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Libros para niños ¿y para niñas?

Clientes que entran a la librería y todavía piden un libro para niño o un libro para niña. ¿Es que quizás tienen sexo, los libros? ¿Es que quizás hay temáticas no aptas para todo el mundo? Paula Jarrín, al frente de la librería Muchachos de Barcelona, y Fe Fernández, al frente de la librería La Espolsada, de les Franqueses del Vallès, nos hablan de su experiencia. “Los clientes quizás no piden un cuento para niño o niña, pero cuando se los enseñes te dicen: es para un niño (o niña), eh? Entonces intento explicar que la buena literatura es para todo el mundo”, nos dice la Fe.

Paula añade que a menudo se tiene que morder la lengua cuando algún cliente le pide un libro citando un género en concreto: “Recuerdo que una vez, cuando una clienta me dijo si era para una niña o para un niño, como que ya estaba muy cansada y tenemos bastante confianza, le dije: «¿Con qué leemos?» Y ella, pobre, toda desconcertada, me miró y me dijo: «Con los ojos y con la cabeza». Y yo le dije: «¿Lo ves, que no usamos los genitales? Pues los libros no son para niños o para niñas»”.

Personajes femeninos en los cuentos infantiles

Asumiendo que no hay (o no tendría que haber) temáticas aptas para un sexo u otro, pasamos a hablar de los estereotipos en los protagonistas. Es cierto que durante muchos años las obras se han llenado de personajes masculinos que arrastran la acción y de personajes femeninos más bien secundarios y débiles. Aun así, parece que esto está empezando a cambiar. La Fe nos comenta: “Todavía cuesta encontrar personajes femeninos valientes, osados; niñas que participen de la vida. Se nota mucho en la literatura nórdica, que nos llevan ventaja.

Lo que sí que hay es una moda, y para mí hay que tener cuidado de no saturar el mercado de libros de niñas y para niñas. Es una perversión. Estos libros los tienen que leer también los niños y no los podemos excluir si queremos ir a la raíz del problema”. Según Paula, es interesante tener en cuenta que “se hacen productos (y no libros) pensando en el comprador (y no lector)”. “Es decir, se hacen libros dirigidos a lectoras -con rosa, purpurina, etc.- pensante en una lectora, puesto que las encuestas de marketing indican que hay más lectoras en todas las franjas de edad. Pero tenemos que distinguir entre producto en forma de libro o literatura”, añade.

Aún así, las libreras piensan que se está produciendo un cambio en sentido positivo y que despacio los protagonistas femeninos van ganando terreno en un sentido amplio. “Creo que hace tiempo que en los personajes femeninos se ve la chispa del cambio: pienso en Úrsula, la pequeña de los tres bandidos de ‘Tomi Ungerer’ (1961), que es total, fuerte, suela y capaz de cambiar el mundo. De autores de aquí tenemos la Rut, de ‘Caminos por la noche’ -la trilogía ‘La luz de Artús’ -, de Raimon Portillo, tan compleja y serena a la vegada, o la pinchadiscos de ‘Corazón de cactus’, de Anna Manso.

“Las mujeres en el papel que les corresponde, pero todas ellas sin anular ningún hombre. Simplemente en igualdad de condiciones, nos dice Paula, a quienes vemos a la fotografía rodeada de libros que rompen con los estereotipos de género.

Nuevos modelos de familia

Sea como fuere, estamos asistiendo a un cambio en cuanto al género de los protagonistas de las historias y a una intención por parte de todos -editoriales, autores, ilustradores…- de romper con los estereotipos de género. “Ya hace tiempo que vamos por el buen camino, a pesar de que todavía queda camino para recorrer. Tenemos que perder el miedo a encontrar padres llenando la nevera y extendiendo la ropa, y madres que se vayan de viaje por trabajo”, comenta la Fe. Por otro lado, el modelo de familia empieza a cambiar poco a poco. De encontrarnos un modelo de familia básicamente heterosexual y basado en el patriarcado, empezamos a ver nuevos modelos familiares -tímidos, todavía- que intentan mostrar la sociedad que nos rodea.

“Aquí haría una distinción entre el libro de ficción y el de no-ficción. Dentro de la amplia oferta podemos encontrar libros de no-ficción en que se habla de todo tipo de familias. Pienso en el libro ‘Familiari’, de Comanegra, por ejemplo. Con relación a la ficción -tanto infantil como juvenil- encontramos otras posibilidades como por ejemplo familias de una madre o un padre, familias juntadas, y menos ejemplos de familias con dos madres o dos padres. El tema, creo, es no meter la diversidad con calzador, sino representar una realidad”, expone Paula.

La literatura juvenil tampoco se entrega de los estereotipos. En muchas de las historias que consumen los jóvenes (podríamos discutir largamente si son “productos” o literatura) aparece con fuerza el concepto de amor romántico. En resumen: la chica que conoce un chico y lo abandona todo para irse con él y vivir plenamente su amor. “La saga ‘Crepúsculo’ -nos dice Paula- tiene detrás una cosa más peligrosa que el amor romántico, y es el papel de la mujer. En casa, encargándose del hogar y de los hijos, entregada en cuerpo y alma al macho dominante. Me preocupa más el papel de la mujer y del hombre que el amor tóxico, porque muchos lectores se pueden ver reflejados y a partir de aquí hacer un clic. Ahora, no puede ser que a la oferta de libros sólo tengamos el amor tóxico como tópico. Las formas de amor entre los jóvenes son complejas y para muchos jóvenes que están transitándolo es uno de los temas centrales de su vida”.

En este sentido, tanto Paula como Fe insisten que hay que vigilar algunos contenidos de novelas para adolescentes por sus roles claramente sexistas. Y las dos coinciden en el mismo título: la novela ‘After’. “Para mí el fenómeno ‘After’ es cosificación de la mujer, maltrato, vejación, todo vestido de romanticismo… Con esta saga hay que hacer mucha pedagogía”, nos dice la Fe.

Lo que transmiten las cubiertas de los libros

Y pasamos a uno de los aspectos que primero nos entran por los ojos. Las cubiertas de los libros, determinantes para la elige y compra de libros. “Hay editoriales que apuestan por cubiertas sexistas, sí -dice la Fe-. Y a mí esto me molesta mucho, hasta el punto que miro de evitarlos a la librería. ¡Yo no quiero tener una librería de color rosa y azul cielo! ¿Desde cuando los colores tienen que tener esta carga simbólica?” Pero seguramente aquí hay la capacidad de elige y valoración por parte de los libreros. Entender qué tipo de libros tiene entre manos y qué quiere descartar para su librería.

“Porque entre toda la oferta, la elige que hacemos es la que habla de nosotros.” Fe puntualiza: “Con la literatura infantil y juvenil somos muy cuidadosas porque los lectores pequeños son los lectores adultos de mañana; por lo tanto, es importante que accedan a calidad narrativa, de estilo, ilustración… Educamos en la mirada y en la escritura”.

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