I
Sobre el lago,
en el anuncio lunar,
el aroma de primavera
exhaló de la inmóvil túnica.
Mirada larga
extendida en mi conciencia,
sayal luminoso;
y de los lazos que hacía la espuma
emergió tu figura, oliva y burbuja de sal,
cuando el ritmo del oleaje
calmo y sin pausa,
con andar de medusa
pulsaba las cuerdas de la noche.
II
Te llamaba,
te llamo ahora
ansioso de ti
en la quietud de la distancia,
resplandor de lava
en fanal de oscuridades.
Se mueve la turbia arena de tu secreto,
húmeda piel de bancales
en el limo,
y veo el solio inquieto
de las algas,
cuando tu voz ya no suena lejana.
III
Eres el desierto imponderable,
y luego la paz del oasis.
Remanso donde el lúbrico juego
será cruce de flujos, gotas de llama
derramadas a tus pies,
enriquecidos con el oro de la estepa.
Besaré de ellos cada dedo
y pondré en todos una joya,
símbolo de mi entrega.
IV
Y cuando me ofrendes tu cuerpo
no habrá noche más allá.
Será luminoso el firmamento,
quedará exhausto el viento
y silencioso el gemido.
En el perfil de lo eterno
se detendrá el desierto,
y estaremos en la más alta cima
con tan solo una lágrima.
ALEJO URDANETA, excelente cuentista, ensayista de primera línea, poeta, nació en Caracas en agosto de 1944. Abogado, estudió en la Universidad Central de Venezuela e hizo un post-grado en La Sorbona, en París, en Derecho Internacional y Mercantil.
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