Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Ocurre a diario | Emily Dickinson: existencia vivida en el poema » |
Un excelente amigo y pariente me hizo llegar un artículo firmado por Alan M. Dersowitz, titulado “Ex-President For Sale”, que empieza con una frase lapidaria: “Jimmy Carter hace más dinero con la venta de su integridad que con la venta de maní”. Concretamente se refiere a la aceptación por parte del tal Carter de una gran donación de dinero árabe, proveniente de una Fundación que practica abiertamente el antisemitismo. En seguida el articulista marca el contraste con la Universidad de Harvard, que también recibió dinero de la misma Fundación, pero ante la posición antisemita de los donantes, lo devolvió públicamente. La conclusión a la que llega Dersowitz es la misma a la que llegamos los venezolanos hace unos años: Jimmy Carter es deshonesto, acepta sobornos y dice lo que quien lo soborna quiere que diga. Así ocurrió con su “observación” de los fraudes electorales del gobierno del teniente coronel golpista Chávez Frías, avalados por la Fundación Carter, que nos condenaron a seguir padeciendo el desgobierno fascista que tanto ha dañado a Venezuela y a su pueblo. Pero tarde o temprano la verdad tenía que imponerse, y la deshonestidad de Jimmy Carter, uno de los peores presidentes que ha tenido Estados Unidos a lo largo de su historia, se ha convertido en un hecho público y notorio, tal como la de Isaías Rodríguez y la de todo el que tenga alguna relación directa o indirecta con el teniente coronel fascista que, desde que Carter avaló su fraude, ha mantenido su mando sobre los venezolanos de manera ilegítima y abusiva. ¿Qué más hará falta para que la comunidad internacional lo entienda?
Creo, Gonzalo, que tienes razón. Pero esas acusaciones que se le hacen a Carter tienen base indiscutible. Se pueden probar más allá de toda duda. Se sabe que recibió dinero para su Fundación, tanto de esa institución árabe como del gobierno de Chávez. Y hay que recordar aquello de que la mujer del César no sólo debe ser honrada, debe parecer honrada.
La última del Carter es la reunión con Hamas y su triunfal anuncio sobre un acuerdo con estos terroristas quienes al día siguiente se apuraron a decir que aceptaban negociar pero que no reconocerían nunca a Israel. Carter no ha hecho sino querer arreglar líos tratando de redimir a los que son peores de los dos bandos, ¿o es que negociar con Hamas trae algún beneficio para la región y para la creación del estado Palestino? Hay que estar muy claro que el referéndum en Venezuela lo perdió la oposición en grandísima parte por el aval de Carter, quien intercedió por Chávez para la visa americana y quien tal vez devolvió el favor aprobando la trampa de RR. Los israelíes no son santos, los palestinos menos, y Carter es un demonio disfrazado de mediador pero que no hace sino profundizar las diferencias por donde pasa.
Comentarios recientes