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Ha muerto Rafael Caldera. Fue, junto con Rómulo Betancourt y Jóvito Villalba, una de las columnas basales de la democracia venezolana. Dos veces ganó en elecciones el derecho a ser Presidente de Venezuela. Para sus admiradores fue un gran hombre, para sus detractores no. Pero, al fin y al cabo, cuando en plena juventud y en tiempos muy complejos decidió ser político, eligió un camino nada fácil en el que no es difícil recibir todo tipo de insultos. Lo extraño de su caso es que, aun cuando fue el primer Presidente que no sustituyó a un compañero de partido, y durante diez años –en períodos distintos y separados– fue el jefe del Ejecutivo venezolano, parecería que sobre su larga y compleja historia política lo que más importa a la mayoría de los venezolanos es que haya otorgado el perdón a los golpistas de 1992, que tantos daños le han hecho al país. La defensa que de él hace su hijo Andrés es válida: Caldera puede haberle dado la libertad a Chávez, pero no lo hizo Presidente, ergo la culpa no es suya, sino de la mayoría de los venezolanos. Eso se discutirá por décadas y probablemente nadie convencerá a nadie de que cambie de opinión. Yo, en lo personal, prefiero recordarlo como un hombre que contribuyó como pocos al establecimiento de la democracia en nuestro país, o, mejor aún, como un padre de familia, como un hombre de grata conversación, con quien pude hablar más de una vez aun cuando sabíamos que no compartíamos ideas políticas. Que con su esposa, mujer amabilísima y cercana a la familia de mi mujer, fue a visitarnos a Dinamarca en donde pasamos ratos muy agradables. Y que, en el peor de los casos, merece el perdón de todos los venezolanos de buena fe.
Comparto esta reflexión de Eduardo Casanova acerca de nuestro amigo Rafael Caldera. fue un hombre íntegro en lo moral y en la actitud ética ciudadana. Culto y respetuoso, profesor universitario de excelente desempeño.
Queridos amigos y compatriotas:
Comparto plenamente las impresiones acerca de extraordinaria personalidad del Dr. Caldera, mi antiguo y sabio profesor de Derecho del Trabajo en la UCV. Creo que el sobreseimiento al Teniente golpista Chavez fue un error en la estrategia política, y quizá no recordó la teoría de Lombrosso acerca de las características del Delincuente Nato, presentes en el rostro del golpista. De todas formas, su memoria será honrada. José G. Sarmiento.
Por diversas circunstancias parte de mi formación política la hice en Venezuela , Chile, Italia y Alemania ,lo que me ha permitido apreciar diversas formas de pensar y de hacr la politica. Recuerdo que en el IFEDEC (que aunque transformado aun perdura) el pensamiento de Caldera signaba una forma muy venezolana de entender la Democracia Cristiana , no necesariamente cifrada en un quehacer mas socialista ( Democracia Cristiana en Chile, con Frei ) ,ni de alianzas al estilo de Calderón Guardia en la época de los 40 en mi Costa Rica (quien para lograr la promulgación de las Garantías Sociales que aun sostienen nuestra democracia) debió pactar con la Iglesia y el marxismo criollo.
Ansichten eines Bürgers.
Opiniones de un ciudadano son las que estimula esta avalancha –tradicional con los fallecidos-de póstumos elogios y opiniones benignas de todos los izquierdistas genuinos y de los espurios, que en mal momento vieron en el desaparecido doble ex presidente, el rescate del país, sobre quien al parafrasear el título de una famosa obra de Heinrich Böll, acerado crítico de la sociedad alemana, hacemos un minúsculo análisis opinando para intentar el equilibrio, sobre la percepción de una gestión pública de muchos aciertos, pero numerosas pifias del admirador de esa cultura y de Adenauer, con quien se comparaba, al menos en la provecta edad y ambiciones políticas análogas.
El ex presidente fundó un partido político exitoso, con 4 décadas de progreso, pero contribuyó brillantemente a su casi eliminación, sin haberse arrepentido ni regresado a él; sin embargo, recibe ahora el homenaje póstumo de sus actuales dirigentes.
El autoritarismo del que tanta gala hizo siempre, expuesto en sus gestiones de cierre de la UCV; reiteración en la escogencia de la autoridad caduca del IVIC contra la voluntad mayoritaria de sus miembros calificados; la boutade de la detención temporal de un inocente astrólogo “predictor”, etc.; y para culminar, el ex abrupto político-social y moral del sobreseimiento de los culpables de la muerte de inocentes por quienes nadie pagará, sin que nunca en vida llegara a reconocer responsabilidad , sino al contrario, por sí mismo y por personas interpuestas, pretendiera vanamente justificar esa acción.
Su inteligencia, alto nivel cultural, regia formación política, honestidad personal y otras virtudes, de poco sirvieron entonces, ni servirán en estos momentos de sufrimiento nacional, siendo todos ellos causa eficiente de éste, por sus postreras e infelices decisiones políticas, que inesperadamente comenzaron ya ¡ pasadas menos de 24 horas del 4 de febrero de 1992! con su discurso “atenuador”.
Niño Jesús, ayúdanos a superar esta hora. ( 24/12/2009).
Esta nota contradice los anteriores comentarios hasta ahora. Medítese la falacia de que todas las responsabilidades sean iguales; digamos, las de un Aristóbulo y las de un Rafael Antonio, o las de un marginal socioeconómico. Lo son?. 
Apreciado Doctor Arias: Tiene usted mucha razón. Aun cuando la capacidad de perdón es la verdadera medida de la nobleza del alma. Pero es bueno que sepamos que no es nuestra opinión la que va a decidir sobre Caldera ni sobre ningún otro gobernante, sino el juicio de la Historia, que es inevitable. Yo, como digo en mi artículo, prefiero no emitir opinión de fondo, sino quedarme con los recuerdos más o menos gratos, como los que tengo de Rómulo Betancourt y de Raúl Leoni, mucho más cercanos, o de Carlos Andrés Pérez o de Luis Herrera Campíns. No así de Jaime Lusinchi, con quien crucé muy pocas palabras. Lo prefiero a verme en un espejo y decirme que he sido reprobado en el examen final de nobleza de alma. Pero, permítame insistir: creo que hubiera suscrito su nota sin dolor de mi alma.
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