Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Las mujeres toman la palabra | En la orilla del silencio » |
Viernes 11 de julio de 2008. Encuentro de los presidentes de Venezuela y Colombia. Los partidarios de Chávez proclaman que Chávez se va a comer a Uribe, porque es el líder continental, y hasta mundial, el del Socialismo del Siglo XXI. La oposición, en cambio, piensa que Uribe se va a comer vivo a Chávez, porque Uribe es un verdadero estadista y Chávez un chafarote sin formación alguna. Y en realidad, Uribe tiene varios títulos universitarios y una importante formación académica, pero, además, su carrera política es impresionante. Mientras que Chávez apenas fue un mediocre oficial del ejército, que en toda su vida sólo administró una cantina y lo hizo muy mal. ¿Por qué Colombia se da el lujo de tener un verdadero estadista al frente del gobierno y Venezuela tiene a un improvisado que lo único que ha podido demostrar es su incompetencia? ¿Hay tanta diferencia entre la educación de los venezolanos y la de los colombianos? Desgraciadamente, parece que sí. Y vamos a necesitar mucho tiempo para corregir esa realidad, que ya tiene demasiado tiempo de existencia. Es posible que se haya iniciado en tiempo del famoso Trienio Adeco, o por lo menos así me lo dijo con algún énfasis en 1958 el doctor Rafael Vegas, el más importante de los educadores que ha tenido el país y el mejor Ministro de Educación de Venezuela. Poco después de la caída de Pérez Jiménez me dijo que por las ideas equivocadas de Luis Beltrán Prieto, se escogió el camino de la cantidad en vez del de la calidad que él, Rafael Vegas, había logrado imponer cuando fue Ministro, y que la calidad puede expandirse y convertirse en cantidad, pero la cantidad no puede convertirse en calidad. Prieto, en su opinión, forzó la barra y se orientó a producir malos maestros y pésimos profesores en cantidades industriales, cuando era suficiente esperar a que los buenos maestros y buenos profesores salidos de las instituciones creadas por los gobiernos de López Contreras y Medina Angarita formaran otros buenos maestros y buenos profesores, que a su vez seguirían formando buenos maestros y buenos profesores hasta llegar al último rincón del país. Desgraciadamente, la dictadura, que el Doctor Vegas relacionaba mucho con los adecos, a pesar de los odios mellizales que entre ellos se desarrollaron a raíz del derrocamiento de Rómulo Gallegos en 1948, lejos de corregir el mal, lo acentuó, y con eso se condenó a Venezuela a un porvenir nada halagüeño. No digo que eso sea indiscutible, pero lo que ha pasado en Venezuela desde entonces, bien puede ser la demostración de que el Doctor Vegas tenía la razón. ¿Podremos, en lo futuro, corregir esa realidad? De eso puede depender, trágicamente, el porvenir del país.
Has tocado, justamente, el detalle: sin educación la democracia es libertinaje, es decir, abundancia de derechos SIN deberes. Es exactamente la preponderancia de la cantidad sobre la calidad lo que más nos ha perjudicado. No dejo de recordar una caricatura de Mafalda en la que ésta señalaba "¡Cuántas veces lo urgente nos quita el tiempo de lo importante!". Es muy fácil complacer (o tratar de complacer) a todos y muy difícil tomar medidas impopulares pero necesarias para la supervivencia de un país...
Eduardo:
Eduardo,
Muchísimas gracias, Lidia, por tu oportuna y estimulante comentario, que aprecio en todo su (y tu) valor.
Aprovechando toda esa bulla del bicentenario de la independencia deberíamos, creo yo, ahondar en razones para elogiar y estrechar lazos, superando toda la retórica divisionista y guerrerista...ustedes, ¿que opinan? 
Estoy absolutamente de acuerdo. Colombia y Venezuela, Venezuela y Colombia, no sólo son países vecinos, sino complementarios, y habitados por gentes que deben ser y estar siempre unidas, no sólo por la historia, sino por la realidad. Todo venezolano debe respetar y querer a Colombia. Siempre.
Comentarios recientes