rafael
04.09.07 @ 10:53
Comentario De: antonieta madrid [Visitante]
antonieta madridAl “escritor” : EDUARDO CASANOVA:

Estoy sorprendido por la conducta de un venezolano: EDUARDO CASANOVA, que se autodenomina “Escritor”, “Critico Literario” “Defensor de la Cultura”, y tantas cosas mas, que le hacen pensar a un hombre común como yo, que está visitando una pagina de Internet DECENTE, INTERESANTE, PEDAGOGICA, producida por gente capacitada, noble, honrada, al servicio del país, dentro del marco de una verdadera MORAL y FILOSOFIA CRISTIANA.

Resulta que me encuentro, pisando y oliendo las más bajas miserias humanas. El mismo autor o dueño de la pagina: EDUARDO CASANOVA, me lleva a su mas oculto rincón psicológico, allá donde supuestamente trabajan sus musas literarias, en esa charcosa letrina inmunda, donde los gusanos se pelean por el mejor manjar, donde las moscas ponen sus huevos para mantener la especie. Allí moja también su pluma el escritor: EDUARDO CASANOVA, para hacer sus trazos, para divulgar sin ningún escrúpulo, y mancillar el nombre del ilustre economista y músico venezolano José Antonio Abreu, y la honra de las Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela; que es lo mismo que mancillar el corazón del pueblo y atentar contra la Gesta Civilizadora mas extraordinaria de Venezuela y de Latinoamérica.

En una inmunda prosa, el escritor se delata; quiere quitarle el merito al maestro Abreu, de ser el fundador de las Orquestas, ahora resulta que este desconocido escritor, fallido contador publico, saltimbanquis de la política, odiado y rechazado por su propia incapacidad intelectual; quiere en sus fantasías literarias, ser el fundador y director de la Asociación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

“AL ARBOL QUE DA FRUTOS ES AL QUE LE TIRAN PIEDRAS”, así reza un precepto bíblico. ¡Qué lastima que usted a los 70 años no haya logrado resolver su trauma psicológico de la infancia !

Por razones de higiene social hay que recoger estos enfermos mentales que andan sueltos en la calle y en la Internet, para meterlos donde deben estar.

En la misma pagina del referido escritor, que mantiene con un grupo de colegas colaboradores que tanto lo alaban por su “elevado pensamiento filosófico”, pero seguramente no lo apoyan en la miseria humana y en las visitas a su letrina mental privada; he encontrado , escritas en la Sección de “CARTAS”, por el propio “escritor” EDUARDO CASANOVA; la respuesta a la reprochable e injusta conducta de un señor que en ellas, se confiesa familiar y mejor amigo de un valioso venezolano: Federico Marquez Brandt, hijo del ilustre Trujillano Augusto Marquez Cañizalez, nieto del inolvidable pintor Federico Brandt. ¡Qué pena para la honorable familia Brandt !

Las afirmaciones del “escritor” EDUARDO CASANOVA, en sus “Cartas”, revelan sus profundos traumas de la infancia, su insatisfacción en la vida, sus perversas fantasías congénitas , los signos sicopáticos de su personalidad, y su incursión en la política para obtener lo que no había obtenido con su escaso talento.



CARTA Nº 1:

“Desde el momento en que nací empezaron para mí las consecuencias del azar”

“Por eso siempre me dijo que yo empecé a echar vainas (molestar) desde el mismo día en que nací…”

CARTA Nº 2:

“Cuando tenía seis o siete años escribí mi primera novela, llamada "Vida de gatos", o más que escribirla se la dicté a mi hermana Carlota Emilia, porque mi letra era pésima, ilegible, grotesca”.

“A los once años me convertí en un lector voraz, que a los catorce, gracias a los consejos de Julia Brandt de Márquez, la madre de mi mejor amigo, mi primo Federico Márquez, empecé a leer obras de verdadera calidad, especialmente de grandes novelistas franceses, como Roger Martin du Gard. En ese tiempo, luego de haber sido retirado casi con violencia del Colegio La Salle. Entré al Colegio Santiago de León de Caracas, que poco antes había sido fundado por Rafael Vegas, uno de los hombres más eminentes del siglo XX, y allí me hice muy amigo de Arturo Uslar Braun (a quien inicié en la música clásica), y sin proponérmelo, así recibí también de Arturo Uslar Pietri una notable orientación en cuento a lecturas, que me permitió, por ejemplo, conocer a Thomas Mann, a Jorge Luis Borges, a Miguel Ángel Asturias y muchos más. Y conocer personalmente a Alejo Carpentier. La vocación temprana, de esa manera, llegaba a lo infinito”.

CARTA Nº 3:

“Ahora que miro hacia atrás descubro algo sobre lo cual nunca me había detenido. Y es la casi absoluta ausencia de amigos en mi infancia. Prácticamente no recuerdo a nadie antes de los siete años”.

“A los nueve, poco más de un año después de habernos instalado en Caracas, conocí al que se convertiría en mi mejor amigo, Federico Márquez”

“Es más, no tenía la más leve idea de que mi padre tenía unos primos de apellido Brandt, hijos de un pintor excepcional, Federico Brandt, hijo de Julia Casanova Mendoza, que era hermana de mi bisabuelo”

CARTA Nº 4:

“Ese fue el caso de mi ingreso al Colegio Santiago de León de Caracas, fundado en 1950 el doctor Rafael Vegas, uno de los hombres más ilustres y eminentes de toda la historia de Venezuela. Psiquiatra, educador, o mejor dicho, educador que había sido psiquiatra y que se dedicó en cuerpo y alma a la formación de niños y jóvenes para provecho del país. Yo había pasado por no sé cuántos colegios, además de haber vivido durante mi infancia en Tinaquillo, en Barquisimeto, en Maracay, en Ciudad Bolívar y, finalmente, en Caracas, cuando entré al Santiago en 1953 a estudiar segundo año de bachillerato después de haber sido virtualmente expulsado del Colegio La Salle. Mi mejor amigo, mi primo Federico Márquez Brandt, estudiaba en el Santiago y Julia, su madre, que era la prima de mi padre más cercana a nosotros, fue la que se encargó de recomendar mi ingreso al Santiago, que en sus primeros años tenía mucho de colegio dedicado a "niños problema", a repitientes y expulsados de otras escuelas”.

“ Los científicos dirían que para salvarme, para evitar que me convirtiera en un delincuente o en un mentecato entré al Colegio Santiago de León de Caracas. Yo les respondo que fue al revés, que por haber entrado al Colegio Santiago de León no me convertí en delincuente ni en mentecato”

CARTA Nº 5:

“Pero también, de noche nos escapábamos, nos "robábamos" los automóviles de nuestros padres y aprendíamos a manejarlos rodando por las calles desiertas de Caracas”

CARTA Nº 8:

“En los días en que cayó la dictadura de Pérez Jiménez yo estudiaba (¡quién lo hubiera creído!) primer año de Administración Comercial y Contaduría en la Universidad Católica Andrés Bello”

“Así nació El Universitario, en el que trabajamos muchos estudiantes, entre ellos Carlos Julio Casanova, Santos Eduardo Escobar, Elmer Szabó, Juan Martín Echeverría, José Antonio Abreu y yo.”

CARTA Nº 10:

“Pero más importante fue lo que vivimos Natalia y yo. Para poder casarnos, además de conseguir un empleo que me permitiera seguir mis estudios, tuve que apelar a un truco que no estaba nada lejos de un auténtico fraude. Habíamos localizado en el pueblo de El Hatillo un pequeño apartamento, que era el piso inferior de una casa de tres pisos, y que nos venía como anillo al dedo. Pero no podíamos decirle a nadie que teníamos los planes que teníamos. Así que una tarde le presenté a mi desprevenida madre varios papeles que tenía que firmar, sólo que entre ellos había uno que no tenía que estar allí, y que firmó sin saber lo que firmaba. Era el contrato de arrendamiento, en el que ella aparecía como fiadora”

CARTA Nº 23:

“Ocurrió entonces que entró en mi vida uno de los personajes que más daño le puede hacer a un escritor: la política. Y entró por la puerta trasera, sin darme oportunidad a sacarla de la casa. Fui nombrado Director Civil y Político e Inspector General de Espectáculos Públicos de la Gobernación del Distrito Federal. Era Gobernador un amigo de mi infancia, Diego Arria, y Presidente de la República Carlos Andrés Pérez”

“En 1975, luego de muchas negociaciones, pude por fin salir de la Gobernación y regresar a la Cancillería, de donde nunca quise salir. Diego Arria se encargó de que me nombraran Embajador en Dinamarca, para lo cual di un auténtico salto de canguro, que no me hizo ningún bien.”

“Yo también viajé a Venezuela en 1978, pero seguía en el valle de mis propias tinieblas. En esas tinieblas escribí, en Maracay, una novela que preferiría no haber escrito, y en ellas estuve hasta 1984, cuando logré ver una claridad lejana y escribí "Las alegres campanas de la muerte", que, en el fondo, es una reiteración de todo lo que había escrito hasta entonces”


AMIGOS LECTORES, LEAN BIEN EL TEXTO DE LOS FRAGMENTOS DE LAS CARTAS DEL “ESCRITOR” EDUARDO CASANOVA, PARA QUE SAQUEN SUS PROPIAS CONCLUSIONES.




NOTA DE LITERANOVA: El texto que aparece con el nombre de la escritora Antonieta Madrid es obra de alguien que firma "José Briceño Bastidas", posiblemente falso. Sin comentarios.
25.10.08 @ 21:13
Comentario De: José Tomás Angola [Visitante]
José Tomás AngolaYo no sé qué es más patético, si este escrito lleno de rabia, ignorancia y anemia gramatical para sostener alguna lógica en su discurso, o que el "señor visitante" haya usurpado el nombre de una de las escritores más talentosas y sensibles que tiene nuestra narrativa. Por esas cosas de las paradojas humanas, resulta que además Antonieta es una gran amiga de Eduardo. Le pediría al "señor visitante" que no se valiera de un nombre tan precioso y elevado para soltar su sarta de improperios. Si tiene gónadas para atacar con vulgaridades, téngalas para firmar con su nombre. A menos que le avergûence tanto que quiera olvidarlo. Como dicen que dijo un querido escritor de cuyo nombre no quiero acordarme: Cosas "verdes", Sancho, que harán temblar las paredes. De paso, para ilustrar al "señor visitante", yo sí me leí el Quijote y esa mentada frase (ni la versión libérrima que hago) aparecen en el texto.
25.10.08 @ 22:04
Comentario De: Guillermo Casanova [Visitante]
Guillermo CasanovaSobre lo escrito por "Antonieta Madrid" o "José Briceño Bastidas" o un ser cobarde cuya única "habilidad" en la vida es esconderse para opinar estupideces... solamente resta citar a Einstein: "Sólo dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana... y no estoy seguro de lo primero."
26.10.08 @ 08:32
Comentario De: JOSE BRICEÑO BASTIDAS [Visitante]
JOSE BRICEÑO BASTIDASNo, señor Guillermo Casanova, “responsable de literanova”, e hijo del “escritor”. No, no, y no tengo nombre falso, soy José del Carmen Briceño Bastidas, trujillano como Augusto Marquez Cañizalez, trujillano como OSCAR SAMBRANO URDANETA, insigne miembro de la Junta Directiva de la Sociedad de Escritores de Venezuela. De allí saqué el nombre de la señora Madrid, para usar su coreo, porque a mi ya me habían borrado CINCO VECES mi participación en “LITERANOVA” . La prueba de que me han borrado los correos, la da el señor Guillermo, cuando me menciona, por mi verdadero nombre: JOSE BRICEÑO BASTIDAS . Aclaro, la señora escritora Madrid, no es la autora de mi justa protesta, mejor dicho de mi acción justiciera, que está en su primera fase, ella podrá ser amiga del “escritor” Eduardo Casanova, pero supongo que nunca podrá convalidar sus ofensas y sus truculencias materializadas en un lenguaje que ya sabemos de donde procede.

No me explico como este señor “escritor” Eduardo Casanova, forma parte de la Directiva de la Asociación de Escritores de Venezuela, al lado de honorables venezolanos como mi paisano OSCAR SAMBRANO URDANETA.

Me da mucha lastima, que el señor José Tomás Angola, intervenga para defender los atropellos cometidos por EDUARDO CASANOVA, en contra de la dignidad de las personas. Señor, no se meta usted en donde no lo están llamando, no se meta con mi mensaje justiciero, ni con su contenido, ni con mi gramática, pues no soy escritor, ni filosofo; pero no aprendí a leer y a escribir para ofender y mancillar a la niñez y juventud venezolana, que marcha adelante con el maestro José Antonio Abreu, en la búsqueda de los mejores destinos para la patria.

Usted señor Angola , mas bien debería intervenir para solicitar sean borrados a tiempo, de esa pagina donde usted participa, todos los ataques contra la única institución cultural que en esta Venezuela ha podido sobrevivir, y que en el mundo lleva adelante una extraordinaria obra social.

“Escritor” EDUARDO CASANOVA, le pido una cita personal, para que vea quien le habla, para que no esté pensando que me oculto detrás de una pagina de Internet como usted; donde enmascara su verdadera condición política, dentro del digno oficio de escritor.

La única manera de poder acceder a la página fue a través de un correo que encontré en la Asociación de Escritores de Venezuela. Pido disculpas a la señora Madrid.

Aquí les pongo la CARTA Nº 25, publicada por EDUARDO CASANOVA en su blog,
Para que saquen sus propias conclusiones en relación con la HONRADEZ puesta de manifiesto por él ante los entes privados y públicos, en la cual se jacta de haber cobrado varias veces un trabajo a una misma institución: BANCO DE VENEZUELA; y luego haber hecho uso del mismo trabajo, para lucrarse como si se tratara de una vulgar cantera minera.



CARTA Nº 25:

“Queridos amigos:
Ocurrió entonces que recibí, a comienzos de 1992, una llamada de unos amigos que trabajaban en el Banco de Venezuela: Álvaro Benavides, Esperanza Márquez y Roberto Todd. Me informaron que habían decidido contratarme para hacer un libro de lujo, dedicado a contar todo lo que se pudiera de la manzana en donde está la sede del Banco y todas las que la rodean. Y en verdad, en las esquinas caraqueñas de Principal, Torre, Madrices, Monjas, Gradillas, San Jacinto, San Francisco, Sociedad y Traposos, que son esas nueve esquinas, ocurrieron tantas cosas, o se pueden relacionar con tantos hechos, que se puede contar casi toda la historia de Venezuela. Yo tenía mucho material y una gran biblioteca, pero busqué la ayuda de José Rivas-Rivas, que me preparó una muy completa bibliografía, que yo casi dupliqué poco después. Y después de firmar un contrato (redactado por mí) en el que se fijaban los plazos de entrega, cesión de derechos y, especialmente, el de publicación, así como mis honorarios por derechos de autor, emprendí la tarea, en jornadas de nueve y diez horas diarias, siete días a la semana, hasta que completé una primera versión, que sin solución de continuidad revisé y corregía hasta completar la obra. Paralelamente, el Banco contrató a un excelente fotógrafo, Luis Brito, para ilustrar el libro, y uno de los mejores diseñadores gráficos del país, Pedro Calzadilla, para que creara el libro-objeto, así como a Alberto Márquez para la revisión y corrección de los textos. Era un libro de lujo.
Pero el Banco entró en crisis y tanto mis amigos como la junta directiva que me contrató, presidida por mi pariente Carlos Alberto Bernárdez, salieron de la institución, y la junta directiva que sustituyó a la saliente no se caracterizaba precisamente por su eficiencia. Tanto, que aun habiendo pagado una fortuna en derechos de autor y honorarios de todos los que intervinieron en la elaboración del libro, no lo editaron dentro del plazo previsto. Cuando me llamaron de nuevo porque querían sacarlo a la luz, les pedí que me pagaran de nuevo y esperaran algún tiempo para hacer correcciones y agregados, y así se convino. Pero insistieron en que eliminara unos párrafos en los que agradecía a mis tres amigos y a la junta anterior su confianza en mí, a lo cual me negué. De modo que de nuevo el Banco perdió el tranvía. Pero perdió mucho más, pues la ineficiencia no se demostró sólo en lo relativo a mi obra, sino en tal grado que el gobierno debió intervenirlo. Así perdieron los directivos sus cargos y los accionistas todo su dinero. Fue un desastre. Posteriormente el Banco fue comprado por el Grupo Santander, de España, y hubo un tercer intento de editar mi libro, que no quedó en nada. Dos veces me habían pagado los derechos de autor, y dos veces se había frustrado la edición, y para colmo de aquel proceso yo adquirí un material estupendo, suficiente para sacar de aquella cantera cuatro o cinco libros, que fue lo que hice. El primero fue una novela, "El señor de la montaña", de la que hablaremos más tarde. El segundo, un libro sobre el tiempo de Simón Bolívar, llamado "En los días de Bolívar", editado por la Universidad Metropolitana y del cual también hablaremos más tarde. Pero sobre este último hay algo digno de entrar en el libro de récords de Guiness: y es que quien aportó los fondos para pagarme los derechos de autor fue ¡el Banco de Venezuela!... De manera que el mismo Banco pagó tres veces por un libro que no salió nunca, o que saldría fraccionado, y gracias a esa casi involuntaria generosidad empresarial yo armé una auténtica cantera de la que he estado sacando magníficas piedras para hacer, no esculturas, sino conjuntos escultóricos dignos de la antigua Grecia.
Salve, amigos”.
26.10.08 @ 09:11
Eduardo Casanova SucreNo hay más nada que decir. Quien es capaz de utilizar, sin permiso, el nombre de una persona honorable para insultar a otra persona, no merece el más mínimo respeto ni la más mínima atención. Yo debo reconocer que quizás reaccioné con demasiada vehemencia al ver que los señores Abreu y Dudamel se convertían en cómplices de Chávez ante el abusivo cierre de RCTV, y más aún cuando el señor Abreu entregó las orquestas a un plan llamado "Misión Música", otra de las iniciativas demagógicas del régimen. Pero eso se puede discutir sin necesidad de insultos ni de bajezas. No es cierto que se haya borrado el pasquín del personaje de marras cinco veces. Lo borré, personalmente, dos veces, y volveré a borrarlo cada vez que aparezca, porque no estoy dispuesto a tolerar insultos ni groserías en este espacio.
26.10.08 @ 09:40
Comentario De: Guillermo Casanova [Visitante]
Guillermo CasanovaSeñor JOSE BRICEÑO BASTIDAS:

Solamente al ser descubierto dio la cara, eso no lo hace menos cobarde. Aún así no estoy seguro de que sea quien dice ser.
La cobardía está también en su ataque desproporcionado y canalla hacia la persona y no las ideas de la persona. Más cuando usted no conoce a la persona que ataca mientras que la persona atacada escribe, con base, lo que escribe sobre un tema (Abreu), que sí conoce muy bien.
Usted escudriña en la historia de mi Padre y trata de convertir su biografía en elementos para descalificarlo; cosa que no logra, sino que aumenta el prestigio de el ESCRITOR, Eduardo Casanova.
Cuando no se tienen ideas, como usted lo demuestra en sus ataques, sino que se utiliza la bajeza, la cobardía, el insulto personal, lo atacado queda enaltecido y el atacante queda como lo que es; la canalla.
Eduardo Casanova ES un ESCRITOR, un HUMANISTA, una persona excesivamente HONESTA, INTELIGENTE, CULTA, VALIENTE, con IDEAS PROPIAS... una persona que merece admiración y respeto.
¿Pero quién es usted? ¿Qué méritos tiene usted para decidir si una persona es un escritor o no? Con su aparente falta de ideas, gramática, ortografía y tal vez más... me temo que usted no es nadie para juzgar lo que es o no literatura y menos si se es o no escritor.
Si a usted no le gusta el escritor Eduardo Casanova, ¡no lo lea!
Si admira a Abreu, siga sus pasos, disfrute sus conciertos...
Pero no vuelva acá a insultar y a no aportar nada positivo a las ideas con las que no concuerda.
¡Continúe su vida! ¡Ignore a mi Padre! Vaya con Dios, o con el Diablo si así lo prefiere. Pero pruebe su falta de ideas en otros lugares... en este blog usted no hace ninguna falta.

Saludos,

Guillermo, hijo del Escritor Eduardo Casanova
26.10.08 @ 10:48
Comentario De: Richard Paez [Visitante]
Richard PaezAl señor JOSE BRICEÑO BASTIDAS:
Ustede lo que necesita es ayuda psiquiátrica.
26.10.08 @ 18:28
de Eduardo Casanova

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