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Una breve conversación telefónica me ha sido suficiente para llenarme de esperanza en el porvenir de Venezuela. Hablé con un joven estudiante de cuarto año de bachillerato, del Colegio Santiago de León de Caracas, mi colegio, el colegio que fundó y orientó uno de los hombres más ilustres y verdaderamente grandes que ha tenido este país: Rafael Vegas. Me contó Juan Carlos, Juan Carlos Apitz, que forma parte de la Directiva de la Asociación de Estudiantes del Santiago, y que están trabajando activamente en la celebración del Centenario de mi muy querido Maestro, el Doctor Rafael Vegas. Y me preguntó que si en mis tiempos como alumno del Colegio había algo parecido a una asociación de Estudiantes. Yo estudié en dos oportunidades en el CSLC, de 1953 a 1956, en tiempos de la dictadura de Pérez Jiménez, cuando nadie ni siquiera soñaba con una Asociación de Estudiantes, pero tuvimos un periódico y varias actividades que nos unían y nos ayudaban en nuestra formación, y en 1960, cuando retomé los estudios que había dejado y el Doctor Vegas me permitió pasar de nuevo por las aulas del Colegio. En esa segunda oportunidad ya estábamos en democracia y sí hubo quienes pensaron en hacer una Asociación de Estudiantes, y la idea no le gustó para nada al Doctor Vegas. Pero es que entonces se notaba en el horizonte algo negativo, un interés de los grupos extremistas, fascistas de derecha y fascistas de izquierda, por desestabilizar al país y llevarlo por los caminos de Pepe Stalin y el mal llamado “Socialismo Real”. Era muy fácil que los jovencitos, por idealistas, cayeran en las redes de los tiburones rojos y se sintieran salvadores del mundo arruinando al mundo. Hoy, en cambio, es casi todo lo contrario: los jóvenes quieren asociarse, quieren colaborar los unos con los otros, para evitar que un gobierno forajido acabe con la democracia y convierta el porvenir de Venezuela en una inmensa cárcel, como lo fue la Unión Soviética y como lo fueron los países que cayeron bajo su influencia. Hoy, Rafael Vegas aprobaría con entusiasmo la Asociación de Estudiantes en la que participa Juan Carlos, porque hoy los enemigos de la democracia, de la libertad, del porvenir, no están en el horizonte, sino en el poder, empeñados en liquidar todo lo que tenga olor a libertad, a porvenir, a verdadero progreso, y los jóvenes están dispuestos a luchar por la democracia, que es algo por lo que el Doctor Vegas también luchó en su momento.
Eduardo: ¡Bien dicho! ¿y qué pensara de esto el "visitante" Alberto? Seguro que no estará de acuerdo con el proyecto del joven Juan Carlos Apitz. Saludos, LBO
Buen comentario, pero en esos tiempos yo era del San Ignacio y no hablábamos de política. Eran otros tiempos, y la Juventud Revolucionaria Copeyana que en buena parte nació de aquél Loyola, terminò derivando en la Izquierda Cristiana en la UCV con orígenes distintos, y cercenada brutalmente por Rafael Caldera, tras haberse apartado prudentemente Abdón Vivas Terán y ser sustituido por orden imperial por Oswaldo Alvarez Paz, creo que del Gonzaga de Maracaibo. Curiosamente, la JRC no tuvo relevancia alguna en la UCAB pero en cambio mucha en la UCV, donde fué el bloque enfrentado ideológicamente y a puñetazos con la Juventud Comunista.Otros tiempos con sus pecados e hipocresías, pero mucho más dignos.
Apreciado primo: Como casi siempre, tu trabajo es muy bueno. v.g.: Tu artículo de hoy en el Papel Literario.
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