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Cada vez que pasa alguna de las cosas que advierto, me prometo a mí mismo, no seguir escribiendo, pensando “¿para qué?", pero es inútil, y la recaída, inevitable.
Ya me imaginaba lo que el triunfo del “Sí” traería consigo, y no me equivoqué. “Ganamos en votos", “derrota electoral, triunfo político", “el ventajismo del Gobierno", en fin, los tradicionales respiros por la herida… Ya, en comunicaciones con amigos, les comentaba que nada bueno saldría del triunfalismo imbeciloide que se apoderó de la oposición después del 23N. Y así fue… Cero preparación, cero coordinación, cada cual por su lado nada menos que para enfrentar algo tan crucial para Chávez como lo planteado el 15F: su futuro político.
Lo único que me ha quedado claro de todo este menjurje, ejemplo de la más simple desidia y estulticia de los “dirigentes oposicionistas", es que esta votación sonó tres campanazos lo suficientemente sonoros como para ser ignorados.
1° El pueblo se cansó de unos partidos tradicionales que no han hecho absolutamente nada para adaptarse a lo que pasa en el país y que pretenden seguir jugando con las reglas de 1959. En las próximas elecciones (¡ojo!, elecciones, NO votaciones) se confirmará, o no, esta apreciación.
2° Acepten, dirigentes, que su tiempo pasó y nunca gozaron de las preferencias del pueblo. Tan es así que allí tienen sus carreras, todas al servicio del partido y nunca electos a cargo alguno. (Evidentemente, hay excepciones que confirman la regla). Llegó la hora de ceder el paso (en realidad, había llegado hace rato, pero no quisieron verlo) a nuevas generaciones, mejor preparadas, más en contacto con las necesidades populares y menos ávidos de lucros personales.
3° Estudiantes, el pueblo fue claro. Su encomiable labor fue opacada por el provecho que quisieron sacar “líderes” políticos de su “afinidad". ¡Apártense de todo lo que implique política partidista! Sigan en su lucha como ciudadanos jóvenes en procura de una nueva y mejor Venezuela. No cometan el gravísimo error de inscribirse en un partido… Pierden su condición de estudiantes, tal y como la entendemos hoy y aquí, pasan a ser simples fichas de partidos con intereses que no encajan en los suyos y se alejan del cariño con que el pueblo los ve… Sí, porque si recuerdan bien las encuestas antes de la enmienda, una enorme mayoría se opuso a la represión estudiantil ordenada por el gobierno… Y en esa enorme mayoría se incluían, necesariamente, adeptos del “Sí". No se dejen manipular…
Breves líneas que me sirven más como desahogo personal que cualquier otra cosa. Porque estoy absolutamente seguro de que seguiré oyendo “el gran triunfo político que obtuvimos", como “aumentamos el caudal electoral” y que “esta vez sí vamos a ir unidos"… Sus bocas sean las medidas.
Alberto Lossada Sardi, diplomático y escritor, nació en Caracas en 1950, en el seno de una familia de diplomáticos e intelectuales. Como diplomático ha servido en Estados Unidos, la Unión Soviética, Portugal, Ecuador, Nicaragua, Libia y Francia. Su más reciente cargo fue el de Ministro-Consejero Encargado de Negocios en Portugal. También ha ejercido varias funciones en el Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
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