Un espacio dedicado a la literatura, las artes y temas de actualidad que puedan interesarle a todo el que piense y quiera un mundo mejor.
| « Francisco Massiani: El arte de la novela corta | El silencio como paisaje » |
Papá: En un descansito comencé a leer tu libro y lo hice en dos sentadas. Fueron dos porque tuve que descansar la vista por unos minutos y aproveché para comer algo. Por culpa de tu libro, me debes la vista borrosa que ahora tengo al haber terminado su lectura. Pero lo cierto es que, a pesar de la vista borrosa, el dolor de brazo extendido… tu libro es excelente. Y más aún tu intención, la que expresas en el último capítulo, de que la gente se cuide. Creo que este libro es también una ayuda para quienes sufren de cáncer u otras enfermedades graves y que no ven futuro en sus vidas. Es un relato detallado sobre algo malo pero con un final feliz, aunque realista. El libro me atrapó desde el principio. El capítulo final debería ser patrocinado por la Federación Médica de Venezuela… no es apto para hipocondríacos. Ya yo estoy pensando en mi lunar, en que no voy al baño bien… ya me estoy inventando dolencias hasta en los zapatos. Pero para la gente que no sufre de egocentrismo como yo, el libro termina con una alerta válida y necesaria y comienza con una triste realidad, la de los millones de enfermos que se niegan a aceptar sus enfermedades o las convierten en otras cosas por miedo justamente a lo que a la larga no logran evitar, su propia muerte. Cosa que tú corregiste a tiempo. De verdad me gustó mucho el libro. No fue grato recordar muchas cosas de lo narrado en el libro, pero igual me encantó. Sigues siendo mi escritor preferido.
NB: Me debes los lentes.
Eduardo: Te acordarás de mis comentarios ante la lectura de tu “Gigante Doblado:” coinciden con los de Guillermo en cuanto a la calidad de esa obra, tan diferente a las que has escrito anteriormente. Nuevamente, felicitaciones, Gonzalo Palacios G.
Ahora tengo mas ganas todavía de leer ese libro.
Tu comentario de hoy me llegó aL alma Yy territorios circunvecinos. Como terapeuta, he trabajo con pacientes crónico-terminales y yo misma he padecido varias enfermedades. Creo que el punto clave es el de darnos cuenta (con profunda humildad ) de que sólo bajándonos de nuestra OMNI POTENCIA ( con todo el dolor narcisista que ello produce ) podemos entender que TODO, ABSOLUTAMENTE TODO lo que sucede en nueStras vidas es para recordarnos que no controlamos nada.
Saludos hno Eduardo,quizas por el distanciamiento de años jamas me entere de tu afeccion,ahora motivado a tu libro, (que aun no he leido pero que te prometo voy a leer)y los comentarios que sobre el se vierten, refleja la realidad de muchos pacientes, pero que por no contar con tu entereza de espiritu y de saber disfrutar la vida a plenitud,terminan vencidos por esta enfermedad. Amigo espero que Dios te siga dando ese valor y constancia para continuar tu vida, al lado de tus seres queridos,entre los cuales me honrra incluirme. 
Gonzalo, Coral, Gustavo, muchas gracias por tanta amabilidad. Quizá he usado tantas palabras para decir tantas cosas, que ya no me quedan para decir las que hoy quiero decir. Pero las digo sin decirlas.
Comentarios recientes