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Con motivo de la decisión del teniente coronel Chávez Frías de poner la bandera de Cuba en el Panteón Nacional, agravada por la presencia en el Panteón de un conocido asesino cubano, circula por Internet una lista los catorce jóvenes oficiales asesinados por guerrilleros financiados y alentados por el régimen cubano, trece de ellos en la década de 1960 y uno en el coletazo de aquella locura, en la década de 1980. La lista es la siguiente:
1.- Teniente (Ej) Leonel Ramón Tapia (22/04/65)
2.- Teniente (Ej) Abelardo Estrada Vale (26/04/65)
3.- Teniente (Ej) Rafael Medina Hernández (17/06/65)
4.- Teniente (Ej) Lino Iribarren Forzán (19/10/65)
5.- Teniente (Ej) Félix Álvarez (13/03/66)
6.- Teniente de Navío Miguel Ponce Lugo (16/10/66)
7.- Teniente (GN) Juan Bautista León (25/02/67)
8.- Teniente (Ej) Ricardo Sandoval Reverón (08/06/68)
9.- Teniente (GN) Andrés Moreno Uribe (12/11/68)
10.- Teniente (Ej) Abdón Aguilar Valdivieso (16/12/68)
11.- Teniente (Ej) Rogelio Simeón Rodriguez
12.- Teniente (Ej) Luis R. Diaz Ruiz (02/02/69)
13.- Subteniente (Ej) Alberto Verde Graterol (24/09/69)
14.- Teniente (Ej) Jesús Ávila Paolini (04/10/83)
Llama poderosamente la atención el identificado con el N° 13, que murió en una emboscada en la carretera Anaco-Aragua de Barcelona, no por nada especial de aquel momento trágico, sino porque su hermano es el General de División (Ej) Nelson Benito Verde Graterol, Jefe del Estado Mayor Conjunto, tercer hombre en la jerarquía militar y responsable del establecimiento oficial de la Doctrina Militar de la Doctrina de la Guerra Asimétrica en la FAN.
¿La moral, la decencia y el honor de las Fuerzas Armadas venezolanas se han perdido al extremo de permitir lo que han permitido, y de que un hombre haya olvidado quiénes mataron a su hermano? Poderosos caballero es don dinero…
Eduardo: No es siquiera culpa del dinero; es peor. Es como cuando en tiempos de Gómez los oficiales veían en sus cuarteles los castigos salvajes a soldados y maestranzas, donde éstos perdían los testículos bajo el rejo de castigo, como si se tratara de animales. Se les amarraban los pulgares con un mecatillo por detrás de la comba de las rodillas y se les llenaba el cuerpo de máuseres hasta reventar; de esa forma las nalgas ofrecían antes que nada los testículos al verdugo, que, con una verga de toro secada y timbrada con una baqueta de fusil, se hacía flexible y lacerante. Entonces empezaba el castigo castrante que todos los oficiales presenciaban culpables porque sabían que no había regreso para la hombría del pobre desgraciado, cuyo pecado no pasaba a veces de robar una escudilla de sopa merecida o haber dejado de cepillar al alazano del General. De allí les viene la cobardía, trocada en complicidad burlona, oportunismo y cinismo, a estos amancebados de nuestras escuelas militares. Los únicos profesionales que el Estado mantiene desde que estudian sin importar su resultado y ese resultado se ha cabroneado siempre para no perder lacayos de sus jueces. Sólo conocemos excepciones que no llegan a superar la media. La mayor culpa de nuestra mejor temporada, porque eso fue, una pasajera temporada civilizada, inscrita en el pergamino arrugado de nuestra trayectoria nacional - para qué llamarla patria - de los 40 años del Puntofijismo, con mayúscula, es no haber democratizado a nuestros militares. Ya lo decía Unamuno: "Más fácil es militarizar un civil, que civilizar a un militar". Mi padre fue un egresado de la Escuela Militar que pagó su juventud con torturas: 8 años de Rotunda y 9 de exilio; porque creyó tardíamente que los militares como él tenían honra y no hambre de mesada. Qué vaina de País el nuestro. Ese cubano que ayer profanó nuestro Panteón es el responsable de todos esos jóvenes oficiales muertos, en compañía de anónimos soldaditos que se fajaron por su orgullo y sus jefes. Hoy los traiciona el más traidor que haya parido esta tierra de injusticias y opulencias. Hugo Chávez es una vergüenza histórica. Es un cobarde como no hemos conocido en nuestra historia. Su semblanza se acerca al panameño Noriega, que en nombre de la Panamá se dedicó al tráfico de drogas, hombres, mujeres y niños. Nos insisten en que es un genio del micrófono y por ello se lo merece todo. Es la tesis de "Petroleo Crudo", aquel bandido que como logró escapar, a fuerza de capacidad física, no moral, a nado de la cárcel de la isla del burro, en el lago de Valencia, la prensa lo convirtió en héroe nacional, y Medina lo tuvo que recibir en audiencia en Miraflores.
¿Perdonar lo largo? ¡Agradecer lo largo! Para mí es un orgullo ser amigo de Luis Betancourt Oteyza, hijo del Teniente Pedro Betancourt Grillet, que no en vano es descendiente directo de un Betancourt Sucre, sobrino de Antonio José de Sucre, verdadero héroe, hombre sin ambiciones malsanas que le dio a la palabra "militar" un sentido que más nunca ha podido tener. De él fue el triunfo de Abel, la antítesis del triunfo de Caín.
¡cuán hermoso, instructivo y real ese diálogo!
Muchísimas gracias, Mario, por convertir el diálogo en triálogo. No todo se ha perdido en Venezuela.
Jesús E. Ávila Paolini falleció en 1982, gracias.
Corrijo, efectivamente lamentablemente murio en el 82 y era capitán. slds
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