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Hace bastante más de un año escribí un artículo en el que decía, que tal como ocurrió en 1957, cuando los estudiantes, los jóvenes, marcaron la pauta e hicieron que el país perdiera el miedo y echara del poder al militar que ejercía una dictadura, en la Venezuela de 2007 serían los jóvenes, los estudiantes, los que con su valor, con su frescura, con su palabra nueva, lograrían el fin de la pesadilla que vive Venezuela por la locura y los abusos de un nuevo chafarote, el teniente coronel Chávez Frías. De inmediato un extraño personaje, que me había buscado cuando yo vivía aún en Mérida y que poco a poco se había ido distanciando de mí, saltó a protestar, a decir que si él fuera joven me respondería que ellos, los jóvenes, no tienen por qué sacar a los viejos del pantano en que ellos se metieron por su propia incompetencia, o algo por el estilo. Por fortuna, los hechos me dieron la razón, y hoy los estudiantes son una bella vanguardia de defensa de la democracia y de la libertad. Y, tal como en 1957 (como lo dice Simón Alberto Consalvi en su nuevo libro editado por El Nacional), Venezuela está perdiendo el miedo y cada día demuestra con más fuerza que puede vencer al fascismo militarista de Chávez Frías. El sábado 17 de noviembre es un día importantísimo en esta lucha por la libertad y la democracia: ya se sabe oficialmente, ya se demostró en forma pública, que los chavistas y la izquierda momificada no tienen vida en la UCV. Apenas llegaron a una cifra cercana al 10% de los votos, a pesar del apoyo grosero del gobierno. Y no es una Universidad privada en donde estudian jóvenes mayoritariamente burgueses, sino la vieja y popular UCV. Se demostró, sin duda, que toda Venezuela, todo el que en Venezuela cree en el sistema democrático y rechaza la tiranía, debe seguir la ruta que trazan los estudiantes, debe oír la voz de los estudiantes, que se han convertido en los abanderados de la luz, del progreso, del porvenir, frente a los que quieren que el país siga en manos de los resentidos, los atrasados, los que no saben lo que es el sentido del deber. ¡Que vivan los estudiantes!
17/11/2007
Andrés:
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