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Confieso que tengo sentimientos encontrados ante esta ley. Me ubico en ambos lados y encuentro razones perfectamente valederas para ambas partes. No es fácil fijar una posición pro o anti la cuestionada ley.
Parto (y ¡ojo!, es una posición sumamente personal) del principio de que la misma calificación de los inmigrantes a que se refiere dice mucho: “ilegales". Es decir, NO es aplicable a quienes, cumpliendo con los dictados de las leyes, se encuentren en tales países. No creo que haya un único ciudadano en el mundo que vea con agrado que un ILEGAL –contrario a lo legal, a lo establecido por las normas legales- se instale en su país, por las razones que sean, y disfrute de beneficios, que a esos mismos ciudadanos les cuestan bastante en términos de impuestos, tasas y contribuciones, sin una contraprestación. El mero hecho de ser ILEGALES implica la ausencia de pago de impuestos, pago por servicios (médicos, por ejemplo) y de contribuciones para mejorar la calidad de vida del pueblo, ciudad o país en que se vive. Y cosa curiosa, con bastante frecuencia, son los países de origen de los emigrantes ilegales los más duros para sancionar a los ilegales en sus propios países (el Ecuador, por ejemplo, origen de una gran cantidad de ilegales en España, es bastante exigente con quien pretende establecerse allí, o México, que clama por “sus” ilegales, pero no tolera ilegales en su territorio). ¿Cómo se le puede negar a un país el derecho de decidir a quién desea recibir en su suelo? No es una actitud antiecuatoriana (o antiboliviana o antiparaguaya, por decir algo). Es una actitud anti-ILEGALES. Sencillamente, nadie puede imponer a otro recibir a quien no le interesa recibir o a quien no cumple con sus normas legales. Y bastante conocemos el tema en este país…
Por otra parte, hay un factor humano que implica esperanza, mejoría, progreso económico, cultural, sanitario, educativo, que sería simplemente inmoral no tenerlo en cuenta. Nadie emigra de su país teniendo bienestar en él. La emigración implica, en la gran mayoría de los casos, miseria, persecución, intolerancia, falta de oportunidades, odio (en muchos casos étnico, como se ha visto en África).
Cuando la inmigración se adapta a los usos y costumbres del país que les acoge, la xenofobia hacia ella comienza a diluirse, lenta pero efectivamente. El problema mayor radica en aquellas inmigraciones que se aferran a mantener sus costumbres (la más de las veces conflictivas con las del país que acoge) contra viento y marea. Entonces, ¿para qué emigrar? Yo no puedo instalarme en casa de un amigo, por muy invitado que haya sido, imponiendo mis normas y mi estilo de vida. No puedo, ni debo, trasladar mis problemas personales a la casa del amigo, ni pretender que él se adapte a mi modo de vida.
Piensen un momento en el problema que surge, concretamente, con los musulmanes, de los cuales comienza nuestro país a llenarse poco a poco. Existe libertad plena de cultos y nadie les impedirá ejercer tal derecho. Pero, ¿es justo que el pago que se reciba por acoger a quienes huyen de una zona en guerra sea que pretendan imponernos sus normas? Vean hacia el norte y dense cuenta el gravísimo problema que estos inmigrantes le han creado a Francia, Alemania y, en grado un poco menor, a España e Italia.
Mucho han hablado los chauvinistas de turno sobre cómo “recogimos” a portugueses, italianos y españoles después de las guerras en Europa. Pero nadie señala que:
1° Vinieron en condiciones legales y, además, de manera planificada por los gobiernos de aquella época.
2° La gran mayoría eran obreros calificados y agricultores, dispuestos a trabajar de sol a sol, sin desperdiciar sus salarios y sí ahorrando “para el futuro”.
3° Se dedicaron al trabajo de manera admirable (¿alguien recuerda ver en la crónica roja delitos serios o crímenes cometidos por esta inmigración?).
4° Supieron aprovechar las oportunidades que se les dieron (¿ausentismo? 0, ¿reposeros? 0).
5° ¿Se hicieron ricos? Sí, los que lograron fue por su apego al trabajo y su esfuerzo tenaz en mejorar sus condiciones de vida.
Ante todo esto, resulta muy fácil rasgarse las vestiduras y clamar por los “hermanos segregados y maltratados”. ¿No sería muchísimo más fácil buscar una solución seria, debidamente negociada entre los países interesados, que respete la soberanía del país que acoge y resuelva el problema humano de la inmigración ILEGAL? Pero como en todo, es más fácil regalar el pescado que enseñar a pescar…
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por fin una opinion mesurada, que ve ambos lados de problema, me parece extraño que los radicales no esten dejando insultos, pero a veces eso es lo mejor.
Un análisis muy completo de la cuestión. Añadiría que en el trasfondo de la discusión se encuentra el temor por la "cuestión musulmana".
Totalmente de acuerdo con lo expresado en el articulo de Lossada Sardi, no puede ser o no deberia ser que ilegales lleguen a otros paises a desmejorar las condiciones de los nacionales en todos los sentidos. Muy distinto de la inmigración planificada,(a la cual recibimos con los brazos abiertos) que llegó a nuestro Pais a contribuir con nuestro desarrollo y que se integraron a nuestra idiosincracia, sin ningun recelo, al punto que muchos han intentado regresar a sus paises de origen y han regresado al nuestro o al de todos por no poder acostumbrarse de nuevo al que los vio nacer.
La directiva europea de retorno de los inmigrantes
Sabe, esto deben de saberlo todos!, sinceramente hablé con algunas personas acerque de que piensan sobre ésa ley y lo que obtube como respuesta fue un desconocimiento casi total de ella.Yo estoy en completo acuerdo con su opinión, es serio es súper claro y preciso, pero me queda la duda aún, que se podría hacer para que ésa ley no involucre a los ninos de aquellas familias?Podrá existir quizá la posibilidad de que los ilegales tramiten su legalidad, que se queden en sus puestos de trabajo o de estudios y que cumplan con sus obligaciones(tributos,etc)como tales?
Apreciada Karol,
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