Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Astrea se pasea cantandito por Venezuela | Jesús Soto y el Cinetismo (Conceptos e historia, con opiniones del artista) » |
La agencia de noticias del gobierno le atribuye al Contralor General de la República unas declaraciones realmente incomprensibles. Cualquiera que conozca la realidad se queda en una pieza al leerlas. Afirmaría, como quien dice que el sol aparece en el este, que “En Venezuela, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, ha sido el gran aliado del Estado para el combate de la corrupción, de hecho se ha expresado numerosas veces de manera contundente en contra de este flagelo, por lo tanto ha habido una prédica constante por parte del Ejecutivo sobre este aspecto”. ¿No ha visto el Contralor el enriquecimiento de la familia Chávez? ¿No ha notado el cambio de status de los Chávez de Barinas? ¿No ha notado el cambio de estilo de vida del propio teniente coronel Chávez Frías? ¿No está enterado de lo que es Peculado de Uso? Es fácil escudarse detrás de la falsedad de que “A nosotros no nos mortifica, por ejemplo, la calificación que puedan hacer algunos organismos, como Transparencia Venezuela, creado en 1995, que ha descalificado al país por este tema de la corrupción, porque no es valoración técnica, sino de tipo político y refuerza su percepción con fuentes de la banca, el comercio e industrias, y sabemos que la mayor parte de los dueños de estos establecimientos tiene un enfrentamiento constante contra el Gobierno Nacional, entonces, nunca harán señalamientos positivos en este sentido”. Russián ignora olímpicamente todo lo que pueda acusar a un chavista, y exagera todo lo que pueda hacer sospechoso a un demócrata. Yo lo conocí en la década de 1970, cuando era el segundo del Contralor Municipal del Distrito Federal. Fui Director Civil y Político e Inspector General de Espectáculos, y de aquel ejercicio salí hasta más pobre que cuando entré, ergo nadie podría acusarme de haberme apropiado de un céntimo ni de haber cometido falta alguna. Lo aclaro para que nadie salga a decir que resuello por alguna herida. No tengo nada contra Russián en lo personal. Hasta ahora no había creído en su mala fe. Hasta ahora, porque después de esas declaraciones, si es que son ciertas, no puedo seguir creyéndolo simplemente incapaz. Quien desde ese cargo es capaz de decir lo que dicen que ha dicho, no actúa de buena fe. No es por incompetente por lo que no puede ver un elefante en el jardín de su casa, sino porque no quiere verlo. Sabíamos, sí, que actuó de mala fe al inhabilitar a Leopoldo López para que no pudiera competir en unas elecciones que con toda seguridad ganaría. Pero hay que aceptar que ese pecado es nada al lado de su propia confesión de culpa: No quiere investigar a los Chávez, o a Diosdado Cabello, de quienes tiene pruebas más que suficientes para proceder, no porque es incompetente sino porque no le da la gana. Y eso lo convertiría en cómplice. Algún día tendría que pagar, aunque se burle de eso porque ya su edad se lo permite. Su conciencia no se lo permitiría. Ni el desprecio que la gente recta y honesta. Bien lo dijo el maestro Ángel Rosenblat: las expresiones que usan la palabra “bolas” no se refieren a los testículos de los machos, sino, entre otras cosas, a la perfección de la esfera. Un loco de bola es un loco absoluto. Y Russián, si es cierto lo que le atribuye la agencia de noticias del gobierno, es un descarado absoluto, un jalabolas absoluto (y esa es otra expresión que nada tiene que ver con las gónadas). Ojalá que esas “declaraciones” sean una invención de los periodistas gobierneros. Es lo único que puedo desear de corazón.
Las BOLAS de Russian me tienes sin ningun cuidado, lo que me duele profundamente son LAS BOLAS DE TODOS NOSOTROS, la gran mayoria de GENTE DECENTE, HONESTA, HONORABLE de este ÚNICO PUEBLO VENEZOLANO.
Comentarios recientes