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Guido Antonini Wilson, el Hombre del Maletín, cantó. Mejor que los tres tenores, mejor que la Callas, mejor que cualquiera de las vedettes que cobran millones por hacerlo en público. Cantó en privado, pero todo se supo, todo está a la vista. Y no conforme con cantar, hizo que cuatro de los miembros del coro que lo acompañaban terminaran presos en Florida, en la tierra de uno de los CSI más conocidos de la televisión actual, el CSI del pelirrojo Caruso que como que siempre se para de lado y te mira con un “tumbaíto” impresionante. Está en Internet y cualquiera lo puede ver, el informe que presenta un Fiscal serio, que se toma su papel realmente a pecho, y no hace nada las cosas para ganar puntos electorales en Venezuela. Todo quedó muy claro: Chávez le mandó los dólares de PDVSA a Cristina, y lo sorprendieron en el delito. Es un abuso de Chávez, porque ese dinero no es suyo, y es grave que Cristina ahora lo niegue alegando que es una basura de los gringos, porque los gringos no tienen vela en su asunto, sino en el de Antonini Wilson. Es un pésimo comienzo para Cristina, que no rechaza el intento de uno de los gobiernos más corrompidos del mundo de intervenir en los asuntos internos de Argentina, sino que prefiere actuar como una corrupta más y mentir en público. Pobre patria de San Martín, que como que tiene casi tan mala suerte como la de Bolívar.
Así, Cristina prueba que estaba muy abierta a recibir el soborno de Chávez en forma de dinero. Dinero que se habría podido usar para solucionar los muchísimos problemas cotidianos de los venezolanos pobres, que cada día ven pasar un día más de miseria, de tristeza, de dolor. Y que el 2 de diciembre le pasaron a Chávez y los suyos una carta de destitución. Ojalá que pronto el pueblo argentino le haga algo parecido a Madama Corrupción, la de los dólares de Chávez.
16/12/2007
Ni moral ni luces, pero sí necesidades. Además de moral y luces, decencia, honestidad, capacidad, buena fe, y, sobre todo, gobierno. Venezuela, en 1998, cayó en las peores manos, en as manos de la corrupción y la mala fe. Ojalá todo este horror termine pronto...
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