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Circula por Internet una de esas noticias anónimas en la que asegura que los verdaderos resultados del Referéndum de diciembre de 2007 habrían sido muy distintos a los que dio a conocer el CNE. En vez de un promedio de 50,88%, el “Sí” habría obtenido un 33,15%, y en vez de un promedio de 49,12%, el “No” se ubicaría en 66,85%, es decir, el “No”, el rechazo a Chávez, duplicaría al “Sí” de manera clara y evidente.
No tengo por qué creer que eso sea cierto, pero tampoco veo razones para tenerlo por una simple falsificación. La actitud de la señora Lucena cuando hizo el anuncio era de alguien que actúa con rabia, y quizás con una pistola apuntándole la cabeza para que no se equivoque. Y la actitud de Chávez era de furia incontenida, muy mal disimulada, de frustración en la que no había, como suele suceder con los derrotados, ni una pizca de depresión. Era más bien de quien tiene que morder el polvo obligado, a regañadientes, lo cual concuerda muy bien con quien quiso hacer un fraude y no se lo permitieron.
Si analizo fríamente las cifras, las del país y las de mi centro de votación, mi sospecha sobre un fraude aumentan notablemente. En las presidenciales, Chávez obtuvo un 60,84% frente a un 36,9% de Rosales a nivel nacional. En mi centro de votación, en Mérida, Chávez sacó 51,72% y Rosales 47,96%, es decir, la diferencia fe muy pequeña. En el Referéndum, el “No” aparece oficialmente con un 50,88% y el “Sí” con un 49,12% en Venezuela, y en mi centro, en los Chorros de Milla, el “No” apenas tiene un 51,72% y el “Si” figura con un 47,96%, la diferencia, aunque invertida, sigue siendo muy pequeña, demasiado pequeña, cuando no fue así a nivel nacional. No me cuadran las cifras. La variación no tiene relación alguna con lo que debe haber sido la realidad, y parecería que tiene razón el autor de la noticia anónima de Internet. Para que me cuadraran las cifras, la diferencia tendría que haber sido mucho mayor. Y yo sé que en el Referéndum hubo plena presencia de vigilantes de votos por la oposición, y que no fue así en las presidenciales. ¿Entonces?
Entonces parecería que, tal como lo dijimos antes del Referéndum, el fraude electoral sigue siendo el mismo de siempre: quitarles los votos a quienes no tengan quienes los defiendan. Y en el Referéndum no pudieron hacerlo. Trataron de hacerlo, pero no pudieron, y entre Baduel y la mayoría de los oficiales de las Fuerzas Armadas amenazaron a Chávez con un golpe si pretendía completar su fraude. Pero negociaron e inventaron unas cifras, que fueron las dadas a conocer por Lucena. No han podido hasta ahora adaptarlas a la realidad, y por eso no hay aún cifras oficiales. Así fue el Fraude 2007. Para el 2008 la oposición tiene que reforzar aún más su vigilancia, especialmente en las zonas rurales y apartadas y en los barrios más escondidos. Y así no habrá fraude en el 2008 y se acercará cada día más el fin de la pesadilla.
Creo, Adelaida, que no ha sabido usted leer en propiedad lo que existe. La poesía que se publica en "Literanova" generalmente no es mía, sino de Carmen Cristina Wolf, Alberto Hernández, Alejo Urdaneta y otros amables colaboradores. De modo que, en su opinión, yo soy siempre el Mr. Hyde. Por fortuna, se trata de un Mr. Hyde que defiende la libertad, y la libertad ha sido siempre una condición necesaria para la buena poesía. Así lo prueban las realidades de la Rusia stalinista, la Alemania hitlerista y, por desgracia, la Cuba castrista. En un país sin libertad, la poesía se asfixia. Y tiene usted, gracias a los que hemos defendido a capa y espada la libertad en nuestro país, todo el derecho a leer o no leer mis trabajos. El día que la pierda, como quieren los gobernantes venezolanos de hoy, no habrá más "Literanova". Ni más poesía.
Gracias, Gonzalo. En realidad la candidez de la señora es admirable. Desde lejos cree de corazón saber más que los que estamos padeciendo lo que padecemos. La suya es una ceguera de colores pastel, pero lo que genera es lástima. Y eso no es bueno.
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