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Creo que nunca en mi vida había visto una muestra tan brutal de cobardía como la que dio públicamente un coronelito de la Guardia Nacional Bolivariana de apellido Benavides. Y el presidente, el teniente coronel Chávez Frías, no solamente lo felicitó, sino que lo condecoró. Esa actitud soberbia me recordó la de Pérez Jiménez el 31 de diciembre de 1957, apenas tres semanas antes de caer, cuando su discurso de fin de año estuvo lleno de retos y desprecio a sus opositores. Yo acababa de cumplir dieciocho años y fue tal mi furia que mis parientes se preocuparon y me pidieron que disimulara, porque el hombre estaba atornillado, tenía el apoyo de las fuerzas armadas y de buena parte de la sociedad civil. Yo les respondí que estaban muy equivocados, que los militares disimulaban, pero tenían parientes y amigos que manifestaban la misma indignación que yo, y pronto se vería que ese apoyo era ficticio. En la madrugada del 1° de enero, es decir, pocas horas después, hubo un primer alzamiento militar, y el 23 de enero en la madrugada, el dictador salió a la carrera, dejó tras de sí un maletín lleno de pruebas de sus delitos, y huyó hacia la República Dominicana. Pérez Jiménez sabía muy bien que estaba caído, y por eso actuaba con soberbia y con furia. Hoy en día todas las encuestas demuestran que el teniente coronel Chávez Frías va camino al desastre. La más reciente, la de CECA, revela que el 76% de los electores que votaron por él, están arrepentidos. Y lo que es más importante, que en la clase socioeconómica “E”, la que hasta ahora se consideraba su bastión, el 69,9% de los que votaron por él están arrepentidos, no van a votar por él nunca más. También revela entre otras cosas que un 73% de la población rechaza el cierre de emisoras de radio y TV. Que, con la excepción de Henry Falcón, de Lara, todos los gobernadores y alcaldes rojos rojitos han perdido sustancialmente apoyo de la población, en especial Díaz Orellana, de Mérida, Tarek Saab de Anzoátegui y Jorge Rodríguez, de Libertador en Caracas, en tanto que de los de la oposición solamente han perdido apoyo Miriam Do Nascimento, la de El Hatillo, y Salas Feo, el de Carabobo, en tanto que Pablo Pérez, Blyde, Ocariz, Capriles, Ledezma, Pérez Vivas y Graterón, en ese orden, han ganado sustancialmente apoyo de los que no votaron por ellos. Todo eso lo sabe muy bien el teniente coronel Chávez Frías, que está muy bien enterado de que se acabó su magia. La realidad, implacable, ha acabado por imponerse, y no le queda otro camino que la violencia, pero la violencia lo llevará inevitablemente al mismo final de Pérez Jiménez, o a uno peor. Por eso es capaz de abofetear a la mayoría de los venezolanos condecorando a un payaso, que mostró impúdicamente su cobardía en forma pública. Por eso actúa con violencia y hasta nos amenaza con una guerra. Es la soberbia del caído. Es el anuncio de su final. De su trágico final.
Ojalá sus recuerdos sean augurios para una vida mejor. Ojalá la historia sea cíclica también en este caso particular. Aunque Venezuela ya es otra, pues muchos nichos han cambiado de forma y de ocupante y esa gente difícilmente vaya a dejar el "cambur" tranquilamente, un cambio de fondo podría depurar en alguna medida el camino y así estaríamos listos para avanzar para mejor.
¡Que asi sea!!! Espero también que la lección de estos 10 larguísimos años haya sido asimilada profundamente por todos y cada uno de nosotros, es decir, por todos los estratos sociales. ¡No más mesías! pero también, atención, escucha, solidaridad y especial énfasis en la Educación y preparación para el trabajo para toda la población. Será responsabilidad de todos reencontrarnos como hermanos y trabajar juntos para que nuestro país resurja de la ruina en la que se encuentra sumergido.
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