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Diego Arria escribe sobre el Muro de Berlín, pero en realidad se refiere a nosotros, a nuestra realidad, a nuestro porvenir. Su mensaje es claramente optimista: la caída del Muro de Berlín no fue anticipada por nadie, ni nadie sabe quiénes la provocaron, porque fue un hecho natural, espontáneo, no dirigido por líderes providenciales ni por políticos de fuste, sino por hombres y mujeres que empujaron todos en el mismo sentido sin hacerse demasiadas preguntas. Estaban todos hartos de los abusos de los poderosos, de las locuras y atrasos de los comunistas, y decidieron acabar con esa situación injusta y negativa. Y lo lograron. Los comunistas tenían el poder, tenían el respaldo de la poderosa Unión Soviética, que podría aplastarlos como lo hicieron con los checos en 1968, tenían las armas, tenían a los militares y a los policías, tenías a la ”Stassi”, poderosa policía secreta que pretendía controlar y dominar a todos y cada uno de los alemanes orientales, pero los alemanes orientales tenían la razón y la voluntad de acabar con aquella opresión. Y lo consiguieron. Dice Diego “En mis viajes por Venezuela, conversando con gente de diferentes ocupaciones y niveles económicos, he constatado la impotencia que sienten ante la situación que vive el país y que los mantiene sumidos en un estado de resignación, al extremo que consideran imposible ponerle fin a la tragedia que representa la continuidad del régimen de Hugo Chávez, que está destruyendo a Venezuela. (…) Entre muchas otras razones me dicen: “Chávez tiene comprados a los militares. Dispone sin controles de la caja de Pdvsa y del tesoro nacional para comprar complicidades tanto dentro como fuera del país, y tiene a los agentes de inteligencia cubanos que nos espían”. (…) Lamentablemente todo esto es bastante cierto y refleja la realidad creada por un jefe de Estado que ha sentenciado a muerte el futuro de los venezolanos, sobre todo el de los más débiles: los jóvenes y los pobres. He traído a cuenta las lecciones que se derivan de lo que ocurrió en Alemania hace 20 años porque después de casi once años del régimen autocrático y militarista sólo la renuncia del jefe del Estado puede prevenir el equivalente a la caída del Muro de Berlín.” Y remata afirmando algo que sólo con mala fe se podría discutir: no se necesitan grandes líderes ni personalidades dominantes para lograr la derrota de Chávez y los suyos, tal como no se necesitaron para tumbar el Muro de Berlín y acabar con la abusiva dictadura comunista que aplastaba a los habitantes de Alemania Oriental. Es más que suficiente con que dejemos el pesimismo y nos llevemos por delante a los que se oponen a la libertad y la democracia, que no son sólo los chavistas, sino también los egoístas que pretenden pescar en río revuelto. Y remata Diego son estas palabras: “Al iniciarse el año 2010, me permito insistir en que el poder de los ciudadanos no requiere necesariamente de líderes, ni necesita pedir permiso a nadie para movilizarse, y, como hemos visto, incluso en circunstancias más difíciles que las nuestras, es imparable. (…) Así como la canción de nuestro Simón Díaz dice: ‘Quererse no tiene horario ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan’, tampoco los acontecimientos de transformación social lo tienen. Simplemente suceden cuando menos se esperan. Sólo requiere de la participación de ciudadanos comprometidos en recuperar sus libertades y derechos pisoteados por un régimen unipersonal, despótico y militarizado. No tenemos mucho tiempo. Aprendamos de los héroes anónimos que tumbaron el Muro de Berlín.” Amén.
El artìculo es excelente, y se aplica a cualquier regiòn. Mis respetos.
Increíble e interesante, amigo Gaucho. Debería mentenerse viva la imagen del muro para que no se repitan monstruosidades como la que Chávez pretende imponer a los venezolanos. Gracias, muchas gracias, por sus acertados comentarios.
El análisis que hace Eduardo Casanova del planteamiento de diego Arria es muy acertado. La historia lo demuestra y nos dice que las situaciones sociales a lo largo del tiempo se resuelven cuando se presenta la crisis, y ya la crisis la tenemos aquí.
Me complace ver que la tesis que vengo sosteniendo encuentra más apoyo. No será un golpe ni será producto de estrategias "oposicionistas". Simplemente su mismo pueblo le dirá "hasta aquí te trajo el río".
Diego Arria, es un conocedor de la política exterior, y eso demuestra, que la cuarta república con la laman, tenian buenos servidores públicos, bien preparados, ni comparables a los de la 5ta que algunos no son ni bachiburros de la República. Con respecto a ese hecho histórico, eso es lo que veremos en Venezuela, ya se estan tejiendo las redes sociales del descontento hay criticas por todos lados y con razón, este nuestro país se está despedazando por todas sus esquinas. Seguro habra violencia y muerte porque este señor sembró odios ¨¡¡¡¡ Cria cuervos y te sacaran los ojos
Total empatìa con su artìculo, veo que somos varios los que entendimos, defendemos y apoyamos el entusiasmo, el ànimo y la esperanza que Arria quiere transmitir en su escrito. Deben valorarse como certeras las palabras de Diego Arria cuando dice: “…no se necesitan grandes lìderes ni personalidades dominantes…” “…me permito insistir el poder de los ciudadanos no requiere necesariamente de líderes, ni necesita pedir permiso a nadie para movilizarse…”. Excelente paralelismo creado por Arria en su artìculo El Muro de Berlìn. Transmite aliento para la uniòn de un pueblo y unidos acabar con el yugo militar que nos gobierna. Casanova termino mi comentario con su Decreto. Amèn.
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