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Una de las mayores demostraciones de cinismo y de mala fe del teniente coronel Chávez FrÃas y sus partidarios es la aseveración de que en Venezuela hay libertad de expresión. Su método es sencillÃsimo: permiten que haya ciertos espacios en los que cualquiera puede decir
lo que quiera, pero amenazan a quien diga lo que no les conviene con todo tipo de sanciones, desde palizas hasta juicios conducidos por jueces combinados con el ejecutivo. El problema que se les ha presentado es que cada dÃa más gente escucha los mensajes y los planteamientos de quienes aprovechan esas rendijas, y esos mensajes y planteamientos son tan claros, reflejan de tal manera la realidad, que se han convertido en armas poderosÃsimas contra el gobierno más corrompido e ineficiente que ha conocido la historia del paÃs. La reacción oficial, ante esa realidad, ha sido multiplicar las amenazas contra los medios, para que sus dueños se asusten y apliquen una severa autocensura en busca de no molestar al teniente coronel y los suyos. El gobierno del teniente coronel golpista, entonces, apuesta a la huÃda de los cobardes. Aprieta las tuercas de la represión y amenaza, Cuando alguien resiste, el gobierno se asusta y a veces hasta recula, pero cuando alguien se asusta, el gobierno consigue a precio de remate lo que busca. Los miedosos, los que se asustan, no se dan cuenta de que, si resisten, ganan, pero si no resisten, podrán estirar unos dÃas su agonÃa, pero al final también van a perder, con el agravante de que sobre sus conciencias penderá siempre el remoquete de cobardes. Claro que en su gran mayorÃa tienen claramente sus lÃneas de retirada: van a perder sus estaciones de televisión o de radio, pero como tienen millones afuera, siempre pueden irse a un exilio dorado y disfrutar de vidas comodÃsimas en el estado de Florida, USA. A menos que el teniente coronel y sus hordas, envalentonados por sus triunfos fáciles, decidan darles un buen zarpazo y encerrarlos en las mazmorras que se merecen. Por ahora, habrán silenciado aparentemente a Nelson Bocaranda y a Marta Colomina, por ejemplo, y a todos los que sà son valientes, pero tarde o temprano terminarán los cobardes por pagar lo que tienen que pagar. Los cobardes del gobierno y los cobardes dueños de medios, dueños de miedos que prefirieron rendirse y dejar abandonas a su suerte a los que se han atrevido, a los valientes, a los defensores de la democracia.
Es difÃcil. Es difÃcil comentar un texto con el que estás, en principio, de acuerdo pero con el que tienes profundas distancias conceptuales. ¿Son cobardes o son valientes quienes hacen lo que deben para que sus empresas no desaparezcan, y deciden adaptarse al entorno antes que cerrar sus puertas? Son valientes o cobardes quienes deciden plantar batalla de frente, y contra todo pronóstico arriesgan la estabilidad y la seguridad de empresa y empleados?
No soy amigo de calificativos ni clasificaciones. Tampoco de etiquetar ni encasillar a nadie. Juzgar no me corresponde.
lidera - Z - go...
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