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Libros Paralelos (Luis Alberto Machado, Carmen Cristina Wolf)

26.02.08 | por Eduardo Casanova [mail] | Categorías: Crítica, Poesía, Venezuela, Libros

En su momento saludé con alborozo y admiración un poemario de Luis Alberto Machado, Canto a la mujer, que califiqué y califico de excelente por muchísimas razones. Dije entonces que en él se combinan amor y mística, y que culmina con un verso: Juntos enterremos a la muerte, del Poema 47, que es, hoy lo reitero, la cúspide del poemario, aunque después haya otros dos poemas en los que no hay descenso alguno. También me referí a su tono, en el que está presente el aliento de la Biblia, mezclado con un erotismo sublimado y una búsqueda deliberada de la belleza a través de la palabra.
Hoy saludo con el mismo alborozo y la misma emoción un libro que es el perfecto paralelo del Canto a la mujer. Se trata del Canto al hombre, de Carmen Cristina Wolf, poeta de nombre consagrado y voz presente en la lírica venezolana desde ya tiempo suficiente.

No me propongo hoy decir nada específico sobre el poemario de Carmen Cristina Wolf, en el que hay un ritmo y un manejo certero de la palabra que bien merecen un estudio detallado, una disquisición que se haga en busca de elementos técnicos en la forma, por una parte, y de elementos espirituales en el contenido. Lo que quiero señalar hoy es otra cosa: es que se trata de un caso muy curioso de libros paralelos, y hasta complementarios, como difícilmente puede haber habido en el pasado en un mismo momento y en un mismo espacio geográfico y espiritual. Casos de poemas paralelos hay muchos, como uno del alemán Matthias Claudius:

Oh, es tan oscura la alcoba de la muerte,
cuán tristemente suena cuando se mueve
y cuando alzando el pesadísimo martillo
marca la hora.
(Citado por Johannes Pfeiffer, La Poesía, Fondo de Cultura Económica, México, 1954. p. 16)

y otro del español Francisco de Quevedo:

Ya formidable y espantoso suena
dentro del corazón el postrer día;
y la última hora, negra y fría,
se acerca, de temor y sombras llena.
(Francisco de Quevedo y Villegas, Obras Completas en verso, Aguilar S. A. de Ediciones, Madrid, España, 1952, p. 487)

Son paralelos por el tema, que en ambos casos es la muerte, y porque en ambos hay la intención manifiesta de que el lector participe en la emoción que llevó al poeta a escribir sus versos. Pero se hacen aún más paralelos si escuchamos el poema de Claudius en su idioma original:

Ach, es ist so dunkel in des Todes Kammer
tönt so traurig wenn er sich bewegt
und nun aufhebt seinen schweren Hammer
und die Stunde schlägt.

que es cuando se entiende que hay un ritmo distinto a la cadencia que da la métrica poética, y que se expresa mediante el tono de los sonidos, más que con la simple forma.

Hay también ritmo, un bello ritmo, en la obra de Carmen Cristina Wolf, cuando dice:

Y me nombraste por mi nombre
y mujer fui, nombrada por tu boca

Y desde aquel entonces, el Amor
se enamoró del mundo para siempre.
(Canto al hombre, Poema 4)

Textos éstos precedidos por una clara alusión bíblica:

Porque salí de ti
porque Dios me hizo
de tu costado,
soy carne de tu carne
y hueso de tus huesos.
(Ibidem)

Lo que es, sin duda, una respuesta en paralelo a los versos del Poema 1 del Canto a la mujer:

Tú estabas allí
al principio,
cuando Dios creó
los cielos
y la tierra
(Canto a la mujer, Poema 1)

Así como el tono del Cantar de los Cantares, tan presente en el Canto a la mujer, apa¬rece nítidamente en el Canto al hombre:

Me refugiaré en tu corazón desnudo
besaré las plantas de tus pies
los refrescaré con el cristal del río.
Nada será más dulce que mi boca.
(Canto al hombre, Poema 5)

Y podríamos seguir desgranando paralelismos hasta el infinito, como el mecánico de que ambos libros están compuestos por cuarenta y nueve poemas. Eso se hará a su debido tiempo. Por ahora, basta con señalar que entre ambos libros se establece un diálogo que nunca se termina, y que se puede demostrar con los versos finales del Canto a la mujer:

Y mi carne
y tu carne se hará verbo.
Carne y verbo.

Carne y verbo
para siempre.
(Poema 49)

Y del Canto al hombre:

Si tú mueres primero, ¡habita en mí!
Yo quiero navegar tu muerte por mi sangre.
Mi amor es suficiente para llenar la eternidad.
(Poema 49)

Libros paralelos. Poesía en su más alto nivel. Poesía. Creación. Belleza. Y llama la atención que la crpitica especializada no se haya ocupado del tema. Lo que nos hace ver que, en Venezuela, no se puede hablar de crítica especializada.

2 comentarios

Comentario De: alejo Urdaneta [Visitante] Correo electrónico
alejo  UrdanetaUna feliz decisión la de Eduardo Casanova al presentarnos el paralelisto en temas y forma de los poetas Carmen Cristina Wolf y Luís Alberto Machado, ambos de reconocida solvencia poética. Ha hecho Eduardo un análisis crítico acertado, comparando temas y formas, como para insinuar que la poesía es una y cada poeta es todos los poetas. Gracias a nuestros poetas y a Eduardo Casanova.
26.02.08 @ 10:08
Comentario De: GONZALO PALACIOS [Visitante] Correo electrónico
GONZALO PALACIOSMe uno a ALejo para expresar tambien mi gratitud a Eduardo por su excelente observación literaria. Gonzalo Palacios G.
26.02.08 @ 14:34
de Eduardo Casanova

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