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Todo el que tenga algo de información sobre polÃtica internacional sabe que Itamaraty es la cancillerÃa más importante de América Latina. Y una de las más importantes del mundo. La capacidad, la formación, la profesionalidad de sus integrantes, es envidiable. Frente a ella, las cancillerÃas latinoamericanas son grupos de aficionados que casi siempre desafinan. La venezolana, en tiempos de la democracia, llegó a tener cierto nivel, pero como con casi todo lo venezolano, el gobierno del teniente coronel Chávez FrÃas la destruyó, y hoy no cuenta en absoluto en el mundo, a pesar de los sueños imperiales del teniente coronel. Lo que acaba de suceder en Honduras es una prueba más de todo lo que afirmo. Brasil, en claro abuso de poder, metió a Zelaya en Tegucigalpa y creó una situación grave, en la que cualquier predicción no pasa de ser un tiro de flecha con los ojos vendados. Al hacerlo le quitó toda sombra de protagonismo a Chávez, a Venezuela y a los paÃses del Alba. En la crisis hondureña ahora hay apenas dos o tres protagonistas: el ejército hondureño, que terminará teniendo la penúltima palabra, el gobierno de Brasil, que actúa con toda la prepotencia y el abuso de un Imperio, y el gobierno de Estados Unidos, que es el Imperio mayor y obviamente permitió que el otro Imperio actuara pisando a todos los que creÃan que tenÃan alguna influencia en el medio. ¿Qué va a pasar? Eso no lo sabe nadie. Micheletti tendrá que negociar con Zelaya, Zelaya tendrá que negociar con Micheletti, Oscar Arias tendrá que ver las negociaciones como quien ve un partido de tennis, y la decisión final será de los gobiernos de Brasil y de los Estados Unidos, que impondrán sus decisiones al ejército y al gobierno provisional de Honduras. Un Imperio mayor y un Imperio menor, y los demás, los que soñaban con convertirse en pares de los Imperios, tendrán que aceptar sus duras realidades: ni con todo el petróleo del mundo pueden atropellar la historia, lo cual significa que han malbaratado, que han desperdiciado millones de dólares y de oportunidades que, con más sentido de la realidad, si los hubieran invertido en gobernar con prudencia y sabidurÃa, habrÃan rendido verdaderos frutos para ellos y para el paÃs. En el fondo, a los dos Imperios se les da un ardite el porvenir de los latinoamericanos que hablan español. Son carne de cañón o, a lo sumo, potenciales consumidores hasta de chatarra, perfectamente prescindibles. Lo están demostrando en Honduras y lo demuestran todos los dÃas. Y con la demostración de Honduras lo que están gritando no puede ser más claro: en estas tierras no hay lugar para burdos aficionados. Los dos Imperios actúan como les da la gana. El menos porque el mayor se los permite. Hasta que se canse y les de un buen garrotazo. Como a Honduras y al Alba y otros insectos que molestaban con su zumbido inoportuno.
Eduardo: Es cierto lo que dices. Lo del garrotazo es cuestion de oportunidad, de que viene, viene! Gonzalo Palacios G.
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