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« La Peque√Īa Torre Amable¬ŅC√≥mo es eso y que de ‚Äúnotas estructuradas‚ÄĚ? »

Rafael Vegas, Psiquiatra y Civilizador Contempor√°neo

20.09.08 | por Roberto Lovera De Sola [mail] | Categorías: Opinión, Ideas, Política, Semblanzas, Colaboradores, Extractos, Historia, Venezuela, Roberto J. Lovera de Sola

LOS HOMBRES DE LA PAZ

Para Yolanda Ramón Vaello:
por la dulce luz de su cari√Īo.

En Venezuela ha pesado, durante mucho tiempo, aquella observaci√≥n de Rafael Mar√≠a Baralt (1810-1860) seg√ļn la cual, los "trabajos de la paz no dan materia para la historia‚ÄĚ (1). Era un punto de vista de la historiograf√≠a rom√°ntica. Pero en un pa√≠s como el nuestro, dado al constante recuento de la vida de los h√©roes militares, nos est√° haciendo falta, desde hace a√Īos, contar la peripecia de los hombres de la paz, de los constructores, de todos aquellos que han dado la batalla contra los sembradores de cenizas (2). Entre quienes trabajaron a fondo, lejos de la algarab√≠a del mitin, que tanto ha gustado a los venezolanos por encima del trabajo creador, silencioso, continuo, se encuentran varias de las figuras que tomaron para s√≠ la responsabilidad de conducir al pa√≠s a partir del 17 de Diciembre de 1935. Estos hombres contaron con el respaldo de quienes ejercieron el poder en aquellas horas, los creadores presidentes Eleazar L√≥pez Contreras (1883-1973) e Isa√≠as Medina Angarita (1897-1953).

ESTO ES LA POLITICA

‚ÄúLa pol√≠tica es pugna de intereses y competencia de ambiciones, pero es tambi√©n parad√≥jicamente, trabajo para entendimiento entre los hombres y la unidad de las fuerzas sociales. En esta aparente o real contradicci√≥n de sus fines residen su inter√©s y su grandeza. Gracias a esta contradicci√≥n, en el tablero de la pol√≠tica se encuentran y alternan el rufi√°n con ele ap√≥stol, el demagogo con el estadista y el tirano con el libertador; y la historia, que es en gran parte el discurrir de la pol√≠tica, nos presenta la sucesi√≥n de angustiosos momentos de violencia y caos con sublimes horas de afirmaci√≥n e integraci√≥n humana.‚ÄĚ

Jóvito Villalba
(Citado por Heraclio Atencio Bello: Cuando el Estado empobrece a la nación,ed.2006,p.27).

RETORNO A LA DEMOCRACIA.

Debemos examinar por ello la labor de civilizadores como Pastor Oropeza (1901-1991) y sus luchas en favor del ni√Īo venezolano (3); como Luis Beltr√°n Prieto Figueroa (1902-1993) y sus estudios y an√°lisis sobre nuestro discontinuo proceso educativo (4); en torno a Arnoldo Gabald√≥n (1909-1989) y su campa√Īa sobre la malaria (5); sobre Jos√© Ignacio Bald√≥ (1898-1976) y su triunfo sobre la tuberculosis. Y estos son apenas unos nombres los cuales forman, junto con los pol√≠ticos, el cuadro vivo de la Venezuela postgomecista. Por ello no pueden faltar en ese cuadro Andr√©s Eloy Blanco (1896-1955) quien fue quien redact√≥, la misma noche del fallecimiento del tirano, el primer manifiesto llamando al retorno a la democracia, a libertar a los presos pol√≠ticos y el pedido del regreso de los exilados. Ese llamamiento se pudo leer, encabezado por su firma, cuatro d√≠as despu√©s de la muerte del aut√≥crata en las columnas del peri√≥dico caraque√Īo El Heraldo (diciembre 19,1935). Tampoco deber√°n faltar ni Alberto Adriani (1898-1936) quien puso a andar la econom√≠a y las finanzas, ni Arturo Uslar Pietri (1906-2001) cuando propuso la gran consigna de nuestra vida contempor√°nea, la necesidad de ‚Äúsembrar el petr√≥leo‚ÄĚ en un editorial del diario caraque√Īo Ahora (julio 14,1936). Y tampoco pueden estar ausentes las mujeres, el nuevo personaje que emergi√≥ en aquel instante en nuestra vida nacional, quienes, motorizadas por Ada P√©rez Guevara (1905-1999), concibieron el Mensaje de las mujeres al presidente L√≥pez (diciembre 30,1935), a los trece d√≠as del final de la dictadura. Este Mensaje el cual es primer gran documento femenino de nuestra historia, el primer pedido p√ļblico por la protecci√≥n de la mujer y de los ni√Īos, papel aun en plena vigencia.
Fue as√≠ como se inici√≥ aquella gran transici√≥n pol√≠tico-social que tuvo a los doce meses de 1936 como su a√Īo cenital. Y su jornada esencial fue el viernes 14 de febrero durante la colosal manifestaci√≥n de aquella tarde, en la cual participaron todos los hombres y mujeres adultos que viv√≠an en Caracas, ‚ÄúD√≠a de la democracia‚ÄĚ para Manuel Caballero, fecha del renacimiento de la democracia plena, ya establecida en los art√≠culos del ‚ÄúDecreto de Garant√≠as‚ÄĚ (agosto 18,1863) del general Juan Cris√≥stomo Falc√≥n (1820-1870) al concluir la guerra federal, aquella ‚Äúdesastrosa guerra‚ÄĚ como se lee en el ‚ÄúTratado de Coche‚ÄĚ (abril 24,1863), firmado cuatro meses antes en un lugar cercano a Caracas, cuya consecuencia fue el ‚ÄúDecreto de Garant√≠as‚ÄĚ.
A través de todos ellos y ellas tendremos el cuadro vivo de los acontecimientos de la Venezuela post-gomecista (diciembre 17,1935-octubre 18, 1945).

EL HOMBRE

Entre √©stos se encuentra el psiquiatra y educador Rafael Vegas, quien naci√≥ en Caracas, en una casa situada entre las esquinas de Truco a Guan√°bano, n√ļmero 117, en La Pastora, el 4 de diciembre de 1908. Fueron sus padres el m√©dico Luis Vegas Sanabria y Mar√≠a S√°nchez Navarro. Por la l√≠nea paterna descend√≠a Rafael Augusto Vegas S√°nchez, su verdadero nombre, el que se lee en su partida de nacimiento, de los Sanabria, hondos servidores de la naci√≥n desde los d√≠as del r√©gimen colonial. Entre todos ellos hab√≠a estado viva la llama del ejercicio docente desde el tiempo en el cual vivi√≥ Tom√°s Hern√°ndez Sanabria (1752-1838), quien fue dos veces Rector (1794-1795; 1809-1811) de la Universidad de Caracas. Vegas era chozno de √©ste (6). Tambi√©n fueron rectores de nuestra alma mater el hijo del viejo Sanabria, el abogado Tom√°s Jos√© Sanabria (1796-1850), quien rigi√≥ nuestra Universidad en 1841 (7) y su nieto Mart√≠n J. Sanabria (1831-1904), quien ejerci√≥ el rectorado durante la octava d√©cada del siglo pasado (1888-1889). Fue Mart√≠n J. Sanabria quien, como Ministro de Fomento del presidente Antonio Guzm√°n Blanco (1829-1899), despacho del cual depend√≠a entonces la educaci√≥n, propuso a aquel mandatario el Decreto de Educaci√≥n Primaria Gratuita y Obligatoria, que este estadista instituy√≥ el 27 de Junio de 1870 (8). Rafael Vegas era tataranieto de Tom√°s Jos√© Sanabria y sobrino bisnieto de Mart√≠n J. Sanabria (9).
En casa de los Vegas S√°nchez la tarea por educar a otros sigui√≥ viva ya que, entre sus siete hermanos, tanto el dermat√≥logo Mart√≠n Vegas S√°nchez (1897-1991) como su hermana Luisa Amelia Vegas S√°nchez, estuvieron mezclados en el proceso de formar hombres y mujeres √ļtiles para el pa√≠s. Igual cosa hizo una de sus sobrinas, hija de su hermana Luisa Amelia, Luisa Elena Vegas Vegas, conocida pedagoga de nuestros d√≠as. Esa preocupaci√≥n por formar venezolanos tom√≥ vida otra vez en Rafael Vegas, sin duda recibida por el r√≠o de su sangre. Y √©l fue fiel a tan especial inclinaci√≥n (10).
Rafael Vegas realizó lo esencial de su formación en su ciudad natal. La primaria la cursó en la Escuela El Carmen y en la Escuela anexa a la Normal para hombres de Caracas. La educación media la recibió en el Colegio Salesiano y en el Liceo Caracas, entonces dirigido por Rómulo Gallegos (1884-1969). En esos días prendió la amistad que uniría de por vida a maestro y discípulo. Vegas obtuvo el título de Bachiller en 1924. Inmediatamente ingresó a la Universidad Central de Venezuela para cursar la carrera de medicina.
En la Universidad tuvo activa participaci√≥n en el movimiento estudiantil. En 1927 era directivo de la Sociedad de Estudiantes de Medicina y miembro de la Federaci√≥n de Estudiantes de Venezuela, en la nueva etapa de su figuraci√≥n p√ļblica, ya que la FEV hab√≠a sido clausurada por el gobierno gomecista a√Īos antes. El 15 de marzo de 1927 fue elegida la nueva directiva de la agrupaci√≥n. Le toc√≥ al estudiante Rafael Vegas dirigir al vocero de esa agrupaci√≥n La Universidad, cuyo primer n√ļmero apareci√≥ en agosto de 1927.
Ese mismo a√Īo el joven Vegas viaj√≥ a Panam√° para asistir a las sesiones del Congreso Latinoamericano de Estudiantes, el cual deb√≠a celebrarse en la capital de ese pa√≠s. El evento no lleg√≥ a realizarse. All√≠ pudo leer Vegas, por estar lejos de la censura gomecista, las Memorias de un venezolano en decadencia de Jos√© Rafael Pocaterra (1889-1955), cuya primera edici√≥n acababa de aparecer en Bogot√° (11).
Vegas cursaba el cuarto a√Īo de la carrera cuando se produjeron los acontecimientos del a√Īo veintiocho. Fue as√≠ como particip√≥ en los actos de la Semana del Estudiante (febrero 6-12) y sufri√≥ las consecuencias, junto a sus compa√Īeros, de la insurgencia contra el general Juan Vicente G√≥mez (1857-1935). Qued√≥ as√≠ incorporado a las filas de la generaci√≥n pol√≠tica de 1928.
Los sucesos de la hist√≥rica Semana se iniciaron el 6 de febrero con la manifestaci√≥n p√ļblica de los fevistas desde la Universidad Central, situada entonces entre las esquinas de Bolsa a San Francisco, hasta el Pante√≥n Nacional. Fue all√≠ donde J√≥vito Villalba (1908-1989) pronunci√≥ su c√©lebre discurso contra la tiran√≠a que asolaba el pa√≠s. Eso mismo hizo, ese mismo d√≠a, en la Plaza Ribas de La Pastora, Joaqu√≠n Gabald√≥n M√°rquez (1906-1984) y horas m√°s tarde, en el Teatro Municipal, P√≠o Tamayo (1898-1935). Dos d√≠as m√°s tarde, el 8 de febrero, R√≥mulo Betancourt (1908-1981) lo hizo en palabras peroradas en el Teatro Rivoli. Casi inmediatamente fue ordenada la prisi√≥n de Villalba, Betancourt, Tamayo y Guillermo Prince Lara (1905-1931). En solidaridad con ellos el resto de los estudiantes se entregaron el 17 de febrero, Vegas entre ellos, y fueron enviados detenidos al Castillo Libertador de Puerto Cabello. A los pocos d√≠as quedaron libres. Inmediatamente Vegas se uni√≥ al grupo de civiles y militares quienes intentaron la sublevaci√≥n del 7 de abril del mismo a√Īo. Ante el fracaso de √©sta Vegas debi√≥ huir del pa√≠s. Se traslad√≥ entonces a Francia. El 7 de junio el barco en el cual viajaba lo dej√≥ en el puerto franc√©s de Le Havre (12).
En la Universidad de Par√≠s continu√≥ sus estudios en la Facultad de Medicina. S√≥lo los interrumpi√≥ para participar, otra vez, en una nueva intentona contra el tirano que dominaba su patria. Fue as√≠ como se uni√≥ a la expedici√≥n del Falke, la cual parti√≥ desde el puerto de Danzig, Polonia, el 19 de julio de 1929 en el barco "El Falke", embarcaci√≥n que dio nombre a esta insurgencia. La comand√≥ el general Rom√°n Delgado Chalbaud (1889-1929). Fue as√≠ como Vegas particip√≥, el 10 de agosto de 1929, en la toma y ataque de Cuman√°. Al ser vencidos los insurgentes Vegas debi√≥ escapar para no caer en manos del gobierno. Durante catorce meses estuvo escondido en una hacienda en Caicara de Matur√≠n. Fue durante estas correr√≠as en los cuales contrajo, siempre en servicio de una causa justa, el Mal de Chagas, que cuarenta y cuatro a√Īos m√°s tarde acabar√≠a con su vida. Toda esta aventura de aquel estudiante ha sido revivida por su sobrino Federico Vegas (1950) en su celebrada novela Falke. (4¬™. ed. Caracas: Mondadori, 2006. 455 p.).
En noviembre de 1930 Rafael Vegas pudo alejarse otra vez de Venezuela. Se detuvo en Trinidad y de allí retornó a Francia. El 28 de febrero de 1931 ya estaba de nuevo en París.
Fue durante este segundo per√≠odo en el pa√≠s galo cuando Vegas concluy√≥ estudios. En 1932 obtuvo el t√≠tulo de M√©dico. Pas√≥ luego a Espa√Īa. En Barcelona realiz√≥ (1934-1936) su especializaci√≥n en psiquiatr√≠a bajo la direcci√≥n del doctor Emilio Mira y L√≥pez (1897-1964), el autor de Los cuatro gigantes del alma (13).

LA METANOIA

Pero fue tambi√©n durante este per√≠odo que se oper√≥ la ‚Äúmetanoia‚ÄĚ en √©l. Fue aqu√©l el momento del gran cambio, cuando se dio cuenta de lo est√©ril que era el uso de la violencia para resolver los problemas colectivos.
Fue en ese tiempo que comprendi√≥ c√≥mo era de importante combatir el gomecismo. Pero esto hab√≠a que hacerlo con ideas y con planes, como √ļnica forma de sustituir aquel r√©gimen de caudillos y gamonales como el de aquel √Ďo Pernalete en el llano que su maestro Gallegos hab√≠a colocado en su novela Do√Īa B√°rbara. (Barcelona: Araluce, 1929. 351 p.). Hab√≠a que terminar con el dominio de los Mujiquitas, con uno de los cuales nos topamos en el libro de su ductor, pero no empu√Īando el fusil sino una tiza frente al pizarr√≥n de ense√Īar, con el libro entre las manos, para poder conjurar el caos, porque lo que hab√≠a que hacer era civilizar, crear h√°bitos de convivencia colectiva los cuales s√≥lo se dan en la democracia en donde siempre hay tolerancia por aquel que piensa distinto, donde toda disidencia tiene acogida pero nunca dentro de los usos de la violencia sino de la fraternidad, un lugar en donde las grandes decisiones se tomen por consenso.
Fue en aquellos a√Īos cuando Rafael Vegas se dio cuenta que el futuro del pa√≠s deb√≠a descansar sobre la educaci√≥n que hab√≠a que dar a los ni√Īos y j√≥venes de ambos sexos. Desde ese momento so√Ī√≥ con transformar las viejas estructuras del pa√≠s caudillista, erradicar el caciquismo, a trav√©s del proceso educativo. As√≠ lo dijo a testigos quienes siempre lo recordaron. Tal cosa confi√≥ al galeno Francisco Herrera Luque (1927-1991). El mismo lo record√≥ as√≠:

El maestro, sin embargo, prosegu√≠a imperturbable en su salmo: confiad amigos, que por ellos y para ellos, alg√ļn d√≠a ser√° [... ] As√≠ me lo dijo, en tierras de exilio, Rafael Vegas, mozo √©l, ni√Īo yo, cuando agonizaba el Gran Dictador de Venezuela (14).

Durante los a√Īos que pas√≥ en la pen√≠nsula ib√©rica retorn√≥ a Par√≠s peri√≥dicamente. All√≠ se cas√≥, el 16 de julio de 1936, con Simone Falligan. El matrimonio tuvo dos hijas, ambas nacidas en Caracas, Mar√≠a Corina, el 8 de Julio de 1938 y Helena Sof√≠a el 7 de junio de 1941.
Cuando el 18 de Julio de 1936 se inici√≥ la Guerra Civil Espa√Īola, Vegas se vio obligado a trasladarse a Francia. El 8 de septiembre retorn√≥ a Par√≠s ciudad en donde realiz√≥ los estudios hasta obtener el doctorado en Medicina (noviembre 9, 1937). Fue entonces cuando pudo pensar en retornar a Venezuela. Por ello no lo hizo el a√Īo treinta y seis como algunos han supuesto. Eso ocurri√≥ el a√Īo siguiente. Existen documentos que prueban que el 31 de marzo de 1936 resid√≠a en Barcelona (15). Todav√≠a el 2 de diciembre del mismo a√Īo se encontraba en Europa. Ese d√≠a, en una carta a R√≥mulo Gallegos, expuso el proyecto de un colegio que deseaba fundar en Caracas en compa√Ī√≠a de su querido maestro. En esta misiva le dec√≠a "Dentro de pocos meses me encontrar√© en Caracas" (16).

EN CARACAS

No fue hasta el 16 de diciembre de 1937 cuando regres√≥. Encontr√≥ vivos a todos sus seres queridos con la excepci√≥n de su pap√°, pues √©ste hab√≠a fallecido en Caracas diez meses antes (febrero 5, 1937). Cuando baj√≥ del barco que lo trajo a La Guaira Rafael Vegas estaba preparado para servir a su pa√≠s. No har√≠a otra cosa en los treinta y seis a√Īos de fecunda actividad que le esperaban.
El Rafael Vegas que regres√≥ a Venezuela en aquel a√Īo era un hombre que se hab√≠a preparado. Era m√©dico, hab√≠a hecho su especializaci√≥n en psiquiatr√≠a, era psicopedagogo y ten√≠a una obsesi√≥n: los ni√Īos abandonados. Ya hab√≠a comprendido la importancia que ten√≠a el problema educativo dentro de un pa√≠s que deb√≠a reconstruirse desde sus fundamentos. Fue eso a lo que se dedic√≥ y lo hizo de tal forma que uno de sus colaboradores, el doctor Pablo Izaguirre, acot√≥:

‚ÄúPodemos, pues concluir que fue un Educador intuitivo, en quien la Medicina, la Psiquiatr√≠a, la Pedagog√≠a y la vida misma, no hicieron sino perfeccionar lo que era de √©l precioso don‚ÄĚ (17).

Lo que Vegas hizo a partir del regreso a Venezuela fue toda una revolución. Pero en el sentido que le dio a este término Augusto Mijares (1897-1979):

"Proyecto y no violencia; doctrina y no gesticulación y palabras" (18).

Y esto quiz√°s llamar√° la atenci√≥n refiri√©ndose a un hombre como Vegas quien en sus d√≠as juveniles utiliz√≥ la violencia, que es siempre destructiva, para solucionar los problemas de Venezuela. Lo que sucedi√≥ fue que para 1936 ya se hab√≠a producido en √©l un hondo cambio, como ya hemos se√Īalado, se hab√≠a dado cuenta c√≥mo era posible, como √©l mismo lo dijo, "dedicar nuestra vida a un ideal sin recurrir jam√°s a la violencia para alcanzarlo" (19).
Pero esta profunda mutaci√≥n interior tambi√©n ten√≠a intensas razones psicol√≥gicas dentro de Vegas. Por su fecha de nacimiento √©l era un sagitario, un arquero lleno de fuego, alguien quien deb√≠a lanzar su flecha a dar en el punto preciso como los en esos d√≠as nacidos (20). Hab√≠a dejado muy temprano la calidez de su hogar en Caracas para ir tras la quimera que so√Īaba como posible: una sociedad democr√°tica. Con el toque de magia que caracteriza a los sagitarianos busc√≥, sin miedo al riesgo, una tarea que lo retara, que lo obligara a arriesgarse. Puso en ello su optimismo, su inspiraci√≥n, su idealismo. Eso excitante que buscaba, la gran causa, no lo encontr√≥ en la pol√≠tica activa. Por ello indag√≥ hasta hallar algo que moviera su esp√≠ritu, que fuera dif√≠cil, que lo obligara a enfrentarse con el conservadurismo de una sociedad dormida. Y aquel acicate lo hall√≥ en los ni√Īos. Especialmente en aquellos a quienes nadie quer√≠a. Junto a ellos este centauro alegre, de especial encanto personal, sincero hasta la exageraci√≥n, encontr√≥ el aire que deseaba respirar. La alegr√≠a, la espontaneidad, la franqueza que siempre le gust√≥, al estar cerca de gente que congeniara con √©l, lo hall√≥ cerca de los ni√Īos. A ellos consagr√≥ su vida. Y fue tan fiel as√≠ mismo que varias de sus m√°s importantes ejecutorias las llev√≥ a cabo d√≠as sagitarianos. Un 16 de diciembre fund√≥ la "Casa de Observaci√≥n de Menores"; otro 16 de Diciembre entr√≥ en vigencia la ley de Escalaf√≥n del Magisterio, otra de sus certeras iniciativas; el 27 de noviembre de 1941 se estren√≥ la pel√≠cula "Juan de la Calle", cuyas escenas transcurr√≠an en la "Casa de Observaci√≥n de Menores" (21).

EL PLAN VEGAS

Vegas apenas tuvo tiempo para mirar a los suyos, dar la mano a los viejos amigos, ya que inmediatamente se puso a trabajar. A poco de haber llegado la reci√©n fundada ‚ÄúAsociaci√≥n Venezolana de Mujeres‚ÄĚ (febrero 11,1936) puso en sus manos la organizaci√≥n y puesta en marcha la ‚ÄúCasa de Observaci√≥n de Menores‚ÄĚ, un tipo de instituci√≥n que nunca hab√≠a existido en el pa√≠s. A poco se celebr√≥ el ‚ÄúPrimer Congreso Venezolano del Ni√Īo" (febrero 1-6, 1938); se redact√≥, con su participaci√≥n, el nuevo C√≥digo de Menores (julio 17,1938) y √©l present√≥ las "Normas de Atenci√≥n a la Ni√Īez abandonada" que han sido siempre conocidas con el nombre de Plan Vegas.
El Plan Vegas est√° formado por seis puntos:

‚Äú1.- Si se trata de un ni√Īo normal, que puede y debe seguir viviendo en sociedad: se le env√≠a a una Casa-Hogar;
2.- Si se trata de un deficitario ineducable, de un psicópata, o de psicótico: será trasladado a un Sanatorio Psiquiátrico Infantil;
3.- Si el menor observado es un débil mental o un simple atrasado escolar, que posee un buen ambiente familiar: se aconsejará a los padres inscribirlo en Clase especial;
4.- Si el ni√Īo padece de trastornos mentales poco graves y posee un buen ambiente familiar: regresa al hogar y es tratado en un Dispensario de Higiene Mental Infantil que funciona en la Casa de Observaci√≥n;
5.- Si el ni√Īo es menor de 12 a√Īos y tiene trastornos de conducta que contraindican su ingreso en una Casa-Hogar: se le env√≠a al Internado de Pre-orientaci√≥n;
6.- Si el ni√Īo es mayor de 12 a√Īos y tiene trastornos de conducta que contraindican su ingreso en una Casa-Hogar: ser√° dirigido hacia un Internado de Readaptaci√≥n‚ÄĚ (22).
Se hab√≠a formado as√≠ poco el Consejo Venezolano del Ni√Īo (agosto 6,1936). Vegas fue nombrado su Secretario General (1939-41). El mismo a√Īo de la creaci√≥n del Consejo Venezolano del Ni√Īo, bajo la √©gida de Vegas se cre√≥, en Los Teques, el "Instituto de Pre-Orientaci√≥n para Menores".
El tema de la ni√Īez mov√≠a de tal forma su esp√≠ritu que convenci√≥ al maestro Gallegos para que escribiera la pel√≠cula ‚ÄúJuan de la calle‚ÄĚ. En ella el drama de la ni√Īez abandonada se desarrollaba ante los ojos de los espectadores. Tal importancia tuvo ‚ÄúJuan de la calle‚ÄĚ que el historiador del s√©ptimo arte entre nosotros, Ricardo Tirado, anot√≥: "Film digno, patentiz√≥ la inquietud de Gallegos por explorar ambientes, tipos y problemas in√©ditos en el cine venezolano" (23). La cinta fue hecha, seg√ļn el propio Gallegos, para servir "a los fines divulgativos del Consejo Venezolano del Ni√Īo" (24).
En 1941 Vegas colabor√≥ con su hermana Luisa Amelia Vegas en la Fundaci√≥n de la Escuela de Servicio Social, que fue la primera que existi√≥ en el pa√≠s. En ella fue profesor. No abandon√≥ su c√°tedra en aquella aula ni siquiera en la √©poca en que fue Ministro de Educaci√≥n. Los acontecimientos del golpe de estado del a√Īo cuarenta y cinco lo sorprendieron dictando su clase en aquel instituto.
Ese a√Īo durante la campa√Īa presidencial apoy√≥ la candidatura de su maestro don R√≥mulo Gallegos, a quien seg√ļn √©l mismo hab√≠a escrito en Par√≠s, el 14 de julio de 1929, deb√≠a ‚Äúgran parte de la formaci√≥n de mi car√°cter y de la solidez de mis ideales‚ÄĚ (25), sobre quien m√°s tarde expres√≥ que era:

‚Äúmi maestro por excelencia, al ser a quien debo mi cristalizaci√≥n espiritual, a quien desde la √©poca escolar y de inquieta adolescencia se√Īal√≥ a toda una generaci√≥n el camino que deb√≠a tomar para bien de la patria, que ese maestro de juventudes‚Ķ acepte hoy el homenaje que le rinde uno de sus m√°s f√≠eles disc√≠pulos‚ÄĚ (26).

En aquella contienda, en la cual el Presidente no era elegido a trav√©s del voto directo de la mayor√≠a sino a trav√©s de una elecci√≥n indirecta, practicada en el Congreso, Gallegos no ten√≠a opci√≥n de ganar. Pese a ello hizo su campa√Īa y recorri√≥ el pa√≠s. La presidencia la obtuvo el candidato del gobierno. Fue as√≠ como lleg√≥ a la primera magistratura el general Medina Angarita. Tras la toma de posesi√≥n del nuevo Jefe de Estado Vegas renunci√≥ al cargo que ejerc√≠a en el Consejo Venezolano del Ni√Īo.
Continu√≥ entonces su labor en la Casa de Pre- Orientaci√≥n de Menores. All√≠ por sabia decisi√≥n suya, resultado de conocer bien c√≥mo funciona la pol√≠tica criolla, actuaba sin percibir sueldo alguno, ya que consider√≥ que aquella era la √ļnica manera que otros no aspiraran al cargo, cosa que le permitir√≠a realizar all√≠ las tareas que emprendi√≥, las cuales por primera vez se llevaban a cabo en el pa√≠s.
Una vez alejado de las funciones que ejerc√≠a en el Consejo Venezolano del Ni√Īo su viejo deseo de abrir un colegio, cuyo plan inicial hab√≠a expuesto a Gallegos en una carta que le remiti√≥ desde Francia (27) volvi√≥ a su mente. Para ponerlo en marcha cont√≥ con el apoyo de su amigo Juan Sim√≥n Mendoza. No lo pudo poner a andar porque en ese momento se impuso nuestra indolencia burocr√°tica (28).
Siguiendo m√°ximas de las cuales estaba convencido prosigui√≥. El sab√≠a que lo ‚Äúque necesitaba un ni√Īo abandonado es afecto, solidaridad y orientaci√≥n‚ÄĚ (29). El Plan Vegas signific√≥ una mutaci√≥n en la concepci√≥n sobre el ni√Īo abandonado, en el cual se establecieron las bases sobre las cuales se hab√≠a de orientar la acci√≥n en ese campo. Ese plan dio lugar a la ‚ÄúDeclaraci√≥n de los Derechos del Ni√Īo‚ÄĚ. Desde "Consejo Venezolano del Ni√Īo" √©l pudo poner en practica su ideario.
Tambi√©n prosigui√≥ su lucha en contra de la prostituci√≥n de las ni√Īas y su tarea por establecer un Ret√©n de Menores para sacar a los peque√Īos que hab√≠an cometido delitos de los lugares en donde se hacinaban presos adultos. Y esto lo hizo pues constantemente se preguntaba si en realidad exist√≠an ni√Īos antisociales o si m√°s bien lo que exist√≠a entonces era una sociedad anti-ni√Īos. Se dio tambi√©n cuenta que sus conocimientos en este campo, que hab√≠a tra√≠do desde Europa, no servir√≠an si no se empleaban teniendo en cuenta las peculiares caracter√≠sticas de la sociedad venezolana. De all√≠ que parte de su trabajo estuvo dedicado a adoptar aquellos saberes pero adapt√°ndolos a la sociedad venezolana, proceso que en muchos casos lo oblig√≥ a recrearlos. Fue as√≠ que pudo poner en pr√°ctica el viejo pensamiento de Sim√≥n Rodr√≠guez (1769-1854): ‚Äúo inventamos o erramos‚ÄĚ (29a).

NOTAS

(1)Rafael María Baralt: Resumen de la Historia de Venezuela. Brujas: Desclee de Brouwer, 1939. 3 vols. La cita en este caso está tomada del t.III, p. 144
(2)Augusto Mijares: ‚ÄúLos sembradores de cenizas‚ÄĚ en Hombres e ideas en Am√©rica. Caracas: Escuela T√©cnica Industrial, 1940, p. 17.
(3)H√©ctor Mujica: Pastor Oropeza, un socialista liberal. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la Rep√ļblica, 1986. P√°ginas sin numerar.
(4) Alfredo Pe√Īa: Conversaciones con Luis Beltr√°n Prieto. Caracas: Editorial Ateneo de Caracas, 1978. 196 p.
(5) Ver Carlos Gottberg: Imagen y huella de Arnoldo Gabaldón. Caracas: Intevep, 1981. 120 y José Santos Urriola: Muchas gracias Dr. Gabaldón. Caracas: Universidad Simón Bolívar, 1990. 149 p.
(6) Héctor Parra Márquez: El doctor Tomás Hernández de Sanabria. Caracas: Tip. Vargas, 1970. XII, 435 p.
(7) Manuel Pérez Vila ed.: Diccionario de historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar, 1988-89.3 vols. Ver el t. III, p. 535.
(8) Rafael Fern√°ndez Heres: La instrucci√≥n de la generalidad. Caracas: Ministerio de Educaci√≥n, 1981.2 vols. Ver en este caso el t. I, p. 93-95. Consultar tambi√©n los libros de este mismo autor: Referencias para el estudio de las ideas educativas en Venezuela. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1988, p. 25-31 y La instrucci√≥n p√ļblica en el proyecto pol√≠tico de Guzm√°n Blanco: ideas y hechos. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1987. 190 p.
(9) Ver Carlos Iturriza Guill√©n: Algunas familias caraque√Īas. Caracas: ETIS, 1967. 2 vols. Los datos que utilizamos los tomamos del t.II, p. 790-799, 872-882
(10) Casi todos los datos biogr√°ficos que utilizamos en esta semblanza proceden de Ar√≠stides Bastidas: Rafael Vegas: reportaje biogr√°fico. Caracas: Editorial Ariel, 1978. 268 p. y de la colecci√≥n de escritos del propio Vegas: Rafael Vegas y la infancia abandonada en Venezuela 1939-1950. Recopilaci√≥n Abigail Salgado. Pr√≥logo: Luis Felipe Urbaneja. Caracas: Editorial Arte, 1985.288 p. A la vez hemos partido de nuestros art√≠culos "Sobre Rafael Vegas", El Nacional, Caracas: Abril 17, 1978, cuerpo A, p. 4; "¬ŅC√≥mo era Rafael Vegas?", El Nacional, Caracas: Abril 24,1978, Cuerpo A, p. 4; "Rafael Vegas", El Nacional, Caracas: Diciembre 21, 1985, Cuerpo C, p. 2 y "Rafael Vegas: vivir para los ni√Īos que nadie quiere" en: Rev. Tiempo Libre Merrell, Caracas, n/1 (1990). p. 35-37, este √ļltimo editado por la periodista Yolanda Ram√≥n Vaello.
(11) Jos√© Rafael Pocaterra: Memorias de un venezolano de la decadencia. Pr√≥logo: Eduardo Santos. Bogot√°: Ediciones Colombia, 1927.2 vols. En Caracas circul√≥ seis a√Īos antes el anticipo de estas c√©lebres Memorias‚Ķen el folleto G√≥mez y los venezolanos. (New York: spi, 1921), su pie de imprenta es falso, como el de todo escrito clandestino, pues fue impreso en M√©xico gracias al Dr. Miguel Zu√Īiga Cisneros (1897-1984) quien sac√≥ los manuscritos de Caracas. La circulaci√≥n del op√ļsculo: G√≥mez y los venezolanos fue lo que hizo a Pocaterra tomar precipitadamente el camino del exilio. Supo que lo buscaba la polic√≠a gracias a un amigo, Atilano Carnevali (1895-1987), tom√≥ el primer autom√≥vil que encontr√≥, este lo llev√≥ inmediatamente al puerto de La Guaira en donde subi√≥ al primer barco hallado. Sali√≥. Se inici√≥ aquel 4 de julio de 1922 el largo destierro de quien fue considerado, junto a Rufino Blanco Fombona (1874-1944), como uno de los exilados mayores de la dictadura gomecista, (ver Memorias de un venezolano de la decadencia. Caracas: Monte Avila Editores, 1997,t.II,p.314-316).
(12) Mar√≠a de Lourdes Acedo/Carmen Margarita Nones Mendoza: La generaci√≥n pol√≠tica de 1928, estudio de una elite pol√≠tica. Barcelona: Ed. Ariel, 1967.182 p.; R√≥mulo Betancourt/Miguel Otero Silva: En las huellas de la pezu√Īa. Santo Domingo: spi, 1929.166 p. Ver Integro "En las huellas..." en Varios Autores: La oposici√≥n a la dictadura gomecista. Caracas: Congreso de la Rep√ļblica, 1983, p. 437-572, texto que es la cr√≥nica en vivo, contada por sus propios protagonistas, de los acontecimientos del a√Īo veintiocho; Rafael Ram√≥n Castellanos: La sublevaci√≥n militar del 7 de Abril de 1928. Caracas: Italgr√°fica, 1978. 490 p.
(13) Emilio Mira y López: Los cuatro gigantes del alma. Buenos Aires: Ed. Lidium, 1986. 244 p.
(14) Francisco Herrera Luque: Por ellos y para ellos que alg√ļn d√≠a ser√°. Caracas: Colegio Santiago de Le√≥n de Caracas, 1977.4 p. La cita procede de la p. 3. Esta cita procede de la fundamental pieza oratoria del psiquiatra maestro, en donde mira a Vegas pero tambi√©n expone, gracias al magisterio de Vegas, sus propias e √≠ntimas convicciones personales. Lo reproducimos por su singularidad en el segundo ap√©ndice de este estudio.
(15) Efraín Subero ed.: Gallegos, materiales para el estudio de su vida y su obra. Caracas: Ed. Centauro, 1980. 4 vols. El documento al cual nos referimos se encuentra en el t.I, p. 124
(16) Efraín Subero ed.: Gallegos: Materiales..., t.I, p. 154-157. La cita procede de la p. 155
(17) Pablo Izaguirre: "Rafael Vegas" en Oscar Sambrano Urdaneta: Educadores Venezolanos. Caracas: Meneven, 1981, p. 197-201. La cita procede de la p. 197. Ver tambi√©n Miguel √Āngel Mudarra: "Rafael Vegas" en Semblanzas de educadores venezolanos. Caracas: Ipasme, 1988, p. 239-241.
(18) Augusto Mijares: "El proyecto de América" en: Lo Afirmativo venezolano. 3ra. ed.aum. Caracas: Editorial Dimensiones, 1980, p. 311-349. La cita que hacemos procede de la p. 349.
(19) Citado por Arístides Bastidas: Rafael Vegas, p. 131
(20) Ver Linda Goodman: Los signos del zodiaco y las estrellas. Caracas: Javier Vergara/Alfadil, 1988, p. 63-64
(21) Ricardo Tirado: Memoria y notas del cine venezolano 1897-1959. Caracas: Fundación Neuman, 1987, p. 90
(22) Citado por Arístídes Bastidas: Rafael Vegas, p. 147
(23) Ricardo Tirado: Memoria y notas del cine venezolano, p. 91.
(24) Efraín Subero ed.: Gallegos: Materiales..., t.I, p. 161
(25) Citado por Arístides Bastidas: Rafael Vegas, p. 162
(26) Puede verse en Efraín Subero ed.: Gallegos: materiales..., t.I, p. 154-157
(27) Puede verse en Efraín Subero ed.: Gallegos: materiales..., t.I, p. 154-157
(28) Arístides Bastidas: Rafael Vegas, p. 171.
(29) Arístides Bastidas: Rafael Vegas, p. 146.
(29ª) Simón Rodríguez: Obras Completas. Caracas: Universidad Simón Rodríguez, 1975. 2 vols. La cita procede del t.I, p. 343

(Contin√ļa la semana pr√≥xima)

Roberto J. Lovera de SolaROBERTO J. LOVERA DE SOLA Crítico literario y autor de varios libros y de numerosísimas artículos en su especialidad. Nació en Caracas en marzo de 1946. Siguió estudios en varios colegios de Caracas y Mérida, en la UCAB y en la UCV. Ha realizado investigaciones en diversas instituciones venezolanas y extranjeras, entre ellas el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Fundarte y la Northwestern University Library, Evanston, Illinois, Estados Unidos.

 

 
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6 comentarios

Comentario De: Lillian Sofía Kerdel Vegas [Visitante]

Cuando leo algo de lo que se escribe sobre mi t√≠o Rafael (hermano menor de mi mam√°), dentro de mi regresan los lindos recuerdos de mi infancia. De un querido t√≠o que tuve de ni√Īa, se convirti√≥ en un querid√≠simo y mejor amigo como adulta y que para mi regocijo,sigue vivo, as√≠ como tambien mi admiraci√≥n y orgullo de llevar su misma sangre.

20.09.08 @ 11:07
Comentario De: Alberto Lossada [Visitante]

Entre los recuerdos m√°s gratos que guardo de mi infancia est√° el de "mi Dire". Su inteligencia, trato hacia los ni√Īos, paciencia y simpat√≠a ya las quisieran cualquier docente actual. La educaci√≥n en Venezuela deber√≠a ser un perenne homenaje a RAFAEL VEGAS....

20.09.08 @ 13:09
Comentario De: José Tomás Angola [Visitante]

Hermoso ensayo,pleno de lo que este pa√≠s requiere con desespero: ejemplo. Don Rafael representa esa cota que todos los venezolanos deber√≠amos buscar. La manera de poner el talento y el intelecto al servicio del futuro. No existe pues mayor t√≠tulo para un hombre que el de maestro. Esa frase no es m√≠a, aunque no recuerdo qui√©n la dijo. Lo √ļnico que s√© es que es una gran verdad. Felcitaciones. Espero con ansias la segunda parte.

20.09.08 @ 22:23
Comentario De: felipe massiani [Visitante]

De Don Rafael,se me antoja podria decir cosas admirables.En mi caso me enseno como arma peligrosa pero determinante la autenticidad y su coraje. No consentir con el linfatismo de tantos y ahora la mariquera sublevada.Fue mi maestro por horas entranables.En esta nada confortable epoca de lambuscones y oficiantes de la riqueza me hace falta el capitan del Pequod a la caza del cachalote.Su sonrisa , su amistad y su temple.

22.09.08 @ 12:10
Comentario De: JULIO LOYO [Visitante]

Gracias por toda la informacion Dr. Casanova. Todos mis compa√Īeros del salin han solicitado datos del dr. Vegas y nos nutren a todos en el trabajo de investigaci√≥n del colegio. Lo unico que ha sido dificil encontrar es sobre su desendencia, nietos - bisnietos. Mucho le sabria agradecer algun dato al respecto. Alumno del Santiago de Le√≥n... Julio Loyo

29.11.08 @ 20:49
Comentario De: beksy fereira [Visitante]

agradecida por la informacion presentada...hace 15 a√Īos decidi que el colegio que funde llevara su nombre..y hoy nuevamente siento que es un honor a quien honos merece...

03.06.09 @ 15:30
de Eduardo Casanova

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