Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « El pasado ya llegó o la muerte de Chávez | Como embaucar a un "bravo pueblo" » |
Lo de Chile me interesa. No el resultado en sÃ, sino todo el proceso. Hubiera preferido, en lo personal, que ganara Eduardo Frei Ruiz-Tagle, y creo que habrÃa hecho un buen gobierno, tal como lo hicieron Patricio Aylwin, el mismo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Pero la mayorÃa dispuso otra cosa y eso es parte de lo interesante: a nadie se le pasó por la cabeza irrespetar la decisión de la mayorÃa ni amenazar con guerras apocalÃpticas o desastres peores que los terremotos. El discurso de aceptación de su derrota de Frei fue impecable. Y mejor aún el de Ricardo Lagos, en el que dijo que los de la Concertación se van del poder con la frente en alto, que es algo que todo el mundo entiende, porque lo hicieron muy bien. Y el del triunfador, Sebastián Piñera, no se quedo atrás en grandeza. Hasta dijo que llamarÃa a cargos de gobierno a los que hasta ayer fueron sus rivales, que no sus enemigos. Y un ejemplo formidable de decencia fue el diálogo telefónico que sostuvo con la Presidente Bachelet, con sonrisas en el rostro todo tipo de cortesÃas. Eso es la democracia: respetar la voluntad de la mayorÃa y respetar a los adversarios. Otro aspecto importante de todo el proceso fue la irrupción en el debate de Marco EnrÃquez-Ominami, hijo de Miguel EnrÃquez, el médico de ideas extremas, Secretario General del MIR, que luego del golpe de Pinochet se negó a asilarse y trató de continuar la lucha revolucionaria hasta que fue eliminado por la DINA el 5 de octubre de 1974. Marco (Marco Antonio), de 37 años, es hijo de Manuela Gumucio, que luego de la muerte de EnrÃquez se casó con el socialista Carlos Ominami, cuyo apellido agregó al propio el joven Marco, que con el tiempo se hizo licenciado en filosofÃa, cineasta y polÃtico. Para su irrupción es fundamental el hecho de que la selección de Frei fue hecha por pactos entre dirigentes y no por primarias, lo que generó muchas dudas. Como genera dudas el porvenir tanto de la Concertación como de EnrÃquez Ominami, cuya relación con la Cuba de Castro y la Venezuela de Chávez no augurarÃa nada bueno para Chile, que ya pasó por el espantoso trauma de Pinochet. Es cierto que la Concertación empezaba a parecer acartonada, y de allà ese extraño fenómeno de que cuando la Presidenta Bachelet tiene un 80% de aceptación, su candidato no alcanzara el 50. Ojalá que Piñera no resulte un Berlusconi, y que todo lo que ocurra sea para bien de Chile. En fin, lo de Chile me interesa mucho. Tengo familia en Chile y los quiero mucho. Y quiero y respeto al pueblo chileno, que se ha convertido en el más avanzado de toda nuestra América. Por algo será.
Que ejemplo de convivencia, el de los "shilenos"! El paìs, ante todo.
Eduardo: Creo que "el espantoso trauma" de Chile no fue sólo el de Pinochet sino sobre todo el de Allende que casi destruye ese paÃs, como Chávez lo está haciendo con el nuestro. Es muy curioso como la izquierda hace siempre que sólo nos fijemos en los autócratas de derecha y olvidemos facilmente a sus autores de fechorÃas. Saludos, LBO
Querido Eduardo,
Comentarios recientes