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Febrero breve e infinito - Luces Boreales - Ofrenda

15.10.08 | por Alejo Urdaneta [mail] | Categorías: Colaboradores, Alejo Urdaneta, Poesía, Venezuela

FEBRERO BREVE E INFINITO

(A Natalia, nacida en febrero en el bello país de Chile)

Es una breve campana, febrero,
tañido en la niebla del tiempo.
Toca el cielo
y gime su cortedad de colibrí
en el vagido de gasa de tu cuna.

2

Nacías en el cofre de un instante,
iniciabas la tarde,
y la miel de sus colores
rezumaba del panal febrero.
Coral de arpas en el viento,
el otoño se anunciaba
en el pañuelo,
en el sudor del estío campesino.
Las nubes amontonan cirros amarillos:
caerán en hojas muertas
a renacer de nuevo.

3

Soledad de la tierra
crispada y seca.
El verano cuece sus últimos frutos
en quebradas que desbordan
sobre pastos y piedras.
Pero vienen otros aires,
otras luces
en tu Chile de larga espiga.
Lo dice febrero,
tan pequeño
en la curiosa cuenta de los días.
Lo dice tu llanto primero
abrigado por la seda
de un amoroso susurro.
La primavera es ahora tuya,
sólo para ti
en la humedad del verano,
y asoma su perfume.
Ya pueden cantar los poetas,
como la gran Gabriela Mistral,
a la tierra verde de huertos,
rubia de mies,
roja de viñas.
Pueden cantarte, febrero,
y celebrar tus pastos
y el lino sembrado en el tallo
y el dulzor de los aromas:
la albahaca de fibra velluda,
blanco perfume.
Lívida malva:
arbórea presencia pasajera.
Todos los olores llegarán a la organza
de tu pequeño lecho,
adornos y presentes en tu manto
de diamante.

4

Te has puesto a jugar
con hilachas de los astros:
La sonaja es la cigarra
en la mañana y la brisa.
Por la noche,
los grillos monótonos
de la fronda
inducirán tu sueño.
La luciérnaga sostendrá la luz
de reposada enredadera,
iluminada
por sobre los muros de viento.

5

De nuevo la campana
resuena en el valle.
¿Alegría o dolor de alguna pérdida?
Tañe y pulsa en el templo,
extiende los ecos hasta el refugio labriego.
Llega a tu silencio
de ojos claros.
Despiertas y levantas la mirada:
tu sonrisa esplende
fuera de los hogares, en las plazas,
en el manso ruido
del andar del andariego.

&&&

Tu vida nueva
es torre elevada en la bruma
de la brevedad de febrero.

&&&&

LUCES BOREALES

I

En la distancia de mi lejano estar soñando
veo relámpagos y formas de extraña geometría,
como la aurora boreal que estalla en el cielo.
Si vinieras con magnético impulso a mi sendero,
y entraras al campo abierto de mi sangre,
traerías la savia a mi seca esperanza,
harías astros de esas luces
en mis manos.
Encenderías mi anhelo susurrante
de nubes coloridas,
enredadera de hiedra en la pared de mis ansias,
viento solar,
cicatriz rosada en la profunda vibración
de mi amor,
de mi sexo despierto en la espera.
Y mi cuerpo será el templo
de portales adornados de música
figuras danzarán en la selva,
duendes exacerbarán mi lujuria.
El amor derrumba los árboles,
para que llegues.

II

El monte de Venus
exhalará su viscosa fragancia
de amaranto y nieve,
manantial de burbujas.
La sedienda noche es campanario luminoso
que tiembla y crece,
se expande.

Y seré espada,
dardo echado a las nubes
abanicando el aire,
cuando tu carne abra la hornacina de fuego,
vértigo de aguas turbulentas,
paisaje de sombras y lenguas.

III

Montada irás en venablo enardecido,
sin saciarte en el vuelo
que te lleva a las luces boreales.

OFRENDA

Celebro tu piel
en el ofertorio del aceite.

Consagro y confirmo
con él
tu presencia,
manantial de blancura
en templo de penumbra.

Ofrenda de vida
y esperanza del muriente.
Densidad que palpita en ardor de llama,
al labrar tu consagración pasional.

II

Ofrenda a la piel enardecida,
enjambre de aceite ungido en tu rostro.

Quedó prendido de tus ojos
y cobró vida la textura.

Impregna el éxtasis
con lava de volcán
y es hoguera de savia,
filamento de la virgen
que teje sin cesar la araña.

Gotea de la copa
Y humedece el cuerpo.

Queda,
se extiende en caída despaciosa.

III



¿Y qué ofrendo
sino el aceite que encienda tu lámpara,
aguas lustrales
en el sagrario más callado?

Alejo UrdanetaALEJO URDANETA, excelente cuentista, ensayista de primera línea, poeta, nació en Caracas en agosto de 1944. Abogado, estudió en la Universidad Central de Venezuela e hizo un post-grado en La Sorbona, en París, en Derecho Internacional y Mercantil.

 
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1 comentario

Comentario De: Gonzalo Palacios G. [Visitante]
Gonzalo Palacios G.Alejo: Bellos poemas, te felicito! En la tradición inmediata de Neruda, pero descendientes del Cantar de los Cantares, Gracias. Gonzalo Palacios G.
15.10.08 @ 11:33

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